Hernán Rodríguez Castelo (Quito, 1 de junio de 1933-Quito, 20 de febrero de 2017)Falleció Hernán Rodríguez Castelo, el polígrafo de la letras ecuatorianas fue un literato, escritor e historiador de literatura, crítico de arte, ensayista y lingüista. Fue miembro de la Real Academia Española de la Historia y de la Real Academia Española. La Universidad Central del Ecuador le concedió el título de doctor honoris causa en 2012.
Reseña biográfica
Orígenes Nació en Quito, Ecuador, en 1933. Fueron sus padres Luis Humberto Rodríguez Davila, natural de Otavalo, profesor y Director de la Escuela de Otavalo y de María Esther Castelo Peñaherrera, natural de Ibarra, profesora y Directora de la Escuela Gabriela Mistral de Otavalo. Hernán Rodríguez Castelo fue profesor de Literatura y Filosofía en el Colegio “San Gabriel” de Quito. Es uno de los autores ecuatorianos más prolíficos por su obra; de su creación surge la literatura una diversidad temática como la literatura infantil, ensayo, crítica literaria y de arte.
Estudios académicos Realizó estudios primarios en la Escuela Espejo, los estudios secundarios los realizó en el Colegio Nacional Juan Pío Montúfar y culminó en el Colegio San Gabriel de la ciudad de Quito. Tempranamente demostró muchos dotes en el campo de la literatura, ganó concursos literarios y dirigió periódicos; leía mucho y sobre todo de autores como Emilio Salgari, Émile Zola y Julio Verne. Sus padres procrearon cuatro hijos, además de Hernán, el mayor, Rodolfo, Edmundo y una mujer, la menor, Ruby.
Hernán Rodríguez estudió entre 1951 y 1953 en el mayor centro de estudios clásicos de los jesuitas en América Latina bajo la dirección del Padre Aurelio Espinosa Pólit, S. J. continuó sus estudios de Literatura en el Instituto de Humanidades Clásicas y se graduó con la presentación de la tesis El método de crítica y análisis literario del Padre Espinosa Pólit.
Entre 1956 y 1959 asistió a la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito; lo que significó su segunda Licenciatura. izquierda|miniaturadeimagen|Sede principal de la Universidad Pontificia Comillas. Logró los siguientes títulos académicos: Baccalaureatus en Teología y estudios de licenciatura y doctorado en Teología en la Universidad Pontificia de Comillas, España 1965; Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (7 de marzo de 1959); Licenciatura en Humanidades Clásicas en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (2 de octubre de 1956); Diploma por el curso “Evolución del pensamiento científico” en la Universidad Central del Ecuador (14 de septiembre de 1950).
Resumen de su vida familiar Rodriguez Castelo se casó con Pía Cabrera Velásquez con quien viviría el resto de su vida y tendrían tres hijos: Sigrid, Christian y Selma. Tendría una vida familiar sencilla y feliz, que junto a su buena salud, le permitiría dedicarse a su prolífica carrera como escritor. Fallecería el 20 de febrero de 2017 en la ciudad de Quito a los ochenta y tres años de edad por causas naturales.
Ante su muerte el autor Jorge Dávila Vásquez expresaría lo siguiente:
Carrera literaria y cultural
Inicios de su carrera literaria En el año de 1959 se inició como profesor de Literatura en el Colegio San Gabriel, fundó varias academias literarias y es en este centro de estudios que surgen muchos personajes de la literatura ecuatoriana como el escritor y periodista Patricio Quevedo, Gonzalo Ortiz Crespo, Benjamín Ortiz, el poeta Federico Ponce, su hermano Javier Ponce poeta, Francisco Proaño, diplomático y escritor y muchos más.
Colaboró con la Revista del Colegio San Gabriel con el seudónimo de “Tragicristiano”. Es en este tiempo que presenta la “Historia de cien años del Colegio San Gabriel”; escribe un texto de filosofía; y, es enviado a España para que estudie Teología y allí permanece hasta el año de 1965.
Es en España que logró relacionarse con el mundo intelectual y participó en la fundación de las revistas La Estafeta literaria y Reseña. A pedido de Carlos Robles Piquer inició una campaña educativa a través de publicaciones como Sal terrae, Educadores, Humanidades y Cuadernos Hispanoamericanos.
Historia de la literatura Además de sus estudios formales, su formación se inició desde la adolescencia con la avidez de lectura de diferentes tópicos, que en conjunto con su especialización en filosofía y teología, le permitieron entrar en su segunda vertiente de producción y las lecturas en este tiempo tuvieron como finalidad crear una crítica en el campo de la literatura. Esto poco a poco se convertiría en la obra de su vida, por lo que le dedicaría varios volúmenes para las distintas épocas. dentro de las publicaciones principales se encuentran:
Antología de la Poesía Ecuatoriana del siglo XX Historia General y Crítica de la Literatura Ecuatoriana (seis volúmenes) Literatura Precolombina siglos XVI y XVII Literatura de la Audiencia de Quito siglo XVII Literatura Ecuatoriana 1830-1980 Historia de la literatura ecuatoriana (cinco volúmenes) miniaturadeimagen|Universidad Central del Ecuador que le otorgaría un doctorado honoris causa en el año 2012. Fruto de esto recibió la condecoración “Aurelio Espinosa Pólit” otorgada por el Concejo Metropolitano de Quito, para distinguir una trayectoria de «ensayista, lingüista, crítico literario y de arte, personaje que reúne todas las características del humanista clásico», 2003. Méritos que le hicieron acreedor, por parte de la Universidad Central del Ecuador, para que se le confiera el título de doctor honoris causa, en el año de 2012, de manos del rector y médico Dr. Edgar Samaniego Rojas. De esta manera Hernán Rodríguez Castelo continuaría la obra de la historia de la literatura iniciada por el crítico Isaac J. Barrera en la primera mitad del . Además de las publicaciones por época también estudiaría la literatura a través de personas en específico como sus estudios sobre José Joaquín de Olmedo, Julio Zaldumbide, Pedro Berroeta, Ramon Viescas, Alfredo Gangotena, Gonzalo Escudero, Jorge Carrera Andrade, Medardo Ángel Silva, entre otros. Se puede ver que de esta forma, para Rodríguez Castelo la literatura de Ecuador es una. No hace distinciones entre el periodo colonial o el republicano, entre la ficción y no ficción, entre la poesía y la prosa. A todos estudia, analiza, critica y pondera a través de su método meticuloso y holístico.
Literatura infantil Su aporte en la literatura infantil de Ecuador empezaría a través del escrito "El fantasmita de las gafas verdes". Ahí trataría la vida de un pequeño novicio aprendiz de fantasma que se caracterizaba por su curiosidad por la vida de los seres humanos, lo que le motiva a conocer su lenguaje. Su inquietud y ansia de conocimiento le crean problemas disciplinarios con las autoridades del "fantasmerio" refugiándose en el apoyo de su instructor. A partir de esta publicación le seguirían otros títulos como:
Tontoburro Memorias de Gris, el gato sin amo Historia del niño que era rey y quería casarse con la niña que no era reina Caperucito Azul El grillito del trigal
Su enfoque en la literatura infantil es integral y no se limita al aspecto literario puesto que Rodríguez Castelo estudio el tema desde el punto de vista histórico, filosófico, pedagógico y psicológico. Por ello era requerido en varias universidades para dar charlas al ser considerado una autoridad al respecto. Editado bajo la Universidad Técnica Particular de Loja publicó "Análisis de las obras clásicas de la literatura infantil y juvenil". Siguiendo además su proyecto macro de la historia de la literatura publicaría "Historia de la Literatura Infantil y Juvenil" e "Historia Cultura de la Infancia y Juventud". Su aporte a la literatura infantil fue clave para impulsar a este nuevo género que se venía consolidando poco a poco en Ecuador durante la segunda mitad del con escritores como María Fernanda Heredia, Edna Iturralde, Lucrecia Maldonado y uno de sus principales exponentes, Rodríguez Castelo.
Lingüística miniaturadeimagen|Miguel Febres Cordero, lingüista y santo de la Iglesia católica, a quien Rodríguez Castelo le dedicaría varios escritos. Además de su trabajo en la literatura, también destacó como lingüista, a lo que dedicó más de una decena de publicaciones. Desde su evolución histórica a través de sus estudios de Pedro Fermín Cevallos o de Miguel Febres Cordero, pasando por análisis históricos de la gramática de Nebrija o el origen del castellano, para complementarlo la publicación de manuales formales como los siguientes:
Manual de Retórica Manual de Ortografía Tratado práctico de puntuación Gramática elemental del español
A todo esto se debe sumar los numerosos artículos que escribió al respecto sobre cómo debería escribirse en tanto a estilo, gramática, redacción en la práctica, enfocándolo a distintos temas sociales como el periodismo, la sexualidad o la educación. La dimensión lingüística de su obra enriquece el nivel de análisis literario que caracteriza tanto a sus escritos. A partir de ello se permite rescatar hechos como la influencia de la fundación de la Academia Ecuatoriana de la Lengua en autores como Miguel Riofrío o Juan Montalvo. En este último sería sumamente importante puesto que el correcto uso del lenguaje se convertiría en una de las características de su estilo.
Ensayos y mircoensayos Rodríguez Castelo también fue un ensayista prolífico. Esta faceta sería destacada en la serie de "Estudios literarios y culturales" publicada por el Centro Cultural Benjamín Carrión. Ahí dentro de los dos volúmenes de 500 páginas cada uno se recoge una selección de sus ensayos y también los "microensayos" que demuestran el gran poder de resumir que tenía Castelo para tratar temas tan diversos como su obra misma. Su producción ensayística se vincula a su destacada participación en el periodismo donde mantenía columnas permanentes dentro de los principales diarios de su país, dentro de los que destaca su columna titulada "Idioma y Estilo" para el diario Expreso. También participó en varias revistas publicadas por la Casa de la Cultura Ecuatoriana entre la que destaca "Letras". Divulgaba hechos históricos, hacía recomendaciones de estilo, buscaba la difusión lingüística y presentaba sus criterios estéticos y literarios en ensayos dedicados al público en general, característica que marcaría mucho su obra y lo que después se convertiría en su mayor aporte como promotor cultural.
Promotor cultural Fue el impulsor de lo que se conoció como la "Biblioteca de Autores Ecuatorianos de Clásicos Ariel". Su rol en los estudios críticos de la colección fue clave para el desarrollo de este importante proyecto que fue catalogado por Benjamín Carrión como “la aventura editorial más grande de nuestra historia”. Ahí se reunieron las obras de los autores importantes de dicho país que por su trascendencia eran ahora considerados como "clásicos". Junto al proyecto de la "Bilblioteca Ecuatoriana Mínima" que buscó el estudio formal de los principales autores y épocas de dicho país, así como la edición de la "Bilbioteca Básica del Pensamiento Ecuatoriano", fue uno de los proyectos protagonistas que buscaban el desarrollo en la dimensión editorial de las letras de ese país. Fueron a través de los clásicos Ariel que se difundirían en masa y a un precio bajo las grandes obras y personajes de la historia como a Eugenio Espejo, Juan de Velasco, Juan Montalvo entre otros. En total se ha escrito cerca de cien títulos originales, de las cuales se han publicado dieciocho con nuevas ediciones. En la actualidad también se ponen a disposición los títulos en formato electrónico para mayor difusión.
Crítico de arte