José Joaquín Nicolás de Iglesias Vidamartel (Cartago, 7 de noviembre de 1794 – río Pacuare, 12 de abril de 1840) fue un político y prócer de la independencia costarricense.
Biografía
Primeros años (1794-1821) José Joaquín Nicolás de Iglesias Vidamartel nació en la ciudad de Cartago el 7 de noviembre de 1794 y fue bautizado al día siguiente en la parroquia local. Fue hijo de Juana María de Iglesias y Vidamartel, una mujer perteneciente a la élite cartaginesa. Si bien en las actas parroquiales figuró como hijo natural, la tradición histórica familiar documentó que su padre biológico fue el médico de origen italiano Stefano Corti Rocca.
Desde joven demostró una notable inclinación hacia las letras y el estudio, lo que le permitió integrarse tempranamente a las labores administrativas de la provincia. Durante los últimos años del período virreinal, se desempeñó como amanuense del gobernador de la Provincia de Costa Rica, Juan de Dios de Ayala. Posteriormente, en 1819, asumió el cargo de maestro de la escuela de primeras letras de Cartago.
Proceso de Independencia y actuación pública (1821-1834) Al recibirse en Cartago las noticias de la Independencia de Centroamérica en octubre de 1821, Iglesias se incorporó activamente al proceso de organización política del nuevo Estado. Fue nombrado Secretario de la primera Junta Superior Gubernativa. En el ejercicio de estas funciones, integró la comisión especial designada para redactar el Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia (promulgado el 1 de diciembre de 1821), cuerpo normativo considerado la primera Constitución de Costa Rica.
Durante la crisis política de 1823, derivada de los intentos de anexión al Primer Imperio Mexicano, adoptó una postura firmemente republicana. Representó a la población de Pacaca ante la Junta de Legados de los Pueblos, de la cual también fungió como secretario. Ese mismo año ejerció como alcalde segundo de la ciudad de Cartago y asumió de forma interina la alcaldía primera tras la destitución del titular por sospechas de infidencia, logrando mantener el orden local durante los eventos que desencadenaron la Batalla de Ochomogo.
Su carrera legislativa alcanzó su punto más alto en 1834, cuando fue elegido diputado y, posteriormente, designado Presidente de la Asamblea del Estado. Paralelamente, llegó a figurar como candidato y recibir votos en las elecciones para jefe de Estado de 1835, en las cuales resultó electo su primo Braulio Carrillo Colina. Asimismo, fue nombrado en dos ocasiones distintas como Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, honores que decidió declinar para continuar dedicándose a sus actividades particulares y agrícolas.
La Guerra de la Liga, exilio en Nicaragua y actividad minera En 1834 fue uno de los principales diputados qué apoyo y voto por la creación de la Ley de la Ambulancia que daba un carácter rotativo a la capital, sin embargo cuando el gobierno de Braulio Carrillo Colina derogo esta ley fue uno de los principales promotores de que la ciudad se alzara en armas en alianza con Alajuela y Heredia. Iglesias se alineó con las facciones descontentas de su ciudad natal, asumiendo un papel destacado en la dirección política del movimiento revolucionario de la coalición de ciudades. Participó de manera directa en las deliberaciones y las acciones armadas de este conflicto civil, conocido históricamente como la Guerra de la Liga.
Tras el fracaso del movimiento insurreccional y la victoria definitiva de las fuerzas gubernamentales de Carrillo, se desató una persecución en contra de los principales cabecillas de la revuelta. Iglesias sufrió la confiscación de parte de sus propiedades y bienes materiales como represalia económica, y se vio obligado a marchar apresuradamente al exilio hacia Nicaragua para evitar ser recluido en prisión.
Establecido en el territorio nicaragüense, específicamente en la región montañosa y selvática de Matagalpa, reorientó sus esfuerzos hacia la actividad extractiva y minera. Durante este período de destierro, descubrió y explotó una veta de oro y plata en las cercanías del poblado de San Ramón, empresa económica que le permitió estabilizar su situación financiera, recuperar parte de su fortuna y sostener de forma remota a su numerosa familia que permanecía en Costa Rica.
Retorno, comisión del Atlántico y fallecimiento A principios de 1839, bajo un nuevo contexto político tras el regreso definitivo de Carrillo al poder mediante un golpe de Estado, Iglesias obtuvo el indulto y el permiso oficial para retornar a Costa Rica. Carrillo lo nombró Director de los trabajos de apertura de la carretera al Mar Caribe, un ambicioso proyecto estatal que buscaba dotar al país de una vía comercial directa hacia Europa sin depender del puerto de Puntarenas y el largo tránsito por el océano Pacífico.
En marzo de 1840, Iglesias encabezó una expedición hacia las llanuras del Caribe con el objetivo de inspeccionar el avance de las obras viales y coordinar el establecimiento de una nueva colonia agrícola en las márgenes del río Pacuare. Durante el desarrollo de estas labores en la selva tropical, contrajo una "calentura maligna". Su estado de salud empeoró rápidamente debido a la agresividad de la infección y a la falta de recursos médicos en la zona. Falleció el 12 de abril de 1840 a orillas del río Pacuare, a los 45 años de edad.
Matrimonios y descendencia Iglesias contrajo matrimonio en dos ocasiones. El 5 de noviembre de 1818 se casó en primeras nupcias con Petronila Llorente y Lafuente, hermana del posterior primer obispo de Costa Rica, Anselmo Llorente y Lafuente. De este enlace nacieron sus hijos mayores, entre ellos los destacados políticos e intelectuales Francisco María Iglesias Llorente y Demetrio Iglesias Llorente. Tras enviudar, contrajo segundas nupcias con Inés Ugalde y Alfaro, con quien procreó sus hijos menores. Su nieto, Rafael Iglesias Castro (hijo de Demetrio), ejerció la Presidencia de la República entre 1894 y 1902. Referencias
Bibliografía
Categoría:Nacidos en 1794 Categoría:Fallecidos en 1840