miniaturadeimagen|Pintura de La ratificación del Tratado de Münster, entre España y Holanda, uno de los tratados que condujeron a la Paz de Westfalia, en donde nació el concepto de «Estado nación». Obra de Gerard Terborch, 1648. Pintura albergada en el Rijksmuseum. El Estado nación es una forma de organización política en la que el Estado y la nación coinciden o aspiran a coincidir en un mismo marco político y territorial. En este modelo, el Estado ejerce su soberanía sobre un territorio delimitado y una población que comparte una identidad nacional común, definida por elementos como la historia, la cultura, la lengua o la conciencia de pertenencia.

El concepto de Estado nación se consolidó en Europa entre los siglos XVII y XIX con el desarrollo del Estado moderno, el fortalecimiento del principio de soberanía territorial y la expansión del nacionalismo. Desde entonces se ha convertido en la forma predominante de organización política en el sistema internacional, aunque la correspondencia entre Estado y nación dista de ser absoluta, ya que numerosos Estados albergan múltiples comunidades nacionales y existen naciones sin un Estado propio.

Concepto El término Estado nación designa, en su sentido más estricto, a un Estado soberano cuya población está integrada mayoritariamente por una misma nación, entendida como una comunidad humana unida por una identidad compartida. Esta identidad puede sustentarse en factores históricos, culturales, lingüísticos, étnicos o políticos, cuya importancia relativa varía según las distintas concepciones de nación desarrolladas por la ciencia política y las ciencias sociales.

En la práctica, la identificación entre Estado y nación rara vez es completa. Numerosos Estados son plurinacionales o multinacionales al integrar diversas comunidades nacionales, mientras que algunas naciones carecen de un Estado propio o se encuentran repartidas entre varios Estados soberanos. Asimismo, la existencia de diásporas y los procesos históricos de migración, conquista o descolonización han contribuido a hacer más compleja la relación entre ambos conceptos.

El Estado nación suele diferenciarse de otras formas de organización política, como los imperios, las confederaciones, las ciudades-Estado o los Estados federales, en las que la relación entre la autoridad política y la identidad nacional responde a criterios distintos. Por ello, el concepto ha sido objeto de un amplio debate académico y no existe una definición universalmente aceptada sobre las condiciones necesarias para considerar que un Estado constituye un verdadero Estado nación.

Característica El Estado nación se caracteriza por la coincidencia, real o aspiracional, entre una comunidad nacional y un Estado soberano. En este modelo, el Estado ejerce su autoridad sobre un territorio definido cuya población comparte una identidad nacional común, sustentada en elementos como la historia, la cultura, la lengua o la conciencia de pertenencia. No obstante, esta correspondencia rara vez es absoluta, ya que la mayoría de los Estados contemporáneos albergan diversos grupos étnicos, culturales o lingüísticos, mientras que algunas naciones se encuentran repartidas entre varios Estados o carecen de uno propio.

El Estado nación se distingue de otras formas de organización política por la relación que establece entre la autoridad estatal y la identidad nacional. A diferencia de un imperio, que integra bajo un mismo poder político múltiples pueblos y territorios, generalmente incorporados mediante la conquista o la expansión, el Estado nación fundamenta su legitimidad en la existencia de una comunidad nacional común.

Asimismo, difiere de un Estado plurinacional o multinacional, en el que coexisten varias naciones o comunidades nacionales dentro de un mismo Estado sin que una de ellas constituya necesariamente el elemento exclusivo de identificación política. En estos casos, la identidad estatal puede construirse sobre principios cívicos o constitucionales más que sobre una única identidad nacional compartida.

El Estado nación también se diferencia de la ciudad-Estado, cuya soberanía se limita a una única ciudad y su entorno inmediato; de la confederación, formada por una asociación de Estados soberanos que conservan amplias competencias propias; y del Estado federado, que constituye una entidad territorial integrada en un Estado federal y cuya soberanía se encuentra compartida con un gobierno central. Aunque cualquiera de estas formas políticas puede desarrollar una identidad nacional propia, ninguna de ellas implica por sí misma la coincidencia entre Estado y nación que caracteriza al modelo de Estado nación.

Relación entre Estado y nación La relación entre el Estado y la nación constituye uno de los principales objetos de estudio de la ciencia política y el nacionalismo comparado. Aunque el concepto de Estado nación presupone la coincidencia entre una comunidad nacional y una organización política soberana, esta correspondencia rara vez se produce de forma plena. Tanto el Estado como la nación son construcciones históricas cuya evolución ha seguido ritmos distintos y ha estado condicionada por factores políticos, culturales, económicos y sociales.

Uno de los fenómenos que explica esta interacción es la etnogénesis, entendida como el proceso mediante el cual una comunidad desarrolla o transforma una identidad étnica o nacional. La consolidación de un Estado puede favorecer la formación de una identidad nacional compartida mediante la implantación de instituciones comunes, sistemas educativos, lenguas oficiales o símbolos nacionales. Del mismo modo, la existencia previa de una identidad nacional puede impulsar la creación de un Estado propio o la redefinición de sus fronteras políticas.

La relación entre Estado y nación también se manifiesta en la existencia de naciones sin Estado, cuyos miembros comparten una identidad nacional pero carecen de un Estado soberano propio o se encuentran repartidos entre varios Estados, así como en los Estados plurinacionales o multinacionales, integrados por varias comunidades nacionales con identidades diferenciadas. Estas situaciones han dado lugar a diversas fórmulas de organización territorial y constitucional, así como a movimientos nacionalistas, autonomistas e independentistas en distintas regiones del mundo.

La definición de Estado nación continúa siendo objeto de debate académico. Walker Connor sostuvo que los términos «Estado», «nación» y «Estado nación» se emplean con frecuencia de forma indistinta pese a designar realidades diferentes, lo que ha generado confusión conceptual en la literatura especializada. En una línea similar, Valery Tishkov señaló la dificultad de alcanzar una definición universalmente aceptada del concepto de nación, debido a la diversidad de criterios históricos, culturales, políticos y jurídicos utilizados para delimitarla.

Complejidad La relación entre una nación (en el sentido étnico) y un Estado puede ser compleja. La presencia de un Estado puede fomentar la etnogénesis, y un grupo con una identidad étnica preexistente puede influir en el trazado de las fronteras territoriales o defender la legitimidad política. Esta definición de "Estado-nación" no goza de aceptación universal. "Todos los intentos de desarrollar un consenso terminológico en torno a 'nación' fracasaron", concluye el académico Valery Tishkov. Walker Connor discute las impresiones en torno a los caracteres de "nación", "Estado (soberano)", "Estado-nación" y "nacionalismo". Connor, que dio amplia difusión al término "etnonacionalismo", también analiza la tendencia a confundir nación y Estado y el tratamiento de todos los Estados como si fueran Estados-nación.

Desarrollo del concepto del Estado nacional El proceso de construcción histórica del Estado moderno no consistió solamente en un desplazamiento de otras instituciones, sino su completa renovación, su predominio con las nuevas autoridades de la nación, creando un orden social nuevo (liberal, burgués y capitalista) al eliminarse las otras formas estamentales de origen feudal del Antiguo Régimen mediante un triple proceso revolucionario Revolución liberal, Revolución burguesa y Revolución industrial.

Sin embargo, el proceso distó de ser una revolución instantánea, pues a pesar de que se produjeron periódicamente estallidos revolucionarios (Revuelta de Flandes, Revolución inglesa, Revolución estadounidense, Revolución francesa, Revolución de 1820, Revolución de 1830, Revolución de 1848), como proceso de larga duración, lo que tuvo lugar fue una evolución y transformación lenta de las monarquías feudales. Primero se transformaron en monarquías autoritarias y luego en monarquías absolutas, que durante el Antiguo Régimen fueron conformando la personalidad de naciones y Estados con base en alianzas territoriales y sociales cambiantes de la monarquía; tanto de unas monarquías con otras como de cada monarquía en su interior: en lo social con la ascendente burguesía y con los estamentos privilegiados, y en lo espacial con el mantenimiento o vulneración de los privilegios territoriales y locales (fueros).Tesis en parte confluentes, en parte distintas y complementarias de los hermanos Benedict Anderson Comunidades imaginadas, y Perry Anderson El Estado absolutista.

El racionalismo creó la idea del «ciudadano», el individuo que reconoce al Estado como su ámbito legal. Creó un sistema de derecho uniforme en todo el territorio y la idea de «igualdad legal».

Las distintas escuelas de ciencia política definen de diversas maneras el concepto del Estado nación. Sin embargo, en la mayoría de los casos se reconoce que las naciones, grupos humanos identificados por características culturales, tienden a formar Estados con base en esas similitudes. Cabe anotar que bajo esta misma óptica la nación es un agrupamiento humano delimitado por las similitudes culturales (lengua, religión). Un Estado puede albergar a varias naciones en su espacio territorial y una nación puede estar dispersa a través de varios Estados.