thumb|Una realidad española concreta en el siglo de Oro se convierte en un género literario en el que el hambre resulta ser parte de la trama: la novela picaresca. Cuadro: Los Niños comiendo uvas y melón, de Murillo. thumb|En los periodos de carencia los menús y las recetas tradicionales se simplifican por la carencia de ingredientes. La historia del hambre en España es la narración histórica de los diversos factores que provocaron carencia de alimentos básicos en España. Esta descripción se centra principalmente a las clases más desfavorecidas que sufrieron siempre la carestía alimentaria debido a interrupciones, bien en la producción agrícola en el mundo rural, bien en la cadena de distribución. Tales interrupciones se han producido a lo largo de la historia debido a grandes eventos tales como son las catástrofes naturales, por guerras, plagas de diverso tipo, la propagación de virulentas enfermedades contagiosas, y en la época moderna desde el por las crisis económicas y el cambio climático. En muchos casos estos desastres han causado carestía y hambrunas en la población española, revueltas sociales y finalmente la debilitación de las estructuras sociales vigentes. Es por esta razón por la que es considerada como uno de los motores de cambios en la historia y devenir de un país. Existen varias dimensiones en el estudio de los efectos que produce el hambre en la población, algunos de ellos se reflejan la memoria histórica colectiva, como puede ser: la sociológica, la etnográfica, la gastronómica.

De las muchas facetas que posee la carestía, el hambre (carestía de alimentos) es una de las más preocupantes para los gobernantes. El hambre en los primeros instantes de la historia de la humanidad pudo haber sido local, circunscrito a un instante o área geográfica. Tras la aparición de los efectos globalizadores de la revolución industrial pasó a ser un fenómeno más amplio que puede afectar al desarrollo de un país. El hambre es igualmente una posibilidad para crear nuevas fórmulas culinarias debido a la carencia de ciertos ingredientes básicos. Los ingredientes de los alimentos básicos pueden cambiar debido a la carestía, buscando alternativas que posteriormente se arraigan culturalmente en la población. Algunos de ellos se deslocalizan para ser asumidos posteriormente como propios. El hambre genera igualmente movimiento de la población a/desde la geografía española en busca de alimentos y oportunidades. En el las sucesivas reformas agrarias de dudoso éxito, la lenta incorporación a la revolución industrial, y una Guerra Civil cambiaron la sociedad mediante una ruptura sin precedentes en el país. El hambre y la ruptura social en el periodo de posguerra hizo que hubiera una profunda marca sociales y cultural, sensibles todavía a comienzo del . La dieta alimentaria de los españoles cambia drásticamente en este periodo en lo que se denomina "transición nutricional".

España entra tarde en la revolución verde y en los conceptos de agricultura industrial. Esto hace que la oferta de alimentos denominados 'clásicos' dentro de la culinaria española se mantenga vigente hasta mediados y finales del . La incorporación de mejoras vegetales en algunas especies, logrando que sean menos dependientes de los cambios climáticos, la mejora en las redes viarias, y la incorporación de los sistemas de refrigeración. todo ello. Provoca que exista una producción estable, menos dependiente de los cambios climáticos, así como una mayor oferta. Este fenómeno es estudiado como la "transición nutricional" (transición desde las 2500 kCal a las 3000 kCal diarias), y da fin al hambre colectiva en España. El hambre con estas nuevas condiciones deja de ser un fenómeno colectivo, para convertirse en una tragedia individual, familiar. Se trata de las personas sin hogar debido a una situación en la que se ha alcanzado el nivel máximo de exclusión social y marginación en una sociedad moderna.

Prehistoria en la península

Es posible que el hambre haya sido una de las primeras carestías que pudo haber sufrido la humanidad. El espacio que ocupa la península ibérica fue uno de los primeros asentamientos habitados por los homínidos europeos. Sobre la forma de alimentarse y el hambre en los primeros tiempos de la humanidad, los estudios de paleoantropología realizados han proporcionado varias ideas acerca de la alimentación y sus carencias. El denominado canibalismo no ritual, se ha asociado siempre con períodos de hambre. A este respecto los yacimientos de la Sierra de Atapuerca en la provincia de Burgos han mostrado cómo el Homo antecessor que habitaba en sus cuevas ya practicaba el canibalismo, quedando en duda entre los arqueólogos si este comportamiento alimentario era o no por hambre. El debate científico se centra en la aparición de muestras de huesos homínidos con rasgaduras visibles de dientes humanos. Es posible que, a pesar de estos instantes de canibalismo no-ritual, estos primeros homínidos se alimentan de bayas y de frutas que crecían en arbustos silvestres cercanos. Estas primeras sociedades tenían un régimen nómada estando en constante movimiento, cazando y buscando alimentos. Es posible que debido a esto sufrieran una especie de hambre estacional (hambre regular) siempre a la espera de periodos favorables a su maduración.

Existe una transformación completa de los instrumentos que emplea la humanidad, esto afecta a la producción de alimentos. Esta transición va desde la cultura paleolítica neandentales (Homo neanderthalensis) y cromañones (Hombre de Cro-Magnon), dedicada exclusivamente a las actividades de caza-recolección, a una cultura neolítica en la que surgen las prácticas agrícolas, las ganaderas y el arte culinario. Se comienza a dominar el fuego y con ello la posibilidad de procesar (cocinar) y hacer finalmente más digeribles los alimentos. Se desarrollaron en este periodo útiles agrícolas de gran importancia, como las azadas, las hoces y los molinos de mano. La agricultura nace en la península ibérica con vocación de cultivo exclusivamente cerealista. Estos primeros hombres dependían alimentariamente directamente del éxito productivo de sus primitivas cosechas de cereal, es cierto que la dieta se empobreció a costa de poder ofrecer alimentos a una mayor cantidad de población. Se produjo un aumento de la población, debido en parte a un aumento de la disponibilidad de alimento. El hambre que afectaba tan sólo localmente y estacionalmente a unos grupos poblacionales en el anterior periodo paleolítico, ahora pasa a ser un hambre globalizada (hambruna) cuando una cosecha fallaba por las condiciones climáticas, o cuando una estación se retrasaba.

Gran parte del territorio de la península ibérica estuvo expuesta a los rigores climáticos derivados de las glaciaciones, una de las más intensas fue la glaciación Huroniana, que debió causar enormes cortes en la producción cosechadora de cereales de toda Europa. Es posible que esta situación también causará las primeras hambrunas globales entre los homínidos que habitaban por entonces en la península ibérica. Al retirarse los glaciares con el cambio climático, se regresó de nuevo a la actividad agricultora y ganadera. Los procesos culinarios más básicos de este periodo se centraban en las gachas de cereales, y en algunas ocasiones éstas se ponían en los rescoldos del fuego, dando lugar a panes primitivos. Ocasionalmente se comía carne procedente de la caza, y de los animales que se cuidaban. El pescado se encontraba reducido sólo a ciertas áreas específicas de la costa.

Hispania y los pueblos bárbaros

thumb|left|Un primitivo molino de mano del periodo neolítico en la península ibérica. La existencia de molinos de este tipo va unida a la producción y consumo de cereales. Los pueblos primitivos iberos se alimentaban principalmente de gachas de cereales procedentes de sus propios cultivos, de los frutos secos recolectados en temporadas, rara vez de verduras o frutas. Ocasionalmente complementaban su alimentación con la carne procedente de la caza y de animales domesticados como la cabra. Los pueblos costeros quizás lo tuvieran más sencillo y pudieran abastecerse de pescado con más regularidad. No es de extrañar que una de las primeras culturas florecientes de la península se estableciera en Gadir, una zona costera del sur de la península. Es decir: la situación no ha cambiado mucho desde el punto de vista culinario. Mismos alimentos, mismas preparaciones y mucha más población que alimentar. Las gachas de cereales y sus derivados acompañarían a la culinaria de los pueblos primitivos prehispánicos, hasta bien entrado el . La dieta de estos pueblos es descrita con cierto detalle por el historiador romano Estrabón en su Geografía. En esta descripción etnográfica se puede ver como la lenta conquista romana por el mediterráneo supuso una generalización de la dieta cerealista a lo largo del imperio, lo que causó una dependencia mayor de su cultivo. Aparece el concepto de Granero de Roma como suministrador de trigo y centeno a los rincones del imperio. Roma sometía de esta forma los pujantes pueblos bárbaros, todos ellos nómadas. Al cultivar se hacían sedentarios y contribuían a la producción de alimentos. Mayor número de alimentos, menos revueltas y una población más controlada (concepto: panem et circenses).Lluís Pons Pujol, (2010), Hispania et Gallia: dos provincias del Occidente romano, Col. Instrumenta, n.º 38

De todos los pueblos íberos sólo los cartagineses peninsulares iniciaron una colonización hacia el interior con un carácter más militar que facilitó finalmente la entrada de Roma en el A pesar de todo la conquista de Hispania por los romanos fue lenta, debido a la constante resistencia de los pueblos íberos. En el 209 a.C. los cartagineses habían perdido gran parte del territorio, evento que facilitó la ocupación. Durante estas batallas por la romanización de la península, el hambre fue un elemento bélico empleado en forma de asedio a núcleos poblacionales. Algunos ejemplos claros en la historia española son Numancia, ciudad soriana tomada por Escipión tras varias décadas de asedio. Las tradiciones culinarias de Roma se impusieron en las poblaciones de la península que era ya una provincia de Roma. De la misma forma, la posterior caída del imperio no fue un proceso rápido, sino que se produjo en un largo intervalo de tiempo. La economía en la Hispania Romana instaló el panem et circenses con el objeto de instalar los subsidios oficiales con el objeto de mantener la población en Hispania.

La denominación 'bárbaro' en Roma es un exónimo peyorativo que refería al conjunto de pueblos ubicados al norte y oriente del Imperio. Pueblos, que posteriormente, durante la lenta decadencia del Imperio romano en el y invadieron parte del territorio europeo ocupado por el Imperio, incluido Hispania. En las primeras oleadas fueron los pueblos germánicos representados en los suevos, alanos y vándalos. Todos ellos de dieta carnívora, que facilitaba el saqueo, provocaba el hambre de las poblaciones agricultoras y ganaderas sometidas a su poder. Posteriormente, ya en el los visigodos se hicieron con gran parte del territorio. La sociedad visigoda estaba dominada por las actividades de carácter agrícola y ganadero. En este punto continuaron la misma actividad económica de la Hispania romana, con los mismos cultivos, introduciendo alguno nuevo, como el de las espinacas o la alcachofa. La explotación de la tierra seguía organizada en torno a grandes villae. Una villa estaba dividida en reserva y mansos. No obstante, la mano de obra no era ya esclava, sino que se trataba de colonos, lo cual se había iniciado en la época del Bajo Imperio.

Periodo medieval: Tres culturas thumb|Las abundantes aceñas ubicadas en los principales ríos españoles, muestran la importancia del cereal y su molienda. El control sobre estos molinos era una pieza fundamental en la sociedad medieval feudal.