Venta del Moro es un municipio español situado en el interior de la provincia de Valencia, en la comarca de Requena-Utiel. Cuenta con una población de . Se trata de un municipio castellanohablante, en el que el castellano cuenta con el predominio lingüístico reconocido legalmente.
Geografía Está integrado en la comarca valenciana de Plana de Utiel-Requena y se sitúa a 102 km de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la autovía del Este entre los pK 259 y 263.
Su territorio es el tercero en extensión de la provincia de Valencia. El pueblo se halla a una altitud sobre el nivel del mar de 730 m, oscilando las altitudes del término municipal desde los, aproximadamente, 450 m de la ribera del río Cabriel hasta los 1000 m de la sierra del Rubial, pasando por los 700–800 m de los llanos donde se hallan las principales zonas agrícolas. Se puede decir que el término municipal está dividido en dos zonas paisajísticas muy diferentes: la parte oriental está compuesta por extensas zonas de cultivo de vid, salpicadas de pequeñas extensiones de pinares, y la occidental, que coincide con la sierra del Rubial y la ribera del río Cabriel, esta última más agreste y montañosa, con numerosos barrancos, recoge parajes de gran belleza como las espectaculares Hoces y Cuchillos del Cabriel, el puente de Vadocañas, construido en el sobre un basamento de origen romano, El Retorno, El Tete, Tamayo, Los Cárceles, La Fonseca. Incluye parte del parque natural de las Hoces del Cabriel
El término municipal de Venta del Moro limita con las localidades de Villargordo del Cabriel, Fuenterrobles, Caudete de las Fuentes, Iniesta, Minglanilla (Cuenca),Requena, Villamalea (Albacete), Casas-Ibáñez (Albacete), Requena.
Historia
La Prehistoria y los inicios de la Historia En el término destaca el famoso yacimiento paleontológico del Puente de la Vía de final del Mioceno (6 millones de años) y donde se han encontrado importantes fósiles de los camellos gigantes más antiguos de Europa (Paracamellus aguirrei), antílopes (Tragoportax ventiensis, único en el mundo), antecesores de los toros (Parabos soriae), hipopótamos, elefantes gigantes, tigres de diente de sable, etc.
En cuanto a la presencia humana, en el abrigo de la Hoz de Vicente del río Cabriel se descubrieron en 1987 más de 100 representaciones pictóricas rupestres del Neolítico. También son varios los yacimientos y cultura material que marcan la presencia de los iberos en el término. Restos de cerámica nos señalan con casi total seguridad la explotación ya en época de los iberos de las Salinas de Jaraguas y también desde 1996 se está estudiando un importante alfar ibérico en el paraje de la Casilla del Cura del especializado en la producción de cerámica para su comercialización. Estos yacimientos, junto con otros del término municipal, Apedreaos y Moluengo, y de la comarca, El Molón en Camporrobles, La Peladilla en Fuenterrobles, estaban relacionados con la importante ciudad ibérica de Kelin (en Los Villares de Caudete de las Fuentes). Posteriormente, el territorio fue objeto de un proceso de romanización rápida del cual han quedado algunos vestigios.
Venta del Moro en el Alfoz de Requena La historia de Venta del Moro está fuertemente ligada a la de Requena, de la que ha sido aldea hasta su definitiva segregación en 1836. La comarca en general ha sido un territorio fronterizo de escaso poblamiento hasta el , pero con una actividad importante de tránsito de mercancías y pasajeros. Ya a partir del año 1021, Requena marcó la divisoria entre los reinos de taifa de Toledo y Valencia. El Tratado de Cazola en 1179 entre Alfonso VII de Castilla y Alfonso II de Aragón reservaba la reconquista de Requena a los castellanos, como así sucedió con Fernando III hacia 1238. Alfonso X entregó su carta de población a Requena y su Tierra en 1257. Es una Carta Puebla benevolente que concede una serie de licencias y privilegios importante para los pobladores y le otorga el Fuero de Cuenca (posteriormente Fuero de Requena). Requena se siguió viendo favorecida por la concesión de Puerto Seco en 1264 y Almojarifazgo como aduana de Castilla, donde debían tributar las mercancías en tránsito. La Tierra de Requena, excepto breves periodos de dominio señorial con el conde de Castrojeriz (1465-1468) y el marqués de Villena (1470-1480), ha sido tierra de realengo dentro del Reino de Castilla. Este primitivo alfoz de Requena englobó los actuales municipios de Requena, Utiel (hasta 1355), Mira (1537), Villargordo del Cabriel (1747), Camporrobles (1782), Caudete de las Fuentes, Fuenterrobles y Venta del Moro (los tres últimos hasta 1836).
Las actas del Concejo de Requena que principian en 1520 señalan Venta del Moro y Jaraguas como límites de su Redonda (1522) y como tierras de dehesas donde se señalan las de Realame y Palomarejo (1528) o Sevilluela (1545). Este adehesamiento produjo frecuentes conflictos con la vecina población de Iniesta que realizaba aprovechamientos forestales y ganaderos en esta tierra que estaba muy escasamente poblada. El 3 de agosto de 1557 el Concejo de Requena decidía realizar un cordón sanitario por peste hasta Venta del Moro. Una visita pastoral datada en 1579 del Obispo de Cuenca cita Venta del Moro como un lugar de 7 vecinos y 24 personas de comunión que en otra visita pastoral de 1588 se convertirían en 6 vecinos. En 1601, Juan Marco el Mozo, vecino de Requena, legaba tierras a favor de la fábrica de la iglesia de Venta del Moro. En 1593 se nombra por primera vez un alcalde pedáneo para Venta del Moro, primer antecedente, pues, de administración municipal.
Por tanto, la zona es de poblamiento reciente (sobre todo en el caso de las aldeas más pequeñas), aunque solo parece adivinarse un poblamiento más antiguo de Jaraguas por encontrarse en un altozano de carácter defensivo sobre la confluencia de tres ramblas y por su cercanía a unas salinas de explotación antigua. Todos los núcleos de población se encuentran cerca de una fuente o rambla que actuaría como razón inicial del hábitat: fuente Amparo y ramblas Albosa, Encaños y Salada en Jaraguas; fuente de los Desmayos en Venta del Moro; rambla Bullana con sus fuentes (Tío Mario, Fuente Grande, Hambre, Fuentecilla, etc.) en Casas del Rey; ramblas Albosa, Bullana y Varejo en Casas de Pradas, etc.
El origen del topónimo y pueblo de Venta del Moro Se basa en la hipotética existencia de una venta regentada por algún musulmán en el camino que iba de Toledo a Valencia y que comunicaba Iniesta con Requena por el Puente de Vadocañas. Este puente (término de Venta del Moro e Iniesta) fue reconstruido definitivamente, tras diversas riadas, en su estado actual por la villa de Iniesta a mediados del , del que se habla en las Relaciones de pueblos del Obispado de Cuenca mandadas hacer por el rey Felipe II: Iniesta (1575) con las siguientes palabras: «hay una muy principal puente y edificio que loan los que ven a la parte de Vadocañas, camino de Requena y Valencia, de piedra labrada, fecha a costa de esta villa y repartimiento de vecinos, y con gran gasto que duró años, por no tener de propios, de un solo ojo y de gran altura y anchura. Pasan carros y gente. Tiene el ojo ciento y veinte pies en güeco de mucha largura. Dicen ser la mayor y mejor y de grandes y mayores piedras del reino, y pasan bestias, y todo lo demás, de Toledo y otras partes a Valencia y Requena donde está la aduana». Es también por Vadocañas por donde pasa la Cañada de La Mancha o San Juan que se une en las cercanías de Jaraguas con la Cañada de la Serranía de Cuenca o de Hórtola. Por tanto, ésta fue siempre una zona de tránsito de arrieros, caminantes, comerciantes y ganado entre Castilla y Valencia. Anteriormente al puente de piedra hay documentados en Vadocañas puentes de madera (1547) e incluso el paso del vado en barcas (1529).
Censo de 1699 En el censo de 1699, Venta del Moro era aún un pueblo de solo 15 vecinos, pero será en la segunda mitad del cuando se constata ya un importante crecimiento demográfico en la zona con aportes migratorios. De hecho, en las Respuestas Generales al Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752 el término actual de Venta del Moro figura con un total de 101 vecinos (450 habitantes aproximadamente) repartidos entre Venta del Moro con 36 vecinos, Casas de Pradas con 12, 10 en Jaraguas, 7 en Tamayo y un muy reducido número de vecinos entre las aldeas más pequeñas del término y sus caseríos (4 en Casas de Moya y también en Las Monjas y Los Cárceles, 3 en Casas del Rey, 2 en Los Marcos...). Este Catastro cita la existencia además de la iglesia de Venta del Moro (entonces anexa a la parroquial de Villargordo y a la de San Salvador en Requena) de las ermitas de Jaraguas y Los Marcos. Es el mismo catastro el que calcula en 4490 almudes las tierras labrantías (no contabiliza parte del término municipal por quedar comprendido en las Respuestas Generales al Catastro de Requena), de las que un 96 % se cultivaban de cereal (trigo, avena, centeno y cebada) y solo una pequeña parte de viña (actualmente en régimen casi de monocultivo). Otros cultivos minoritarios que cita en la zona es el azafrán, garbanzo, cáñamo, verduras, hortalizas, maíz, guijas, etc. El olivo y almendro eran prácticamente inexistentes. El ganado estaba representado por 2000 cabezas de lanar, 1500 cabezas de cabras y 450 colmenas. Había una pequeña representación del sector textil compuesta por un peraire, un sastre y cinco tejedores, pero de dedicación no completa a su oficio. A mediados del Requena y Utiel fueron unas de las principales poblaciones españolas dedicadas a la industria de la seda. En el cabezón de las rentas provinciales (alcabalas, millones, etc.) a Venta del Moro le tocaba pechar con 1919 reales de vellón. Este mismo Catastro de 1752 señala la no residencia en el término de ningún noble o hidalgo, ni tampoco miembro del clero.
Crecimiento demográfico en la segunda mitad del En la segunda mitad del el crecimiento demográfico se vio acelerado como consecuencia de la repartición en suertes de las dehesas del término (Sevilluela, Realeme) y el proceso de apropiación de los bienes comunales registrado en toda la Tierra de Requena. El 8 de mayo de 1780 por Real Resolución se crea la Junta de Propios y Arbitrios en Venta del Moro y Fuenterrobles, obligando a Requena a asignar 815 reales a Venta del Moro y 581 reales a Fuenterrobles y quedándose Requena la administración de las dehesas de la Sevilluela, Albosa, Realeme, Toconar y Cañada de Caudete.
En 1787, el censo de Floridablanca, contabiliza 1138 habitantes en Venta del Moro. En el la figura del alcalde pedáneo es auxiliada también por un fiel de fechos.
Petición de segregación municipal de Venta del Moro Es el 13 de octubre de 1798 cuando Caudete de las Fuentes, Fuenterrobles y Venta del Moro (entonces aldeas de Requena) elevan un memorial a Carlos IV solicitando la segregación municipal por causas «de proporción, utilidad y necesidad», justificando su petición por su extensión, número de pobladores, existencia de iglesia, mesón, cárcel, horno y la distancia a Requena. Sin embargo, los trámites de segregación se paralizaron el 29 de agosto de 1800 a petición propia de los pueblos referidos debido a la falta de capital para proseguir con el expediente ante la retirada de apoyo en la iniciativa de varios terratenientes. Es en este expediente de intento de segregación (Archivo Histórico Nacional, Sección de Consejos Suprimidos, Legajo 5300, n.º 5) cuando el párroco de Venta del Moro certifica la existencia en el Padrón de Matrícula de 278 vecinos o 1807 almas.
Efímeros ayuntamientos constitucionales