La verdad de Agamenón, subtitulado Crónicas, artículos y un cuento, es el tercer libro de crónicas del escritor español Javier Cercas, publicado en abril de 2006 por Tusquets Editores.
Corresponde a una recopilación de 46 textos escritos entre 1998 y 2006, en su mayoría en el periódico El País, que finalizan con un cuento que da el nombre al libro, publicado previamente en 2002.
Estructura
Las crónicas del libro están precedidas por un prólogo escrito por el propio Javier Cercas, donde se refiere a la unidad de los textos y la ausencia de otros por diversos motivos. También en él aporta varias justificaciones que lo llevaron a crear la obra: una inevitable dosis de presunción; la sensación de cierre de un proceso de reescritura, que sin la publicación no acabaría nunca; su placer por los libros semejantes a este; atender a los deseos de Felipe Ortega, Jordi Gracia, entre otros amigos; seleccionar, corregir y ordenar textos ya escritos anteriormente, como una «especie de experimento de uno mismo», que a fin de cuentas es hacer literatura.
Si bien todos los textos tienen algún tinte autobiográfico, las 46 crónicas se dividen en las cuatro secciones siguientes: «Autobiografías»: acerca de testimonios de viajes, situaciones o sensaciones personales. «Cartas de batalla»: «textos de carácter vindicativo», no solo en temas literarios sino también políticos. «Nuevos relatos reales»: remanentes de las crónicas de su anterior libro de crónicas, Relatos reales, publicadas en la sección La crónica de El País. «Los contemporáneos»: acerca de escritores con cuyas obras mantiene un diálogo permanente.
El título del libro proviene de un texto de Antonio Machado, puesto en boca de su heterónimo Juan de Mairena, incluido como epígrafe. Pese a tener varias interpretaciones posibles, en el prólogo Cercas aclara que optó por ella con la intención de que el libro sea una suerte de porquero, que se rebela frente a la verdad arrogante y solemne impuesta por Agamenón, quien representa el poder imperante.
Contenido
Autobiografías
Título Argumento Procedencia«La canción de Tijuana» Invitado por el Centro Cultural Tijuana (CECUT) y acompañado por el escritor Luis Humberto Crosthwaite y el artista visual Sal V. Ricalde, Cercas recorre Tijuana en su primer viaje a México, que considera en varios aspectos superior a la engreída España. Luego de ver el muro fronterizo que divide la playa con San Diego (California), en la cual han muerto más de cinco mil personas en cinco años intentando cruzarla, y tras visitar el «barrio de tolerancia» de La Coahuila, concluye que Tijuana debe ser al mismo tiempo como el infierno y el paraíso.El País Semanal, 17 de agosto de 2003.«La tragedia y el tiempo» Sobre el fallido golpe de Estado en España del 23 de febrero de 1981, mientras era un joven universitario. La elaboración de este artículo motivó a Cercas a escribir años más tarde Anatomía de un instante.La Repubblica, 6 de noviembre de 2005.«Un paseo por el lado salvaje» Sobre el pintor figurativo Ronald Kitaj, muy literario y erróneamente llamado artista pop, que a Cercas le gusta mucho, al contrario de a los abstractos. En particular se refiere a su cuadro El griego de Esmirna (Nicos),En el libro se incluye una imagen en blanco y negro del cuadro. donde el pintor retrata a su amigo Nikos Stangos inspirado en el poeta griego Kavafis, quien escribe acerca de los burdeles en el puerto de Alejandría. Stangos es un griego, crítico de arte y traductor del mismo Kavafis al inglés. En el cuadro Kitaj también se autorretrata como un personaje miserable.</ref>En AA VV, El cuadro del mes, Madrid, 2003, Museo Thyssen-Bornemisza, pp. 149-164.«La banda de los cinco» Aludiendo a la frase «la banda de los cuatro» de César Aira, referida a sus escasos lectores, Cercas también reconoce que antes de escribir Soldados de Salamina lo leían muy poco, y que tanto del éxito como del fracaso ha aprendido mucho. Tras publicar su exitosa novela, Arturo Fontaine le contó una historia similar a la de su personaje Rafael Sánchez Mazas, en la que un militar le perdonó la vida a un miembro de la guardia personal de Salvador Allende, detenido durante el Golpe de Estado en Chile de 1973. Asimismo, un mexicano le contó una historia de Namiquipa, donde en 1990 presenció a su suegro catalán, republicano, pedirle a su vecino franquista desde su lecho de muerte que le cantara Suspiros de España, pasodoble que juega un rol importante en la obra.El País Semanal, 6 de enero de 2002.«Volver a casa» Sobre su pequeño pueblo natal Ibahernando, cada vez menos poblado, perteneciente a Extremadura, que vivió durante muchos años desamparada. Sobre los locales de entonces, la noción en su niñez de que Trujillo y Cáceres eran ciudades inmensas a su lado, y la imposibilidad de regresar a cómo era cuando nació, pese a regresar cada año.El País Semanal, 12 de agosto de 2001.«Escribir con un viento salvaje» Tras alcanzar el éxito, Cercas declara que un escritor debe continuar escribiendo del mismo modo que antes. Toda novela es autobiográfica, pero además debe ser catártica, una forma de salvación, de seguir viviendo. Sobre el cinismo de huir del éxito, que es una bendición, pero al mismo tiempo una catástrofe (como supieron Tennessee Williams y F. Scott Fitzgerald).El País, 6 de marzo de 2005.
Cartas de batalla
I. Por la literatura
Título Argumento Procedencia«La dignidad de la novela» Discrepancias con el artículo «¿Vivir o leer novelas?» (El País, 5 de julio de 2001) de Vicente Verdú, que habla de una degradación del género novelesco. Cercas dice que el problema sería en todo caso de los novelistas, nunca del género, el cual en muchos países goza de excelente salud.El País, Babelia, 18 de agosto de 2001.«Sobre el arte de la novela (Respuesta a Félix de Azúa)» Discrepancia con Félix de Azúa en su artículo «Carta a Javier Cercas» (Letras Libres, n.º 8, mayo de 2002) donde dice que debemos distinguir entre novela referencial o autorreferencial, es decir, de historia o de discurso. Para Cercas, tal distinción es innecesaria y errónea.Letras Libres, julio de 2002.«¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?» Sobre la importancia y riqueza de los silencios y del callar a tiempo en la literatura, el cine, y quizás hasta en la vida misma.Con el título «Saber callar a tiempo», El País, Cataluña, 12 de enero de 2000.«Elogio del aficionado» Sobre el ensayo Jorge Manrique o tradición y originalidad, de Pedro Salinas, que destaca la tradición y novedad de las coplas del poeta Jorge Manrique. Cercas lo leyó a los dieciocho años, y un joven profesor de literatura, hoy catedrático ilustre, trató a Salinas no de hispanista, sino de aficionado.El País, Babelia, 15 de noviembre de 2003.«Sobre las desventajas de no atender en la escuela» Aclaraciones sobre el término «relato real» acuñado en su libro Relatos reales, en respuesta a una pregunta de Fernando Valls —director de Quimera— y en reproche al periodista Arcadi Espada.Quimera, n.º 663-264, noviembre de 2005, pp. 91-93.«La droga más dura» En tono sarcástico, Cercas «coincide» con la intención de la Generalidad de Cataluña de no dar lecturas obligatorias en los colegios, afirmando que la literatura es la peor de las drogas.
II. Por la realidad
Título Argumento Procedencia«El intelectual en la piscina» Sobre la proliferación de nuevos intelectuales irresponsables que, a diferencia de los filósofos, no controlan sus pasiones.El País Semanal, 18 de abril de 2004.«El pasado imposible» Sobe la amnesia en España acerca de la dictadura de Francisco Franco y la posguerra. Da como ejemplo el que algunos periodistas se refieran a la novela La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, como antifranquista, siendo esto una falsedad.El País, 22 de abril de 2002 (ver).«Las raíces del presente» Elogios al objetivo libro La resistencia silenciosa de Jordi Gracia, acerca de la resistencia de algunos intelectuales más liberales durante el franquismo, de intelectuales fascistas luego reconvertidos en antifranquistas, y de intelectuales educados durante el franquismo, que acabaron decepcionados del régimen.Claves de Razón Práctica, n.º 144, julio/agosto de 2004, pp. 56-59. Una primera versión fue leída el 6 de julio de 2004 como presentación de La resistencia silenciosa de Jordi Gracia, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.«Cómo acabar de una vez por todas con el franquismo» Sobre un sutil e inusual desacuerdo con el artículo «La huella del régimen» (El País, 20 de noviembre de 2005) de Javier Pradera, donde éste presenta una reticencia a la expresión «pacto de olvido», usada para referirse al periodo de Transición Española. Sobre la necesidad de consensuar una versión oficial que presente al bando sublevado como el ganador, malvado y equivocado de la guerra civil española, y de hacer justicia, ahora que todavía siguen vivos miembros del bando republicano.El País, 26 de noviembre de 2005 (ver).«¿Tenía razón Tejero?» Respuesta crítica al artículo «¿La historia interminable?» (El País, 21 de enero de 2006) de José Ignacio Wert, quien critica a Cercas sobre su artículo de arriba, por decir que la Segunda República era un «régimen democrático mejorable». Cercas aquí mantiene que efectivamente era mejorable, como cualquier sistema democrático, y que de lo contrario cualquier intento de Golpe de Estado —como el de 1981 encabezado por Antonio Tejero— podría justificarse en el hecho de que el sistema que lo antecede era insostenible.El País, 26 de enero de 2006 (ver).«La falsificación de la historia» Sobre errores y mentiras escritas por Gregorio Morán en artículo «Soldadito de plomo en Salamina» (La Vanguardia, 29 de marzo de 2003), donde busca rebatir sin argumentos la novela de Cercas Soldados de Salamina, para defender su propio ensayo donde afirma algunas falsedades acerca de Rafael Sánchez Mazas.La Vanguardia, 5 de abril de 2003.«Sobre el nacionalismo (más o menos)» Crítica al artículo «Nacionalistas» (El País, 23 de octubre de 1998) de Joan B. Culla. Cercas distingue entre el nacionalismo, que es un tema pasional, de independentismo, que es un tema político, apenas discutido, donde aun espera que se den argumentos sobre las ventajas y desventajas de que Cataluña o el País Vasco se independicen de España.El País, Cataluña, 28 de octubre de 1998 (ver).«Una discusión posible» Respuesta a la respuesta de Joan B. Culla al artículo de arriba, a través del artículo de éste «Caricaturiza, que algo queda» (El País, 6 de septiembre de 1998). Cercas le pide argumentos, respuestas a sus preguntas anteriores no respondidas, y vuelve a afirmar su rechazo al nacionalismo —al que Culla adhiere—, diciendo que está abierto a ser independentista si le demuestran que esto le conviene a los catalanes para vivir mejor.El País, Cataluña, 14 de noviembre de 1998.«Invenciones diabólicas» Sobre cómo actualmente se critica a la televisión como degradación de la cultura, de modo parecido a como se criticó la invención de la imprenta o de la escritura. Pero así como hay libros malos y buenos, también hay televisión buena y mala, y no por ello es mala en sí misma.Las victorias de la ATV, Madrid, Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, 2003, pp. 31-33.«Muera la muerte» Cercas se muestra de acuerdo con el rector de la Universidad de Gerona, Josep Maria Nadal, al reprochar a los jóvenes nacionalistas —catalanes, vascos, irlandeses— que se manifestaron irrespetuosamente durante la muerte del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, en manos de la ETA. Hace una analogía de Nadal con el reproche de Miguel de Unamuno, como rector de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, al sanguinario maestro de Franco, Millán Astray, más otros falangistas.El País, Cataluña, 4 de febrero de 2000 (ver).
Nuevos relatos reales