Zipacón es uno de los 116 municipios del departamento de Cundinamarca, Colombia. Se encuentra ubicado en la Provincia de Sabana Occidente, a 50 km de Bogotá.
El municipio de Zipacón es llamado « La Villa Cultural de Cundinamarca» debido a su extensa historia musical, artística y cultural, reflejada en su antiguo Festival de Música Docta (o clásica), el Museo del Disco, La Sala de Música de Cámara Guillermo Uribe Holguín, su piano de cola francés marca Pleyel de 1922, su exposición permanente de pintura "Los Rostros de la Música" en la Casa de la Cultura, entre otros tesoros culturales. Es conocido también por la advocación mariana "Virgen Madre del Amor Hermoso", la cual se cree que su devoción puede mejorar las relaciones conyugales, y ayuda a los solteros que desean finalizar su soledad.
Toponimia
Origen lingüístico
Familia lingüística: Chibcha Lengua: Muysccubun
Significado Zipacón puede significar "llanto del Zipa". Otro significado puede ser "aliado de nuestro padre" o "aliado del zipa". Zipacón presenta los vocablos chi-zi "nosotros", paba-pa "padre", "señor", con-kon "alianza, fuerza", "dios de la fuerza y de los terremotos". Esta voz nombró uno de los dioses más temidos y respetados por los habitantes de este territorio.
El Manuscrito 158 BNC de la Biblioteca Nacional de Colombia que probablemente es una copia encargada por José Celestino Mutis a fines del , le da a la palabra cone el significado de "llanto".
Origen / Motivación Zipacón es el nombre original del muysca a la llegada de los conquistadores españoles. Era conocido como sitio de descanso y relajación del zipa, donde según la leyenda era un lugar de retiro espiritual visitado por el cacique. Se dice que el Zipa se retiraba a Zipacón a meditar en medio de una gran tristeza. El emblema del municipio de Zipacón incluye la frase Llanto del Zipa.
Nombres históricos Hato Viejo (anterior a 1773) Santa Bárbara de Hatoviejo (1773) Pinzón (1903)
Historia
Época precolombina Zipacón es el territorio del altiplano cundiboyacense en donde se han encontrado las evidencias más antiguas de agricultura y alfarería, que datan del año 1270 a. C.
Durante el dominio de la Confederación Muisca, estuvo bajo la jurisdicción del Zipazgo, y fue un punto de guarnición para espiar a los panches, que por el boquerón de este lado solían invadir frecuentemente el territorio muisca.
Se dice que el Zipa se retiraba a Zipacón a meditar en medio de una gran tristeza, por lo que se le ha dado a la palabra Zipacón el significado de «El llanto del Zipa», frase que a su vez es emblema del escudo del municipio. A este respecto, el Manuscrito 158 BNC de la Biblioteca Nacional de Colombia,http://chb.cubun.org/Manuscrito_158_BNC que probablemente es una copia encargada por José Celestino Mutis a fines del , le da a la palabra Cone el significado de «llanto». Sin embargo, el Diccionario Chibcha de Juan Sebastian Valdivieso Teheran dice que la palabra quiere decir «Aliado de nuestro padre».
Nuevo Reino de Granada Zipacón fue fundado el 5 de julio de 1561. En 1576 don Gonzalo Jiménez de Quesada asigna la encomienda de Zipacón al capitán Francisco de Figueredo, con 250 o 300 indígenas a su cargo.www.zipacon-cundinamarca.gov.co / Nuestro Municipio / Historia Consultado el 1 de febrero de 2020.
El 11 de noviembre de 1639 Zipacón fue erigido en Parroquia por el arzobispo de Santa Fe, Fray Cristóbal de Torres; fue primer párroco el bachiller Bernabé de Osorio, y en 1651 le sucedió fray Jerónimo de Poveda y Másmeala, que lo fue hasta 1675, año en que lo remplazó Pedro de Urretauzqui, quien duró allí treinta y tres años.
El Padre Urretauzqui desarrolló una intensa labor más allá del simple mandato espiritual. Intensificó las festividades religiosas y el comercio, pues entonces Zipacón era un punto de intercambio de productos de la tierra fría y caliente; estableció las primeras escuelas, dedicándose a la alfabetización de niños y adultos, organizó los bienes de la Parroquia, especialmente sus numerosas fincas, que puso a cargo del mayordomo don Juan Clavijo, y con su producido dotó y mejoró la estructura arquitectónica y ornamental de la Iglesia, en la que se encuentran aún algunas joyas de la pintura colonial, como el óleo de Cristo crucificado y San Juan, del probablemente.
El 2 de mayo de 1805 los cuantiosos bienes raíces de la Iglesia fueron traspasados ante notario público al prócer de Zipacón don José Antonio Rubio.
En el folleto sobre Zipacón escrito por el Padre Eugenio Andrade Valderrama, se describe a don José Antonio Rubio como uno de los primeros abanderados de la libertad de los esclavos en Colombia. Dice:
Don José Antonio Rubio nació en Zipacón en 1763 y murió en 1839. Dice el citado folleto que en Jurisdicción de Zipacón se formaron los pueblos de Cachipay, Anolaima, y los de La Capilla y El Ocaso.
El padre Poveda organizó una misión en el sitio llamado La Puerta de Cachipay, y edificó una capilla en Anatolí, que es hoy vereda del municipio de La Mesa.
Templo Doctrinero de Zipacón y su Capilla Posa miniaturadeimagen|Templo Doctrinero de Zipacón, su espadaña (campanario) y jardines de la Plaza PrincipalA principios del , el oidor de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, Diego Gómez de Mena, después de visitar las tierras de Zipacón resolvió construir un templo doctrinero, y para ello, inició el proceso de pregones donde definir las condiciones y traza con la que se debía erigir el edificio. Una vez comenzado este proceso burocrático se presentaron algunas posturas, pero poco tiempo después, el oidor y Gonzalo de Martos, en representación del encomendero Juan Clemente de Chávez, deciden firmar el contrato de construcción del templo con el cantero Domingo Moreno el día 9 de julio de 1601.
A Domingo Moreno se le facilitaba el peonaje de los indios de Zipacón sin que esto le supusiera costo alguno, ya que se consideraba que los naturales (o propios) del municipio debían ayudar en la construcción de su templo y para ello debían prestar servicio personal. Por un lado, los trabajos que debían desempeñar los indios eran: conformar los hornos donde hacer ladrillos y tejas y rehogar la cal, acarrear otros materiales a pie de obra como piedras, arena y madera, además, debían acudir a la ciudad de Santa Fe o a otras partes por la comida de Domingo Moreno y sus oficiales, o por otras cosas requeridas por ellos.
El tiempo concertado para construir el templo es de un año y medio que comenzaba a contarse a partir de la fecha de emisión de contrato de obras. Por su trabajo como maestro de obras, debía cobrar 850 pesos de oro de veinte quilates y 12 fanegas de maíz. Pero Moreno no cumpliría con los plazos de conclusión de las iglesias que se le contrataron en el año de 1601, que eran las de Bogotá, Facatativá y Zipacón, y se le terminaría arrestando. Sin embargo, poco después se le pondría en libertad tras adquirir el compromiso de acabarlas con las mismas condiciones con las que se le concertaron y siguiendo la traza dispuesta para cada una de ellas. Como único agravante, se le reduciría el tiempo de ejecución de las obras al término de tres meses.
La construcción de este templo doctrinero resultará muy problemática y se enfrentará a muchos obstáculos que hará que se alargue su proceso de construcción a lo largo de años, e incluso décadas. El encomendero Juan Clemente de Chávez informará a las autoridades de la Real Audiencia de que el edificio no se estaba construyendo conforme a las escrituras y que la construcción era de escasa calidad. Es por ello, que por ambas partes se nombra a Francisco Delgado y a Cristóbal Serrano para que efectuaran el reconocimiento de las obras.
El 22 de febrero de 1606 emiten su informe corroborando las palabras del encomendero Juan Clemente de Chávez. A pesar de ello, en la Real Audiencia se decide aprobar el pago de los dos primeros tercios al cantero Domingo Moreno ante la incredulidad de Chávez, por otro lado a Moreno se le urge a terminar las obras en el menor tiempo posible procurando cumplir con las condiciones pactadas. Pero el encomendero se alza en contra de estas órdenes alegando, de nuevo, que el templo presentaba problemas estructurales bastante evidentes lo que imposibilitaría cargar sobre sus muros la armadura y el tejado que aún faltaban por conformarse. Debemos esperar hasta 1610 para que se practicara una nueva inspección en las obras del templo. El oficial enviado por la Real Audiencia certificó la pésima calidad del edificio, al igual que la persona nombrada por parte del encomendero. Éste llega a solicitar el 19 de agosto de 1616 la demolición del templo y su reedificación a costa de los fiadores nombrados por Domingo Moreno.
El 9 de octubre de 1621 los oficiales de la Audiencia, consideran juzgar y sentenciar la actuación de los responsables del trabajo de Domingo Moreno que para esas fechas ya había fallecido. Pero ante la posibilidad de fuga por parte de Luis Márquez, el principal obligado, resuelven apresarle en la cárcel real de Santa Fe hasta que resolviera la sentencia.
Según Guadalupe Romero Sánchez, en su libro Los Pueblos de Indios en Nueva Granada, dice: La iglesia que actualmente puede visitarse en la plaza del pueblo de Zipacón está prácticamente intacta, aunque a lo largo de los siglos ha sufrido numerosas intervenciones y reparaciones. Su estructura general se corresponde con la descripción del contrato de obras de principios del siglo XVII y en su conjunto pueden observarse todos los elementos identificativos de esta tipología arquitectónica: el soportal, la espadaña, el coro, la armadura de par y nudillo de vigas toscas, la capilla mayor elevada y el arco toral divisorio. El conjunto doctrinero del municipio de Zipacón, se compone del templo y una pequeña capilla posa en el extremo nororiental de la plaza, la cual sirvió de manera religiosa a la comunidad, especialmente en Semana Santa, hasta mediados de la década de 1950, cuando fueron retiradas sus espadañas y se cubrió el antiguo soportal o atrio con el muro que conforma su frontis actualmente. Posterior a ello, la capilla tuvo muchos usos: colegio, salón de baile, cinematógrafo y desde 1983 hasta el 2009, la galería de pintura: La Ermita del Arte. Actualmente, se ha convertido en el santuario de la Virgen Madre del Amor Hermoso, con un retablo de estilo colonial pero de factura moderna, púlpito y altar.
Geografía
Límite Municipal Por Ordenanza 36 de 31 de julio de 1945 se aprobaron los límites dados por el Instituto Agustín Codazzi, así:
División Político-Administrativa
Cabecera municipal Su Cabecera municipal se encuentra dividida en los barrios: Villas del Zipa, La Estación, San Fortunato, Bellavista, Chicó y Berlín
Centros poblados Zipacón tiene bajo su jurisdicción los centros poblados:
Cartagena El Ocaso La Cabaña La Capilla La Estación.
Veredas Además, el municipio tiene constituido las siguientes veredas: Chuscal, El Chircal, Paloquemao, Pueblo Viejo, Rincón Santo y El Ocaso.
Movilidad A Zipacón se llega por Soacha desde la Avenida Indumil en variante de Mondoñedo por Tena hasta el sector de la Gran Vía antes de La Mesa, pasando por la apte oriental de esta última hacia el norte, pasando hacia el centro poblado de El Ocaso bordeando el río Apulo hasta bifurcarse al norte hacia el casco urbano zipaconés.
También se llega desde el oriente por Facatativá desde la Troncal de Occidente (sector de El Corzo) procedente de Bogotá (Avenida Centenario hasta el río Bogotá), hasta el casco urbano zipaconés.
Cultura