Río 2 es una película animada producida por Blue Sky Studios y dirigida por Carlos Saldanha. Es la secuela de Río, también dirigida por Saldanha. Cuenta nuevamente con las voces de Jesse Eisenberg interpretando a Blu y Anne Hathaway interpretando a Perla. Se estrenó el 11 de abril de 2014 en Estados Unidos y el 21 de marzo de 2014 a nivel internacional.
En Río 2, Blu (Eisenberg) y Perla (Hathaway) son pareja y padres de 3 hijos. La familia vive cómodamente en las afueras de la ciudad de Río de Janeiro. Blu sigue siendo un ave de ciudad, sus tres hijos, al igual que su padre, se han acostumbrado a la vida humana, pero Perla no está de acuerdo con esto, y cuando se entera de que podría haber más guacamayos azules en el Amazonas, le insiste a Blu ir allá para que los niños aprendan a vivir como verdaderas aves, a lo que Blu acepta a regañadientes. Una vez en la selva, Perla se reencuentra con su padre perdido (García), mientras que Blu intenta acostumbrarse a la selva, resistiéndose a dejar de lado sus comodidades humanas. Además, Blu tendrá que establecer una buena relación con su suegro, mientras que este no lo mira con buenos ojos por estar tan conectado con los humanos.
Río 2 cuenta con la presentación de muchos personajes nuevos, a quienes dan las voces un elenco de estrellas encabezado por Andy García, Rita Moreno, Bruno Mars, Kristin Chenoweth, Rachel Crow, Amandla Stenberg y Miguel Ferrer (en su última película antes de su muerte en 2017). La película también está dedicada a la memoria del guionista Don Rhymer, quien murió el 28 de noviembre de 2012. Esta también fue la última película de "Rio" producida por Blue Sky Studios antes de su cierre el 10 de abril de 2021 y una secuela está actualmente en desarrollo.Production Document Recaudó $ 498 millones en todo el mundo, contra un presupuesto de producción de $ 100 millones, lo que la convirtió en la decimoquinta película más taquillera de 2014, y recibió críticas mixtas de los críticos, obteniendo elogios por la animación, la actuación de voz y las canciones, pero críticas por la historia y la escritura.
Argumento Tres años después de la derrota de Pepillo y la detención de los contrabandistas de aves, en Río de Janeiro se está celebrando el año nuevo en toda la ciudad. Las aves exóticas no se quedan atrás; todas están bailando junto a la estatua del cristo redentor con Nico y Pedro abriendo el espectáculo sobre una barandilla, contagiando a todos los presentes con su entusiasmo. Entre la multitud, Blu y Perla bailan felizmente. Perla le comenta con picardía que, para ser un ave de Minnesota, tiene muy buenos movimientos; Blu, con un toque de timidez y humor, le aclara que en realidad no fue un paso planeado sino un tropezón accidental, aunque acepta el cumplido. Posteriormente, Perla le dice a Blu que él es el ave de su vida, a lo que él contesta que eso es bueno, asegurando con gracia que es el único igual que hay.
De repente, Rafael aparece entre la multitud de aves bailando, con su esposa Eva, para felicitarlos con gran entusiasmo gritando: “¡Feliz Año Nuevo, tortolitos!”. Al verlo solo, Blu y Perla reaccionan con sorpresa y preocupación, preguntándole de inmediato por el paradero de sus pequeños hijos. Rafael les responde que no hay de qué preocuparse, ya que los dejó bajo el cuidado de Luis. Este último llega bailando y, tras una confusión cuando Blu y Perla le preguntan por los niños, Luis les confiesa que los dejó con "Tiny", lo que hace que la pareja entre en pánico.
En ese instante, Tiny está completamente atada a un poste rodeada de enormes fuegos artificiales, admitiendo con voz temerosa que es una pésima niñera. Tiago, Bia y Carla, los hijos de Blu y Perla, están a punto de hacerla volar colgándola de los fuegos artificiales. Bia muestra sus cálculos grabados en el suelo, asegurando que las explosiones irán al ritmo perfecto de la música. Cada uno comparte su propia visión; Carla quiere un despliegue lleno de ritmo y colores (rojo, azul, verde, amarillo y morado), mientras que Tiago prefiere una explosión ruidosa y caótica. Justo cuando Tiago está a punto de encender la mecha con un fósforo, Blu aparece de la nada y se lo quita, recordándoles la regla de oro: nada de pirotecnia sin la supervisión de un adulto. Los niños se quejan de que su padre siempre dice que no, e incluso Tiago le dice directamente: "Papá, estás en negación". Blu intenta defenderse y le pregunta a Perla si es verdad, a lo que ella, tras dudar un poco, termina dándole la razón a sus hijos. Entre risas y reclamos, Blu se distrae y se quema la cola con el fósforo encendido, soltándolo por accidente directo hacia las mechas de los fuegos artificiales. A medida que la pirotecnia se enciende, Perla y los niños vuelan hasta la estatua del Cristo Redentor. Los proyectiles estallan en el cielo y Blu cae junto a su familia; Tiago comenta con emoción: ¿Por qué papá se queda con toda la diversión?, Carla añade que el plan funcionó y Blu, mientras abraza a su esposa e hijos, concluye con una sonrisa que el año definitivamente ha tenido un gran comienzo. Dos meses después, en el Amazonas, Linda y Túlio se adentran en el corazón de la selva a bordo de su bote. Túlio capta emocionado la biodiversidad con su cámara de video mientras Linda se encarga de la difícil tarea de remar. En su grabación, Túlio explica que el motivo del viaje es liberar a una pequeña ave nativa (una Odontophorus gujanensis) que estaba enferma, desnutrida y con una pata rota, pero que ya está lista para volver a su hábitat. Sin embargo, el animal regresa de inmediato con graznidos desesperados; aunque Linda sospecha que intenta advertirles de un peligro inminente, Túlio lo descarta entre risas, confundiéndolo con un ritual de apareamiento. La distracción les cuesta cara, ya que el bote entra repentinamente en una zona de rápidos violentos y, a pesar de los caóticos gritos de Túlio y los desesperados esfuerzos de Linda con el remo, la corriente los arrastra hacia una enorme cascada por la que terminan cayendo. Afortunadamente, ambos logran salir ilesos del agua. Mientras se recuperan del susto en la orilla, Túlio nota algo brillante flotando en la corriente y recoge una pluma de un azul intenso. Al examinarla con asombro, se da cuenta de que pertenece a un guacamayo de Spix silvestre, lo que revela que Blu y Perla no son los últimos miembros de su especie como ellos creían.
De vuelta en Río, Perla lleva al nido de su familia una nuez de Brasil para desayunar, mientras en el santuario de aves el joven Fernando observa el cielo con sus binoculares y la saluda a la distancia. Al llegar al nido en lo alto de un árbol, Perla llama emocionada a Blu y a sus tres hijos para compartir su hallazgo, pero se encuentra con la sorpresa de que el lugar está completamente vacío. Al mirar hacia abajo, descubre que Blu ya está cocinando panqueques abajo, en la casa de Linda y Túlio. Blu continúa cocinando, presumiendo alegremente con una espátula que estos tienen el doble de vitaminas y minerales que los normales. Sus hijos se acercan entusiasmados a la mesa; mientras Bia devora su porción, Carla le añade una generosa cantidad de crema batida directamente desde la lata. Blu complementa el menú asegurando que, con unas cuantas moras azules, el desayuno quedará cuatro veces más sabroso. Al abrir el refrigerador en busca de las frutas, nota con frustración que solo queda una pequeña mora suelta en el estante y pregunta en voz alta por el resto. En ese momento, Tiago aparece sosteniendo una canasta repleta de moras azules, desafiando a su padre a un juego. Con un toque de narración deportiva y mucha agilidad, Tiago lanza una de las frutas por el aire; Blu vuela con destreza por toda la cocina, esquivando los muebles y logrando atrapar la mora en el aire justo a tiempo para que caiga con precisión matemática en la cima de los panqueques. Padre e hijos estallan en una eufórica celebración, imitando el festejo de un gol de fútbol. Sin embargo, la diversión se sale de control cuando el pequeño Tiago decide lanzar varias moras al mismo tiempo; Blu entra en pánico e intenta malabarear con las frutas, perdiendo el equilibrio por completo. En el caos, termina golpeando la sartén, lo que hace que el panqueque salga volando por los aires mientras sus hijos observan la escena con asombro. El panqueque impacte directamente en un cuadro decorativo de la pared con la frase "Hogar, dulce, nido", atrapando a Tiago contra el cuadro mientras se desliza lentamente. En medio del desorden, Perla entra por la ventana molesta y las niñas huyen rápidamente para evitar el regaño. Blu intenta disimular el desastre y le ofrece de desayunar, pero ella le recuerda que deben mantener sus costumbres silvestres mientras le muestra un la nuez que trajo de la selva. Perla explica que es una nuez de Brasil y que quiere enseñarle a los niños a abrirla de forma naturaleza; sin embargo, los niños interrumpen la plática al descubrir que Linda y Túlio están saliendo en un reporte de televisión de última hora. La familia se reúne frente a la pantalla y ve a Túlio anunciando con emoción el hallazgo de la pluma de guacamayo de Spix silvestre, una especie que se creía extinta fuera del santuario de Río de Janeiro. Tras un emotivo saludo a la distancia entre Linda y Blu a través de la transmisión, Perla se conmueve hasta las lágrimas al darse cuenta de que no son los últimos guacamayos azules en el mundo. Llena de determinación, Perla propone a Blu viajar de inmediato al Amazonas para ayudarlos; aunque él se resiste por miedo a dejar la comodidad de su vida moderna, la insistencia de su esposa por conectar a los niños con sus raíces salvajes lo hace dudar. Su tímido «tal vez» es tomado por sus hijos como un sí definitivo, detonando una gran celebración por el viaje, mientras Tiago se detiene por un segundo para preguntar con total inocencia: «Espera... ¿qué es el Amazonas?». Por otra parte, Nico y Pedro están haciendo audiciones de talentos para encontrar al nuevo rey del carnaval; sin embargo, la única opción parece ser Eva, la pareja de Rafael, que canta feo. Blu llega y les informa a Rafael, Nico, Pedro y Luiz que él y su familia se irán al Amazonas. Pedro, Nico y Luiz asustan a Blu diciéndole que en el Amazonas hay un sinfín de peligros, pero el siempre optimista Rafael le recuerda la frase: "esposa feliz, vida feliz". Blu se tranquiliza y decide ir a la selva de todas formas, asegurando que sólo serían unas "vacaciones familiares".
Blu se equipa con una cangurera que contiene varias cosas, entre ellas una navaja suiza y un GPS. Tiago está ansioso por ir a la selva, Bia lee un libro sobre el Amazonas y le advierte a Blu que ahí hay muchos animales peligrosos —asustándolo un poco—, y Carla dice que no quiere ir porque se aburriría, aunque accede al saber que Nico, Pedro y Rafael también irán. Blu le hace demasiado caso al GPS que los guía por casi todo Brasil, incluyendo ciudades como Salvador, Ouro Preto y Brasilia, hasta que llegan a Manaus, la mayor urbe y la entrada al Amazonas, donde toman un barco que los adentrará en la selva.