Opus nigrum (en el original francés, L'oeuvre au noir) es una novela de la escritora Marguerite Yourcenar, en la que a través de la descripción de la vida ficticia de un médico y alquimista del llamado Zenón, se recrea una Europa con características que oscilan entre la Edad Media y el Renacimiento. Comenzada en 1921, conoció múltiples reelaboraciones hasta su publicación en 1968. Ese mismo año recibió en Francia el premio Fémina. Es considerada, junto con Memorias de Adriano, también de Yourcenar, una de las grandes novelas del .
Génesis de la obra
Según su autora, Opus nigrum (título que alude, al igual que el original en francés, a cierto proceso alquímico) tiene como punto de partida un relato breve titulado A la manera de Durero, el cual, junto con otros dos relatos también de tipo histórico y titulados A la manera de El Greco y A la manera de Rembrandt, fue publicado en 1934 con el título de La Mort conduit l´Attelage (La muerte conduce la carreta). Se trataba, en realidad, de tres fragmentos de una voluminosa novela que pretendía constituirse en un fresco que agruparía varios siglos y varios tipos humanos, y de la que esos fragmentos, agrupados con el título de Zenón, constituían el primer capítulo. Esta novela, de acuerdo con el relato de Yourcenar, fue desarrollada durante algún tiempo a la par de la obra que terminaría después por convertirse en Memorias de Adriano, aunque en 1926 decidió renunciar provisionalmente a la escritura de ambas.
En 1955, ya acabada la redacción de Memorias de Adriano, volvió a retocar los tres relatos con la idea de reeditarlos. En esa ocasión, el personaje del médico filósofo y alquimista se le impuso otra vez a la autora. Ello dio como resultado el capítulo Conversación en Innsbruck, escrito durante 1956; el resto de la obra fue redactado entre 1958 y 1965. La primera parte de la novela, y siempre según palabras de Yourcenar, acompaña muy de cerca el plan de Zenón en A la manera de Durero, de 1921-1934; la segunda y la tercera parte fueron desarrolladas partiendo de las últimas seis páginas de ese mismo texto.
En cuanto a la elección del título, en 1958, con ya un centenar de páginas escritas, la autora buscaba algo apropiado pero no hallaba nada que pudiera satisfacerla. Recordó entonces la fórmula “L´oeuvre au noir”, que había utilizado antes en un estudio sobre Thomas Mann, y decidió adoptarla. Esta fórmula designa, en los tratados sobre alquimia, la fase de separación y de disolución de la sustancia, que era, al decir de sus practicantes, la parte más delicada y difícil de la Gran Obra. No se sabe a ciencia cierta si esta fórmula se aplicaba sobre la misma materia o si se refería a las pruebas que debe superar el espíritu que busca liberarse y trascender. Se supone que se trataría de ambas cosas, usadas de un modo alternativo.
Argumento La novela, que narra la vida de un médico y alquimista llamado Zenón, cuya vida transcurre entre 1510 y 1569, ubica su acción en una Flandes próspera y burguesa sobre la que influyen las novedades técnicas y las especulaciones económicas relacionadas con la guerra, como así también las pugnas originadas a partir del Concilio de Trento y de la Reforma Protestante. Dividida en tres partes tituladas respectivamente La vida errante, La vida inmóvil y La prisión, en cada una de ellas se asiste, entre sucesos culturales, religiosos y políticos de la época como trasfondo, a la evolución interior y exterior del protagonista, desde su juventud hasta su vejez y su muerte por suicidio en la cárcel de la ciudad de Brujas.
thumb|200 px|Cornelis Pietersz. Bega – El alquimista
Primera parte. La vida errante
La Primera parte consigna once capítulos, con un título cada uno y a los que precede una frase del humanista Pico della Mirandola extraída de su obra Oratio de hominis dignitate. Esta Oración, cuyo final declara: “No te he hecho ni celeste, ni terrestre, ni mortal, ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o un hábil escultor, remates tu propia forma”, constituye un epígrafe adecuado para ilustrar las decisiones con las que el personaje irá constituyendo su vida.
Capítulo I. El camino real. Henri Maximilien, primo de Zenón, se encuentra con éste en una posada mientras se dirige a enrolarse en las tropas del rey de Francia. Zenón, por su parte, cansado, como dice, de abrevar en los libros, se dirige hacia los Pirineos. Ha decidido ver un poco de mundo, ya que como le comenta a su primo, “¿Quién puede ser tan insensato como para morir sin haber dado, por lo menos, una vuelta a su cárcel?”
Capítulo II. La infancia de Zenón. El relato retrocede en el tiempo para informarnos de la genealogía del protagonista. Nos enteramos de que nació en la casa del hermano de su madre Hilzonda, un hombre llamado Henri-Juste Ligre y padre de su primo Henri- Maximilien. Zenón, por su parte, es el resultado de los amores de su madre con el clérigo Micer Alberico de Numi, quien abandonó a la joven embarazada para retirarse a Roma, donde fue nombrado cardenal a sus treinta años y asesinado casi inmediatamente durante una orgía en la villa de los Farnesio. Luego de un tiempo, Hilzonde contrae matrimonio con un mercader de Zelanda llamado Simon Adriansen. A instancias de este, la pareja decide abandonar Flandes para vivir en la ciudad del esposo. Zenón, que se muestra rebelde con su padrastro, es internado en un convento para que se convierta en clérigo. Allí es instruido en latín, en un poco de griego y en algo de alquimia. Más adelante se inscribe en la escuela de Teología, en Lovaina. En ese punto su orgullo y su capacidad lo llevan ya a despreciar a sus condiscípulos y aun a sus maestros.
Capítulo III. Ocio veraniego. Zenón se traslada, para pasar el verano, a la casa de su tío en Dranoutre, una mansión que refleja la riqueza y el transcurrir próspero de los negocios de su propietario. Allí, si bien se toma tiempo para vivir ciertas aventuras con su primo, se dedica a conocer la vida de los obreros y, fundamentalmente, a vagabundear por los campos y los bosques para realizar estudios acerca de la naturaleza. A veces asiste a ciertos espectáculos propios de la época, como la quema de una bruja o el incendio de una granja por parte de un anabaptista, ante lo cual reacciona con el desdén y el desprecio del humanista ilustrado.
Capítulo IV. La fiesta en Dranoutre. Tras la firma de la Paz de Cambray, la Regente de los Países Bajos, de regreso a Malinas, decide detenerse una noche en la casa del tío de Zenón, que organiza por ese motivo una gran fiesta. En medio del banquete, se presenta en la casa un grupo de tejedores para pedir la liberación de un compañero de trabajo que fue condenado a la horca por haber destrozado, dos días atrás, uno de los telares mecánicos que acababan de ser puestos en marcha, novedad que los obreros no veían con buenos ojos. Zenón toma partido por el uso de los telares mecánicos, a los que considera una herramienta útil para el progreso de los obreros. Éstos, sin embargo, se oponen y entonces se produce un altercado que solamente cesa cuando el tío de Zenón les promete un aumento y consiente en que continúen utilizándose los telares manuales. Zenón, despechado, abandona la fiesta.
thumb|left|200 px|Pieter Bruegel el Viejo – Boda aldeana
Capítulo V. La salida de Brujas. Luego de pasar la noche afuera, Zenón regresa para recoger sus cosas y marcharse. Sus ropas están manchadas de barro y de un poco de sangre; al parecer se ha encontrado con un obrero que tras la discusión en la fiesta había prometido vengarse de él y lo ha matado. Se despide de la sirvienta Wiwine, que cuidaba de él, diciendo: “Quiero ver si la ignorancia, el miedo, la inepcia y la superstición verbal reinan en todas partes, igual que aquí”.
Capítulo VI. La opinión pública. Zenón comienza a adquirir fama, mayormente a causa de rumores. Nadie puede precisar muy bien nada con respecto a él. Al principio alguien lo ha visto en Gante, en la casa de un alquimista; luego se dice que ha obtenido su diploma de médico en la Universidad de Montpellier, aunque enseguida otros afirman que había renunciado a los títulos en favor de la práctica experimental, despreciando tanto a Galeno como a Celso; se tropieza con él en Hungría, en Génova; ciertos comentarios dan cuenta de su entrega al arte grosero de la cirugía; más adelante se le atribuyen una serie de curaciones inesperadas en Basilea, durante una epidemia de peste negra; hacia 1539 aparece en Brujas un breve tratado en francés, firmado por él, donde describe los anillos valvulares del corazón…
Capítulo VII. La muerte en Münster. Hilzonda, la madre de Zenón, participa con su esposo anabaptista en los crueles enfrentamientos entre los miembros de esta secta y los católicos; en los últimos tiempos ella se ha entregado a la vida de intensa promiscuidad sexual que distingue a la secta. Ha tenido además otra hija, llamada Martha, quien, cuando sus padres mueren a causa de aquellas luchas, es adoptada por unos parientes de Henri-Juste, Los Fugger, de Colonia.
thumb|200 px|left|Quema de una anabaptista. Grabado de Jan Luyken
Capítulo VIII. Los Fugger de Colonia. Esta familia se compone de Martin Fugger y de Salomé, su esposa; tienen tres hijos: Sigismond, que ha partido hacia el Perú con Gonzalo Pizarro y del que nada saben; Bénédicte, una niña que se convierte en una hermana para Martha; y Philibert, heredero del negocio familiar y futuro esposo de Martha. Cuando ésta es ya una mujer, mueren Salomé y luego su hija Bénédicte, ambas de peste. Para atender a esta última, se presenta en la casa un médico con aspecto de extranjero, que no se identifica pero a quien es posible asociar con Zenón.
thumb|180 px|Alberto Durero. Retrato de Jacob Fugger
Capítulo IX. La conversación en Innsbruck. Se celebra en esta ciudad el Concilio de Trento, motivo por el cual el Emperador se ha instalado allí, pues desea seguir de cerca los debates. También Henri Maximilien se halla en la ciudad; tiene la cara herida por una cuchillada, fruto de un lance galante. Al ir en busca de un médico se topa con su primo Zenón, quien lo conduce a su albergue, una herrería, donde vive de incógnito, ya que las persecuciones causadas por sus Pronósticos han empezado a recrudecer. Después de las curaciones, ambos se entregan a una discusión acerca de temas relacionados con la filosofía, la religión, el amor, las galanterías, la muerte… Al separarse, Zenón, que casi nunca duerme en la herrería, se introduce en una capilla; su modo, como explica, de hacerse invisible.
Capítulo X. La carrera de Henri-Maximilien. La vida de éste transcurre sirviendo alternativamente al Rey Cristianísimo y al Rey Católico. Poeta y capitán, escribe sus rimas en el regazo de las cortesanas y reparte sus vituallas entre la soldadesca, que lo ama. Le gusta sobre todo interrogarse acerca del modo y circunstancias de su muerte. Al fin sucumbe en una expedición destinada a forrajear, pero aquellas muertes que había imaginado, aquellos funerales, son su verdadera muerte, su entierro verdadero.
thumb|180 px|Catalina de Médicis como reina de Francia