Miguel de Gijón y León, conde de Casa Gijón (también referido como Don Miguel de Jijón y León o el Conde Jijón), (Cayambe, Pichincha, 28 de septiembre de 1717-Spanish Town, colonia de Jamaica, 11 de septiembre de 1794) era un hombre de negocios hispanoamericano, noble y confidente de Pablo de Olavide. Fue una de las figuras más importantes en la ilustración en Ecuador
Primera etapa de su vida en la Real Audiencia de Quito Nació en dos familias de funcionarios del rey de España, quienes después de haber cumplido el tiempo de servicio correspondiente se estaban estableciendo en América. El primero de sus antepasados que vino a América fue Manuel de León quien a finales del asumió el cargo de Corregidor de Otavalo y después se casó en Riobamba con Magdalena de Chiriboga. Posteriormente fue alcalde de Riobamba. Su hija, Manuela de León y Chiriboga (1687-1741) se casó el 22 de febrero de 1706 con Cristóbal de Jijón y Oronoz (1682-ca 1733), hidalgo nacido en Fuenterrabía (Guipúzcoa). Cristóbal consiguió ser corregidor de Otavalo después de su suegro. En 1724 fue elegido alcalde de Quito. Fue una persona muy respetada, según escribe Miguel en sus memorias por sus luces, talentos y fortunas. La pareja tuvo siete hijos y una hija. Miguel de Gijón fue el segundo de ellos.Gijón – Escudo Heráldico Oct 3, 2009 by Eduardo J Farias Ramos Su hermano Tomás de Jijón y León fue un canónigo de la catedral de Quito, fue una de las personas que más impulsó la beatificación de Mariana de Jesús. No muy lejos de Otavalo tenían los padres, entre otras propiedades, una hacienda llamada San José de Peguche. También una fábrica de tela fue una de las posesiones de la familia.
Miguel nació en 1717, el segundo de nueve hijos, y cuando tenía 16 años quedó huérfano. Sin embargo, su hermano mayor no pudo hacerse cargo de las propiedades por lo que tuvo que asumir él la responsabilidad. Lo hizo por tres años hasta que cuando tenía 19 por diferencias con su madre tuvo que dejar de administrarlas. Sin embargo, cuando tenía 21 años, su madre murió, y se vio forzado nuevamente a administrar las propiedades familiares. Esta vez, sin embargo cuando empezó a administrarlas se dio cuenta de que se encontraban en un estado deplorable: deudas por pagar, parcialmente empeñadas, la fábrica de paños se hallaba cerrada, y los indígenas que trabajaban ahí estaban dispersos por otros pueblos. Gracias a la ayuda de familiares y amigos, así como de su vital esfuerzo logró en tres años recuperar la situación patrimonial. Además fue importante el apoyo económico que Clemente Sánchez de Orellana le proveyó con lo cual fue capaz de reanudar la producción y garantizar la continuidad del éxito de 1741.
Todo esto fue destacable además porque Miguel lo hizo cuidando siempre de defender la situación de los indígenas y procurar el trato justo. Adicionalmente, mientras trabajó en la Real Audiencia logró que se rebajaran los intereses de los censos que grababan las propiedades agrícolas del 5 al 3 por ciento.
Primer viaje a Europa y la ilustración En el año 1751 decidió viajar a España por la ruta del sur, del Cabo de Hornos, y con tal motivo pasó a Lima donde se quedó un año debido a una enfermedad bastante grave y a varios asuntos mercantiles que le permitieron hacer amistad con Pablo de Olavide. Era el año 1752 cambió de idea y decidió ir a Paita a tomar la ruta del norte, allí encontró una gran cantidad de cascarilla reunida por el Marquesado de Villa de Orellana, quien tuvo la generosidad de ponerla a disposición de Gijón.
En Europa permaneció por treinta y seis años donde colaboró con Olavide para colonizar la Sierra Morena. Por su trabajo exitoso fue alabado por el duque de Alba. Como recompensa por su trabajo, el Rey le dio el condado de Casa Jijón, exonerándolo de los pagos. También le fue conferido el hábito de Santiago. En la primavera de 1767 el Secretario de Estado de Hacienda el señor Miguel de Múzquiz y Goyeneche lo designó al síndico de los bienes del Colegio Imperial de Madrid, que había sido tomado de los jesuitas. Durante su primera estancia en Europa conoció a Denis Diderot y le ofreció dar datos biográficos de Pablo de Olavide para el libro que estaba escribiendo titulado "Correspondence litteraire". También entabló amistado con John Adams (futuro presidente de los Estados Unidos) gracias a que también era amigo de Olavide. Juntos conversaron sobre una posible alianza ofensiva y defensiva entre las dos Américas. En 1776 ingresó a la Sociedad de Amigos del País de Madrid. En 1784 mientras vivía en París, el 23 de junio el Rey Carlos III lo condecoró con el título de Conde de Casa Gijón y Vizconde previo de La Carolina Malagueña.
Las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena miniaturadeimagen|280x280px|Los cuatro reinos de Andalucía y las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena, en verde claro El motín de Esquilache y la expulsión de los jesuitas ofrecieron a Olavide y Jijón la oportunidad de servir al rey de España. Olavide fue nombrado director del nuevo hospicio creado en Madrid para encerrar a las personas sospechosas de haber participado en los últimos disturbios. Por su parte Jijón fue ofrecido ser el liquidador de las temporalidades del Colegio Imperial de Madrid. Esto no duraría mucho ya que Olavide destacaría en su rol y sería designado como superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y escogió a Jijón como colaborador para ser el subdelegado general en las colonias. En este rol que frente a una empresa tan compleja como empezar una nueva ciudad, tuvo que ayudar arduamente a Olavide quien además de ser el superintendente de estas Nuevas Poblaciones también era el asistente de Sevilla y de la intendencia de los cuatro reinos de Andalucía. Por esta razón durante estos dos años Jijón dedicó todo su tiempo a la administración de Sierra Morena recibiendo visitas esporádicas de Olavide. Por esta razón escribiría varias cartas muy afectuosas pero también bastante eruditas a Olavide donde le pone al corriente de los progresos de estas colonias. Aquí mostraría una parte de su personalidad que le traería problemas después frente a la inquisición: su carácter recto, sincero, a veces demasiado enérgico y apasionado. Tubo pues Jijón que también tratar con el visitador Pérez Valiente con quien tuvo un contacto bastante rudo debido a las continuas observaciones que se ponía a la nueva colonización. Fruto del cansancio de las continuas críticas abandonó en septiembre de 1769 las Nuevas Poblaciones, a pesar de que su renuncia no fue aceptada inicialmente puesto que el rey deseaba que se mantenga en sus funciones. Además había recibido las felicitaciones del Consejo de Castilla, sin embargo esto no bastó. Posteriormente Olavide con quien siguió manteniendo relaciones amistosas continuaría hasta su desgracia en 1776 insistiendo para que Jijón recibiese la recompensa por los servicios prestados.
Participación en la Sociedad de Amigos del País de Madrid
Propuesta para mejorar la agricultura usando el termómetro miniaturadeimagen|Lugar donde se llevó a cabo la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País Durante su participación en esta sociedad destacó por sus propuesta para mejorar la agricultura empobrecida que había en el reino de Granada el 6 de abril de 1776. Tomando como ejemplo a Francia propuso el uso del termómetro para criar gusanos de seda, basándose en cuatro puntos importantes, a saber:
Que el termómetro se ponga a la sombra dentro de la misma estancia donde estén los gusanos Que estuviera distante de la pared colgado de un bramante por medio de una vara Que se cuide de no exponerla al ambiente cerca de alguna ventana sino en el centro de la pieza si fuera posible Que se intente que el fluido contenido en el tubo del termómetro, se mantuviera siempre al nivel de la raya señalada anteriormente, de manera que no descendiera demasiado puesto que era más probable que los gusanos mueran por frío que por calor.
Además del discurso donde propuso esto, también se refirió a sus ensayos y resultados que había obtenido en su villa en Torrox en la costa de Granada como evidencia de su propuesta. Un año más tarde, el 22 de febrero de 1777, Jijón leyó otro discurso en donde trató sobre los hilados de algodón. Sobre cómo calcular sus costes, Dabout, otro miembro de la Sociedad complementaría días más tarde.
Fue de vital importante las memorias que escribió Jijón sobre el comercio, un tema al que el le dedicó mucho interés. Destacan dos principalmente: "Memoria sobre el libre comercio" y "Memoria relativa al comercio de Indias", pronunciados ambos el 7 de marzo de 1778.
Memoria sobre el libre comercio miniaturadeimagen|254x254px|Memoria sobre el libre comercio En la primera memoria haría una defensa del comercio libre en el Reino de Perú, con el fin de terminar con las pragmáticas y reglamentos del comercio. Su principal objetivo sería terminar con el monopolio que existía en el puerto de Cádiz a manos de unas pocas personas y de convencer en general que los beneficios del comercio mejorarían la economía del imperio español:A cualquier persona a quien le fuese exótico el conocimiento de los comercios, me parece que las demostraciones le harían abrir los ojos para quedar de acuerdo en la necesidad del comercio libre; pero por falta de atención, ó por falta de tiempo para examinarlas y leerlas, han quedado los abusos impeditivos del comercio sin remedio y ha hecho hasta ahora mas peso una, u otra proposición suelta con que atemorizan al Gobierno algunos pocos cientos de hombres interesados en el monopolio del comercio de Cadiz , los cuales no quisieran sino que pereciesen los Españoles de otros puertos, desde donde pudieran y debieran comerciar para el provecho reciproco de estos reinos y aquellos.Su memoria se basa además en cálculos que prueban su defensa del comercio, lo que podemos notar en la siguiente afirmación que muestra su epistemología: "En efecto, señores, nuestros conocimiento son tan limitados (a excepción de las verdades reveladas) que nada sabemos de positivo, si no es respecto a la comparación y al cálculo." Además maneja conceptos de utilidad (que en la teoría económica se conoce como teoría subjetiva del valor)
Memoria relativa al comercio de Indias miniaturadeimagen|255x255px|Memoria relativa al comercio de Indias En la segunda memoria afirmaría la importancia del comercio, pondría de ejemplo a Inglaterra, Francia y Holanda, y su manera en que manejan la balanza comercial procurando saber que les falta y qué les sobra para de esa manera negociar acuerdos comerciales que sean beneficiosos. Buscaba que España emulase a estos países y sacase provecho de sus territorios en América. Destacó que la madera de Guayaquil era muy buena por su textura, color y firmeza. De Quito mencionó las telas y algodón que se vendían en otros territorios de Sudamérica. También criticó que muchos indígenas que no tenían tierras pagaban muchos impuestos que después iban a mantener las instituciones de los Virreyes y por ineficiencia, nada quedaba para el rey. Por esta razón consideraba Jijón que la península no tenía interés en las indias, salvo cuatro monopolistas en Cádiz que controlan las importaciones y se limitan al flujo de oro y plata. Consideraba que la verdadera riqueza eran "los frutos, materias primas y manufacturas" ya que para comprar esos bienes se necesitaba oro y plata. Por esta razón sería más beneficioso que el comercio entre la península y América sea entre mercancías que metales preciosos. Continúa hablando sobre la necesidad de aumentar la cantidad de esclavos para trabajar el Reino de Perú destinándolos especialmente a la agricultura. Termina por último, hablando sobre la posibilidad de construir un Canal en Panamá para mejorar el comercio.