Lever, Murphy & Co. fue una empresa chilena sucesora de R. Lever & Co., dueña de la desaparecida fábrica de Caleta Abarca y los astilleros de Miramar en Viña del Mar. Considerada por la Sofofa como una empresa pionera en la industria metalmecánica de su país, su máximo desarrollo ocurrió entre 1883 y 1891, cuando fabricaron puentes, locomotoras y carros para Ferrocarriles del Estado, además de prestar diversos servicios a la Armada de Chile. Entre sus principales obras se encuentra el puente ferroviario Maule y la escampavía Meteoro, destacando de diversos trabajos en obras públicas y vialidad. Como la construcción de las estructuras metálicas para 35 puentes ferroviarios y carreteros, la fabricación de unas 37 locomotoras, el armado de otras 39 y más de 792 carros para ferrocarriles; además de la construcción de 6 vapores, 20 lanchas y 7 faros en sus astilleros. Sin embargo, la mayoría de su producción se hacía para particulares, contando unas 14 plantas completas para oficinas salitreras. Luego de su venta en 1906, su fábrica y astillero fue continuado en el mismo giro por la Sociedad de Maestranza y Galvanización por otros 25 años hasta su cierre definitivo.Sitio Web de SOFOFA: . Revisado originalmente el 7 de marzo de 2014.Boletín de la Sociedad de Fomento Fabril. Año XXVI. 1° de mayo de 1909. Núm. 5. Páginas 219 en adelante.Revista Americas, (versión en inglés), Organization of American States, año 1953, p. 10.

Historia Reorganización de R. Lever y Compañía.

Lever, Murphy y Compañía es la sucesora de otra firma llamada R. Lever y Compañía. Esta última ya estaba conformada por Richard Lever, William Joseph Murphy y Norman Ferguson varios años antes, trabajando un gran taller en calle Arsenal n° 87 de Valparaíso bajo el nombre de Chile Boiler Works. Después de un excelente periodo de grandes trabajos gracias a la Guerra del Pacífico, los socios deciden abrir una sucursal en Viña del Mar. Para eso se aumentó el capital social de la firma y se incorporó un nuevo socio Clarence O'Brien, antiguo ingeniero en la Armada de Chile. Es aquí cuando, dado las fuertes inversiones que hacía el Sr. Murphy desde su propio bolsillo en beneficio de la empresa, se lo hizo gerente y se incluyó su apellido en la razón social. Fue inscrita su escritura social en el registro de comercio del notario conservador de bienes raíces de Valparaíso, José María Vega, el día 23 de agosto de 1883 a fojas 152 vuelta. La escritura se transformó en instrumento público el día anterior, el 22 de agosto, frente al notario Joaquín Segundo Iglesias,

La nueva empresa fue formada oficialmente en agosto de 1883 y pocos meses después se realizó la compraventa de dos grandes terrenos entre cerro Castillo y la playa de Caleta en Viña del Mar. En un comienzo se pensó instalar allí un galpón solo para contar con la mayor superficie para el armado de las celosías de un puente que la empresa estaba trabajando y destinar la playa como varadero.

Sin embargo, las autoridades de gobierno y el hijo del presidente Santa María, presionaban a los socios a incursionar en licitaciones públicas por trabajos en vialidad y transporte. Grandes puentes y locomotoras necesitaban grandes galpones, un muelle, máquinas y mucha superficie. Tanto Lever como Murphy tenían sus dudas sobre la inversión requerida de casi US$ 300.000 de la época, pero fue el mismo futuro presidente de la República, don José Manuel Balmaceda, quien los respaldó durante un discurso con ocasión de la inauguración del puente ferroviario Maule.

Textualmente:

El gran establecimiento en Caleta Abarca: la calderería de Chile Los gobiernos de Domingo Santa María y José Manuel Balmaceda cumplieron con la promesa hecha a los socios, e iniciaron un amplio programa de obras públicas y aumento de la red ferroviaria. La empresa construyó más de 9 puentes ferroviarios estilo europeo en los ríos del sur de Chile en unos 7 años. Estos puentes son metálicos fabricados con perfiles remachados. El Puente Maule fue el primero de este tipo hecho en Chile, y se pueden mencionar otros sobre los ríos Ñuble, Laja y Biobío. Todos ellos se encuentran en pie en la actualidad, algunos en servicio inclusive. En paralelo, en los talleres de Caleta Abarca fabricaron alrededor de 28 locomotoras para la Empresa de los Ferrocarriles del Estado en el mismo periodo. Estas obras, si bien llamaban mucho la atención de la prensa, solo constituían un 40% de las operaciones de las fábricas de Viña del Mar y Valparaíso. La mayoría de los productos y servicios de la empresa continuaban comercializándose en el norte salitrero. Es en esta etapa que se incorporan a la firma algunos socios eventuales, como el herrero especializado James Sinclair y otros.

Todo se mantuvo de esta forma hasta que ocurre la Guerra Civil de 1891. Richard Lever fue un reconocido balmacedista y con el cambio de gobierno perdió la chance de participar en otras obras grandes. Aunque después la empresa fabricaría el muelle Vergara y el Escampavía Meteoro II, no pudo mantener la capacidad que tenía instalada en el tiempo y tuvo que disminuir su mano de obra. A esto se añade el fallecimiento del socio fundador William J. Murphy, ocurrido el 5 de febrero de 1894, cuya participación pasó a manos de una sucesión representada por su hijo mayor Guillermo Murphy Potter y su cuñado Carlos Guillermo Potter, que también era socio desde 1891. Los "Murphy" se instalaron en el antiguo taller de calle Arsenal, y con el tiempo hicieron cambios en la propiedad de la empresa que motivaron a los demás socios a formar una sociedad anónima con un directorio. Además otras circunstancias perjudicaron tiempo después a la compañía. Por ejemplo, la cancelación por parte de Ferrocarriles del Estado de una propuesta adjudicada por decreto de octubre de 1893, para la construcción de 12 locomotoras tipo 38, lo que se denunció oportunamente en la Cámara de Diputados y derivó en una regulación de este tipo de licitaciones.73ª Sesión Extraordinaria Cámara de Diputados, 4 de mayo de 1895. Intervención honorable diputado Ángel Guarello. El mismo diputado luego en Sexta Sesión Ordinaria, de la Cámara de Diputados el 17 de junio de 1904, insiste en denunciar los hechos. También, algunos años después en 1901, se añade la deuda de reparar el Meteoro y el destructor Riquelme que resultaron averiados durante la inauguración del primero, trabajo que nunca fue pagado.Sexta Sesión Ordinaria, Cámara de Diputados, 12 de junio de 1902. "Los Antiguos Astilleros de Valparaíso", Diario "LA UNIÓN" de Valparaíso, 28 de febrero de 1949. Otras situaciones similares crearon una serie de dificultades que terminarían con diversos litigios judiciales en 1902, cuando el gobierno desistió de fabricar otros 2 vapores y no reparar el monitor Huáscar (nuevamente) en los astilleros de la empresa.

Fundición de Chile miniatura|izquierda|Aviso publicitario Fundición de Chile, 1906 Desde 1903 la empresa operó como sociedad anónima cerrada y se utilizó la razón social de “Fundición de Chile”. Como no ingresaron nuevos socios u otros capitales frescos, ya que se mantuvieron como una empresa familiar, se puede concluir que el cambio se debió a diferencias en la administración del negocio. No es menor el detalle de que a la muerte de W. J. Murphy, socio fundador, su participación quedó congelada por trámites de posesión efectiva. Esto era una gran dificultad para dejar las garantías exigidas en las licitaciones públicas, normalmente hipotecas de las propiedades sociales. Es más, algunos de sus descendientes eran menores de edad al momento, dejando a la empresa como sociedad en comandita ca. 1896. Como mencionamos, los intereses de esta sucesión eran representados por Carlos Potter, quien insistía en mantenerse como gerente de la empresa y separó los talleres de calle Arsenal de la propiedad social. Luego, la única solución lógica fue crear esta sociedad anónima con claros estatutos que funcionaron como un reglamento y con un directorio gestionara la empresa.Al respecto, véanse los estatutos de la sociedad anónima insertos en una nota en el Diario Oficial de 29 de mayo de 1903. El título III "De la administracion" contiene cláusulas específicas como se manejaría el negocio. Llaman la atención los artículos 45 y 46, que tratan de prevenir situaciones de accionistas que pudiesen fallecer o permitir interpretación de todas las cláusulas que pudiesen entorpecer la dirección de los negocios de la empresa.

En paralelo, la compañía francesa Schneider et Cie., Le Creusot, acaparaba todos los contratos fiscales para puentes metálicos de gran envergadura luego de la construcción del viaducto Malleco. Pero una crecida del Mapocho causó el colapso del recién terminado puente Talagante, fabricado por ellos, y que produjo la muerte de 22 personas en 1899. Por lo mismo se examinaron otros puentes "franceses" también recién construidos, los que presentaban grietas y hendiduras.Schneider & Cie et les travaux publics, (1895 – 1949), Agnès D'Angio, École Nationale de Chartes, 1995. págs: 69 - 70. Entonces el Ministerio de Industria, Obras Públicas y Ferrocarriles instruyó a los ingenieros a su cargo que pidieran a Lever Murphy firmase un convenio de cooperación con Schneider para garantizar la calidad de nuevas construcciones. Esto concluyó en un contrato en moneda nacional para fabricar o reparar 5 puentes en la segunda sección de Ferrocarriles del Estado, sobre los ríos Maipo, Tinguiririca, Lontué, Achibueno y Claro en Yumbel.Memoria del Ministro de Industria y Obras Públicas presentada al Congreso Nacional, 1903.

Liquidación de la empresa Luego de terminar el puente Achibueno, los negocios con los franceses significaron pérdidas para la empresa principalmente por la fuerte inflación y del tipo de cambio adverso por ese entonces en el país. El contrato en moneda nacional no complicaba el pago de sueldos, sino la adquisición de materias primas importadas como cemento o pintura, las que se pagaban en libras esterlinas. Viendo dificultades para continuar con el convenio, la empresa decide postergar indefinidamente las obras en los puentes Maipo y Tinguiririca. Luego se ofrecen en venta nuevas acciones para aumentar el capital social y obtener nuevos recursos. Oportunamente, la sucesión de William J. Murphy a través del abogado J. M. Gatica intento nuevamente tomar el control de la empresa. Su oferta consistía en aportar dos propiedades de gran valor y el ingreso como accionistas de los señores Granja, Zanelli y Lacalle, aumentando el capital social en un millón de dólares. Eso obligaría al resto de los accionistas, principalmente la familia Lever y el señor Ferguson, a desembolsar otro millón en acciones o deponer la administración del negocio al tener minoría en el directorio.