Fernando Álvarez de las Asturias, también llamado Fernando IV, fue obispo de Oviedo entre los años 1302 y 1322. Algunos historiadores lo confunden con Fernando II, religioso franciscano que también se apellidaba Álvarez. Llegó a un acuerdo de defensa y apoyo mutuo contra malhechores con el Ayuntamiento y el cabildo, acuerdo que debió de durar al menos, hasta el final de su pontificado. Su magnanimidad se puso de manifiesto al perdonar a sus fieles, en Robredo de Castropol, en el occidente asturiano, algunos desafueros que habían cometido. Por otro lado, los castillos de Cancio y de Burón le ofrecieron homenaje incondicional.
Este prelado inició las obras de construcción del gran «Claustro de la Catedral» y el 9 de enero de 1305 trasladó los cuerpos de Santa Lucrecia y de San Eulogio, que habían sido depositados en la cripta de Santa Leocadia desde que se trajeron de Córdoba en la Cámara Santa.
.
Referencias
Categoría:Obispos de Oviedo