El primer gobierno de Manuel Prado Ugarteche se inició el 8 de diciembre de 1939 y culminó el 28 de julio de 1945, cuando cedió el mando al doctor José Luis Bustamante y Rivero, elegido democráticamente como candidato de una alianza de partidos. Suceso relevante de este gobierno fue la victoriosa guerra contra el Ecuador, con la subsiguiente firma del Protocolo de Río de Janeiro, así como el apoyo que el Perú brindó a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. En el aspecto interior, fomentó el desarrollo industrial, la educación, las obras viales y las actividades agropecuarias.
Contexto político Entre 1930 y 1956, la política era definida por sus protagonistas como una lucha, no entre opositores, sino entre enemigos. Las Fuerzas Armadas sostenían que la única forma de mantener el orden era derrotando y excluyendo al APRA; y esta pensaba que la única forma de transformar al Perú era desorganizando al Ejército.
El general Óscar R. Benavides gobernaba en el Perú desde 1933, cuando fue elegido por el Congreso Constituyente en reemplazo del asesinado presidente Luis Miguel Sánchez Cerro. Esto fue una salida inconstitucional que se justificó por la situación de emergencia que vivía el país, tanto en el plano interno (por motivo de la subversión aprista) como en el internacional (la guerra con Colombia). El mandato de Benavides debió finalizar en 1936, previa realización de elecciones generales. Pero realizadas estas en dicho año, fueron anuladas y Benavides prorrogó su mandato por tres años más. Sin embargo, Benavides comenzó a sentir el desgaste de su gobierno, y aproximándose ya el final del mismo, optó por hacer el traspaso de poder, desmintiendo así a los que creían que volvería a prorrogar su mandato.
Elección y toma de mando
Antecedentes a las elecciones de 1939 El 19 de febrero de 1939 se produjo en Lima un levantamiento militar encabezado por el general Antonio Rodríguez Ramírez, entonces ministro de Gobierno. Esta revuelta fue rápidamente develada, lo que generó la muerte de su líder y la detención de los principales colaboradores, entre ellos al general Cirilo Ortega, miembro de la Unión Revolucionaria. Como respuesta, el gobierno emitió una disposición legal que dispuso el control de las empresas periodísticas con el argumento de defender al Estado. Esto se puede evidenciar en la edición del diario La Prensa del día 22 de febrero de 1939, donde se publicó la ampliación de la Ley N° 7471, en la que se estipulaba que se establecería sanciones a las empresas periodísticas que publicaran informaciones falsas o ambiguas sobre los hechos opuestos al organismo constitucional de la República o que intentasen subvertir los poderes constituidos. El 26 de marzo, en su mensaje a la nación, el presidente Benavides anunció la convocatoria a elecciones para el 20 de octubre, no sin antes someter a plebiscito nacional una reforma constitucional que incluiría cambios en el Poder Ejecutivo y en el Congreso. El 6 de junio, la Corte Suprema de Justicia declaró improcedente un recurso presentado por Víctor Raúl Haya de la Torre, por el cual se solicitaba declarar inconstitucional la ley N° 8875, que convocaba a dicho plebiscito.
El plebiscito se realizó el 18 de junio de 1939. Se consultó a la ciudadanía sobre importantes reformas constitucionales, como la ampliación del período presidencial de 5 a 6 años, el restablecimiento de los dos vicepresidentes y la disminución de las facultades legislativas del Congreso en materia económica. Su intención era robustecer el Poder Ejecutivo en desmedro del Legislativo. La ciudadanía votó mayoritariamente a favor de dichas reformas.
Candidaturas Para la presidencia de la República se lanzaron las siguientes candidaturas: Manuel Prado Ugarteche (Concentración General de Partidos). José Quesada Larrea (Frente Patriótico).
Manuel Prado y Ugarteche era, hasta antes de lanzar su candidatura a la presidencia, un político prácticamente desconocido para la gran masa. Más conocido había sido su hermano Javier Prado y Ugarteche, fallecido en 1921, así como otro de sus hermanos, Jorge Prado Ugarteche, ministro de Benavides y candidato a las frustradas elecciones de 1936. De la trayectoria política de Manuel, apenas se recordaba su participación en el golpe de Estado de 1914 contra Guillermo Billinghurst y su paso fugaz como diputado durante el Oncenio de Augusto B. Leguía, siendo desterrado en 1921 por oponerse a dicho gobierno. Lo más relevante era su entorno familiar aristocrático y de fortuna. Otro de sus hermanos, Mariano Prado Ugarteche, había fundado el Banco Popular y era la cabeza del llamado Imperio Prado. En 1932, en medio de tensiones con Colombia, Manuel Prado regresó del exilio y fue designado director del Banco Central de Reserva del Perú (BCR), en representación de los bancos privados; posteriormente fue nombrado Gerente General de esta institución. Su labor en el BCR sería el origen de sus ideas económicas intervencionistas.
El 22 de agosto de 1939 se proclamó oficialmente la candidatura de Manuel Prado a la Presidencia de la República, al frente de la agrupación política denominada Concentración General de Partidos, el cual agrupaba una amplia gama de pequeños partidos, de diversas doctrinas políticas: Nacional Agrario, Constitucional, Demócrata, Democrático Reformista, Descentralista, Liberal, Nacionalista, Social Nacionalista, Sindicalista, Descentralista, Rural y Urbano, Progresista y Nacional Laborialista. De los apoyantes de Prado son de destacar el Partido Comunista Peruano; y algunos elementos más moderados de la Unión Revolucionaria (UR o urrismo); estos últimos estaban descontentos con la trayectoria radical que había tomado su partido, que había desembocado en un fascismo al estilo italiano.
El otro candidato presidencial, José Quesada Larrea, era un joven abogado y periodista, natural de Trujillo, que se puso a la cabeza del llamado Frente Patriótico. Fue una candidatura que se presentó casi a último momento. Fue apoyado por la Unión Revolucionaria, que se había convertido en el partido fascista del Perú, es decir, la extrema derecha. Para su campaña, Quesada adquirió el diario La Prensa, dirigida por Guillermo Hoyos Osores, que se enfrascó en luchar por la libertad electoral, ante el propósito evidente del gobierno de manipular los resultados.
Manuel Prado iba acompañado por Rafael Larco Herrera en la primera vicepresidencia y por Carlos Gibson, en la segunda; mientras que José Quesada llevaba como primer y segundo vicepresidente a Manuel Diez Canseco y a Víctor Escudero, respectivamente.
Proceso electoral
La Segunda Guerra Mundial y sus ideologías tuvieron impacto en las elecciones de 1939, lo que se evidenció en que claramente la contienda se libró entre ideas democráticas y fascistas. Así se simplificó la opción que los peruanos debían tomar. Se mostró un escenario político polarizado en torno a las dos candidaturas: La de José Quesada, que fue respaldada por la Unión Revolucionaria bajo el nombre de Frente Patriótico, y que intentaba una alianza entre los terratenientes y la pequeña burguesía con inclinaciones fascistas. La de Manuel Prado, respaldada por la Concentración General de Partidos, que reunía a diversos partidos, contrarios al fascismo, y que representaban a un amplio espectro político-social: desde grupos de industriales y algunos miembros de la burguesía agraria, hasta sectores obreros y de pequeña burguesía vinculadas al Partido Comunista.
El líder del APRA decidió no orientar los votos de sus seguidores a ninguno de los dos candidatos. A Prado lo consideraba demasiado vinculado a Benavides, y por tanto, lo veía como un representante del continuismo que no estaba dispuesto a aceptar. Estaba todavía lejana la idea de una “convivencia”, como la que se daría en 1956. Mientras que a Quesada lo descartaba de plano por el apoyo que le brindaban los urristas, los enemigos naturales del APRA. Por su parte, el gobierno de Benavides apoyó a Manuel Prado, poniéndole a su servicio su maquinaria política.
Hechos los escrutinios, Manuel Prado resultó vencedor, con enorme ventaja. Se habló de fraude masivo. A los personeros de Quesada se les impidió custodiar las ánforas. En ese entonces no existía escrutinio sobre la mesa. Los jurados departamentales recibieron ánforas cambiadas, las cuales habían sido llenadas con votos a favor de Prado. Treinta años después, se hallaron en una finca limeña las ánforas originales, llenas con los votos a favor de Quesada.
Los resultados oficiales fueron los siguientes: Candidato Agrupación política Votos válidos PorcentajeManuel Prado UgartecheCoalición Conservadora262.97177,52%José Quesada LarreaFrente Patriótico76.22222,47%
Toma de mando El 8 de diciembre de 1939, se realizó la ceremonia de toma de mando, ante el Congreso de la República. Después de leer su mensaje a la Nación, el presidente Benavides entregó la banda presidencial al presidente del Congreso, general Ernesto Montagne Markholz, senador por Loreto, que a la vez se lo puso a Manuel Prado, tomándolo enseguida el juramento de estilo. Terminada la ceremonia, Prado y Benavides se dirigieron a Palacio de Gobierno en la misma carroza de gala. A su paso, el público reunido lanzaba aclamaciones y vítores, que no cesaron a lo largo del recorrido de la carroza presidencial hasta la plaza de Armas.
Prado inició así su periodo de gobierno, estipulado en seis años, de acuerdo a la reforma constitucional de 1939. Ello simbolizó para algunos el retorno de la democracia al Perú, mientras que para otros significó solo una alternancia en el poder entre la oligarquía y las Fuerzas Armadas.
Prado contaba con dos vicepresidentes: Rafael Larco Herrera (hacendado, filántropo y propietario del diario La Crónica); y Carlos D. Gibson Möeller (abogado arequipeño, hermano del poeta Percy Gibson). Su primer gabinete presidencial estuvo presidido por Alfredo Solf y Muro, que a la vez era el Canciller de la República.
Gobierno Aspecto político Personalidad de Prado En el Congreso, Prado contó con abrumadora mayoría. Pese a ello, algunos vaticinaron que Prado no duraría mucho en el cargo, pero pronto él se encargaría de traer abajo tales expectativas. Desplegó una combinación de astucia táctica, flexibilidad estratégica y encanto personal que le hizo uno de los políticos más eficaces del Perú del .
Prado realizó también giras periódicas a diversas localidades del país para informarse personalmente de los problemas y necesidades de los pueblos.
Situación del APRA y el Partido Comunista miniaturadeimagen|255x255px|Durante el primer gobierno de Manuel Prado, el líder del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, continuó organizando su partido desde la clandestinidad. Su gobierno continuó en gran parte la obra realizada por el general Benavides y fue de una relativa democracia, pues mantuvo proscrito al partido aprista y al partido comunista. No obstante, su gobierno fue menos duro que el de su antecesor Benavides. Optó por enviar al destierro a los dirigentes apristas a quienes encontró en la cárcel, como Carlos Manuel Cox y Pedro Muñiz Martínez. El líder aprista, Haya de la Torre, desde la clandestinidad, se dedicó por entero a la organización de su partido, esquivando la persecución policial. La Tribuna, órgano aprista, se editó clandestinamente. Solo en su último año, con motivo de las elecciones generales, el gobierno legalizó la participación del APRA, que en esa ocasión formó parte del Frente Democrático Nacional con el nombre de “Partido del Pueblo”.