El idioma tahitiano (autoglotónimo reo Tahiti) es una lengua austronesia dentro del grupo malayo-polinesio oriental, hablada en la isla de Tahití y en el resto de las Islas de la Sociedad. Forma parte del grupo polinesio oriental y se la considera como una lengua nuclear dentro de las lenguas tahíticas.
El tahitiano es la lengua más importante del reo mā’ohi, nombre que recibe el conjunto de las lenguas habladas en la Polinesia Francesa, más allá de su adscripción a un grupo lingüístico. El reo mā’ohi incluye, además del tahitiano, a las siguientes lenguas o dialectos:
La lengua de las islas Tuamotu, reko pa’umotu y que engloba siete variantes dialectales. Las lenguas de las Islas Marquesas: la del noroeste (’eo enana) y la del sureste (’eo enata). Las lenguas de las Islas Australes con sus diferentes variantes: el reo rapa y el australés, que agrupa las variantes llamadas rurutu, tupua’i, rimatara y ra’ivavae. La lengua de las Islas Gambier, el reo mangareva.
En algunos casos las diferencias entre estas lenguas son de pronunciación, en otros sin embargo resultan mutuamente ininteligibles. Actualmente el tahitiano, a causa de su mayor peso demográfico, del uso por parte de la administración territorial y en los medios de comunicación, es entendido por muchos de los otros habitantes de la Polinesia Francesa, sin olvidar que el francés sigue siendo en la zona la lengua estándar de uso más común para comunicarse entre diferentes grupos.
Hasta el , al igual que el resto de las lenguas polinesias, el tahitiano fue una lengua hablada, pero no escrita, una lengua que carecía de transcripción y que pervivía merced a la tradición oral. Fueron misioneros de la London Missionary Society quienes primero tomaron la tarea de transcribir el tahitiano. La oralidad del tahitiano y el hecho de que los primeros transcriptores fueran europeos, es el motivo de que esta lengua use el alfabeto latino, si bien lo hace con ciertas particularidades.
Historia El tahitiano, como el resto de lenguas malayo-polinesias, tuvo su origen en la inmigración y colonización de las diversas islas del océano Pacífico que dio origen a la actual fragmentación lingüística en treinta y ocho lenguas en la Polinesia. Esta gran fragmentación es el reo no solamente del ritmo evolutivo de las lenguas, sino además del ritmo de su difusión. En el periodo que fue desde el 1600 a. C. al 1200 a. C., la cultura Lapita se desarrolló y expandió desde Nueva Guinea a Fiyi, Tonga y Samoa. Precisamente desde estos dos últimos grupos de islas partieron las migraciones y colonizaciones de la Polinesia hacia el 300 a. C. Fiyi, un territorio de cultura y lengua melanesias fue el punto de origen para la colonización de las vecinas islas de Tonga y Samoa. En el triángulo formado por estas islas se gestó la configuración del fijiano-polinesio, una protolengua derivada de las lenguas melanesias que se habían extendido por la región oceánica gracias a la cultura lapita. Del mismo modo, fue en este triángulo insular donde se configuró la cultura polinesia, si bien Fiyi, en tanto que territorio melanesio y fuertemente ligado a esa cultura, no siguió esta evolución del mismo modo que Tonga y Samoa, que caminaron hacia una nueva cultura que, por ejemplo, no usaba la cerámica, cosa que sí hacían Fiyi y la cultura melanesia. Esta nueva cultura con rasgos idiosincrásicos que la diferenciaban de la de Melanesia fue el origen de la cultura polinesia. En consecuencia, cuando en el 300 a. C. desde Tonga y Samoa se emprendieron navegaciones hacia el este, se exportó ya una cultura propia y diferenciada de la cultura madre melanesia. Y con esa cultura viajaba una lengua nueva que serviría de origen a las futuras lenguas polinesias.
Las migraciones iniciadas en Tonga y Samoa siguieron un recorrido que pasó por las Islas Cook, Tahití, las Islas Tuamotu y acaba en las Islas Marquesas. En esta primera colonización, se puede apreciar perfectamente la articulación de los grandes grupos lingüísticos dentro de las lenguas polinésicas: las lenguas tónguicas, las lenguas samoicas, las lenguas tahíticas y las lenguas marquésicas. Estas protolenguas se convirtieron en el embrión de las futuras lenguas derivadas que conforman los subgrupos que hoy día se conocen con el mismo nombre que las protolenguas. En la actualidad, la única protolengua que subsiste es el tónguico, dividido en tongano y niués; además, se puede decir que el tongano es la lengua más cercana al protopolinesio, una reconstrucción de la lengua madre de las treinta y ocho lenguas polinesias.
Se puede apreciar como el tahítico (o protohaitiano) se formó durante la primera ola migratoria, la cual colonizó la Polinesia central (Islas Cook, Islas de la Sociedad, Islas Tuamotu y más tarde las Islas Australes. Las raíces del tahitiano, por tanto, se pueden encontrar ya en los primeros tiempos de la existencia de la cultura polinesia. La evolución posterior de la lengua le ha hecho perder algunos fonemas característicos (como se verá en la sección de gramática más adelante) que sí se pueden encontrar en otras de las lenguas tahíticas diferenciándola y modelándola tal y como se conoce hoy. El aislamiento que sufría cada uno de los territorios causaba la ruptura y fragmentación del subgrupo lingüístico en lenguas independientes que, a pesar de que comparten un origen común, acabaron sufriendo una evolución separada de las otras lenguas, sin que hubiera un contacto frecuente entre hablantes que permitiera la cohesión o una evolución convergente.
Desde este núcleo central de la Polinesia partieron nuevas migraciones alrededor del año 1000, las cuales ensancharon el área del tahítico a partir de una de las lenguas que ya se estaba formando. Del mismo modo que desde las Islas Marquesas se pobló Hawái hacia el 400, en el desde el núcleo tahítico comprendido entre las Islas de la Sociedad y las Islas Cook se pobló Nueva Zelanda. Esto supuso una expansión considerable del dominio del tahítico que, como el marquésico, ampliaba su área de difusión a través de la colonización. En Nueva Zelanda (o Aotearoa) se configuró con el tiempo la que ha acabado por ser la otra gran lengua tahítica: el maorí. no se puede decir que el maorí y el tahitiano sean lenguas gemelas, ni que una provenga de la otra; se ha de ver el maorí como el fruto de una evolución separada de un dialecto tahítico, al mismo nivel que el tahitiano o el que se ha dado en llamar maorí de las Islas Cook. Las tres lenguas forman el gran espacio lingüístico tahítico, tras evoluciones y transformaciones por separado en cada una de las islas o archipiélagos correspondientes. Por ejemplo, mientras que el maorí conserva los y , el tahitiano no lo ha hecho y la pronunciación relajada y rápida los ha simplificado en una oclusiva glotal sorda (). A continuación se puede ver un cuadro comparativo entre algunas palabras en tahitiano, maorí y maorí de las Islas Cook:
EspañolTahitianoMaoríIdioma rarotonganoCieloViento del norteMujer Casa Madre Padre
La naturaleza oral de las lenguas polinesias ha dificultado que se pudiera hacer un seguimiento de la evolución y transformación del tahitiano, así como también lo ha hecho para el resto de lenguas de la familia. Asimismo, la oralidad de esta lengua ha impedido la fijación escrita, favoreciendo las transformaciones. Por esto mismo, es difícil calcular con precisión el momenrto de la aparición diferenciada del tahitiano dentro de la familia de las lenguas tahíticas. Solamente los restos materiales, la etnografía y el estudio de las colonizaciones pueden explicar la difusión lingüística en la Polinesia y su consiguiente fragmentación, pero impide precisar los cambios internos inmateriales, como la evolución de un dialecto tahítico a lengua, caso del tahitiano. Hasta el no aparecieron los primeros textos en idioma tahitiano y llegaron de la mano de los europeos que exploraban los mares del sur, por lo que los errores son considerables y abunda la omisión de la glotal y de las vocales largas, incluso en los escritos de los misioneros británicos que llegaron a Tahití a principios del . La publicación de un libro íntegramente en tahitiano no llegó hasta el año 1810.MORAL, 2002: 421 Con a anexión a Francia como colonia de Tahití y las Islas de la Sociedad en 1881, irrumpió dentro del espacio polinesio el idioma francés y una reculturización progresiva de la sociedad tahitiana, a costa de la lengua y cultura originales.
Gramática Fonética y ortografía En tanto que lengua austronesia, el tahitiano solamente dispone de catorce fonemas, a saber, nueve consonantes y cinco vocales. Se podría aumentar esta cifra a diecinueve fonemas si se computan los alargamientos vocálicos. Este hecho simplifica el alfabeto en comparación con los de las lenguas románicas, ya que sólo necesita catorce letras.
El alfabeto tahitiano es el siguiente: LetraNombrea’āe’ēffāhhēi’īmmōnnūo’ōppīrrōttīu’ūvvī’’eta La letra ’eta es muy característica de las lenguas polinesias. Indica la oclusiva glotal ([ʔ]). La escritura de esta letra, a diferencia de la ʻokina hawaiana, se hace como un apóstrofo tipográfico ( ’ ), pero si no se dispone de él en el teclado se puede transcribir como un apóstrofo recto ('). Cabe indicar que esta es la opción adoptada por la Academia Tahitiana que es la entidad oficial encargada de fijar las normas ortográficas y gramaticales del tahitiano en la Polinesia Francesa, pero que no dispone de la aceptación unánime de la comunidad filológica de Tahití y a menudo se encuentran profesores o medios de comunicación escritos que usan otras reglas ortográficas, como el sistema Raapoto.Graphie et graphies de la langue tahitienne El sistema Raapoto (que debe el nombre al su creador Turo a Raapoto) indica el golpe de glotis sobre la misma vocal como un acento abierto (`): à, è, ì, ò, ù. Cuando se combina con un alargamiento vocálico (el cual Raapoto, como la academia, indica con un macrón) se representa con un acento circunflejo (^): â, ê, î, ô, û. Actualmente se trata de una opción ortográfica en retroceso a causa de la implantación progresiva y la mayor aceptación de las normas de la academia. Además, las normas de la academia tahitiana siguen los patrones ortográficos adoptados por las lenguas emparentadas con el tahitiano, como el tongano, el samoano o el hawaiano y esto le da más fuerza argumental frente a otras normas ortográficas del tahitiano. En cualquier caso, el tahitiano se caracteriza por tener más ’etas a principio de palabra, dificultando su visualización, el uso de mayúsculas y el orden alfabético.
El sistema fonético del tahitiano se configura como sigue:
Consonantes Bilabiales Labio-dentales Alveolares Glotales sor. son. sor. son. sor. son. sor. son. Oclusivas Nasales Vibrantes Fricativas
Vocales Anterior Central Posterior Cerrada Semicerrada Abierta
Como se puede apreciar, el sistema consonántico carece de fonemas tan habituales en las lenguas indoeuropeas como , , , o .
Destaca, sin embargo, la presencia de dos glotales: la oclusiva glotal sorda (, que proviene de una pronunciación laxa de los antiguos fonemas y ), y la fricativa glotal sorda (). Si bien en el resto del sistema puede haber variaciones entre las lenguas polinesias, estos dos fenómenos son propios y característicos de esta familia lingüística y constituyen un rasgo distintivo, de la misma forma que lo es la simplicidad del sistema consonántico.