El convento de Nuestra Señora de la Merced, ubicado en el barrio de San Juan de la ciudad de Valladolid (España) fue la residencia de Mercedarios Calzados desde el hasta la Desamortización del . La comunidad de la Orden de la Merced estaba dedicada a la redención y rescate de cautivos en poder de los musulmanes, actividad que dio comienzo a partir del primer tercio del . Después de más de cinco siglos de existencia los edificios que componían el convento fueron enajenados, desmontados y destruidos pasando el complejo conventual a formar parte del Patrimonio Desaparecido de Valladolid; algunas de sus obras de arte, utensilios, mobiliario, etc. fueron dispersas y se conoce el destino final de muy pocas. En el solar donde estuvo el convento se levantaron en el varios grupos de viviendas.
Contexto histórico La orden de la Merced fue tanto religiosa como militar y tuvo origen español. Su fundador fue Pedro Nolasco (c.1179-1249) que lo hizo por inspiración divina. La finalidad de la orden era la redención y rescate de cautivos que se encontraban prisioneros entre los musulmanes del norte de África.La Orden Trinitaria también estaba dedidacada a estos menesteres. El 17 de enero de 1235 el papa Gregorio IX confirmó la fundación que a partir de ese momento se extendió ostensiblemente en vida del propio fundador por toda la geografía de la Corona de Aragón. Poco a poco fue tomando presencia en la Corona de Castilla, hasta que a principios del (1319) tuvo que dividirse en dos provincias: Provincia de Aragón y Provincia de Castilla con Portugal. miniatura|izquierda|Representación de la Batalla de Aljubarrota El 1 de diciembre de 1385 el rey Juan I de Castilla convocó cortes en Valladolid para poner a su reino en defensa tras el desastre de la batalla de Aljubarrota. La situación se agravó al año siguiente con llegada de duque de Lancaster y Constanza de Castilla a Galicia para hacer efectivos sus pretensiones al trono de Castilla, y donde tuvieron una buena acogida. Con este motivo, Juan I convocó Cortes de nuevo, esta vez en Segovia, en las que expuso su mejor derecho a la corona que Doña Constanza.
En medio de estas inquietudes que vivía la ciudad de Valladolid, tuvieron lugar dos de las más importantes fundaciones religiosas: monasterio de San Benito y convento de la Merced.
Historia El origen de la fundación del primer convento de la Merced en Valladolid es dudoso. Varios autores antiguos presentan fechas distintas aunque en todos los casos la sitúan en un lapso de tiempo que abarca entre 1220 y 1270. El propio Comendador del convento fray Joseph de las Llagas tuvo sus dudas cuando en 1770 respondió al Padre Provincial, «No podré dar razón tan puntual sobre la fundación porque no hallo papeles ni documentos que lo demuestren.»Adeline Rucquoi, Valladolid en la Edad Media. Junta de Castilla y León, 1987. ISBN 84-505-5563-91987. Cfr: Biblioteca Nacional, Ms. 2441, fol. 273 Fray Joseph recoge la tradición de que el convento primitivo fue fundado por el propio Pedro Nolasco, afirmación que se da también en otros documentos donde se añade que lo amplió fray Amerio (o Pedro Amer) que fue el IV General de la orden en 1277.Adeline Rucquoi, Valladolid en la Edad Media. Junta de Castilla y León, 1987. ISBN 84-505-5563-91987. Cfr: Biblioteca Nacional, Ms. 2441, fol. 286 Este fraile se dedicó a la expansión de la orden desde el año 1272 por lo que historiadores como Adeline Rucquoi creen que la fundación del convento tuvo lugar en fecha comprendida durante su generalato.
El historiador y erudito Rafael de Floranes sitúa el primer emplazamiento en unas casas de la calle de la Guariza o Boariza (llamada después María de Molina) que estaban mirando al ramal sur del Esgueva; en la otra orilla de este río, frente por frente de estas casas se hallaba el Hospital de San Juan de Dios cuya entrada daba al gran ensanche del Campo Grande. Desde este lugar se trasladaron los monjes a unas casas fronteras a lo que más tarde sería el definitivo traslado; estas casas se conocieron posteriormente como casas de los Otomanes. Finalmente los monjes se mudaron y ocuparon las casas que Leonor de Portugal había donado en disposición testamentaria.Rafael de Floranes en Anotaciones a la historia de Valladolid, BN, Ms, 10.662, fol. 305. Citado por A. Rucquoi.
Durante la Crisis de 1383-1385 en Portugal, la reina madre Leonor Téllez de Meneses renunció a la regencia y cedió el gobierno a su yerno el rey de Juan I de Castilla —casado con Beatriz, hija de esta reina—, en plena lucha contra el gobierno rival del maestre Juan de Avis. No tardó en conspirar contra su yerno y en marzo de 1384 fue «culpada de intrigante», de modo que Juan I «tomó el consejo de los que decían que la reina fuese presa y enviada a Castilla y ordenó que la llevaran al monasterio de Tordesillas» donde «já esteverom Rainhas vehuvas e filhas de Reis». Tras la muerte del rey castellano, Leonor abandonó el monasterio de Santa Clara de Tordesillas y se trasladó a Valladolid, a unas casas de su propiedad en el arrabal de San Juan, no muy lejos del ramal sur del río Esgueva y de la segunda cerca. Este periodo de la vida de Leonor Téllez es controvertido. Según la tradición contada por autores vallisoletanos desde Juan Antolínez de Burgos —1561-1644—, Leonor Téllez tuvo amoríos con un caballero llamado Zoilo Iñiguez de quien tuvo un hijo que murió en edad temprana y una hija llamada María. En su testamento expresó su deseo de que sus casas sirvieran para fundar un convento de monjas en el que tendría que profesar su hija. El encargado de hacer cumplir sus deseos fue Fernán López de Laserna, caballero de Carrión de los Condes y tutor de María. Las disposiciones del testamento se cumplieron a medias porque si bien María eligió el matrimonio anteponiéndolo al monacato, sí se otorgaron las casas a un convento no femenino sino masculino, el convento de la Merced Calzada que andaba necesitado de un espacio físico más amplio.
Según la tradición, Leonor habría sido enterrada en la primitiva capilla cuyo espacio anterior correspondía al zaguán de la casa. Se enterró a la viuda reina en un nicho empotrado en la pared de la Epístola. Juan Antolínez de Burgos en su Historia de Valladolid cuenta que él alcanzó a ver el enterramiento cuando en 1626, tras unas reformas que hicieron los monjes en el claustro, al derribar el lienzo que caía sobre aquella primitiva capilla apareció el nicho con dos cajas, una de la reina, otra más pequeña del niño infante, su hijo muerto en edad temprana. Ante tal descubrimiento se labró una piedra que se puso embebida en la pared, con las armas de Portugal y la siguiente leyenda:Antolínez de Burgos, Juan. Historia de Valladolid, Edición de J. Ortega Rubio, Valladolid 1887, pp. 286-291Con respecto a la fecha hay que tener en cuenta que fue en estos años cuando se cambió el cómputo del tiempo, es decir se pasó de la era hispánica a la era cristiana. Según el calendario actual Juan I murió en 1390. Leonor, su suegra, murió en 1405, luego la fecha de la lápida o seguía el cómputo anterior o estaba equivocada.
Ratifica la noticia el erudito Floranes cuando en 1782 hace saber que «en el paño del claustro a la izquierda entrando de la portería por la puerta que se pasa a él de la iglesia hay un escudo de armas de Portugal y debajo esta piedra con la leyenda...», describiendo su escritura.Floranes, Inscripciones de Valladolid, BN, Ms. 11.246. Citado por Fernández del Hoyo, 1998, p. 179
Siguiendo todos estos datos se ha considerado a Leonor Téllez como primera protectora del convento y por lo tanto al convento como fundación real, aunque no lo fuera en rigor. Las noticias documentales de fray Joseph de las Llagas citan a Rodrigo de Villandrando (1378-1448) —primer conde de Ribadeo en 1431—, como segundo protector; compró el patronato de la capilla mayor alrededor de 1445, mandando construir un nuevo templo. En 1627 sus descendientes todavía pagaban una renta anual de 5.000 maravedíes, cantidad que no era suficiente para su mantenimiento, según comentario de fray Joseph.
La historia del convento tuvo su fin en el , primero a causa de la invasión francesa y más tarde por la Desamortización. Los edificios conventuales sufrieron el atropello de las fuerzas invasoras y en 1809 se pudieron sacar las pocas puertas que todavía quedaban sin quemar para guardarlas en el almacén que conservaba el convento de San Pablo. «La sacristía y la iglesia estaban desmanteladas, sin puertas ni ventanas y levantada mucha parte de su entarimado...» Tras la definitiva exclaustración durante la Desamortización, el Ayuntamiento pidió a la Junta de Bienes Nacionales la cesión del convento para regular el urbanismo y ensanchar calles, pero no le pareció conveniente el canon exigido; en cambio se empleó el edificio para cuartel de Caballería.
En 1849 el Ayuntamiento consiguió el derribo de la iglesia y su solar sirvió para el trazado y apertura de una calle que sería la continuación de la calle Cervantes y que iría desde la calle Maldonado a Don Sancho.Las piedras del derribo se aprovecharon para el cauce del Esgueva. La portada de la iglesia sirvió de puerta al Portillo del Prado. Tampoco se conservó. Cfr: Domingo Alcalde Prieto, 1992, p. 211 Este tramo se denominó años más tarde «calle de la Merced», siendo así el único recuerdo que queda del convento. Durante el resto del el edificio conventual siguió siendo sede del Ejército. En 1901 se construyeron las caballerizas para cuatro escuadrones y las cocinas retiradas del cuartel. Pero al construirse el nuevo cuartel Conde Ansúrez en 1902, los edificios fueron ocupados con la Intendencia militar que se mantuvo hasta 1922. En 1950 quedaban en pie los dos claustros. Ese mismo año fue demolido el grande; se razonó que por ruinoso.J.A. Gaya Nuño, La arquitectura española en sus monumentos desaparecidos, p. 378. Madrid 1961
Personalidades La actividad intelectual en el convento fue notable y se recuerdan algunos de sus miembros como personajes de gran relevancia: Fray Francisco Zúmel, natural de Valladolid que fue teólogo e historiador. Obtuvo el generalato de la Orden y convocó capítulo general en 1599 en este mismo convento. Fue además catedrático de Filosofía y Moral de la Universidad de Salamanca. Fue retratado por Zurbarán, óleo que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San FernandoVéase el lienzo de Zurbarán Fray Hernando de Santiago, a quien llamaban pico de oro por su fama de buen orador. Era graduado en teología por la Universidad de Valladolid. Fue retratado por Zurbarán, óleo que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San FernandoVéase el lienzo de Zurbarán
Posesiones fuera de Valladolid Tenían en propiedad la jurisdicción del término de Bambilla, un lugar cercano a Zaratán en el camino hacia Wamba (o Bamba). Estas tierras las habían recibido por voluntad de Isabel Castañón, viuda de Pedro de Villandrando (conde de Ribadeo). Hizo donación en su testamento otorgado el 10 de agosto de 1521. Los frailes tuvieron problemas pues los hijos de Villandrando, Rodrigo y María entablaron pleito que se resolvió dos años más tarde a favor del convento. La finca poseía una casa y una capilla donde se veneraba un lienzo de la Virgen de la Merced del que puede verse todavía en la parroquia de Zaratán.p.170
Complejo arquitectónico El solar miniatura|Espacio del convento localizado en el plano de Bentura Seco de 1738. En rojo todo el solar; en verde la línea que separaba la iglesia de las tapias de la casa del marqués de Aguilafuente