thumb|280px|Catedral de Sechura. thumb|280px|Una esquina de la Plaza Mayor de la ciudad.
Sechura, fundada como San Martín de Sechura en 1572, es una ciudad peruana, capital del distrito y de la provincia homónimos en el departamento de Piura. Se sitúa a unos 50 km al Sur de la ciudad de Piura en pleno desierto de Sechura en el Norte del país. De acuerdo a la Ordenanza Regional Nº 405-2017/GRP-CR se declara a la ciudad de Sechura como "Capital regional del arte y la cultura". Tenía 44 590 hab. según el censo de 2017.
Toponimia Hay diferentes versiones en el significado del nombre de Sechura:
Mariano Felipe Paz Soldán en su "Diccionario Geográfico Estadístico del Perú" afirma como origen la voz aymara "SEHKE" que significa "la troja de chuño o maíz". Esto lo acepta Germán Leguía y Martínez en el "Diccionario Geográfico de Piura".
Antonio Salinas Maninat al referirse al primer mapa del Perú expresa: Sechura es la castellanización del nombre "SECHURACHAY" correspondiente al resultado regional.
Otra versión y la más aceptada es la unión de dos voces quechuas "SEC" y "YURAC" o también "SEC" y "CHUYA" que traducida al castellano quiere decir "CORTANDO ALGO BLANCO" que bien puede ser sal o yeso de tanta abundancia en el desierto sechurano.
Historia
Enclavada en el extremo suroeste del departamento de Piura; Sechura se levanta como las torres de su histórica y monumental iglesia de San Martín de Sechura. Es un pueblo milenario, con una etnia propia; tierra de pescadores, cuyos ancestros fueron los hombres de Illescas, asentados en esta parte del litoral hace más de siete mil años. Fue creada como distrito el 21 de junio de 1825 y como provincia con Ley Nº 26290, promulgada el 23 de diciembre de 1993 y publicada el 29 de enero de 1994.
Época prehispánica
El hombre de Illescas Sechura es un pueblo de pescadores por ancestros. Sus raíces históricas se remontan a unos 7,600 años atrás (5 590 a.C.) con la primigenia presencia del hombre de Illescas en el macizo del mismo nombre, durante su primer poblamiento. Se cree que los Andes norteños eran recorridos por pequeños grupos de hombres cazadores y recolectores, que tenían como principal alimento al guanaco.
Ellos venían siguiendo a los guanacos y los venados de cola blanca, que en invierno bajaban a Illescas para aprovechar la vegetación de las lomas, es así que el hombre andino conoció́ el mar. Inicialmente su estadía fue temporal, al comenzar el verano los animales regresaban a las alturas y tras ellos el hombre, pero poco a poco las estadías se prolongaron y paulatinamente el hombre andino se fue adaptando al medio, afincándose, definitivamente cerca al mar.
Los especialistas indican que los antiguos hombres siguieron un pase prehistórico, constituido por el río seco Cascajal, que discurría desde el paso de Porculla (a 2144 m.s. n.m.) hasta Illescas, este pase se constituyó en la ruta que comunicó la selva con la costa. Se cree que los antiguos humanos que llegaron a Illescas tuvieron que cruzar el río Marañón en balsas, antes de atravesar el Paso de Porculla, a continuación, bajaron por Cascajal y cruzaban la “gran pampa “, lo que hoy es el desierto de Sechura, estableciéndose al este y sur de Illescas.
El hombre del Illescas que pasó a vivir frente al mar, encontró en la riqueza marina y la sal condiciones para su desarrollo. La sal era procesada a pequeña escala, la “salazón” del pescado motivó la dirección de las actividades pesqueras, su preparación y distribución. Se han evidenciado en la zona de Illescas, numerosos morteros de piedra, de gran tamaño, con perforaciones en el centro, que han confirmado la actividad de “salazón” en Sechura.
Allí nace la fascinante actividad de la pesca en esta parte del litoral peruano. Desde entonces se convirtió en la base del desarrollo social del Sechurano, y en la despensa alimenticia de los pueblos aledaños a su territorio. Aparte del Macizo de Illescas, Los lugares donde se han encontrado evidencias más remotas de presencia humana es en Reventazón, en Chorillos, en Avic y a lo largo de la playa en el estuario de Virrilá hasta el norte de San Pedro y Muñiquilá.
En Illescas también se ha registrado cráneos de varones con osteomas, que es una inflamación crónica del conducto auditivo, y ésta se da entre los pescadores buceadores de mariscos que permanecen mucho tiempo bajo del agua, por ello se deduce que los moluscos y algunos peces se capturaron por el método de zambullida o buceo a pulmón, para adentrarse al mar usaron balsas.
La cultura Chusis En el marco de este proceso histórico del pueblo sechurano, aparece la cultura Chusis, un importante grupo social prehispánico que estuvo asentado sobre una extensa plataforma de origen marino denominada Tablazo Lobitos, en el actual caserío de Chusis. Distante a 4km al norte de Sechura, su etapa de auge fue durante el Periodo Intermedio Temprano (100 a.C.- 600 d.C.). se habría desarrollado el complejo arqueológico de Chusis, conformado por una serie de montículos artificiales de piedra y adobe donde se hallaron restos de vegetales, huesos y trozos de cerámica con decoración incisa en fresco. Es probable que haya sido el más importante centro político, religioso, administrativo regional, así como el mayor centro de intercambio de productos del Bajo Piura, evidenciado por el hallazgo de restos de llamas y almacenes en su centro urbano, con posibles relaciones con pueblos del Alto Piura, Andes Septentrionales y Orientales. Hacia el 400 a.C. se conformó una gran nación étnica, con una cultura propia, ideología y una genuina lengua-dialecto, el "SEC".
Los Chusis e Illescas fueron acosados por la presencia expansionista de los moches (siglo VI d.C.), chimús (fines del siglo XIV) e incas (fines del siglo XV), atraídos por ambición de conquista frente a las civilizaciones sechuranas y sus organizaciones que se consolidaban como grandes culturas.
Llegada de los europeos En 1528, durante el segundo viaje de la conquista, satisfecho Francisco Pizarro al corroborar que toda aquella región era parte de un opulento imperio, ordenó proseguir el viaje más al sur, explorando las costas del actual norte peruano. La necesidad de leña obligó a Pizarro a echar ancla en un punto de la costa donde envió a Alonso de Molina (uno de los Trece del Gallo) para recogerla. Pero se desató un fuerte temporal y después de tres días de esperar en vano el retorno de Molina, Pizarro levó anclas y continuó más al sur. Confiaba Pizarro que los indios, que desde Tumbes se mostraban amistosos y hospitalarios, tratasen de igual forma a Molina. En efecto, Molina fue llevado por los naturales ante la cacica del lugar (llamada por los españoles “Capullana”, por la forma de su vestimenta), que lo trató muy bien y le permitió que retornara donde Pizarro. Cuando este retornó fondeando en una playa, que llamó Puerto Santa Cruz (posiblemente Sechura), Molina dio cuenta a su jefe de todas las noticias que había recogido durante su estancia entre los indios: que existía una ciudad llamada Cuzco, que era la cabeza de todo ese imperio, entre otros detalles más de toda esa región.
La cacica o capullana invitó a Pizarro a que desembarcara y asistiera a un banquete que le ofrecía. Pizarro se disculpó de no poder asistir y envió como sus representantes a Molina, Nicolás de Ribera el Viejo, Francisco de Cuéllar y Pedro Halcón, todos ellos del selecto grupo de los Trece de la Fama. Sin embargo, la Capullana insistió en la presencia de Pizarro, y ante la respuesta de que se hallaba cansado, decidió ir personalmente para invitarlo a tomar tierra. Pizarro aceptó y quedó concertado para el día siguiente la celebración del banquete. Este resultó magnífico y aprovechó Pizarro la ocasión para tomar posesión del lugar a nombre de la Corona de Castilla. Terminados los agasajos, Pizarro y los suyos retornaron a la nave, pero se dice que Halcón quedó prendado de la mujer y enloqueció con una de las pócimas que ofreció la Capullana a sus huéspedes y que Pizarro y la mayoría de sus compañeros rechazaron. Quiso quedarse en esa tierra, por lo que tuvo que ser llevado a la fuerza por sus compañeros, quienes zarparon hacia el norte y recalaron nuevamente en Tumbes.
Fundación de la Comunidad Campesina San Martín de Sechura
Los indígenas comprendieron tempranamente la necesidad de asegurar la propiedad de un territorio fijo fuera del alcance de los españoles. En 1543, los caciques de Colán, Catacaos, Sechura y Olmos presentaron a Virrey del Perú don Blasco Núñez de Vela un conjunto de recibos con los que habían “comprado” el derecho a sus tierras al ex-gobernador Vaca de Castro. Los documentos fueron aceptados por el Virrey, quien decretó que:
El 9 de mayo de 1544 se otorga al personero, el cacique Narciso Capullán, el título de la Comunidad de Indios, cuando era Virrey del Perú don Blasco Núñez de Vela, representante del rey español don Carlos V. Ahí textualmente queda dicho que se pagaron al Real Tesoro 20 mil pesos, para lo cual presentaron 1184 recibos que lo acreditaban, pagos hechos entre 1539 y 1543, es decir en cinco años de aportaciones. Además de ello se pagaron 300 mil pesos en encomiendas y tributo personal incluyendo quintos, mandas y sínodo correspondiente al cultivo de sus tierras. En suma, se tuvo que pagar 320 mil pesos por la propiedad a perpetuidad de las mismas. Similar proceso siguieron otras comunidades vecinas para obtener sus títulos, como son San Francisco de Paita, Santo Domingo de Olmos, San Juan Bautista de Catacaos y San Lucas de Colán.
Fundaciones de Sechura
Sechura tuvo tres fundaciones:
La primera se pierde en al noche de los tiempos, se trata del asiento prehispánico que se denomina "Sechura la Antigua" y fue el ámbito que por más tiempo ha sido morada de los sechuranos y prolongó su existencia hasta 1572.
La primera referencia escrita que tenemos se la debemos al cronista Pedro Cieza de León, al describir el viaje de Pizarro de regreso al río Santa, afirma que estando a la altura del puerto de Santa Cruz (al sur de Punta de Aguja),la Capullana insistió en su invitación y mediante emisarios les pidió: “saltasen en un puerto que más abajo estava hacia el norte”. Otro testimonio de fines del siglo XIX sostiene que la primera población de sechuranos estuvo en Punta de Aguja; al respecto en la sesión del 29 de abril de 1897, un cabildo hizo un recuento de las fundaciones del pueblo de Sechura; en esta versión, dice que los sechuranos vivían cerca de la Punta de Aguja:
"La Punta Aguja fue habitada desde el tiempo inmemorial por los aborígenes del antiguo pueblo de Sechura que fue formado a las orillas del mar y cuando se perdió en 1732 (sic) por efecto de una gran inundación se reunieron las comunidades de Punta Aguja, Sechura, Muñuela y Muñiquilá, las que llevan el nombre de parcialidades, para deliberar donde debía formarse la nueva Sechura, la que quedó formado donde actualmente existe".
En lo que se refiere a la fundación cristiana de San Martín de Sechura, es decir de “Sechura Vieja”, no fue una empresa sencilla. No era fácil obligar a los indígenas a cambiar su patrón de asentamiento disperso para obligarlos a vivir en poblados.
La fundación de pueblos o reducciones comienza antes de que llegara al Perú Francisco de Toledo, pues en 1566 la Real Audiencia de Lima encargó al Oidor Gregorio González de Cuenca la fundación de pueblos para nativos en Piura, Zaña, Cajamarca, Chachapoyas y Huánuco, objetivo que sólo logró en Cajamarca, Zaña y Trujillo.
Para la Visita de Trujillo se nombró a Juan de Hoces y Francisco Álvarez de Cueto y a Diego García como Visitador Eclesiástico, cuyo trabajo consistió en reajustar lo hecho por Gregorio González de Cuenca. Para Piura, Puerto Viejo y Guayaquil fue nombrado Bernardino de Loayza, teniendo como Visitador Eclesiástico al Doctor Molina, Provisor del Arzobispado de los Reyes (Huertas 1995).