Gonzalo Zaldumbide Gómez de la Torre (Quito, 5 de junio de 1883 - Quito, 30 de noviembre de 1965) fue un crítico literario, novelista, ensayista y diplomático ecuatoriano. Muy influenciado por los escritos de José Enrique Rodó, formó parte de la corriente arielista en la literatura, desarrollando un estilo muy característico en sus ensayos.

Además escribió una novela en este estilo titulada Égloga trágica, que empezaría a escribir en 1910 y terminaría de publicarla al final de su vida en 1954. Estudio a varios autores antiguos de Ecuador, con el fin de crear un canon de escritores clásicos entre los que destacan Gaspar de Villarroel como el gran prosista del y Juan Bautista Aguirre como el poeta más destacado del . Ayudó además a difundir la obra de Juan Montalvo, cuyos libros fueron publicados al final de su vida y muchos de ellos póstumamente por lo que en ese momento se conocía poco de su obra. Además se sentía en deuda con él por la generosidad y lealtad que mostró en vida con su padre, el poeta romántico Julio Zaldumbide. Por otro lado, fue un destacado embajador con una larga carrera que lo llevó a París, Roma, Londres y Ginebra, lo que aprovechó para difundir la literatura de su país. Fue por último, Ministro de Relaciones Exteriores en 1929.

Biografía y carrera

Orígenes y primeros escritos Uno de los hechos más importantes en su vida fue la temprana muerte de su padre Julio Zaldumbide en 1887. De él heredaría su aptitud por las letras y sus inclinaciones políticas (aunque su obra se centra exclusivamente en temas literarios). En el año de 1894 Juan Carlos Masabanda lo reconocería como escritor talentoso. En 1902 junto a Manuel María Sánchez, Alberto Gómez Jaramillo y Alfonso Moscoso funda la Sociedad Jurídico - Literaria donde publicaron la Revista de esta asociación donde demostró su talento poético. Estudió leyes graduándose en 1904. Durante este tiempo publica "El Anarquista" y colaboró con la revista de la “Sociedad Jurídico – Literaria”. En 1903 ante la muerte de su amigo Rafael Ruales publica una elegía. Fue a París con el fin de continuar sus estudios gracias a una beca, y durante esta estancia criticaría el libro A la costa de Luis A. Martínez. Además en 1908 publicó dos libros importantes que le harían destacar como crítico literario: “En Elogio de Henri Barbusse” y "La evolución de Gabriel d´Annunzio". Complementaría estas publicaciones con los libros “La parábola de la Virgen Loca y de la Virgen Prudente”, así como “La Ilusión de viajar” que estaría dedicado a su amigo Luis Robalino Dávila.

Luego de una estancia en París, a su regreso a Ecuador en su Hacienda Pimán escribe la novela "Égloga trágica" en 1909, cuyo estilo ha sido muy ponderado. En 1912 colaboró en la revista "Letras" de Isaac J. Barrera.

Carrera diplomática A partir de 1911 comienza su carrera diplomática que lo lleva a diversos destinos en América y Europa Lima (1911), París (1913), Roma (1922), Francia (1923-27), Washington (1927), Ginebra, Perú (1937), embajador en Colombia (1940), Brasil (1942), Londres (1950), Chile (1951), y la cual desarrolla a la par que su interés por las letras. Fue miembro la Academia Ecuatoriana de la Lengua en 1921, el mismo año que también haría un comentario sobre el diccionario geográfico de Antonio de Alcedo. Influenciado por el modernismo y en 1926 publicó “Cardiograma de una generación” sobre Medardo Ángel Silva. Un año más tarde fue enviado a Washington bajo el contexto del conflicto limítrofe con Perú. Durante este año además criticó la obra del poeta Remigio Crespo Toral. miniaturadeimagen|192x192px|Isabel Rosales Pareja de Zaldumbide|izquierda En 1929 empieza la construcción de la Villa Celia, su gran casa en la ciudad de Quito. Se casó con Isabel Rosales Pareja, música reconocida y pianista virtuosa. Juntos tuvieron una hija Celia Zaldumbide Rosales. Su vida familiar no le impidió seguir colaborando en el ámbito literario por lo que escribió en la Revista América, el órgano mensual de la Sociedad Amigos de Montalvo. A este escritor había ayudado a popularizar durante su estancia en París, debido a su gran talento que había sido en su momento eclipsado por Juan León Mera, y también como agradecimiento por la defensa que hizo en su momento Montalvo de su padre, el poeta también Julio Zaldumbide que fue político liberal y candidato a la presidencia quien se enfrentó a Gabriel García Moreno. Además, durante su estancia en París recibió e introdujo a Alfredo Gangotena al mundo literario de ese entonces, según el estudio desarrollado por Cristina Burneo. Dentro de sus numerosas amistades, se encontraba Alfonso Reyes, sobre lo cual Vasconcelos diría: "Existía relación estrecha entre Alfonso Reyes y Zaldumbide. Tanto que la Legación del Ecuador fue la elegida par ala primera lectura de la Tragedia de Alfonso, Ifigenia. Resultó una recepción extraordinariamente brillante." El inicio de la década de los treinta empezó con su viaje Suiza, en la ciudad de Ginebra donde fungiría como Delegado Permanente del Ecuador en la Sociedad de las Naciones. Durante esta época, el presidente Isidro Ayora Cueva quiso designarle como parte de su gabinete pero en 1931 debido a las urgencias coyunturales cambió de opinión y nombró como ministro de gobierno al joven Coronel Luis Larrea Alba. Dos años más tarde dio una conferencia en el Instituto de España en los Estados Unidos titulada el “Significado de España en América”. Lo complementó con otra que llevó de título “Elogio de Bolívar”. En el año 1934 se publicaría una compilación de sus vivencias en la ciudad de Cuenca titulado “Zaldumbide en Cuenca de los Andes”.

Carrera literaria miniaturadeimagen|Zaldumbide en 1933 Tres años más tarde regresaría a Sudamérica como Ministro Plenipotenciario en el Perú. Sería aquí donde haría uno de los descubrimientos literarios importantes que marcarían su vida como crítico al descubrir el cuaderno de versos del poeta Juan Bautista Aguirre. Para el año 1940, su labor diplomática se desplegaría en Colombia y posteriormente en 1942 sería enviado a Brasil donde estuvo tres años. En esta época sufriría dos reveses fuertes en su vida uno personal y otro profesional. El primero porque quedaría viudo prematuramente por la muerte de Isabel Rosales Pareja. Lo segundo porque se pelaría con otro crítico literario importante de su país, Benjamín Carrión, quien sería el que tomaría la posta y ganaría mayor protagonismo en las décadas posteriores. Esto no lo limitaría y continuaría con su trabajo literario por lo que publicaría el volumen de obras completas de Juan Bautista Aguirre de la colección de “Clásicos Ecuatorianos" como parte de la Biblioteca Ecuatoriana Mínima. Para el año 1947 publicaría su estudio sobre los "Cuatro Grandes Clásicos Americanos”, en donde analizaría la obra literaria de José Enrique Rodó, Juan Montalvo, Gaspar de Villarroel y Juan Bautista Aguirre.

Con Rodó, el autor uruguayo tendría admiración literaria y gratitud por su estudio de Juan Montalvo que popularizaría su obra en Sudamérica. La influencia de Zaldumbide fue importante para revalorizar a Montalvo, escritor que por sus exilios y la prohibición de sus libros no había sido popular durante el . A juicio de G. H. Mata en su libro "Zaldumbide y Montalvo" donde sostiene la tesis de que "Gonzalo Zaldumbide, gran escritor por lo demás, había exagerado la estatura literaria de Montalvo y había logrado para él una fama inmerecida." Los juicios de Mata fueron causa de polémica y provocó la defensa del legado de Montalvo por otros escritores. Sin embargo, esto lo que demostró fue el importante rol que tuvo Gonzalo en la difusión de la obra de Montalvo y cómo a través de su trabajo en la crítica literaria fue la clave para impulsar su figura. No sería el único autor, puesto que además rescataría la obra de Gaspar de Villarroel como ensayista en el y de Juan Bautista Aguirre como poeta en el . De esta manera, formaría un canon de autores que consideraba clásicos, lo que consolidaría en su publicación titulada justamente, "Cuatro grandes clásicos americanos", donde incluye a Villarroel en el , Aguirre en , Montalvo en XIX, así como un estudio de José Enrique Rodó, impulsor del arielismo en el .

En 1950, cuando era presidente Galo Plaza Lasso, su pariente político, lo nombraría embajador en Londres, como parte de la decisión de impulsar la cultura de Ecuador a través de su apoyo a escritores desde la cancillería. Un año más tarde sería enviado a Chile. Durante toda esta época, después de la publicación de sus libros de crítica literaria en 1947, continuaría escribiendo su novela titulada "Égloga Trágica", con una prosa muy trabajada que narraba el fin de la sociedad tradicional andina y su vida alrededor de la hacienda. Para la publicación sufrió la presión de José Miguel Leoro que buscando obligarlo gentilmente anunció la existencia de una "novela secreta" del ya reconocido escritor Zaldumbide. Al publicarlo finalmente en 1956 la crítica fue generosa. El gran escritor, crítico y traductor Aurelio Espinosa Pólit escribiría un análisis de la novela titulado “Lecciones para leer Égloga trágica”, que por el título se puede entender la ponderación que recibió, y siendo de parte de Aurelio, el honor para Zaldumbide significó mucho. Además, el historiador Julio Tobar Donoso dividió al de las letras ecuatorianas en antes y después de la publicación de “Égloga Trágica". Dos años más tarde pronunció un discurso en Quito titulado “Homenaje a Carlos V en el cuarto centenario de su muerte” y en 1959 escribiría otro discurso en honor “Carlos Montúfar, mensajero de conciliación enviado tarde”. Su obra fue muy valorada hasta el fin de sus días por lo que en 1960 se publicaron las “Páginas de Gonzalo Zaldumbide" seleccionadas por el crítico Humberto Toscano. Fue un escritor destacado que siempre se preocupó por el estilo: manejaba con maestría la imaginación, el sentimiento, la inteligencia, y la estética verbal. Murió finalmente el 30 de noviembre de 1965.

Etapas de su carrera literaria

Primeros artículos y los cuentos venecianos 1902-1908 miniaturadeimagen|Estudio de Jose Enrique Rodo La primera etapa de Gonzalo Zaldumbide se caracterizó por la publicación de artículos, ensayos y cuentos. El primer artículo publicado se llamó "El anarquista", algo excepcional puesto que la temática política estaría por lo general ausente de sus escritos. Sin embargo, al ser hijo de Julio Zaldumbide, importante político liberal (y poeta romántico también) que se enfrentó al gobierno conservador de García Moreno, es probable que haya heredado dicha filosofía política ya que no se lo conocía por ser una persona religiosa ni tampoco por tener simpatía con las ideas socialistas que cobraban fuerza durante esos años. Publicó además el ensayo "De Ariel" en 1902 donde empieza a ver su simpatía por las ideas de Rodó que le acompañarían a lo largo de toda su carrera. Ese mismo año escribiría su artículo "Visión de Norteamérica" donde comparte las ideas bastante populares en esos años de que Estados Unidos se perfilaba como un país que iba a desplegar hegemonía a lo largo de todo el continente. Algo también advertido por José Enrique Rodó. En 1904 escribiría sobre el libro de Luis A. Martínez titulado "A la costa", considerado como la novela del partido liberal, que se había tomado el poder a partir de la revolución de 1895. Lograría continuar sus estudios en Europa donde escribiría "Los cuentos venecianos", que fueron sus dos primeros relatos titulados "Parábola de la virgen loca y de la virgen prudente" y "Lo que pudo haber sido", publicados en 1907 y 1908 respectivamente, mientras vivía en dicha ciudad. Estos cuentos muestran la influencia ya de Gabriele D'Annunzio por su prosa encendida, con una riqueza poética característica.

Las vicisitudes del descastamiento 1909-1914