thumb|Baile de invertidos en una vivienda particular en Portland, Oregón, en la década de 1900. thumb|Dickson Experimental Sound Film, primera película sonora, realizada por William Dickson a finales de 1894 o principios de 1895. En la película se puede ver a dos hombres bailando.

Los bailes de invertidos o bailes de maricones fueron bailes públicos o privados, realizados sobre todo en el primer tercio del siglo XX, en los que se permitía el travestismo y el baile de salón con parejas del mismo sexo, y que evolucionaron hasta llegar a ser, en algunos casos, grandes acontecimientos culturales para los homosexuales, a los que incluso acudían turistas. Estos bailes tuvieron su época dorada en el tiempo de entreguerras, sobre todo en Berlín y en París, aunque también se celebraban en otras grandes ciudades de Europa y de América, como por ejemplo en la Ciudad de México o en Buenos Aires.

Antecedentes thumb|Molly (trad. «mariquita») del siglo XVIII. A finales del siglo XVII está documentada en Europa una subcultura homosexual, con sus lugares de cruising, sus tabernas, sus fiestas y bailes, sus travestidos y su lenguaje propio. Estudiosos como Randolph Trumbach consideran que es en ese momento en el que aparece la subcultura gay en Europa. Por el contrario, aunque no se encuentren pruebas de una existencia anterior, Rictor Norton considera que la aparición de esta subcultura completamente desarrollada no es debido a su inexistencia anterior, sino que sería debida a un aumento de la vigilancia y de los procedimientos policiales, lo que habría sacado a la superficie un submundo del que no se había tenido noticias anteriormente.

Los archivos de la Inquisición portuguesa en Lisboa conservan noticias de las llamadas «danças dos fanchonos» de principios del siglo XVII. Hacia 1620, los fachonos, el equivalente barroco de los modernos drag queens, realizaban grandes fiestas en la Gaia Lisboa. En estos bailes itinerantes, también llamados escarramão o esparramão, se solían realizar pantomimas con escenas picantes entre participantes que vestían de mujer y otros vestidos de forma más viril. El Tribunal Supremo de Su Majestad en la Ciudad de México descubrió en 1656 un caso similar, cuando Juan Correa, un hombre de más de setenta años, confesó que llevaba desde su juventud cometiendo el pecado nefando. La casa de Correa, a las afueras de la ciudad, se empleaba para realizar fiestas en las que muchos de los participantes se vestían de mujer.

Diversos estudiosos no han encontrado fenómenos similares en los procesos judiciales estudiados en Aragón, Cataluña, las Vascongadas y Valencia, aunque en el caso valenciano se habla de indicios de una subcultura y un posible gueto homosexual. En España, el travestismo festivo solo estaba admitido socialmente para carnaval, fecha en la que incluso los más cercanos al rey se permitían vestirse de mujer. En cambio en Francia, durante el reinado de Luis XIV, ningún baile quedaba sin travestidos.

Hacia finales del siglo XVII se puede hablar de una subcultura gay plenamente desarrollada en Londres, donde las molly houses («casas de mariquitas») servían de clubs, en los que los homosexuales se reunían regularmente para beber, bailar y divertirse. Estos lugares son bien conocidos por el escándalo que se produjo en el club de Mother Clap en 1726, cuando una redada policial descubrió que su molly house era un prostíbulo homosexual.

Baile de invertidos

Alemania miniaturadeimagen|Hermann von Teschenberg (1866-1911) vestido de mujer. Teschenberg, un travestido, fue uno de los fundadores del Comité Científico Humanitario. El Imperio El submundo clandestino de los gais se deja rastrear en Berlín hasta el siglo XVIII, a pesar de la persecución a la que estaban sometidos. En Prusia, el artículo 143 del código penal, y posteriormente la introducción del artículo 175 del código penal alemán, junto con otras leyes sobre el escándalo público y la protección de menores, dificultaban enormemente la vida de los homosexuales. A pesar de los esfuerzos de Magnus Hirschfeld y el primer movimiento homosexual, en 1900 las redadas y el cierres de locales eran hechos habituales. Y no solo los locales estaban bajo vigilancia policial, en 1883 la policía moral vigilaba a 4799 hombres travestidos y transgénero, aunque, por otra parte, repartían «permisos» para travestidos en casos considerados «médicos».

Por lo tanto resulta sorprendente que a partir de mediados del siglo XIX se desarrollaran los llamados «Urningsball» o «Tuntenball», bailes de «uranistas» o de «locas», tolerados, aunque vigilados por la policía. Hacia 1900 los bailes habían alcanzado tal notoriedad que alemanes de todas las esquinas del país, incluido el público heterosexual y turistas extranjeros, viajaban hasta la capital para participar en ellos. Se celebraban en grandes salones de baile, como el «Deutscher Kaiser», en la Lothringer Straße, o en el de la Filarmonía, en la Bernburgstraße, en el Dresdner Kasino, en la Dresdner Straße, o en el Orpheum, en la Alter Jakobstraße 32. Por ejemplo, el Berliner Morgenpost describía ampliamente en su edición del 17 de octubre de 1899 un baile realizado en el Hotel König von Portugal, en el que todavía se realizaban bailes en 1918. La temporada de bailes duraba desde octubre hasta Semana Santa y se realizaban varias veces por semana, incluso varios el mismo día. Hirschfeld, en su libro Berlins drittes Geschlecht (1904; «El tercer sexo de Berlín»), escribe lo siguiente sobre estos bailes:

Como consecuencia del escándalo de Eulenburg y del revuelo social generado, en 1907 se prohibieron los bailes; en 1910 se volvieron a permitir, pero nunca volvieron a tener esplendor de los años dorados.

La República de Weimar thumb|Eldorado en Berlín en 1932.

Tras la I Guerra Mundial aparecieron los primeros movimientos de masas para homosexuales, los Freundschaftsbund, asociaciones populares de homosexuales que dedicaban gran parte de sus esfuerzos a la socialización y a actividades diversas para sus asociados, entre los que también se encontraban los bailes, aunque sin olvidar la lucha contra el artículo 175. Por ejemplo, el club Kameradschaft («camaradería») organizó con ocasión de su fundación un «Böser-Buben-Ball» («Baile de los chicos malos») el 1 de noviembre de 1929; el club, que en su mayor esplendor tuvo 100 miembros, sobrevivió hasta 1933. El club era un intento de ofrecer algún servicio y apoyo a homosexuales de clases bajas y los bailes que organizaban los fines de semana, sábados y domingos, reunían a unas 70 personas, entre las que se contaban parados, que podían permitirse el precio de entrada. En 1922, la asociación Gesellschaftsklub Aleksander e.V., realizaba bailes a diario a partir de las 7 de la tarde, con una orquesta de primera. En 1927 el Bund für Menschenrecht (BfM) compró el local, bajo el nombre Alexander-Palast, aunque a partir de 1927 el BfM ya realizaba sus bailes en los salones Florida y Tanz-Palast del local Zauberflöte, en la Kommandantenstraße 72. Los bailes se realizaban de martes a domingo, la entrada era gratis, pero había que pagar 50 pfennig por un «carnet de baile» para poder bailar. En la década de 1920 los bailes de invertidos alcanzaron un tamaño desconocido hasta el momento, con locales de varios salones realizando fiestas en las que participaban varios miles de personas. Y no solo en Berlín, sino que también en otras grandes ciudades alemanas se realizaban bailes de homosexuales.

En la segunda y tercera década del siglo XX existían innumerables bares, cafés y locales de baile en Berlín. Los más elegantes se encontraban en Berlín occidental, en las cercanías del área formado por la Bülowstraße, la Potsdamer Straße y la Nollendorfplatz, llegando hasta el Kurfürstendamm. Sin duda, el local más famoso era Eldorado, que en realidad eran dos locales (uno de la Lutherstraße y otro en la Motzstraße). Curt Moreck (Konrad Haemmerling) lo describe en 1931 en su Führer durch das „lasterhafte“ Berlin («Guía por el Berlín 'libertino'») como «un local de travestidos escenificado para el morbo de la metrópoli de mundo.» El programa incluía espectáculos estridentes y picantes de transformistas y estaba dirigido a un público mayoritariamente heterosexual, que entonces como ahora «seguían su curiosidad y se atrevían a hacer una escapada al misterioso e infame Berlín». Con una reproducción de una entrada en la que se lee: Eldorado – Berlin – Motzstr. 15 Moreck continúa, a pesar de que él mismo estaba impulsando y era parte el turismo del voyeur con su guía de viajes y bares, comentando lo siguiente:

Eldorado se convirtió en un centro de la cultura nocturna en Europa. El local era visitado tanto por directores de banco y miembros del parlamento, como gente del teatro y el cine. Entre ellos se encontraban estrellas como Marlene Dietrich, a menudo con su marido Rudolf Sieber, Claire Waldoff, Wolfgang Cordan, Anita Berber, Egon Erwin Kisch, Josef Hora. También Magnus Hirschfeld era bien conocido en el local. El jefe de las SA Ernst Röhm; extractos del libro visitó el local y el que se convertiría posteriormente en político y jefe de grupo de las SA, Karl Ernst, intentó sobrevivir durante una época con diversos trabajos, entre los que se encontraba —dependiendo de la fuente— el de camarero, empleadoHans Bernd Gisevius: Bis zum Bittern Ende, Fretz & Wasmuth, 1946, pág. 180 o chaperoAndreas Sternweiler (ed.): Liebe, Forschung, Lehre: Der Kunsthistoriker Christian Adolf Isermeyer, Lebensgeschichten 4, Berlin, 1998, ISBN 3-86149-082-X; (cita de „Ein schwuler Emigrant […]“) en el Eldorado de la Lutherstraße. El local es mencionado directamente o indirectamente, o sirve de inspiración para innumerables obras, como Mr. Norris cambia de trenes (1935) y Adiós a Berlín (1939) de Christopher Isherwood o las memorias de Erika y Klaus Mann. Su ambiente está inmortalizado en los cuadros de Otto Dix y Ernst Fritsch.

Hacia finales de los años 20 la sociedad extraía su imagen de los homosexuales de este tipo de local: decadentes, refinados, viciosos, degenerados, cercanos a las drogas, al sexo desenfrenado y la prostitución. El Bund für Menschenrecht se distanció ya en 1927 de este tipo de ambiente, con poco éxito. En 1932 el canciller Franz von Papen lanzó una campaña contra la «noche viciosa de Berlín» y en octubre de ese año se prohibieron los bailes de homosexuales. El 30 de enero de 1933 llegaron los nacionalsocialistas al poder y el 23 de febrero de 1933 el ministro de interior de Prusia ordenó que se cerrasen todos los bares «en los que se ha aprovechado para promocionar la inmoralidad». Especialmente se trataba de los «que frecuentan aquellos círculos que rinden homenaje la inmoralidad antinatural». El 4 de marzo de 1933 el Berliner Tagblatt informaba del cierre de algunos locales el día anterior. De los más de 100 locales para homosexuales, solo escaparon muy pocos al cierre y estos debían servir para vigilar el ambiente homosexual con más facilidad.

Francia thumb|306px|right|Representación de un baile de carnaval hacia 1909, con el comentario «AU BAL DE LA MI-CARÊME». En el dibujo, que fue realizado por el artista húngaro Miklós Vadász, se aprecia un hombre rico que lleva del brazo a una muchacha, que a su vez está besando a otro hombre; al fondo a la izquierda se ve lo que parecen dos hombres bailando. Fue publicado en el número 422 de la revista anarquista L'Assiette au Beurre, titulado Les p'tits jeun' hommes («Los pequeños jóvenes hombres»), dedicado a la crítica de los jóvenes aristócratas decadentes y de los mantenidos afeminados.