Los "comandos" civiles fueron, en la Argentina de los años '50, grupos de civiles organizados clandestinamente, armados y liderados por un jefe, generalmente provenientes de partidos políticos como el radicalismo, socialismo, el conservadorismo o el nacionalismo, con el fin de colaborar con las Fuerzas Armadas en un golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. Por este motivo, algunos consideraron su actividad como terrorista. Los jefes civiles de la subversión, a su vez, respondían a una autoridad superior, en general un militar con conocimientos y recursos materiales y logísticos capaces de promover una conspiración. Se organizaban en grupos de entre diez y veinte personas ligados entre sí, quienes en la mayoría de los casos empleaban identidades falsas o información tabicada, y operaron, especialmente, en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba, entre 1954 y 1955, incluyendo el golpe de Estado acaecido el 16 de septiembre de ese año, autodenominado Revolución Libertadora.Mónica Inés Bartolucci: "La resistencia antiperonista: clandestinidad y violencia. Los comandos civiles revolucionarios en Argentina, 1954-1955" En su mayoría eran pertenecientes a familias de clase media alta porteña.
Varios civiles colaboraron durante el Bombardeo de la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955.Cosme Beccar Varela reporta la presencia de su padre Este acto fue llevado a cabo por sectores de la Armada ligados a los almirantes Benjamín Gargiulo y Samuel Toranzo Calderón. El ataque tomó por sorpresaArnaudo, p. 185 a unos dos mil militantes civiles que actuaban junto a Eduardo Lonardi y que más tarde sí participaron del golpe de Estado, tras la mediación del cordobés Clemente Villada Achával, cuñado de Lonardi, que viajó a Buenos Aires para reunirse con Septimio Walsh,Arnaudo, p. 177 pudiendo esto ser considerado un antecedente de los comandos civiles.
Origen Antes de la conformación de los comandos civiles, hubo ataques terroristas realizados por civiles empezando el 2 de agosto de 1953 con la plantación de varios artefactos explosivos en el los patios internos de la jefatura de policía de la Provincia de Buenos Aires, luego de ellos una bomba en el Teatro Colón durante una función de gala donde asistía el presidente de la Nación.Luna, Félix: Perón y su tiempo. II. La comunidad organizada pág.32/36 Buenos Aires 1985 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-0313-0.Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol.I, p.258. Buenos Aires, 1999. Editorial Planeta Argentina S.A. Obra completa: ISBN 950-49-0226-X TomoI: ISBN 950-49-0227-8.
Pero la verdadera conformación en grupos organizados y armados de civiles surge desde 1951 como un fenómeno vinculado a las conspiraciones militares, como fueron el intento de golpe de Estado de 1951, el atentado en la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953 que asesinó a seis manifestantes peronistas e hirió a otros noventa, y el bombardeo de la Plaza de Mayo de 1955, en el que fueron asesinadas 308 personas oficialmente identificadas y cientos de heridos. Pero la mayoría de estos casos (exceptuando el atentado de 1953) fueron operaciones cumplidas en su totalidad por efectivos militares. Más allá de la colaboración en general vinculados a la toma de radios y otros medios de prensa, los comandos civiles no llegaron a tomar un rol protagónico hasta el golpe de Estado de septiembre y en todos los casos van a destacarse más por la diferencia que por la similitud, además de la ya destacada intención golpista.Archivo Nacional de la Memoria, Bombardeo del 16 de junio de 1955, página 41. El atentado de 1953, como excepción, fue planificado y ejecutado enteramente por civiles, quienes tras el golpe de Estado de 1955 fueron amnistiado por el gobierno de facto de Eduardo Lonardi. Casi todos pertenecían a familias tradicionales de buena posición económica.Norberto Galasso, Perón: Formación, ascenso y caída, 1893-1955, pag 312
El 16 de junio de 1955, cuando se produce el bombardeo de Plaza de Mayo, es cuando por primera vez se notó el apoyo de civiles antiperonistas enrolados en los comandos civiles.
Dependían directamente de miembros de las fuerzas armadas Gran parte de sus participantes poseían experiencia militar habiendo sido entrenados en secreto en la Escuela Superior de Guerra en el manejo de armas, vehículos de combate y explosivos. Parte de sus cabecillas habían sido partícipes del intento de golpe de Estado de 1951 y el de 1953 contra el gobierno constitucional.Picciuolo, José Luis (octubre de 1996), «La Escuela Superior de Guerra después de la revolución de 1930 y hasta mediados del siglo xx», Revista de la Escuela Superior de Guerra (Buenos Aires) (502): 35.
Como lo expresa la investigadora Mónica Inés Bartolucci, "Los ataques personales podían formar parte de los planes, durante el golpe de Estado de septiembre tuvieron un rol centra en ocupar y tomar los medios de comunicación, tomas de radios locales, la destrucción de los sistemas de transmisión o la disminución de la potencia de onda, fue un arma clave. Para lograrlo en la ciudad de Buenos Aires un equipo de técnicos a cargo del diputado radical Carlos Burundarena planificaron, el “silencio de radio” nombre dado a la toma por la fuerza e invasión de medio centenar de radios en plantas como Pacheco, Florida, Ciudadela y Hurlingham entre otras.Bertolucci: La resistencia antiperonista: clandestinidad y violencia. Los comandos civiles revolucionarios en Argentina, 1954-1955, con cita al libro de Autores Varios: Así cayó Perón: crónica del movimiento revolucionario triunfante. Buenos Aires, Lamas, 1955
Orígenes partidarios El Archivo Nacional de la Memoria clasifica los orígenes de los principales componentes de los comandos:Archivo Nacional de la Memoria, Bombardeo del 16 de junio de 1955, página 42. Activistas católicos tradicionales. (Acción Católica Argentina) Militantes radicales de diversas líneas internas. (Sabattinismo cordobés, unionistas) Sectores comandados por Américo Ghioldi y Francisco Pérez Leirós) Partido Demócrata Nacional. (Sector abstencionista de José Aguirre Cámara, Adolfo Vicchi y Rodolfo Corominas Segura)
En 1946 sectores ligados a la Sociedad Rural, la sección local de la UCR en Corrientes y el Partido Liberal de Corrientes planearon un atentado contra su vida, durante la campaña electoral fue frustrado y por ende no pudo bajar en esa ciudad donde un verdadero ‘gentío‘ lo esperaba según las crónicas. En el día 3 de febrero de 1946 en el diario El Laborista de Buenos Aires, se informa lo siguiente sobre el particular: ‘Los opositores políticos al coronel ante la marcha por las calles de Goya se posicionaron los contrarios políticos sobre los techos con armas. Desde un vehículo en el que viajaban los liberales Bernabé Marambio Ballesteros, Gerardo Speroni, Juan Reynoldi y Ovidio Robar, dispararon con armas de fuego a la gente que desde el puerto enterada de la noticia marchaba hacia el centro para repudiar el intento de asesinato.Aguirre Orlando, El génesis del peronismo en Corrientes. Pp.37, 38 -2008)
Otro grupo de civiles, más elitistas, se reunía en un departamento de la Isla de Recoleta. Lo conformaban el empresario Raúl Lamuraglia y sus hijos, Alberto Benegas Lynch (padre), Claudio Mejía, y otros. Participaron, junto al comando de Viader, de las acciones del 16 de junio de 1955, cuando varios escuadrones de aviones pertenecientes a la Armada Argentina, bombardearon y ametrallaron con munición aérea de 20 mm, la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, la CGT (Confederación General del Trabajo) y la entonces residencia presidencial, matando a más de 308 personas e hiriendo a más de 700.Borges, Jorge Luis: Obras completas: 1952-1972 (pág. 391), Costa Picazo, Rolando; e Irma Zangara. Buenos Aires: Emecé, 2009. Ruiz Moreno, 157 Entre esos grupos predominaron numéricamente los militantes católicos no pertenecientes a ningún partido político.Arnaudo, p. 178 En abril de 1955 un grupo comando llevó a cabo la detonación de doce bombas en la céntrica Plaza de Mayo de Buenos Aires y la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma, mientras el entonces presidente Juan Domingo Perón se dirigía a sus seguidores presentes desde la Casa Rosada.
En los primeros meses A mediados del 55 los CC realizan atentados a unidades básicas y locales sindicales. En Buenos Aires produjeron al menos una docena de atentados contra policías de custodia en templos y escuelas, con un saldo de tres policías asesinados
Los terroristas también habían colocado bombas sobre la azotea del edificio del Banco de la Nación, con la intención de que la mampostería se desplomara sobre la multitud apiñada en sus cercanías.<ref>Marta Lonardi, Mi padre y la revolución del 55''', página 59</ref>
Agosto y septiembre de 1955
En Buenos Aires, se unificaron en un Comando Civil Revolucionario, liderado por Carlos Burundarena, Renato Bezançon, Darío Hermida, Adolfo Sánchez Zinny, el militar retirado Eduardo García Puló, Francisco P. Olmedo, Raúl Puigbó y Eduardo Rodríguez.Julio Godio, La caída de Perón: de junio a setiembre de 1955, p. 133 El comando incluyó provisoriamente al hermano Septimio Walsh.Arnaudo, p. 146 Este Comando coordinaba sus acciones con el Comando Militar Revolucionario, integrado por los coroneles Ossorio Arana, Señorans, el mayor Guevara, y otros.Arnaudo, p. 148
En Córdoba, desde mediados de julio y hasta agosto se sucedieron atentados con bombas o incendios: contra seis unidades básicas, la sede de la UES, de la Confederación General Universitaria, y un busto de Eva Perón en Unquillo. En esa provincia actuaron dos grupos de radicales: uno al mando de Yadarola y Rodolfo Amuchástegui, otro comandado por Eduardo Galmond y Santiago del Castillo. Paralelamente los grupos conservadores católicos constituían sus propios grupos de combate que más tarde cobrarían protagonismo en episodios de guerra urbana en la capital provincial. Formados por el legislador cordobés Luis Torres Fotheringham, Tristán Castellano, Guillermo Saravia, Damián Fernández Astrada, Lisardo Novillo Saravia (h.), Fernández Padilla, Guillermo Castellano y Calixto de la Torre. Cada comando nucleaba a diez dirigentes, y cada uno de ellos dirigía a diez militantes.César Tcach Abad, Sabattinismo y peronismo: partidos políticos en Córdoba, 1943-1955, páginas 250 a 254 Constituían grupos de apoyo formados por civiles, como su nombre lo indica, aunque vinculados con las Fuerzas Armadas por medio de alguno de sus integrantes. Según Isidro Ruiz Moreno:“en Córdoba dos jóvenes sacerdotes acaudillaron el movimiento: Quinto Cargnelutti y Enrique Angelelli, el primero como jefe general y el segundo como encargado de la acción en las fábricas, a los cuales se sumó el padre Eladio Bordagaray liderando grupos en los Colegios Mayores que influían en los universitarios. ( ...) Su local central se instaló en el edificio de la Acción Católica y otro en la Iglesia de Cristo Obrero”.quienes guardaban las armas en la curia cordobesa y en colegios católicos del centro de la ciudad mediterránea https://www.lanueva.com/notas-y-comentarios/865582/comandos-civiles.html