El estudio de religiosidad e inteligencia explora el vínculo entre la religiosidad y aspectos relacionados con la inteligencia y el nivel educativo. Un número sustancial de estudios ha encontrado una correlación negativa entre Cociente Intelectual y Religiosidad. Cabe recordar que estos son resultados agregados y que no es apropiado prejuzgar el CI de una persona basándose en su nivel de religiosidad pues la probabilidad de equivocarse es alta.

A pesar de que los estudios estadísticos muestran que los países más pobres tienden a ser más religiosos, algunos expertos sugieren que la razón es que las religiones juegan un papel social, moral y cultural más activo en estos países. Las religiones en países más ricos se utilizan para aspectos más específicos y espirituales.

Resumen de las investigaciones y definición de términos

Las definiciones de inteligencia son controvertidas, ya que se han encontrado al menos 70 definiciones en diversos campos de investigación. La inteligencia se ha definido de muchas maneras, incluyendo: la capacidad de lógica, comprensión, autoconciencia, aprendizaje, conocimiento emocional, razonamiento, planificación, creatividad, pensamiento crítico y resolución de problemas. En términos más generales, se puede describir como la capacidad de percibir o inferir información, y retenerla como conocimiento para aplicarlo a comportamientos adaptativos dentro de un entorno o contexto.

La forma más extendida que tienen los científicos para clasificar la inteligencia es el índice de cociente intelectual (CI). Se trata de un número que calculado a través de una serie de pruebas en una gran variedad de habilidades resume la inteligencia. La escala más usada es la de Wechsler (WAIS), que ha demostrado ser capaz de predecir el éxito educativo y otras variables de interés.

Existen otras formas de medir la inteligencia de forma más indirecta, pero con el riesgo de cometer sesgos contaminados por otros factores sociodemográficos, como la edad, estatus económico, género o contexto cultural que pueden afectar al nivel educativo.

La insatisfacción generada por los tests que calculan un CI ha derivado en que se construyan teorías alternativas de la inteligencia, como la teoría de las múltiples inteligencias de Gardner, en la que propuso que se puede ser más inteligente en unas áreas que en otras. Las áreas propuestas por Gardner fueron la inteligencia lógica, lingüística, espacial, musical, kinestésica, naturalista, intrapersonal e interpersonal.

El término religiosidad se refiere a grados de comportamientos, creencias y espiritualidad religiosas. Medir la religiosidad tiene muchas dificultades que dependen de cómo se defina el término. Numerosos estudios han probado diferentes variables y componentes de la religiosidad, y los hallazgos han mostrado que hay una distinción entre creencias, prácticas y espiritualidad. Por ejemplo, los estudios pueden medir el grado de prácticas religiosas contando el número de servicios religiosos llevados a cabo (número de días que se acude a misa), el grado de creencia realizando una serie de preguntas referentes a la doctrina, y el grado de espiritualidad preguntando sobre el sentido que tiene sus creencias en su vida diaria.

Estudios que comparan religiosidad y CI

En el 2013 se publicó un metanálisis por el Profesor Miron Zuckerman en el que revisa 63 estudios científicos que relacionan CI y religiosidad. Se halló que 53 de los 63 estudios muestran una relación negativa entre religiosidad y CI (a más religiosidad, menos CI), y se encontró una relación positiva en los 10 restantes. Cuando se controlan variables que diferenciaban los estudios, el resultado es que la relación más potente es la negativa, especialmente entre americanos protestantes.Un reanálisis de 2016 del estudio de Zuckerman et al. reveló que las asociaciones negativas entre inteligencia y religiosidad eran más débiles y menos generalizables a través del tiempo, el espacio, las muestras, las medidas y los niveles de análisis, aunque seguían siendo sólidas. Por ejemplo, la asociación negativa entre inteligencia y religiosidad resultó insignificante en muestras compuestas por hombres, participantes preuniversitarios y al considerar el promedio de calificaciones. Al tener en cuenta otras variables como la educación y la calidad de vida, la relación positiva entre el coeficiente intelectual y la incredulidad en Dios se redujo.

Zuckerman et al. publicaron un metaanálisis actualizado en 2019 con 83 estudios que encontraron "pruebas sólidas" de una correlación negativa entre religiosidad e inteligencia de -0,20 a -0,23 Zuckerman advirtió que el "tamaño del efecto de la relación es pequeño", no generalizable más allá del mundo occidental y que predecir la religiosidad a partir de la inteligencia para los individuos es falible.

En el 2008, los investigadores sobre la inteligencia Helmuth Nyborg y Richard Lynn examinó si el CI se relaciona con la religiosidad utilizando una amplia muestra representativa de un estudio longitudinal en jóvenes, y demostró que los ateos puntúan en promedio 1.95 puntos más que los agnósticos, 3.82 puntos más que los creyentes liberales, y 5.89 puntos más que los creyentes dogmáticos. Uno de los coautores de este estudio, Richard Lynn, profesor de psicología en la Universidad de Ulster, comparó religiosidad y CI en más de 137 países. Se analizaron diferentes puntos de vista, y en promedio los ateos puntuaban 6 puntos más de inteligencia que los no-ateos.

Otros investigadores consideraron cuestionables las conclusiones de Nyborg y Lynn, ya que las estimaciones de las tasas de ateísmo se basaban en datos esporádicos e inconsistentes, y múltiples factores explican mejor las fluctuaciones, incluidas las reversiones, tanto en la religión como en el coeficiente intelectual de las naciones a lo largo del tiempo. Además, se minimizó la información que contradecía su hipótesis y se ignoraron los debates sobre la secularización entre los académicos, lo que invalidó cualquier capacidad de predicción.Incluso a nivel individual, el coeficiente intelectual podría no ser la causa directa de una mayor incredulidad en los dioses. El Dr. David Hardman, de la Universidad Metropolitana de Londres, afirma: «Es muy difícil realizar experimentos rigurosos que expliquen una relación causal entre el coeficiente intelectual y la creencia religiosa». Añade que, no obstante, otros estudios sí correlacionan el coeficiente intelectual con la disposición o la capacidad de cuestionar las creencias.

Los estudios sobre el pensamiento analítico y los no creyentes sugieren que el pensamiento analítico no implica una mejor reflexión sobre cuestiones religiosas o la incredulidad. Un estudio transcultural observó que el pensamiento analítico no era una métrica confiable para predecir la incredulidad. Una revisión de la literatura sobre estilo cognitivo encontró que no existen correlaciones entre racionalidad y creencia/incredulidad y que la educación, ya sea religiosa o no, explica mejor por qué las personas terminan siendo religiosas o no.

Una revisión crítica de la investigación sobre inteligencia y religiosidad realizada por Sickles et al. observó que las conclusiones varían ampliamente en la literatura debido a que la mayoría de los estudios utilizan medidas inconsistentes y deficientes tanto para la religiosidad como para la inteligencia. Además, señalaron que las diferencias de inteligencia observadas entre personas de distintas creencias religiosas y no teístas probablemente se deban a diferencias educativas, las cuales, a su vez, son resultado de la adhesión a creencias religiosas fundamentalistas, en lugar de diferencias innatas de inteligencia entre ellas.

Un estudio global sobre el nivel educativo encontró que los judíos, los cristianos, las personas sin afiliación religiosa y los budistas tienen, en promedio, niveles de educación más altos que el promedio mundial. Numerosos factores afectan tanto el nivel educativo como la religiosidad.

En países no occidentales como Corea del Sur, donde la religión se percibe de manera diferente que en Occidente, las personas no religiosas tenían un coeficiente intelectual promedio más bajo que las personas religiosas.

Estudios que examinan la religiosidad y la inteligencia emocional Un pequeño estudio de 2004 realizado por Ellen Paek examinó hasta qué punto la religiosidad, o más específicamente la orientación religiosa y el comportamiento religioso, está relacionada con la controvertida idea de inteligencia emocional (IE). El estudio examinó hasta qué punto la orientación y el comportamiento religiosos estaban relacionados con la inteligencia emocional autoinformada (en donde los datos provienen directamente de las respuestas dadas por el propio participante, mediante encuestas, cuestionarios o entrevistas) en 148 cristianos adultos que asistían a la iglesia. Ninguna persona no religiosa participó en el estudio. El estudio halló que la orientación religiosa que los individuos declararon tener estaba correlacionada positivamente con la percepción que tenían de sí mismos de tener una mayor inteligencia emocional. Si bien el número de actividades en grupos religiosos se asoció positivamente con la inteligencia emocional percibida, el número de años de asistencia a la iglesia no mostró relación alguna. También se encontraron correlaciones positivas significativas entre el nivel de compromiso religioso y la inteligencia emocional percibida. Por lo tanto, los voluntarios cristianos eran más propensos a considerarse emocionalmente inteligentes si dedicaban más tiempo a actividades grupales y tenían un mayor compromiso con sus creencias.

Tischler, Biberman y McKeage advierten que aún existe ambigüedad en los conceptos mencionados anteriormente. En su artículo de 2002, titulado "Vinculando la inteligencia emocional, la espiritualidad y el desempeño laboral: definiciones, modelos e ideas para la investigación", revisaron la literatura sobre la inteligencia emocional y diversos aspectos de la espiritualidad. Descubrieron que tanto la inteligencia emocional como la espiritualidad parecen conducir a actitudes, comportamientos y habilidades similares, y que a menudo parece haber confusión, intersección y vinculación entre ambos constructos.

Un estudio de Łowicki y Zajenkowski investigaron las posibles asociaciones entre diversos aspectos de las creencias religiosas y la inteligencia emocional. En su primer estudio, descubrieron que la inteligencia emocional (IE) estaba correlacionada positivamente con el nivel general de creencia en Dios o en un poder superior.

Estudios que exploran la religiosidad y el rendimiento educativo Los distintos estudios disponibles muestran conclusiones contradictorias. Un análisis de los datos de la Encuesta Mundial de Valores mostró que en la mayoría de los países no existe una relación significativa entre la educación y la asistencia religiosa, con algunas diferencias entre los países "occidentales" y los antiguos países del bloque socialista, que los autores atribuyen a factores históricos, políticos y económicos, no a la inteligencia. Otros estudios han observado una relación positiva en ciertas ubicaciones, como en los Estados Unidos donde "Son las personas con mayor nivel educativo quienes asisten a la iglesia con más frecuencia. Por lo tanto, parece que el perfil socioeconómico típico de quienes asisten a la iglesia es, en efecto, bastante particular en Estados Unidos en comparación con otros países ricos." .