Tango Argentino es un espectáculo coreográfico-musical de tango, creado y dirigido por Claudio Segovia y Héctor Orezzoli, con asesoramiento de Juan Carlos Copes, y coreografía diseñada por los propios bailarines que integraron los elencos. Fue estrenado en 1983 en París y en 1985 en Broadway (Nueva York), alcanzando un enorme éxito de alcance mundial, manteniéndose en cartel por más de una década. Se le atribuye una influencia decisiva en el renacimiento mundial del tango, como danza y como género musical.

Antecedentes "El tango en 1983 era un recuerdo", dijo Enrique Cadícamo. Luego de haber sido hasta la década de 1950 una de las danzas más populares de Argentina y del mundo, el tango se había reducido a su mínima expresión. Afectado por los cambios generacionales, el negocio discográfico internacional, el auge del rock y de la música folklórica y las políticas de restricción de la música nacional y popular de las dictaduras militares, el tango se había dejado de bailar y sobrevivía gracias a los compositores e intérpretes que persistían en mantenerlo vivo, como Astor Piazzolla o Roberto Goyeneche, entre otros.

En esas condiciones el escenógrafo y hombre de teatro Claudio Segovia, ya desde 1972 tenía el proyecto de realizar una obra coreográfico-musical que tuviera como centro al tango, algo que, en ese momento, era visto como "un delirio", según reconoce Juan Carlos Copes, quien habría de asesorar a Segovia en aspectos coreográficos y él mismo integrar el elenco.

Durante una década nadie creyó en la posibilidad de hacer un espectáculo sobre tango. Astor Piazzolla mantuvo algunos encuentros con Segovia para realizar juntos el proyecto, pero la asociación no prosperó por falta de recursos. Hasta que en 1980 logró llevar a escena, en Sevilla, un proyecto similar, que se llamó Flamenco Puro, creado junto a Héctor Orezzoli, con quien desde hacía ya varios años que había formado una pareja creativa. En 1982 Michel Guy, un destacado hombre de la cultura francesa, que había sido ministro de Cultura y era en ese momento director del Festival de Otoño de París que él mismo había creado en 1972, le preguntó a Jorge Lavelli si conocía algún espectáculo diferente para presentar en la edición del festival del año siguiente. Lavelli no dudó en recomendarle a Segovia y Michel Guy, luego de ver el video de Flamenco Puro, quedó deslumbrado.

El proyecto había conseguido un escenario durante el Festival de Otoño de París, pero nadie estaba dispuesto a producirlo. Fue la madre de Segovia entonces quien le entregó el seguro de vida que había cobrado debido a la muerte de su padre, para que pudiera comenzar a producir su obra. Cantantes famosas como Tita Merello, Rosita Quiroga y Susana Rinaldi declinaron el ofrecimiento de participar, creyendo que era un fracaso seguro.

Segovia tenía muy claro que no quería armar un producto comercial de exportación, sino mostrar la elegancia y la belleza de lo popular, tal como se manifestaba en la vida cotidiana. Creó incluso un término para definir esa cualidad: "chic reo". El propio Segovia define así su concepción artística, que también es el fundamento de sus demás creaciones: Flamenco Puro (1980), Black and Blue (1985), Noche Tropical (1992), Brasil Brasileiro (2006) y Maipo siempre Maipo (2008).

Con mínimo apoyo estatal, Segovia y Orezzoli se conectaron con Juan Carlos Copes para seleccionar un elenco entre los escasos bailarines profesionales de tango que existían por entonces. Así reunieron a seis parejas y una bailarina individual: el propio Copes y María Nieves, María y Carlos Rivarola, Mayoral y Elsa María, Nélida y Nelson, Mónica y Luciano Frías, y Virulazo y Elvira. La bailarina individual fue Cecilia Narova, una despampanante vedette con formación de baile clásico y folklórico, con quien Segovia había trabajado recientemente en la revista de Antonio Gasalla en el Maipo.

Nélida Rodríguez cuenta el momento en que fue convocada:

María Rivarola también recuerda ese momento:

Para la música Segovia entusiasmó a José Libertella, alma del Sexteto Mayor, que venía de tener un gran éxito en la tanguería Trottoirs de Buenos Aires abierta en París dos años antes, sumando también a Horacio Salgán y Ubaldo De Lío. Para el canto convocó a Roberto Goyeneche, Raúl Lavié, Maria Graña, Jovita Luna y Elba Berón. El grupo de artistas cerraba con Jorge Luz para el número coreográfico-humorístico llamado "Ridiculictango".

Como casi no tenían recursos, lograron que el gobierno argentino, dirigido por una nueva Junta Militar que había reemplazado a la anterior luego de la derrota en la guerra de las Malvinas, les aportara una pequeña suma de dinero y la autorización para viajar a París en un avión militar. Cuentan los bailarines que el avión llevaba un misil Exocet de la guerra que no había estallado y que María Rivarola y Nélida Rodríguez hicieron de azafatas.

Las expectativas del elenco eran escasas. Varios de los bailarines y músicos carecían de la juventud y la estilización física que demandaba el negocio del espectáculo internacional. Y el público parisino era un público muy exigente. El caso de Virulazo y Elvira es demostrativo del perfil que tenía Tango Argentino. Eran dos "buscavidas" cincuentones de los barrios obreros del cordón industrial en crisis de Buenos Aires, dedicados al juego clandestino (quiniela) y él particularmente con un cuerpo enorme que contradecía de plano el estereotipo del bailarín. El propio Segovia cuando lo vio llegar, miró a Copes con incredulidad. Copes simplemente le dijo:

El inusual elenco llegó a Francia con la idea algo resignada de que ya era un mérito lograr presentar una obra sobre tango en París durante una semana.

Éxito en París thumb|250px|Teatro del Châtelet de París, donde se estrenó Tango Argentino.

El estreno se produjo el 10 de noviembre de 1983 en el Teatro del Châtelet de París, con una capacidad para 3.000 espectadores. El lleno del primer día llevó al elenco a pensar que se había movilizado la colectividad argentina viviendo en París. Pero el lleno se repitió los seis días y, en el último. la desesperación del público por entrar llevó a los organizadores a abrir las puertas para que el espectáculo se pudiera oír y atisbar desde afuera.

Segovia era un apasionado del tango liso y de las ruedas de baile, es decir del tango caminado cadenciosamente por las parejas dispuestas circularmente en las milongas, con ahorro de figuras acrobáticas y la obra quería mostrar el baile del tango, tal como lo bailaban los argentinos, con su variedad de estilos, ritmos y épocas. El mundo conocía la música de tango argentino, pero respecto del baile tenía la imagen de Rodolfo Valentino, demasiado marcado por la impostura; desconocía el estilo popular, cadencioso y sensual de la manera argentina de bailar el tango. Y el descubrimiento en París causó sensación. Todos los diarios cubrieron el evento y la revista Vogue realizó una nota sobre el fenómeno.

Pero en Argentina ningún medio tomó nota del acontecimiento y la falta absoluta de respuesta local, desmembró la compañía.

Broadway y el éxito mundial 250px|thumb|El teatro Mark Hellinger, en la calle 51 casi esquina Broadway, donde se presentó Tango Argentino en 1985. En 1991 fue transformado en un templo religioso.

El éxito le garantizó al elenco la presentación del show durante la temporada 1984, año durante el cual también viajaron a Italia, actuando con el mismo éxito en Venecia, Bologna, Milán y Roma. Para entonces se acentuaron los desencuentros entre Copes y los demás bailarines sobre la acreditación de la coreografía, que llevaron al primero a renunciar al elenco, luego de la presentación en Roma.

De todos modos, pocos meses después y con la perspectiva de presentar el espectáculo en Estados Unidos, Copes volvió al elenco, luego de llegar a un precario acuerdo de figurar en los créditos como autor de la coreografía, pero con la aclaración de que las coreografías de los cuadros de Virulazo, Eduardo, Nelson, Mayoral y Nélida, -a los que se sumó R. Dinzel al integrarse-, habían sido obra de estos. Más adelante, ya con Copes definitivamente fuera del elenco estable, el programa indicaría que Claudio Segovia era el autor de la "concepción coreográfica" y que "los bailarines" eran los autores de la coreografía.

Antes de decidir la presentación en el exigente Broadway, los productores Mel Howard y Donald K. Donald organizaron un gira que abarcó Texas, las ciudades canadienses de Ottawa, Quebec y Montreal y finalmente una semana de prueba en Nueva York, en el City Center. La aceptación animó a los productores a intentar una presentación en Broadway, por entonces centro del espectáculo teatral mundial, en donde el más mínimo descuido o una crítica periodística negativa, implicaba el fracaso y retiro inmediato de la obra.

Para montar el espectáculo en Broadway el elenco cambió un poco. Entre los bailarines, se habían retirado Cecilia Narova y Mónica y Luciano Frías, que fueron reemplazados por Naanim Timoyko y Los Dinzel. Entre los músicos, ya en 1983 se habían retirado Salgán y De Lío, pero se había sumado el pianista Osvaldo Berlingieri. Entre los cantantes, se retiraron Goyeneche y María Graña, esta última reemplazada por Alba Solís. Por su parte, Jorge Luz también se había retirado después de París y el número cómico que él realizaba (Ridiculictango) también fue retirado del espectáculo.

El debut se produjo el 9 de octubre de 1985 en el teatro Mark Hellinger, uno de los principales teatros musicales de Broadway, ubicado en la calle 51 casi esquina Broadway, el mismo lugar en el que se habían estrenado obras como My fair lady (1956-1962) o Jesus Christ Superstar (1971-1973).

La obra estuvo casi seis meses en cartel, totalizando 199 presentaciones hasta el 30 de marzo de 1986. Copes ha dicho que podría haber estado mucho tiempo más, pero el elenco priorizó la presentación en otras ciudades del mundo. Al finalizar, la revista Times evaluaba del siguiente modo lo que consideraba "el éxito sorpresivo de la temporada":

El musical obtuvo tres nominaciones a los Premios Tony (mejor musical para los productores, mejor coreografía para todos los bailarines y mejor dirección) y una nominación para los Drama Desk Award, en el rubro experiencia teatral única.

Espectáculo original La obra se compone de una sucesión de tangos de diversos estilos, épocas y variantes, que muestra la diversidad del género musical y de la danza. Tiene dos partes divididas por un intermedio. El siguiente es el programa oficial que se presentó en Broadway: