Guillermo Plazas Alcid (Baraya, 26 de abril de 1936) es un abogado y político colombiano.

Se desempeñó en diversos cargos políticos, entre ellos, presidente del Partido Liberal, presidente del Senado, Ministro de Justicia, miembro de la Asamblea Constituyente de 1991 y embajador de Colombia ante la Unión Soviética, Honduras y Nicaragua.

Uno de los políticos más influyentes del departamento de Huila, ubicado al sur de Colombia, es conocido por el Estadio Guillermo Plazas Alcid de Neiva, el cual lleva su nombre como homenaje ya que fue construido durante la primera de sus tres alcaldías de la ciudad. Fue congresista durante 22 años consecutivos, en los que fue ponente de la Ley para la creación de la Universidad Surcolombiana y sirvió como Presidente del Senado, cargo en el que dio posesión al presidente Julio César Turbay Ayala.

Biografía Nació el 26 de abril de 1936 en Baraya, Huila. Hijo de Alfredo Alcid Aljure, de raíces libanesas y Susana Plazas, oriunda de Baraya.

Estudios y Activismo Temprano Cursó estudios en su municipio natal y posteriormente, en la escuela Ricardo Borrero Álvarez de Neiva, graduándose de bachiller del colegio Santa Librada de Neiva. Estudió Derecho en la Universidad del Cauca, en Popayán, ciudad donde fue presidente estudiantil, miembro del Consejo Superior Universitario y miembro del Directorio Liberal de Cauca.

Juez de la República de Colombia Tras graduarse de Abogado, se desempeñó como Juez Promiscuo Municipal de El Tambo (Cauca) y de Pitalito (Huila), como Juez Civil del Circuito. En sus memorias sobre su amigo fiel, el poeta papelípola Ángel Sierra Basto, describe así su llegada al Huila:

“Con el fin de cumplir las funciones de juez civil del circuito, llegué a Pitalito procedente de El Tambo, Cauca -donde había desempeñado el cargo de juez promiscuo municipal- la tarde del 7 de abril de 1961; permanecí en tan gratísima ciudad hasta fines de mayo de 1962. A la sazón fungía de alcalde don Héctor Polanía Sánchez, emblemática figura de la región; y personero, don Roberto Molina Vásquez, pareja bipartidista (conservador y liberal, respectivamente), muy a tono con la política nacional de entonces, dupleta administrativa que presidió inolvidable proceso de modernización y desarrollo de la comunidad laboyana".

Los Comienzos Políticos

Tulio Rubiano, líder liberal oficialista, cedió su semanario El Debate a Plazas Alcid. Plazas. Gracias a colaboradores y en especial, a su redactor estrella, Víctor Manuel Cortés Vargas, pudo dar el golpe de opinión que necesitaba para dar comienzo a su carrera política. Plazas se dedicaba a la parte política, y Cortés Vargas, en un trabajo silencioso, a la parte jurídica. Cortés Vargas (Ángel Sierra Basto en el mundo de la poesía), fue un egregio poeta, destacado hombre leyes y letras del Huila a la sombra de Plazas.

Víctor Manuel Cortés Vargas

En Vida y Obra del Poeta Papelípola Ángel Sierra Basto por Oliver Lis, obra que nos ofrece luces sobre dicha etapa -pág. 203-, reseña así los vínculos con el intelectual que le sirviera para despegar, mantener y defender su carrera política:

“Mi actividad judicial permitió que entre las primeras personas con las cuales tuve trato, fueran precisamente don Víctor Manuel Cortés Villoria (juez del circuito de Pitalito, exgobernador de la provincia del Sur con sede en Garzón, numerosas veces alcalde de Pitalito) y su hijo Jorge Cortés Murcia, quienes atendían una oficina que prestaba asesoría legal -por cierto bien acreditada en el sur del Departamento-. Fue ésta, mi primera aproximación a Víctor Manuel Cortés Vargas (Ángel Sierra Basto en el mundo de la poesía), compañero de travesía durante años, y copartícipe de ilusiones y anhelos periodísticos, profesionales y culturales en Neiva, y después en Bogotá, cuando el eficaz amigo prestó asesoría en mis tareas de senador de la República. / Brillante y aguda inteligencia la suya. Culto y estudioso, inconforme, inusual capacidad de trabajo y de búsqueda; un tanto bohemio, amigo solidario, y admirable miembro de familia (...) Con Víctor Cortés compartimos oficina profesional (...) Por muchas jornadas el semanario El Debate constituyó el objeto de nuestros afanes y fatigas. En su colección -desafortunadamente incompleta- reposa buena parte de su producción periodística, de inmenso valor histórico y cultural, por su riqueza conceptual y audaz originalidad. / Puedo afirmar, con entera seguridad, que Víctor Cortés, contribuyó con su inteligencia, información, experiencia y actividad, al admirable proceso cívico-cultural que se gestó y desarrolló en el Huila en los años 60 y parte de los 70 del siglo XX. Precisamente en la edición de Facetas Nº 140 de 6 de mayo de 2007, se publicó una amplia crónica suya, en la que en forma detallada se cuenta lo que ocurrió en aquellos años luminosos. La mayoría de los documentos que en esa época se produjeron: actas fundacionales, estatutos, diligenciamientos públicos y notariales, declaraciones y manifiestos, contienen muy significativos aportes suyos. / Víctor Cortés actuó en diferentes escenarios. Se destacó como cumplido servidor del Estado (...) Es probable que más adelante, intente elaborar una reseña de mi vida. De ser así, habré de ocuparme sin afanes, y más de cerca, de este notable huilense, con quien compartimos más de una ilusión, muchas fatigas, y no pocas contrariedades”.

Cortés Vargas produjo sus defensas más importantes, y producción periodística, que fueron el golpe de opinión suficiente para alcanzar los escaños políticos que darían comienzo a una carrera política exitosa.

Semanario El Debate

En 1962 heredó de Tulio Rubiano la dirección del semanario El Debate, con el que gracias a la crónica 'Cinco Días con Embajador' de su amigo y defensor, el poeta Ángel Sierra Basto (seudónimo de Víctor Manuel Cortés Vargas), consiguió un trampolín de opinión para lanzarse como concejal de Neiva por el liberalismo oficialista.

Estos fragmentos del documento denominado OPERACIÓN HUILA publicado en la edición número 13 de EL DEBATE, de la llamada segunda época (época de Guillermo Plazas Alcid, siendo la primera como se colige, la de Tulio Rubiano), de septiembre 8 de 1962, tomados de la Vida y Obra del Poeta Papelípola Ángel Sierra Basto por Oliver Lis, obra que nos ofrece luces sobre dicha etapa -pág. 206-:

“Tulio Rubiano no fue huilense por nacimiento, pero se vinculó al Huila con afecto, con amor, con dedicación de servicio (...) fundó el semanario EL DEBATE y desde sus columnas sacudió la abulia endémica, sentó cátedra de altruismo y de civismo, motivó la conciencia política que andando los años debía ser la infraestructura de la concientización de las juventudes que vinieron. Tenía la rara cualidad -casi el don profético-, de conocer la garra, la madera, la capacidad dialéctica y el devenir o futuro actuante de las personas que trataba. “Tulio Rubiano cedió las banderas de EL DEBATE en el año de 1962 a Guillermo Plazas Alcid. Lo hizo así depositario de una herencia de luchas, de aspiraciones, de motivaciones, de deseos de un Huila grande y dinámico, de la creación de una generación que se integrara hacia la grandeza del Huila y la superación del hombre, la sublimación de sus aspiraciones hacia lo colectivo, la cohesión de las fuerzas impulsoras del bienestar social (...) avizoró la capacidad directiva de Plazas Alcid, la midió, lo encontró capaz de ser Quijote del Ideal y Tulio Rubiano no se equivocó. Tal el antecedente de la segunda época del semanario. “El ocho de septiembre de 1962 es fecha de singular significación para la historia del pueblo huilense, porque ese día le fue rota una vértebra a su rudo individualismo. El individualismo es la característica más acusada de la comunidad opita. “En tal ocasión fue lanzada la edición número 13 de la segunda época, del semanario EL DEBATE. En ella apareció una carta abierta dirigida a la juventud del departamento y suscrita por la planta directiva del periódico. En ella se proponía un ambicioso programa cívico-cultural como tarea de realización inmediata de la nueva generación, particularmente de la adscrita al área profesional. El servicio a la comunidad, preferentemente en el tópico educativo, sin filiación sectaria de ninguna naturaleza, fue la característica esencial y novedosa de la Operación Huila, como que así se denominó el Movimiento Juvenil que irrumpió en el año 1962, creador de las bases fundamentales de la nueva mentalidad cívica y de actitud solidaria, que ya empieza a rendir sus espléndidos frutos en los campos de la cultura popular. “Así argumentaban los gestores del Movimiento: «... creemos conveniente hacer un fervoroso llamado general a las nuevas promociones para que a través de un movimiento de integración huilense, el cual habrá de edificarse sobre las sólidas bases del desinterés, la espontaneidad, la gallardía, la responsabilidad y el entusiasmo propio de las gentes nuevas». «Sólo existe un objetivo: la superación integral del Huila. Sólo tiene un medio: la actividad permanente y constructiva de las nuevas generaciones en pos de miras concretas previamente definidas. Sólo tiene un motivo: la irrenunciable obligación social de servir a nuestros semejantes en la exacta proporción de nuestras fuerzas. Sólo tiene una retribución: la edificante satisfacción del deber cumplido». «Por ello sugerimos y sometemos a la honrada consideración de ustedes la iniciación de un movimiento de integración huilense, suprapartidista, queremos decir, donde participen por igual los militantes de todos los credos políticos existentes. Sin consideraciones de raza, sexo, religión, posición social y económica. Sin exclusión de profesiones, especialidades y oficios. Movimiento en el cual la única condición requerida para pertenecer sea la de buscar la superación integral del Huila. Teniendo en cuenta, eso sí, que no se trata de forjar un movimiento más ni de tejer un slogan nuevo, sino de formar una auténtica conciencia de servicio civil en bien del Departamento.......» (palabras de Víctor Manuel Cortés Vargas sobre Guillermo Plazas Alcid en los estatutos del Club Cívico y la Fundación Jorge Eliécer Gaitán).

La Crónica 'Cinco Días con Embajador'

La crónica Cinco Días con Embajador publicada en el semanario 'El Debate' el 15 de diciembre de 1962, firmada por Bonifacio Pastrana (un seudónimo de Víctor Manuel Cortés Vargas, redactor principal de este semanario, quien tomó en la cárcel el testimonio de Jaime Torres, supuesto embajador de la India que llegó a Neiva, y lo liberó de ella, habiendo argumentado que todos los cargos que le habían imputado de robo y engaño, eran desestimables, pues la dirigencia conservadora del Huila le había hecho fastuosos regalos por una broma que probó la ingenuidad y ampulosidad de este sector representativo del pueblo 'opita'), se convirtió en expresión de una clase popular cansada de los líderes conservadores y sus valores feudales. Esta expresión popular, tomó forma en la escogencia de dos líderes liberales -opuestos al partido Conservador-: Guillermo Plazas por el oficialismo liberal, y Jaime Ucrós García por el M.R.L. (Movimiento Revolucionario Liberal).

Plazas reseña en Facetas, suplemento cultural dominical dirigido por él mismo que circula con el Diario del Huila, edición especial del 8 de agosto de 2008, sobre esta crónica: