Villanueva del Río y Minas es un municipio español situado en la provincia de Sevilla, comunidad autónoma de Andalucía. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) a 1 de enero de 2025, cuenta con 5.073 habitantes. Su extensión superficial es de 154 km² y tiene una densidad de 35,08 hab/km². Se encuentra situada a una altitud de 72 metros y a 42 kilómetros de la capital de provincia, Sevilla.
Es una localidad peculiar formada por diversos núcleos poblacionales amalgamados con el tiempo, destacando: Villanueva del Río (pueblo matriz del actual municipio), La Mina, asentamiento surgido a mediados del en torno a una importante cuenca hullera y el enclave de "El Carbonal", construido para la plantilla de una importante fábrica de cementos. También se le ha conocido como Villanueva de las Minas o Minas la Reunión. El pueblo matriz era Villanueva del Río, junto al Guadalquivir, perteneciente a la casa de Alba, pero la masiva explotación de las minas de carbón a partir del , hizo que la actividad pasase a la nueva aldea minera junto a la Rivera del Huéznar, que finalmente se hizo una sola. Es localidad de paso del Camino de la Frontera hacia Santiago de Compostela.
Historia
Villanueva del Río y Minas, municipio español de la provincia de Sevilla, desde antes del fue conocida como Villanueva del Camino, por el camino real que unía Cádiz, Jerez de la Frontera y Sevilla con Cazalla de la Sierra, Mérida, Cáceres y Madrid.ORTIZ DE ZÚÑIGA, D., Annales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, 1795, vol. 1º, p. 42 passim Situado en la Vega Alta del Guadalquivir, se asienta a orillas de la Rivera del Huéznar, dista de la capital unos 42 kilómetros por carretera en dirección a la Sierra Norte de Sevilla.
Villanueva del Río y Minas no era un pueblo, sino dos, Villanueva del Río y Villanueva de las Minas. Villanueva del Río era paisaje de río, fue un puerto fluvial en época romana y después de la reconquista como había quedado despoblada en la época árabe, hubo que hacer la villa de nuevo, por eso se llamó Villanueva. Y algún tiempo fue feudo del Duque de Alba de lo que ha quedado como testimonio el edificio en ruinas junto a la iglesia de Santiago el Mayor. Tenía su principal vía en la agricultura del olivo y un poco en la pesca de los albures que subían por el Guadalquivir hasta Alcolea y Lora.
En el se descubren las minas de carbón a una legua de Villanueva. Felipe III de España autoriza a que el carbón mineral se lleve en barcazas hasta Sevilla, así surge un poblado minero que luego se convierte en barriada de Las Minas y ya empieza a llamarse Villanueva de las Minas.
En el las minas de Villanueva se hacen opulentas, tanto que el gobierno atendiendo las peticiones del barrio minero que es el que tiene el poderío económico, acaba por convertir a ese barrio en cabeza de municipio.
El 22 de diciembre de 1944 el Boletín Oficial del Estado cambiaba el nombre de «Villanueva del Río» por «Villanueva del Río y Minas», trasladándose al barrio minero el Ayuntamiento, el archivo municipal y todas las dependencias oficiales.
Un núcleo de población unido a la historia es la barriada del Carbonal, sita a unos 4 km de Vva. del Río y Minas.
El Carbonal, tomó esta denominación a primeros del cuando se construyó un gran almacén de carbón junto al río Guadalquivir, con objeto de acumular el mineral para su posterior traslado en barcazas carboneras. En 1817 el primer barco de vapor que surcó las aguas de este río. Llamado Real San Fernando y perteneciente a la Real Compañía de Navegación del Guadalquivir, transportaba este mineral a las principales fundiciones y fábricas militares de Sevilla. La mina estuvo funcionando hasta 1973 cuando se decretó su cierre, a pesar de las protestas de sus trabajadores.
Posteriormente y hasta hace muy pocos años, en las proximidades de donde hoy podemos localizar la fábrica y cercanos a las vías del ferrocarril, existían construidas unas naves que fueron destinadas a polvorines del Ejército del Aire. Al finalizar la guerra civil española y habiéndose aprobado por el Ministerio de Obras Públicas un Plan General de Obras Hidráulicas, se consideró imposible hacer frente a las necesidades de cemento con la industria nacional, por lo que a finales de 1945, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir consideró necesario instalar una fábrica de cemento en Andalucía. Después de la aprobación de los correspondientes proyectos, fue a principios de 1948 cuando comenzaron los primeros trabajos de construcción de la fábrica, y aunque su plazo de ejecución tenía prevista una duración máxima de dos años, no fue inaugurada oficialmente hasta el 14 de abril de 1953. La construcción fue dirigida por la Dirección General de Obras Hidráulicas, siendo entonces Ingeniero Jefe Don Florentino Briones a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y adjudicada a la empresa constructora Entrecanales y Távora, S. A. siendo ingeniero de la obra D. Teodoro Cabrera Corral y como jefe de personal y administración D. Carmelo Gómez González.
Según figura en un estudio realizado por el sindicato CGT y expuesto en un ciclo de conferencias sobre la "Recuperación de la Memoria de la Historia Social", celebrado en febrero de 2003 en la localidad sevillana de Alcalá del Río, la dictadura gobernante tuvo como método, utilizar a los más de 150 000 presos políticos, como mano de obra mal pagada, para construir las múltiples obras hidráulicas (canales, pantanos, etc.) infraestructura viaria (carreteras, vías férreas, túneles, puentes, etc.) por lo que se desprende que los 40 presos que trabajaron en la construcción de la fábrica y en las canteras que alimentaban la misma, bien podrían haber pertenecido al grupo de 2000 que estaban distribuidos en los campos de concentración de Guillena y La Algaba, o bien eran desplazados en camiones desde los barracones del campo de Los Merinales en término de Dos Hermanas, en donde a varios miles, les había sido conmutada la pena de muerte por la de 30 años de trabajos forzosos. Una de las obras importantes en Andalucía fue la construcción del Canal del Bajo Guadalquivir denominado "El canal de los presos", de 158 kilómetros de longitud y cuyo inicio se localiza en la presa de Peñaflor, terminando en las marismas de la localidad sevillana de Lebrija.
La fábrica, fue el 14 de abril de 1953 cuando se entrega la obra por la constructora Entrecanales y Távora a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el acto de inauguración fue presidido por el entonces jefe de Estado general Franco, acompañado de algunos sus ministros, el director general de Obras Públicas Florentino Briones, varios representantes de la Confederación y el equipo directivo a cuyo cargo se entregó la gestión y que quedó compuesto por las siguientes personas: ingeniero jefe: Don Joaquín Gavala Ruiz; ingeniero ayudante: Don Feliciano Modamio Díaz; gerente: Don Florentino Briones. Subgerente: Don Ulpiano Sola Marín. Químicos: Don José Laffarga Osteret y Don Manuel García Sola. Jefe de admón.: Don Benito Cañuelo Martín.
La fábrica estaba situada en el término municipal de Villanueva del Río y Minas, a unos 42 kilómetros al norte de Sevilla, y al borde del río Guadalquivir en su margen derecha. A pie de la carretera de Lora del Río a Santiponce y a pocos metros de la estación de ferrocarril de Alcolea del Río, en la línea férrea de Sevilla a Mérida.
La capacidad teórica de 75 000 toneladas nunca se consiguió debido a las muchas averías por ser maquinaria procedente de un desmantelamiento. La mayor parte de la maquinaria procedía de la compra de una instalación cementera de 2 hornos y 120 000 toneladas de capacidad, a la empresa belga "Cimenterie et Briqueterie Reunies (CBR) de Ravel. La compra de efectuó de acuerdo con el Ministerio de Obras Públicas, conjuntamente con la Empresa Nacional Hidroeléctrica de Ribagorzana (ENHER) perteneciente al Instituto Nacional de Industria, y que la destinaría a la instalación de una fábrica de cementos en Pont de Suert, conviniendo la distribución de las instalaciones en dos partes con capacidad de 70 000 toneladas para ENHER y 50 000 toneladas para la Confederación representado en un horno HUMBOLDT de 60 metros de longitud. El precio de adquisición de la parte destinada a Cementos Guadalquivir fue presupuestado en 3 950 000 pesetas.
Aunque la producción calculada para el inicio ascendía a 75 000 Tm3, se consiguieron antes de la ampliación 60 000 Tm3. Una vez instalado el segundohorno, SMIDTH de 100 metros, la producción alcanzó las 150 000 Tm3, por lo que cumplía con lo previsto y permitía abastecer distintas obras de otras Cuencas Hidrográficas.
Hasta finales de 1966 la inversión a cargo de los Presupuestos Generales del Estado ascendió a 300 000 000 de pesetas, a partir del 27 de diciembre de este mismo año hasta el 1971, sólo de invirtieron 35 723 000 pesetas, pero ya por cuenta de la Confederación.
La piedra caliza, la arcilla y la piedra de yeso, eran las principales materias primas que se utilizaban en la fabricación del cemento. La caliza, se extraía por explotación a cielo abierto en la cantera ubicada en Sierra Traviesa, a una distancia de unos 8500 metros al NO de la fábrica, transportándose este material una vez triturado por medio de un teleférico que con anterioridad había estado instalado en el pantano del Pintado, desde la misma cantera hasta el apartadero o estación instalado dentro del recinto de la fábrica alcanzando un total de 183 m³ diarios. Una vez ampliada la misma, este sistema fue sustituido por el de transporte por carretera con los famosos camiones Mack A de 14 toneladas.
La cantera de marga azul arcillosa, se encontraba situada a 1300 metros al este de la fábrica, que una vez introducida en la batidora para su disolución en agua, era conducida hasta los molinos de crudo siendo uno Polysius y el otro Smidth por una red de tuberías de 200 mm de diámetro.
La piedra de yeso era adquirida en las canteras más próximas y transportada por ferrocarril hasta la estación de Alcolea del Río procediendo en la mayoría de los casos, de las canteras de Morón de la Frontera, Osuna o de las Cabezas de San Juan.
Desde la subestación que la Compañía Sevillana de Electricidad tenía a 6km de distancia (Alcolea) se efectuaba la alimentación principal a través de la red general por una línea a 70 000 V. Como prevención se montó una central térmica de 1000 KVA. alimentada con carbón mineral, sustituida posteriormente por dos potente motores diésel de 650 CV. Las instalaciones eléctricas y su mantenimiento siempre estuvieron a cargo de la compañía eléctrica Abengoa. El agua para uso industrial, era bombeada desde el río Guadalquivir, hasta un depósito situado en la parte más alta del recinto de la fábrica. La potable, era traída desde un pozo de captación hecho a la orilla del arroyo Parroso.
La fábrica de cementos contaba con tres talleres propios, el mecánico que incluía además el de carpintería, el eléctrico y el de locomoción, donde se encontraban instaladas las maquinarias y herramientas más necesarias, además disponía un colegio de aprendices de oficios que nutriría de profesionales a la propia fábrica. Un confortable edificio de oficinas y entre otros servicios, destacar el botiquín en donde se asistían a los trabajadores y familiares residentes en fábrica, y el pabellón destinado a comedores con lavabos y duchas.