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La televisión es uno de los muchos medios importantes de comunicación en la República Argentina que intervienen tanto en la cultura como en la sociedad.

Su primera emisión oficial fue realizada el 17 de octubre de 1951, televisándose el Día de la Lealtad Peronista de aquel año (siendo también el último acto público de la primera dama Eva Perón junto a su esposo, el presidente Juan Domingo Perón) a partir de las 14:20 horas.

La transmisión corrió por parte de Canal 7, hoy denominada Televisión Pública, a 2020 la televisora con mayor cobertura a nivel nacional. Los canales privados, existentes desde 1960, cuentan con una amplia cantidad de emisoras con sede en diferentes ciudades del país.

En la pantalla local se encuentran exponentes, así como también precursores u originarios, de los más variados géneros y formatos televisivos, existiendo numerosos programas de producción propia, así como versiones locales de formatos adquiridos en el exterior, y en algunos casos reposiciones de programas nacionales y extranjeros.

La Argentina es la cuarta potencia a nivel mundial en materia de exportación de formatos televisivos, solo superada por Estados Unidos, Países Bajos y Reino Unido.

También, es importante el desarrollo de la televisión por cable: el país concentra casi la mitad de la audiencia de televisión de pago en Argentina.

En 2012, los argentinos dedicaban el 45 % del tiempo destinado a la televisión para ver cable.

Historia

miniatura|350px|Martín Tow mostrándole al presidente Edelmiro Farrel y al vicepresidente Juan Domingo Perón, distintos equipamientos de transmisión de televisión, en 1944. (Foto del Archivo General de la Nación).

Los principios (1951-1959)

La primera exhibición de televisión en Argentina ocurrió en abril de 1939, cuando un equipo del Instituto de Investigación de los Correos Alemanes realizó una exposición de equipos en el local de la Comisión Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires. Posteriormente realizarían exhibiciones durante el mismo año en Brasil, Chile y Perú.

La primera licencia para una estación de televisión en Argentina fue otorgada en 1945 a Martín Tow, aunque solo de carácter experimental.Anales de Legislación Argentina, tomo 1945.

En 1951, el empresario Jaime Yankelevich, director de Radio Belgrano y pionero de la radiofonía en el país, viajó a Estados Unidos para comprar los primeros equipos de transmisión Standard Electric, para así traer la televisión a la Argentina. Los primeros equipos costaron 26 millones de dólares estadounidenses.

Un año después, en 1952, Yankelevich le solicitó al gobierno de Juan Domingo Perón un nuevo permiso para montar una emisora. Luego de algunas pruebas, el 23 de septiembre de 1951 se pudieron ver las primeras imágenes transmitidas a receptores ubicados en los comercios del centro de Buenos Aires. Ese día comenzó a funcionar LR3 Radio Belgrano TV, que pronto se convertiría en Canal 7, cuya transmisión inaugural fue el acto político conocido como el Día de la Lealtad desde la Plaza de Mayo (frente a la Casa Rosada, la casa de Gobierno de la Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, el 17 de octubre de 1951 y el comienzo de las emisiones regulares, poco después, el 4 de noviembre de ese año.

A las dos semanas, la transmisión del partido de fútbol entre San Lorenzo y River Plate desde el estadio Viejo Gasómetro, marcó el inicio del deporte en la recién nacida televisión.

También aquel año, entre el 1 de diciembre y el 5 de diciembre se transmitió la primera final entre Bánfield y Rácing por el campeonato, desde el Viejo Gasómetro

La llegada de la televisión a la Argentina fue vista con cierto recelo en el mundo político: tanto dentro como fuera del peronismo existían cuestionamientos respecto a la viabilidad del medio en un país no industrializado. Los opositores antiperonistas afirmaban que todo respondía a un «capricho» de Eva Perón, quien habría pedido que el acto anual por el Día de la Lealtad se televisara. La oposición criticaba que la televisión representaría el modo en que el Gobierno consolidaría su creciente control mediático. Sin embargo, para el público la llegada de la «caja mágica» era una señal de que la Argentina estaba a la vanguardia del mundo, por lo que fue recibida con gran entusiasmo.

En el nuevo medio se fueron formando artistas, operadores, escenógrafos, camarógrafos, maquilladores, iluminadores y directores, la mayor parte de ellos provenientes del mundo del espectáculo que en aquel momento vivía su época de oro: el teatro, el cine y la radio. Todo se hacía en vivo, dando lugar muchas veces a equívocos e improvisaciones. Tal como ocurría con la radio en aquel entonces, algunos espacios eran comprados por las empresas comerciales o agencias de publicidad, por lo que Canal 7 no era el patrocinador de todos sus programas.

miniatura|250px|En los primeros años de la televisión argentina, los programas culinarios eran los favoritos del ama de casa. Desde 1952 y por más de 30 años, la recordada doña Petrona (Petrona C. de Gandulfo) y su infaltable ayudante Juanita (Juana Bordoy), enseñaron a cocinar a generaciones de argentinos en el programa Buenas tardes, mucho gusto.

Debido a las críticas existentes sobre el control estatal de los medios de comunicación, en 1954 Perón decidió concederle la licencia del Canal 7 a una empresa privada, la Editorial Haynes. Sin embargo, el 16 de septiembre de 1955 Perón fue derrocado por un grupo de militares en la autodenominada Revolución Libertadora. La dictadura de Aramburu revocó la licencia privada y ocupó Canal 7. Desde entonces, la emisora ha estado en manos del Estado nacional.

A diferencia de otros países latinoamericanos como Brasil, Cuba, México, República Dominicana y Venezuela, el desarrollo de la televisión en la Argentina fue relativamente lento debido a la inestabilidad política y económica que vivió el país tras el derrocamiento del Gobierno constitucional de Perón en 1955. Durante este tiempo, se mantuvo un ambiente de improvisación. Por varios años, el Canal 7 contaba con tan solo un estudio y cambiar el decorado podía demorar incluso 45 minutos, por lo que se recurrió al uso de material fílmico, generalmente noticieros, documentales y dibujos animados para llenar estos espacios. Recién en 1957 se solucionaría esta situación al trasladarse el canal al Edificio Alas.

El primer formato de producción nacional fue el Telenoticioso, al que siguieron los musicales y los culinarios con la mítica Petrona C. de Gandulfo, conocida como Doña Petrona. A partir de 1956, atendiendo a las demandas de un público predominantemente femenino nacieron las primeras telenovelas, como El hombre de aquella noche, con Juan José Míguez y Fernanda Mistral. Fue pionero el Teleteatro a la hora del té, con Fernando Heredia y María Aurelia Bisutti.

En la programación general, en tanto, la oferta comenzó a ampliarse: se impusieron los programas periodísticos; las comedias familiares con Ángel Magaña, Mirtha Legrand, Osvaldo Miranda y Jorge Salcedo; y los shows musicales con la presentación de cantantes solistas como Blackie.

Nuevos nombres ganaron un lugar indiscutible en el flamante medio: Augusto Bonardo, Juan Carlos Thorry, Analía Gadé y hasta el diseñador de modas Jean Cartier.

En 1957 apareció por primera vez en la pantalla chica Tato Bores, un actor clásico del humor político que mantendría su vigencia hasta los años noventa, con interrupciones impuestas por la censura de diferentes gobiernos.

Tito Martínez del Box también realizó numerosos programas antes de ser contratado por la venezolana Radio Caracas Television en 1959.

Otros programas pioneros fueron: Operación cero, Todo el año es Navidad, La familia Gesa, Historias de jóvenes y Obras maestras del terror.

Fue la década de los locutores Adolfo Salinas, Guillermo Brizuela Méndez, Pinky, Juan Carlos Rousselot, Julio Bringuer Ayala, Nelly Prince, Guillermo Cervantes Luro, Carlos D'Agostino, Cacho Fontana, entre otros. Entre los programas de deportes, se destacaba La cabalgata deportiva Gillette con transmisiones de boxeo, mientras que los estrenos cinematográficos eran cubiertos por periodistas como Domingo Di Nubila y Chas de Cruz con su Diario del cine.

El 25 de noviembre de 1957, fue aprobado el Decreto-Ley 15 460, que estableció el otorgamiento de licencias, dando origen a la televisión privada.

La llegada de la televisión privada (1960 - 1969)

El año 1960 fue clave para el desarrollo de la televisión argentina: el 18 de abril iniciaron las transmisiones del Canal 12 de Córdoba, la segunda televisora del país y la primera en el interior, mientras que el 9 de junio del mismo año debutó la televisión privada en Buenos Aires con el Canal 9 de la Compañía Argentina de Televisión (CAdeTe) del cineasta germano-argentino Curt G. Lowe. El 1 de octubre, el cubano Goar Mestre, uno de los pioneros del medio a nivel latinoamericano y que desembarcó en la Argentina huyendo de la Revolución cubana, lanzó Canal 13, propiedad de su empresa Producciones Argentinas de Televisión (Proartel).

El 21 de julio de 1961 apareció el Canal 11 de Difusión Contemporánea (Dicon), fundada por el sacerdote Héctor Grandinetti.

En la ciudad de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires y a 60 km al sureste de la ciudad de Buenos Aires), el 25 de junio de 1966 se inauguró Canal 2.

También fueron inaugurándose emisoras en diversas ciudades del país como Salta, Neuquén, La Rioja, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Bahía Blanca, Mendoza, etc.

Pese al hecho de que la legislación no permitía que empresas extranjeras participaran del negocio televisivo, de todas maneras los tres canales privados capitalinos tuvieron en sus comienzos un "padrino" perteneciente a las tres grandes televisoras estadounidenses ("Big Three"), como accionista y proveedor exclusivo de tecnología y contenidos: NBC de Canal 9, CBS de Canal 13 y ABC de Canal 11, relación que se extinguió con los años, puesto que la propuesta original de éstos, dirigida a la clase media y a un público principalmente familiar, no tuvo mucho éxito frente a la rápida masificación de la TV, por lo que en 1963 Canal 9 pasó a manos del empresario teatral Alejandro Romay, mientras que en 1970, Canal 11 fue adquirido por Héctor Ricardo García, dueño del diario Crónica, quienes le dieron a ambos canales una orientación más popular, además de desarrollar la televisión periodística en el país. Sin embargo, Canal 13 no vería cambios en su propiedad ni en su estilo.

miniatura|460px|A principios de los años 1960, Canal 13 emite los sábados a la noche El Club del Clan, un programa musical con cantantes de la nueva ola, que logró ser un suceso alcanzando más de 50 puntos de rating y convirtiendo en estrellas a Palito Ortega, Violeta Rivas y Raúl Lavié, entre otros.