El Partido Conservador (PC) fue un partido político mexicano fundado por Lucas Alamán en el siglo . Este se consideró una de las dos principales fracciones políticas que surgieron en México tras la Independencia durante la Segunda República Federal, junto con el Partido Liberal.

El pensamiento conservador mexicano del buscaba preservar los valores, así como las estructuras sociales y jurídicas derivadas del período virreinal y del Imperio español, conocido como Virreinato de Nueva España. Este ideario defendía el papel central de la Iglesia católica como pilar moral, educativo y social, así como el mantenimiento de los privilegios corporativos (fueros) eclesiásticos y militares, vistos como garantías de orden público. Por esta razón, los conservadores solían oponerse a las reformas liberales, como el establecimiento de un Estado nacional laico, la limitación del poder de la Iglesia o el fomento de la propiedad individual sobre la comunal, especialmente a través de leyes como la Ley Lerdo de 1856. Aunque incluía elementos monárquicos en su ideología, no siempre se opuso al republicanismo, prefiriendo república centralista frente a una república federal.

miniaturadeimagen|250px|Lucas Alamán, fundador del Partido Conservador.|derecha

El conflicto del entre liberales y conservadores culminó en la Guerra de Reforma (1857-1861), donde los conservadores fueron derrotados. Casi inmediatamente después, se produjo la Segunda Intervención Francesa. En este nuevo contexto, los conservadores vieron en la intervención extranjera una oportunidad para restaurar un orden social jerárquico y tradicional, apoyando la instauración del Segundo Imperio mexicano bajo el emperador Maximiliano I de México.

El Imperio terminó, según la historiografía mexicana, con el fusilamiento de Maximiliano I, Miguel Miramón y Tomás Mejía en el Cerro de las Campanas en junio de 1867. Este episodio marcó tanto el fin de la intervención extranjera como la disolución del movimiento conservador como fuerza relevante en la política nacional.

Sin embargo, el partido nunca estuvo organizado como un partido político tradicional con jefaturas establecidas, órganos de representación o membresía inscrita. Se trató, en cambio, de un grupo de personas que representaban los intereses y las ideas de un sector de la población, especialmente de la Iglesia católica. Esta característica pone de manifiesto que el Partido Conservador no pudo ser disuelto porque nunca fue constituido formalmente. En ese marco, mientras vivieran los hombres que habían encabezado o apoyado la reacción contra el Estado liberal y mientras existiera la Iglesia católica en México, las posibilidades de que ese grupo de mexicanos conservadores se desvaneciera eran bajas.

Aunque durante el Porfiriato el régimen de Porfirio Díaz adoptó varias posturas liberales en lo económico, muchos de sus apoyos provenían de antiguos conservadores, lo que reflejaba la continuidad del pensamiento conservador bajo nuevas formas. Durante el , muchas de las ideas conservadoras revivieron en sectores como el cristerismo, y más tarde en partidos de derecha como el Partido Acción Nacional (PAN), aunque este último se formó con una ideología democrática y humanista. Figueroa Esquer Raúl; "El tiempo eje de México, 1855-1867." En Estudios. Filosofía, historia, letras, México ITAM, 2012. pp 23-49

Ideología El foco del conflicto entre liberales y conservadores en México siempre fue la posición de la Iglesia católica en el país. Los conservadores se mantenían leales a ella y luchaban por conservar su poder económico y social. Su lema principal era «Religión y Fueros». García Ugarte, Marta Eugenia; Poder político y religioso. México siglo XIX. México, Cámara de Diputados-UNAM-Asoc. Mexicana de Promoción y Cultura Social-Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana-Miguel Ángel Porrúa, 2010. Dos tomos. Entre sus ideas principales se encontraba preservar el catolicismo como la única religión de la sociedad mexicana sin tolerancia a otras. Del mismo modo, buscaban tener el monopolio de la educación a fin de prevenir la entrada de ideas liberales, y luchaban por los fueros militares y eclesiásticos, así como por asegurar su autonomía. Las ideas conservadoras se basaban en principios morales y religiosos aplicados a distintos ámbitos como el respeto a la familia, a las tradiciones, a la propiedad individual y a la comunitaria. Buscaban que los gobernantes fueran hombres honrados y dignos portadores de los valores tradicionales. Alvear Acevedo, Carlos; Historia de México 2.ª edición, Limusa Noriega Editores, 2004

A pesar de las diferencias con el sector liberal, ambos bandos nutrieron su contenido político de ideas y propuestas del grupo contrario. Los conservadores se adaptaron a un contexto liberal generalizado, algo que los llevaría a adoptar políticas y postulados que no necesariamente se asocian al conservadurismo, de la misma forma que el liberalismo triunfante se estableció en el poder siguiendo propuestas políticas conservadoras.

Antecedentes El Plan de Iguala fue un triunfo de los principios conservadores y una reacción contra el Trienio Liberal en España. Se apoyaba la idea de invitar a un miembro de la casa de Borbón a gobernar México, debido a la búsqueda de la protección paternalista de los reyes de España, a quienes los conservadores veían como justos y prósperos durante sus años de gobierno en la Nueva España. Buscaban volver a otorgar a los indígenas un "estatus especial", separados como entidades jurídicas aparte, con sus propias leyes y protección de la Corona, mientras que el poder político permanecería en manos de las élites y nobleza mexicanas.Powell, Gene Thomas; El liberalismo y el campesinado en el centro de México 1850-1876; 1974, México, SEP, Capítulos III y IV Sin embargo, el monarquismo quedó en gran parte desacreditado tras la caída del Primer Imperio Mexicano en 1823. Los conservadores sufrieron otro revés con el triunfo del federalismo durante los debates sobre la redacción de la Constitución de 1824. Su primer candidato en llegar a la presidencia fue Anastasio Bustamante en 1830, pero perdió la presidencia a través de un golpe de Estado como lo hicieron la mayoría de los otros presidentes durante la tumultuosa era de la Primera República Federal.

Posteriormente, se inauguró una década de gobierno conservador en 1835 mediante el establecimiento de la República Centralista de México, pero la constitución federalista se restauró en 1846 después del comienzo de la Intervención estadounidense en México. La Reforma y el establecimiento de la Constitución de 1857 demostraron ser otro triunfo de los principios liberales, especialmente el anticlericalismo, y los conservadores perdieron la Guerra de Reforma al intentar abolir la nueva constitución. Durante la Segunda Intervención Francesa en México, los conservadores invitaron a Maximiliano de Habsburgo a asumir el trono mexicano, pero el Emperador demostró ser liberal, por lo que desilusionó a muchos de sus seguidores conservadores.

Debacle Después de su derrota en la Guerra de Reforma, los conservadores colaboraron con los franceses durante la Segunda Intervención Francesa en México y enviaron una delegación al Castillo de Miramar, donde residía el archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo, a quien ofrecieron la corona imperial de México. Una vez establecido el Segundo Imperio, muchos conservadores mexicanos quedaron decepcionados por el gobierno de Maximiliano al ver que este pretendía un gobierno de tintes liberales.

Un mes después del fusilamiento del archiduque, Benito Juárez entró triunfante a la capital de México, marcando la victoria del Partido Liberal y comenzando el periodo conocido como la Restauración Republicana, en la que todo el país quedó organizado bajo las pautas de la Constitución Política de 1857.

Tras la guerra civil, el partido vencedor tomó medidas para borrar toda influencia de la facción vencida. Además, el gobierno anunció que mantendría vigente el decreto del 16 de agosto de 1863, en el que se consideraban «traidores» a quienes hubieran sido soldados, empleados o funcionarios del gobierno imperial y a todos aquellos que sirvieron o auxiliaron "directa o indirectamente a la causa de la intervención".

Pese a la disolución del Partido Conservador y la situación de marginación política que vivieron los católicos conservadores desde 1867 hasta 1892, estos se consolidaron en una posición independiente frente a los círculos oficiales. Esto les permitió observar y enjuiciar el funcionamiento de las instituciones liberales y el comportamiento de las autoridades hasta los últimos años del Porfiriato. Mijangos Pablo; El pensamiento religioso de Lucas Alamán, ITAM.

Conservadores conocidos Presidentes thumb|200px|Mariano Paredes y Arrillaga Los gobernantes con ideología conservadora que estuvieron en el poder en las distintas etapas fueron: Silva Ortiz, Luz María; "Gobernantes de México ordenados con la cronología presidencial de EUA." En •Material exclusivo• Luz María Silva.com http://luzmariasilva.com

Anastasio Bustamante: fue el primer presidente conservador de México, y el ministro principal de su primera administración fue el intelectual conservador Lucas Alamán. Sin embargo, durante su mandato posterior en el periodo de la República Centralista, rechazó las súplicas de José María Gutiérrez Estrada en 1840 por establecer un gobierno monárquico, y también se distanció un poco de los principios conservadores cuando, tras una sublevación en 1842, ofreció restaurar el sistema federal. Antonio López de Santa Anna: fue conocido por cambiar repetidamente de bando, pero tuvo sus destacados mandatos conservadores. Su derrocamiento del presidente liberal Valentín Gómez Farías resultó el fin de la Primera República Federal y el establecimiento de la República Centralista de México. Su última dictadura de 1853 a 1855 también fue conservadora e incluyó esfuerzos oficiales encabezados por Lucas Alamán para buscar un monarca europeo para México. Miguel Barragán: Durante su presidencia supervisó el cambio de República Federal a Centralista. José Justo Corro: supervisó la publicación de las Siete Leyes. Además, fue un católico devoto que logró establecer relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Nicolás Bravo: intentó derrocar al gobierno liberal de Vicente Guerrero y luego se desempeñó como presidente interino en algunos momentos durante la República Centralista. Francisco Javier Echeverría: provenía de una carrera empresarial y creía que un gobierno centralista resultaría en una política fiscal más eficaz. José Mariano Salas: derrocó la administración conservadora de Mariano Paredes y Arrillaga en 1846 y restableció la constitución federalista de 1824. Después se puso del lado de los conservadores durante la Guerra de Reforma y fue elegido regente durante el Segundo Imperio Mexicano. Mariano Paredes y Arrillaga: militar con opiniones autoritarias y aristocráticas, fue uno de los pocos presidentes que expresaron interés en establecer una monarquía en el país. Valentín Canalizo: presidente títere de Santa Anna durante la República Centralista. Luego, abandonó los principios conservadores cuando se desempeñó como ministro de Guerra bajo el presidente liberal Valentín Gómez Farías durante la Intervención estadounidense y apoyó los objetivos de esa administración para nacionalizar las propiedades de la Iglesia. Félix Zuloaga: derrocó el gobierno liberal de Ignacio Comonfort. Restauró los derechos legales anteriores que disfrutaban la iglesia y el ejército y prometió devolver las tierras donde hubo desamortizaciones. Después encabezó a los conservadores durante el primer año de la Guerra de Reforma. Manuel Robles Pezuela: moderado que derrocó al gobierno de Félix Zuloaga con un intento de poner fin a la Guerra de Reforma a través de la diplomacia y el compromiso con los liberales.