Francisco de Arteaga (Buenos Aires, 27 de enero de 1882-Córdoba, 21 de septiembre de 1962) fue un militar, ingeniero argentino, fundador de la Fábrica Militar de Aviones de Argentina, situada en la ciudad de Córdoba y primera en su tipo en Sudamérica.

Sus orígenes

Francisco de Arteaga nació en la calle Tucumán n.º 6, en la parroquia de Catedral Norte (ciudad de Buenos Aires). Su madre, Juana Morlanne ―a la sazón de 25 años de edad―, era rosarina. Su padre, Alfredo Arteaga ―de 42 años de edad― era montevideano; era un hombre de fortuna, muy emprendedor, que se radicó en Argentina en 1865. Es fundador del pueblo y colonizador de la zona que hoy lleva su apellido en el sur de la provincia de Santa Fe: Arteaga, ubicado en unas 50.000 hectáreas de tierras que en 1865 había adquirido al fisco, en los márgenes del lugar en que el río Carcarañá desde la provincia argentina de Córdoba pasa a la provincia de Santa Fe. También dirigió la primera importante línea de barcos de cabotaje que actuó entre el Uruguay y la República Argentina ―desde la ciudad uruguaya de Salto a la ciudad de Buenos Aires y retorno―, compañía precursora de la reconocida empresa de navegación argentina Dodero. Contribuyó, asimismo, al establecimiento de una hoy importante entidad bancaria ―el Banco Provincia de Santa Fe, en Rosario― y, también en esta última, a la fundación de su primera compañía de tranvías, y de su primera compañía de gas de alumbrado.

Los ascendientes de Alfredo de Arteaga son de noble origen vasco ―de la zona de Guipúzcoa―, quienes a comienzos del siglo pasado vinieron a radicarse en la zona del Virreinato del Río de la Plata, en lo que después sería la Banda Oriental y, posteriormente, la República Oriental del Uruguay.

Francisco es llevado por sus padres todos los años a Francia, en donde suelen permanecer varios meses. Allí Francisco cursa sus estudios primarios en la Escuela de los Jesuitas de París, a cuyo término, retorna establemente al país. En Buenos Aires realiza los estudios secundarios, en el colegio Lacordaire de los dominios franceses, del cual egresa en 1897 ―a los 15 años de edad― como bachiller, revelándose muy aplicado para los estudios.

Su carrera militar

Egreso de bachiller Francisco de Arteaga siente vocación por la carrera de las armas. Por ello solicita y obtiene a principios de 1898 permiso para rendir ―como alumno libre―, los exámenes de las materias de especialidad militar de los cuatro años de que consta el curso de Alférez de Artillería del Colegio Militar. Los cumple con pleno éxito, egresando así, a mediados de 1899 como alférez de Artillería.

Seguidamente pasa a revistar en el 2.º Regimiento de Artillería Ligera de Liniers, donde permanece pocos meses, hasta comienzos de 1900. Para esta época solicita y obtiene permiso para trasladarse a Francia ―junto con sus padres y su hermano Alfredo―, a fin de prepararse para ingresar a la célebre Escuela Politécnica de París, en el curso técnico dos años que allí se dicta. En 1901 aprueba el examen de admisión.

Al año siguiente, sus padres sufren un grave accidente ferroviario en la ciudad francesa de Dax, mientras se dirigían desde el sudoeste de Francia a la ciudad rusa de San Petersburgo. Pierde la vida su padre, mientras su madre solo sufre ligeras heridas, de las que afortunadamente se recuperará en forma rápida. No obstante, el lógico trauma psíquico que significa la repentina y trágica pérdida de su padre, continúa sus estudios, y luego de dos intensos años con perfecta asistencia y total dedicación, en julio de 1903 Francisco de Arteaga egresa de la Escuela Politécnica de París, mereciendo una nota ―breve pero laudatoria― por parte del director del renombrado establecimiento de alta enseñanza técnica. En mérito a ello es ascendido a Teniente 2.º, y el 16 de octubre de 1903 se reintegra al 2.º Regimiento de artillería de Liniers.

El 21 de noviembre del mismo año solicita por nota ―sin éxito―, se lo reconozca como ingeniero militar. Superado el lógico e inicial desaliento por ese rechazo, poco después ―el 22 de julio de 1904― solicita permiso para proseguir sus estudios, en un nuevo curso de ingeniería militar en la Escuela de Aplicación de Artillería de Fontainebleau, completando así los cursos que ―recuerda su nota―, ya tiene aprobados en la Escuela Politécnica de París, permiso que le es concedido. Desde julio de 1904 hasta el mismo mes del año siguiente estudia en Fontainebleau con total dedicación y provecho, aprobando con suma solvencia los exámenes de las seis materias de ingeniería militar de que consta el curso. De los 99 alumnos de dicho año ―casi todos ellos franceses―, es el único que logra las máximas calificaciones (20 puntos) en las dos materias consideradas más importantes: “Artillería” y “Arte Militar”. Este brillante resultado lo destaca el Jefe de la Legación Argentina en París, en un informe altamente laudatorio, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, al ministro de Guerra en Buenos Aires. Este ―mediante una orden― felicita públicamente a de Arteaga y lo pone como ejemplo para sus camaradas, disponiendo simultáneamente que un ejemplar de dicha Orden se publique en el Boletín Militar, y que otro se adjunte a su legajo personal.

A los pocos días ―ya en Argentina―, se reincorpora al Regimiento 2.º de Artillería de la Campania de Liniers. El 21 de abril de 1906 es promovido a teniente 1.º, en virtud de los brillantes resultados obtenidos en sus estudios en el extranjero.

El 1 de abril de 1907 es designado secretario interino del Gabinete Militar, y cuatro meses más tarde comandante de la Sección Artillería del Colegio Militar. En julio de 1908 contrae matrimonio con la señorita Herminia Lan Yaniz.

El 22 de septiembre de 1909 es promovido al grado de capitán.

El 7 de enero de 1910 ―año del Centenario, que ha de contar con la visita de ilustres personajes del extranjero―, se lo designa, por decreto del presidente de la Nación Dr. Figueroa Alcorta, ayudante de campo de S.E. el ministro de guerra, general Eduardo Racedo, cargo en el que permanecerá dos meses, al cabo de los cuales retornará a prestar servicios en el Regimiento A-2. El 12 de abril de dicho año se le designa juez de instrucción suplente en el Ejército. El 17 del mismo mes y año sale en comisión a la localidad de Tornquist acompañado en su Campania a la Escuela de Tiro, con el ulterior cometido de observar y analizar críticamente los Reglamentos de Artillería vigentes, tareas que cumple por orden directa del ministro de Guerra.

El 8 de mayo de 1911 se lo propone para comandante de Batería de Sitio, en reemplazo del capitán Luis A. Cassinelli.

Será conveniente citar aquí el texto de la foja de concepto de Arteaga, redactada y firmada en Campo de Mayo el 14 de agosto de 1911 por su jefe ―el entonces teniente coronel Agustín P. Justo―, quien tendrá en el futuro no sola mucho gravitación, sino incluso participación activa y poder de decisión en la concreción de ideas del primero, texto que reza: “Oficial muy correcto y laborioso, con una gran instrucción profesional y general. Es un oficial de gran porvenir”.

Al mismo jefe también le correspondería suscribir la siguiente foja de concepto de Arteaga para 1913: “Oficial muy correcto y de mucha preparación profesional. De espíritu observador y discreto en el desempeño de sus funciones. Oficial de elevada inteligencia y de gran preparación profesional y general. Lo conceptúo de gran porvenir”.

El 31 de diciembre de 1913, de Arteaga es ascendido a mayor, y pasa a prestar servicios en la casa Militar de la Presidencia. Es presidente de la Nación el Dr. Roque Sáenz Peña, quien poco después ―a mediados de 1914―, fallece, siendo reemplazado por Victorino de la Plaza.

En ese tiempo estalla la Primera Guerra Mundial. El mayor de Arteaga publica una obra denominada “La Guerra Actual”, compuesta por tres capítulos. Parte del primero lo publica el diario “La Nación” el 3 de agosto de 1914. thumb|Francisco de Arteaga entre 1914 y 1918. En 1915 pasa a revistar en la guarnición Córdoba como jefe de Grupo en el Regimiento de Artillería Montada Nro. 1, mereciendo ―como de costumbre― de sus superiores óptimos conceptos acerca de capacidad, laboriosidad y corrección.

Pese a ello, muy pocos días después de la Navidad de 1915 celebrada junto a su familia en Buenos Aires ―el 28 de diciembre―, el mayor De Arteaga eleva una nota solicitando su retiro. Ello resulta casi inexplicable para sus superiores, dado el promisorio porvenir que ―según sus antecedentes, estudios, actuación y conceptos lo hacen suponer―, le aguardaba su carrera militar. El retiro le es acordado en marzo de 1916.

Es dable pensar que ―dado su permanente afán de estudio― el mayor Francisco de Arteaga, pese a la crítica situación bélica de Francia y de su capital a comienzos de 1916, atraído por las manifestaciones técnicas más vanguardistas de la época ―como la aviación, que estaba demostrando cada más su utilidad bélica en los cielos de Europa―, pretenda seguir de cerca esos avances tecnológicos en las mismas fuentes que surgen y se desarrollan, para ponerlos oportunamente al servicio del país ―como así ocurrió― dedicándose a estudiar ingeniería aeronáutica. Por ello solicita y se le concede permiso para ausentarse a Europa. Junto con su esposa y sus cuatro hijos de corta edad, se instala en París, ciudad entonces muy cerca del frente de batalla. Llegará luego, incluso, a ser bombardeada por un nuevo y gigantesco cañón alemán de extraordinario alcance, cuya presencia ha sido tempranamente detectada mediante el análisis de sus efectos y trayectorias balísticas.

La segunda gran etapa de su vida y sus primeros estudios aeronáuticos

Se inscribe en la Escuela Superior de Aeronáutica y Construcciones Mecánicas de París ―primera Escuela de Ingeniería Aeronáutica del mundo, inaugurada en 1910―, la que, a mediados de 1916, acaba de reabrir precisamente sus puertas al notarse cierto alivio en la crítica situación bélica que amenazaba muy de cerca a esa importante capital. En la Argentina, el 12 de octubre de 1916, se hace cargo de la presidencia de la Nación, Hipólito Yrigoyen.

Estudio allí durante dos años, con suma dedicación y entusiasmo, y a mediados de 1918 obtiene el diploma de Ingeniero en Construcciones Aeronáuticas y Mecánicas. Resulta así el primer argentino en egresar de dicha Escuela Superior y en tan moderna y promisoria especialidad.

Poco después ―caducado el plazo de su permiso para ausentarse del país―, solicita una prórroga por un año más ante la Legación Argentina en París. A raíz de ello queda hoy documentado el trato, la amistad y la simpatía existente entre el mayor de Arteaga y una figura relevante, la que ―como antes se dijo respecto a Agustín P. Justo―, también habrá de tener decisiva influencia en la concreción de las ideas y proyectos de Arteaga: se trata del Dr. Marcelo T. de Alvear, nuevo jefe desde fines de 1916 de aquella Legación. En tal carácter apoya la solicitud de prórroga de Arteaga mediante una nota el 11 de junio de 1918, al ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina, en la que aboga: “Tratándose de un compatriota distinguido y laborioso que acaba de obtener el diploma francés de Ingeniero de Construcciones Aeronáuticas y Mecánicas, mucho me complace apoyar su demanda, porque considero que le será provechosa para los estudios complementarios de práctica y especialidad que realiza”.

Esa prórroga la reiterará anualmente, y siempre le será concebida. El ingeniero de Arteaga las aprovechará en prácticas de su especialidad en los laboratorios de ensayos aerodinámicos Eiffel, y en fábricas de aviones y motores de aviación, acumulando experiencias que volcará más adelante en su patria.