El pensamiento político de Blas Infante trata sobre los factores que construyen a Andalucía como nacionalidad histórica dentro de España.

Libre mercado

Para Blas Infante el andalucismo tendría el libre cambio como regla, en contradicción con los nacionalismos proteccionistas. Para él, la libertad de mercado se excusa en que esa es la aspiración del pueblo andaluz porque históricamente ha sido universalista, comerciante y marítimo. Escribió:

Regeneracionismo

Blas Infante estaba también fuertemente influenciado por el pensamiento del regeneracionista Joaquín Costa, que adaptó al caso de Andalucía. Considerando prioritaria la preocupación andaluza, defendía también una regeneración española, guiada por "hombres nuevos" que fuesen capaces de terminar con la opresión que tenía el pueblo por parte de oligarcas y caciques.

Andalucía y España

El pensamiento de Blas Infante está claramente influenciado por posturas románticas, sobre todo con respecto a Al-Ándalus. Su visión de Al-Ándalus se basa, sobre todo, en la obra Historia de los musulmanes de España del arabista Reinhart Dozy.

Su visión de la llegada de los musulmanes a la Hispania visigoda en el , dada en La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía (1931), es la siguiente:

Aparte del califato de Córdoba, desintegrado en el , otros referentes de Infante son la Junta Suprema de Andújar de 1835 y la Constitución de Antequera de 1883, de la que se declaró heredero. En su libro La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía (1931) dirá:

Algunos grupos andalucistas consideran a Blas Infante soberanista.

Blas Infante reivindica Tartessos, la Bética y Al-Ándalus. Para el historiador Américo Castro, lo hispanorromano residía en la península controlada por los musulmanes. Los mozárabes conservaban el término "Hispanicus". Según Castro, entre los siglos IX y XI se llamaba España a la zona musulmana de la península, mientras que para los territorios cristianos se utilizaban las palabras León y Castilla.

Otro elemento histórico que mereció comentarios de Infante fue la conspiración del duque de Medina Sidonia y del marqués de Ayamonte para independizar Andalucía en el . En su obra Ideal andaluz, escrita en 1914 y publicada en 1915, dice así:

En La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía, fechado entre el 21 de julio y el 29 de agosto de 1931, continúa hablando de esta conspiración diciendo que el duque de Medina Sidonia se hubiera proclamado rey de Andalucía Occidental y un morisco rey de Andalucía Oriental:

Infante volvió a tratar la conspiración del duque de Medina Sidonia en su manuscrito AAX, escrito probablemente entre 1930 y 1932.

Blas Infante insiste en el concepto a-histórico de Andalucía, indicando que el concepto mismo de Andalucía es anterior e independiente al de Historia. Dice que la cultura del "vaso campaniforme" fue creada en Andalucía y ella la irradió por la Europa Central y que la primera cultura histórica que fue creada también es la de Andalucía, porque es la cultura de Tartessos. El regionalismo andaluz no es, realmente, obra de alguien, sino que es algo que ha surgido de forma natural en la Historia de Andalucía.

El 16 de junio de 1917 Blas Infante dio un discurso en el Centro Andaluz de Sevilla en el que dijo que la libertad de los municipios y de la región era fundamental para conseguir la liberación de la tierra. También dijo que abogaba por una república federal, en la línea de Francisco Pi y Margall.

En el documento ADD 1-2 passim Infante habla de la federación española:

Para él, Andalucía podría ser libre como Estado federado o confederado. En su escrito AAX 2ª 10 dice:

En 1919 fue uno de los firmantes del Manifiesto de Córdoba, en el que se habla de una unidad de España solamente si se articulaba en una federación hispánica:

En el Manifiesto de Córdoba se pone como ejemplos a seguir la Confederación Suiza, la federación alemana, la federación rusa y los Estados Unidos de América.

El nacionalismo andaluz fue rechazado como opción política o como organización. La alta burguesía lo rechazaba por encontrarse centrada en el republicanismo y las organizaciones proletarias marxistas y anarquistas lo rechazaban por ser más internacionalistas.

Para evitar que el nacionalismo andaluz ensimismara al pueblo Blas Infante dijo que se trataba de un nacionalismo antinacionalista o antirregionalista. En el sentido de que habían de repugnarle los exclusivismos económicos y políticos. De ahí el lema "Andalucía por sí para España y la humanidad".

Blas Infante dedicaba tiempo a especificar que el nacionalismo andaluz no quería ser una nación independentista sino estar dentro de España. En La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía, publicado a finales de 1931, Blas Infante escribió:

Que Andalucía es la esencia de España era algo que había afirmado Abel Gudra en el Congreso Insurreccional de los Pueblos de Oriente en Nueva Delhi de 1930.

Con base en esto, Andalucía no podría albergar un nacionalismo de tipo exclusivista, porque además esto iría en contra del lema "Andalucía, por sí para España y la humanidad". Esto representa un ideal y una validez de "lo andaluz", que no se agota en la propia región andaluza, sino que se expande y se exporta, en primer lugar a España, y en segundo lugar al resto del mundo, sobre todo a Europa y a América.

Infante afirmó en su libro de 1931 que le repugnaban los conceptos de nacionalismo y regionalismo y que solo los aceptó por conveniencia en determinadas circunstancias.

En el Ideal andaluz Infante considera la división administrativa en provincias como fraccionadora de la unidad de las regiones y añade:

En el documento ADS, de 1933, afirmó:

En La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía dirá:

Blas Infante reconoce la variedad dentro de la propia Andalucía. En el Ideal andaluz escribió:

Según la profesora Maribel Parra, Infante no siguió con el "principio de las nacionalidades" (que había sido esgrimido, entre otros, por Wilson en sus 14 puntos en 1918) que había influido en el Manifiesto de la Nacionalidad de Córdoba de 1919 y abrazó en la década de 1930 un "principio de las culturas", diferenciándose del arabismo colonialista de Costa y de la tradición románico-gótica que sustentaba el federalismo de Pi y Margall.

El 19 de junio de 1931 (según un artículo del Diario de Córdoba del 20 de junio de 1931) terminó un acto en el Gran Teatro de Córdoba diciendo "Andalucía por sí para la Humanidad" (sin mencionar a España), alegando que si las cortes constituyentes no hacían caso de las reivindicaciones políticas y económicas de Andalucía, la región proclamaría la república constituyendo el Estado andaluz.

Blas Infante era muy crítico con la II República. Escribió:

En su manuscrito AAX 2ª 9 habla de la voluntad de los pueblos.

Para Infante, los estados que se niegan a reconocer los derechos de los pueblos sobre los que se imponen son antiguos imperios resistiéndose a un ocaso. España sería uno de estos casos. En su manuscrito AAX 2ª 12 dijo:

Infante también tuvo en cuenta la situación de Castilla, con la derrota de los comuneros en el y los escritos de Julio Senador Gómez y la Asamblea de Diputaciones Provinciales Castellanas en el . Trata el tema castellano en 34 ocasiones en sus escritos no publicados y en el Ideal andaluz dirá:

Tierra

En la década de 1910 Blas Infante conoció y defendió las ideas agrorreformadoras de Henry George, que se basaban en los siguientes puntos:

Para Blas Infante, la conquista castellana de Andalucía hizo que su tierra quedara distribuida en grandes porciones por los capitanes de las huestes conquistadoras, que no amaban la labranza. Argumenta que los pueblos rurales quedaron ahí, con los verdaderos andaluces, mientras que las ciudades se llenaban de gente extraña. Por tanto, con la reconquista, Andalucía no se fue, sino que quedó en los pueblos esclavizada "en su propio solar".

Para él, la palabra flamenco viene del árabe felah-mengus, que significa "campesino errante".

Su obra está condicionada por la situación del jornalero andaluz, que conoció ya desde su infancia en Casares y Archidona, como menciona en el Ideal andaluz (1915). En agosto de 1923 escribió al ministro de Hacienda que la miseria del campesino andaluz era ya conocida internacionalmente:

Dentro de su ideal revolucionario había algo central: la "liberación de la tierra", que para él se conseguiría con la realización de la reforma agraria. Esto era demandado por él, quizás no tanto por coincidir en su demanda con la de algunos grupos marxistas, sino porque él consideraba muy necesaria su realización. Es decir, por el concepto en sí de la reforma agraria, que podía realizarse en Andalucía o en otro lugar que también lo precisara.

Europa

En el Ideal andaluz (1915) Blas Infante habla de limitar la europeización:

En el documento ADH 16, Infante escribió que España había sido un instrumento de Europa contra Andalucía, con un especial papel de Francia. Y es que, según Américo Castro:

En 1931, ante los comienzos de la II República, Infante expresó en el documento AAN 8:

En el prólogo de su obra La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía (1931) dice:

Infante, en esta misma obra, escribe en contra de lo que viene de Europa:

Blas Infante argumenta que Europa es un proyecto fracasado y que el grito de "Andalucía libre" debería ser también el de "España libre de Europa". El proyecto es que España deje de ser lo que dicen que es, "la cola de Europa", para ser lo que realmente es, un pequeño continente original, rico en esencias, que se libere de proyectos de "colonización" del continente europeo, que, para Blas Infante, es distinto, fracasado y bárbaro. Argumenta que hay zonas de España, como Cataluña, que sí son más Europa que Andalucía, pero que no es el caso de los andaluces, a los que considera síntesis armónicas de hombres, euro-africanos, euro-orientales y hombres universalistas.

Blas Infante dice que experimenta una gran alegría cuando sale de las normas europeas, que compara con una cárcel.

En 1934 escribió una carta al presidente de la Generalidad de Cataluña, Lluis Companys, en la que decía:

Educación

A Infante le preocupaba la incultura del campesinado. Escribió:

Consideraba a la cultura como una vía para la liberación popular. Añadió:

En el Ideal andaluz (1915) incluye un programa de cuatro puntos para la regeneración de Andalucía. En este programa incluye la necesidad de:

En el apartado séptimo de su programa electoral de 1931 incluye lo siguiente:

Infante, por influencia libertaria, establecía la libertad absoluta de enseñanza y circunscribía el papel del Estado en la educación a aportar infraestructuras educativas y bibliotecas.

Quería dotar de libertad absoluta a los centros de enseñanza. También deseaba que la instrucción fuese gratuita en todos sus grados y que la enseñanza fuese obligatoria, so pena de severas sanciones.

También habla de reservar, junto a los núcleos urbanos, tierras para ser destinadas a escuelas agrarias y jardines de obreros, como extensiones experimentales de la instrucción pública.

Sobre el contenido de la enseñanza, quería crear en cada cabeza de partido andaluz escuelas de artes, agricultura e ingeniería. Pensaba que el conocimiento debía adaptarse a las necesidades de la región.

Blas Infante estaba a favor de una educación con influencia libertaria. Escribió:

Hacía hincapié en la educación de adultos. Lo expresaba del siguiente modo: