Los Exploradores de España fue una asociación infantil y juvenil fundada por el capitán de caballería Teodoro Iradier y Herrero en 1912 e inspirada en los boy scouts de Robert Baden-Powell, cuyo objetivo era la educación física, moral, cívica y patriótica. En sus primeros años tuvo un rápido crecimiento y expansión. La asociación fue miembro fundador de la Organización Mundial del Movimiento Scout en 1922, a la que perteneció hasta 1938.
Tras una audiencia real concedida a Iradier a principios de junio de 1912, recibió el apoyo personal del rey Alfonso XIII de España y de los gobiernos de la época. Aun así, el camino para la asociación no fue fácil, al contar con cierta oposición por parte de la Iglesia católica y de algunos sectores de la cultura que veían con recelo la evolución institucional, de carácter muy militarizado y supeditada al servicio directo del poder.
Tras un breve periodo de decadencia entre 1914 y 1919, recibió apoyo del Directorio militar de Primo de Rivera durante los años 1920, experimentando un cambio de rumbo educacional y, en consecuencia, un fuerte aumento de efectivos, en lo que se podría considerar la edad de oro de la institución. Al margen de esos periodos, los exploradores aportaron una renovada visión sobre cómo ejercer la pedagogía: la formación del carácter de la juventud, y la instrucción en valores religiosos y de ciudadanía.
Finalizada la guerra civil española, la organización fue declarada en suspensión de actividades por orden ministerial de 22 de abril de 1940, al considerarse «intolerable su dependencia de organismos de carácter internacional».
Antecedentes
thumb|340px|left|Grupo Barcino de los Exploradores Barceloneses La primera tentativa conocida del escultismo en España nació en Barcelona. Fue iniciativa de Pedro Roselló Axet, capitán de Caballería, amigo y colega de Teodoro Iradier; junto a Ramón Solé i Lluch —un obrero entusiasta del excursionismo— y Narcís de Romaguera, entre otros. El objetivo de Pedro Roselló era conseguir una juventud sana, física, moral y espiritualmente. Así nacieron en 1911 los Exploradores Barceloneses, constituidos oficialmente en 1912 y que en 1913 se integrarían en los Exploradores de España. En 1914 sumaban 1064 efectivos, organizados en veintidós grupos. Durante la decadencia, en 1916, el número de efectivos bajó a menos de 450 miembros.
Paralelamente a los Exploradores Barceloneses, hubo otras iniciativas catalanas menos exitosas como los Jovestels de Catalunya de Ignasi Ribera-Rovira en 1912, relacionados con Unión Federal Nacionalista Republicana, y llegaron a tener dos grupos, «Cataluña» y «Canigó». También los Exploradores Republicanos (boy scouts radicales), organización bajo el amparo de Alejandro Lerroux y encabezada en Barcelona por Antonio Cruz.
Fundación
thumb|380px|Alfonso XIII y Teodoro Iradier con los exploradores 380px|thumb|Los primeros Exploradores de Mar de Santander en la playa del Sardinero (1916)
Teodoro Iradier recibió el apoyo del rey Alfonso XIII y a partir de 1911, con ayuda del publicista Arturo Cuyás Armengol, se inició una campaña de concienciación pública, siendo el movimiento juvenil muy bien recibido, sobre todo entre las clases más pudientes. En palabras de Iradier: «El scoutismo es vida al aire libre, el aprendizaje de cosas útiles, la ejecución de obras buenas», así como «el explorador de hoy será el hombre práctico de mañana» y «ostentará con orgullo el título de transformador de nuestra patria».
Una vez conseguido el apoyo necesario y aprobados sus estatutos por el Gobierno Civil de Madrid el 30 de julio de 1912, Iradier se trasladó ese mismo año a su ciudad natal. El 11 de agosto de 1912 fundó la primera tropa de exploradores de España, los Exploradores de Vitoria y, en octubre, la tropa de Madrid.
Miembros del primer Consejo Nacional
A finales del año 1912 se constituyó el primer comité directivo y consejo ejecutivo de la institución, entre los que se incorporaron las siguientes personalidades:
Presidente Duque de Tamames (coronel honorario, decano de la Nobleza Española, grande de España y senador del Reino)
Vicepresidentes Antonio Tovar y Marcoleta (general de división) Francisco García Molinas (doctor en Medicina, primer teniente de alcalde y secretario del Senado) Baldomero González Álvarez (médico y académico)
Tesorero Salvador García Dacarrete (oficial primero de Intendencia Militar)
Sección de Propaganda y Recursos Vicente Vera y López (catedrático y secretario adjunto de la Real Sociedad Geográfica de España) Leopoldo Serrano y Domínguez (ministro del Tribunal de Cuentas)
Sección de Organización José Castaño de la Paz (capitán de Estado Mayor)
Sección de Instrucción Arturo Cuyás (redactor jefe de El Hogar Español) Javier Cabezas Montemayor (inspector del Patronato de Protección a la Infancia)
Secretario – comisario general Teodoro de Iradier (capitán de Caballería)
Secretario adjunto Casimiro Juanes (ingeniero de caminos, canales y puertos)
Expansión, apoyos y detractores
280px|thumb|Los hijos de Alfonso XIII en uniforme de Exploradores de España (1923) El 27 de abril de 1913 se reunieron 2.397 exploradores en el campo del Athletic Club de Madrid para realizar la ceremonia de la promesa, con asistencia de los reyes de España. Participaron los distritos madrileños de Buenavista, con 3 grupos; Palacio, con 6 grupos; Latina, con 2; Centro, con 4; Congreso, con 3; Inclusa con 2; Hospicio, con 3; y Universidad, Hospital y Chamberí, con 2 cada uno. Ese mismo año se publicó el primer número de la revista El Explorador y los Exploradores Barceloneses de Pedro Rosselló se integraron en los Exploradores de España.
En enero de 1914 ya existían 68 comités de Exploradores en España y en julio se celebró el primer campamento nacional en Riofrío, Real Sitio de San Ildefonso,Revista El Explorador, n.º 21, junio de 1914. en el que participaron 580 efectivos de 18 poblaciones procedentes de Aragón, Asturias, Barcelona, Burgos, Galicia, Granada, Guadalajara, Madrid, Murcia, Palencia, Salamanca, Santander, Valladolid y Zamora. En diciembre aparece el primer censo, con 18 024 jóvenes y 115 comités en toda España. Ese mismo año, la Real Orden de 12 de febrero del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes concede personalidad jurídica a la Asociación de los Exploradores de España.
José María Quintana Cabanas cita un periodo de desavenencias con la Iglesia que, como pasaba en otros países, acusó a los Exploradores de España de naturalismo y de dificultar las prácticas religiosas de los niños. Por otro lado, una serie de conflictos internos en la organización forzaron la dimisión de Iradier como secretario-comisario en febrero de 1915 y, en solidaridad con él, también la del presidente de los exploradores, José Messía y Gayoso, duque de Tamames. Según la información aparecida en El Explorador:
El duque de Tamames se reincorporó el 11 de marzo de 1915 a petición de la asamblea nacional, cargo que ostentó hasta su muerte en 1917, siendo sustituido por Julio Quesada-Cañaveral. La nueva junta de gobierno estaba formada por Antonio Trucharte Samper como secretario, Arturo Cuyás como comisario general y Teodoro Iradier y Herrero como vocal.
Los recelos no se limitaron al ámbito eclesiástico, pues también sectores educativos renovadores desconfiaban de la excesiva militarización que protagonizaban los exploradores en su particular visión del escultismo.
En 1913 se crearon en Mallorca los Al•lots Guaites auspiciados por la Iglesia católica, que se integrarían en los Exploradores de España en 1918. Los exploradores mallorquines, una sección de la Federación Deportiva Católica Mallorquina, estaban liderados por su fundador y organizador, el sacerdote Francesc Sureda Blanes.
En 1915 el rey Alfonso XIII cedió a los exploradores una parcela en el monte de El Pardo para su uso como campamento permanente. Ese mismo año aparecía el primer grupo de exploradores de mar en Santander, también con apoyo real. En 1917 el rey aceptó la presidencia de honor de los Exploradores de España.
En 1920 un contingente de exploradores españoles participó en el primer jamboree mundial de Olympia, Londres. Ese mismo año había 305 comités de exploradores. Fue en esa época cuando se definió la confesionalidad de la institución, que creció y evolucionó secularmente, y se mejoró la imagen y el conocimiento teórico y pedagógico del movimiento scout en España. El 26 de febrero de 1920 la asociación recibió por Real Decreto la consideración de nacional.
thumb|380px|José Antonio Primo de Rivera, a la izquierda de la imagen, con uniforme de explorador. El rey Alfonso XIII en el centro acompañado de diversas autoridades de la época (c.1918). Tras el reconocimiento internacional en 1922, el gobierno decidió reorganizar la institución, pero sin prescindir del carácter centralista y progubernamental que la caracterizaba. El 13 de septiembre de 1923, un golpe de Estado del capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, daría lugar a una dictadura militar. Primo de Rivera, padre de exploradores y de cuyo Consejo Nacional era vocal fundador, le otorgó una mayor protección en todos los ámbitos. En esos primeros años de la Dictadura, Francisco García Molinas, vicepresidente del Consejo Nacional, puso a disposición del Gobierno a los Exploradores de España, como medio para la educación cívica, escuela de ciudadanía para el «mejoramiento de la raza» y ejemplo de solidaridad entre clases. La idea fue bien acogida por el Directorio militar que comenzó a plantear un plan nacional de formación física y premilitar entre los jóvenes, y por real orden de mayo de 1925 se creó una comisión de diversos estamentos ministeriales y entidades civiles con ese fin. Los sectores más progresistas no vieron con buenos ojos el apoyo del dictador; en palabras de Alexandre Galí, los exploradores eran percibidos como un instrumento de la dictadura y el apoyo del régimen los distanciaba todavía más del pueblo.
En 1926 muere de forma imprevista Antonio Trucharte Samper, su ausencia provocó una crisis interna en el consejo nacional de la asociación. Le sustituyó en el cargo Luis de la Gándara Marsella, quien también murió repentinamente dos años más tarde, en 1928.Revista El Explorador, número 229, abril de 1928.
thumb|280px|left|Emili Beüt en uniforme de explorador (c.1927) A mediados de los años 1920 los ingenieros ingleses que habían acudido a trabajar a las Minas de Riotinto dieron un empuje muy importante para la creación y consolidación del escultismo en la zona de Huelva. La edad de oro en Minas de Riotinto estuvo bajo el liderazgo de Francisco (Frank) Timmis, presidente del Consejo Local, nacional inglés y gran conocedor de la obra de Baden-Powell. En 1924 el Alto Patronato de Exploradores en Minas de Riotinto, dependiente del Departamento de Escuelas de la Rio Tinto Company Limited, dejó en manos de Timmis la organización y en poco tiempo contaron con cerca de 300 integrantes entre los alumnos de las escuelas de la RTCL en donde aprendían a marchar, practicaban deportes, gimnasia olímpica, primeros auxilios y se les inculcaban los principios escultistas. También en el norte, San Sebastián y Bilbao, cuyas tropas de exploradores estaban activas desde 1913, recibieron ayuda y observaron un notable crecimiento con las aportaciones de los ingleses que trabajaban en las minas de la ría de Bilbao.
Emili Beüt lideró la cambiante tendencia hacia el escultismo de Baden-Powell en Valencia, abogando por una institución menos centralizada y militarista. Según Beüt ciertos sectores pretendían perpetuar la imagen de los exploradores como batallones infantiles. Fue artífice de la Federación Regional Valenciana de Exploradores en 1927.