Jacques Cazotte (Dijon, Francia, 7 de octubre de 1719―París, Francia, 25 de septiembre de 1792) fue un escritor francés, célebre por su novela El diablo enamorado (1772). Murió ajusticiado en la guillotina en la plaza del Carrusel de París.

Biografía: primeros años

Jacques Cazotte nació en Dijon el 7 de octubre de 1719,Cuenca (2004), p. 12. en la Rue du Four (que en la actualidad lleva su nombre) de la capital de la región francesa de Borgoña; fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la Iglesia de St. Etienne de la misma ciudad. Bernard Cazotte y Marie Taupin, sus padres, pertenecían a la burguesía borgoñona y tuvieron catorce hijos, siete varones y siete hembras, de los que Jacques era el benjamín. En agosto de 1739, dos meses antes de cumplir veinte años, obtuvo su diploma de bachiller en Leyes por la Universidad de Dijon. Los estudios primarios y secundarios los había cursado con los jesuitas, como tantos franceses de aquel entonces, incluido Voltaire. En 1741 se trasladó a París, donde ingresó, por intermediación de «uno de sus hermanos, vicario mayor del señor de Choiseul, obispo de Châlons,Nerval (1845), p. 26. en el servicio de la Pluma (que era el nombre que recibía el cuerpo de funcionarios civiles de la Marina), en donde alcanzaría, hacia 1747, el rango de comisario. Ya por entonces se dedicaba algo a la literatura, a la poesía ante todo. En el salón de Racourt, paisano suyo, coincidían literatos y artistas, y allí se dio a conocer, leyendo unas cuantas fábulas y algunas canciones, esbozos primeros de un talento que había, más adelante, de rendir tributo en mayor grado a la prosa que a la poesía.Nerval (1845), p. 27.

En 1747 recibió la orden de embarcar rumbo a la isla caribeña de Martinica, donde fijaría su residencia hasta 1752. Desde aquel momento, parte de su vida hubo de transcurrir en la isla, adonde lo condujo un puesto de inspector de las Islas de Sotavento. Pudo, merced a un permiso, regresar por una temporada a París. Un año después de su regreso a Francia, en 1753, vemos a Cazotte defendiendo con ardor la música francesa dentro de la llamada «guerra de la Ópera», una querella surgida en torno a la supremacía de la música francesa sobre la italiana, o viceversa. En 1754 regresó a Martinica, donde permanecería hasta 1759, teniendo ocasión, incluso, de demostrar sus dotes estratégicas y militares, pues poco antes de volver definitivamente a Francia participó muy activamente en la defensa de la isla ante una invasión de tropas inglesas.Cuenca (2004), pp. 12-13. Durante el ataque, Cazotte dio muestras de gran actividad e incluso de conocimientos estratégicos en lo referido a la forma de armar el fuerte Saint-Pierre. Pese a la incursión de los ingleses, pudo rechazarse el ataque.Nerval (1845), p. 38. En el Caribe vivió esos años sin fama, pero con la consideración y el afecto de todos. Empero, la muerte del hermano de Cazotte lo hizo volver por segunda vez a Francia como heredero de todos sus bienesEntre ellos, el castillo de La Marquetterie, situado en la comuna francesa de Pierry, en la región de Champagne, donde Cazotte viviría retirado hasta el final de su vida. y no tardó en pedir el retiro, que le fue concedido con todos los honores, así como con la categoría de comisario general de la Marina.

Le acompañaba Élisabeth, su futura esposa, y residió, al principio, en casa de su hermano, en Pierry, cerca de Épernay. Como no tenían intención de regresar a la Martinica,Nerval (1845), p. 39. Cazotte confió la venta de todos sus bienes al padre Lavalette, superior de la casa de los jesuitas, hombre culto con quien había mantenido durante su estancia en las colonias gratas relaciones. Este pagó en letras de cambio de la Compañía de Jesús en París.

El importe ascendía a cincuenta mil escudos; presentado que hubo Cazotte las letras, la Compañía consintió el protesto de estas. Los superiores aseguraron que el padre Lavalette había caído en especulaciones peligrosas y que no podían respaldarlas. A Cazotte, que había comprometido en esa operación la mayoría de sus bienes, no le quedó más remedio que pleitear con sus exprofesores. Y ese pleito, que hizo padecer mucho a aquel corazón piadoso y monárquico, fue el inicio de todos los que cayeron más adelante sobre la Compañía y la llevaron a la ruina.Nerval (1845), pp. 39-40.

Cazotte se consoló de ese fraude casándose, en 1762, con Élisabeth Roignan,Cuenca (2004), p. 13. hija del principal juez de la Martinica, a quien había conocido en el trópico. Él tenía cuarenta y tres años, y ella doce menos: treinta y uno. Los recién casados se instalaron en Pierry (Champagne), en las vastas posesiones que el hermano de Jacques, el canónigo Chrétien-Nicolas Cazotte, le había dejado en herencia, a su muerte, en 1760. Tuvieron dos hijos varones, Jacques-Scévole (1764) y Simon-Henri (1765), y una niña, Élisabeth (1767), que tan heroicamente se comportaría años después, cuando la Asamblea Nacional dictase orden de arresto contra ella y su padre.

El escritor y bibliotecario Charles Nodier, que lo conoció en su juventud, describe a Cazotte como poseedor de un «inapreciable talento para contar mejor que cualquier otro hombre en el mundo cuentos a la vez raros e ingenuos, que pertenecían a la realidad más trivial por la exactitud de las circunstancias y al mundo de las hadas por la magia. La naturaleza le había otorgado un don especial para ver las cosas bajo su apariencia fantástica (…).»Nerval (1845), pp. 59-60.

Carrera literaria

Cazotte comenzó a dedicarse a la literatura en el momento en que se trasladó a París. Allí publicó, en 1741, La patte du chat (La pata de gato), un cuento de hadas en la estela narrativa de la célebre traducción de Las mil y una noches llevada a cabo por Antoine Galland en 1704. Prolongando dicha tendencia orientalizante, Cazotte dio a las prensas en 1742 un volumen de cuentos fantásticos orientales, titulado Les mille et une fadaises: Contes à dormir debout (Los mil y un disparates: cuentos para dormir de pie), que se reimprimiría en 1753 con el título, ampliado, de Canapé troisième ou Les mille et une fadaises. Tras su primer regreso a Francia procedente de la Martinica (1752), publicó algún poema más. Sus primeras composiciones alcanzarían tal popularidad, tanto en la corte como entre el pueblo, que le estimularon a intentar algo más ambicioso. De esas fechas son dos canciones que no tardaron en gozar de celebridad y parecen responder a esa afición que imperaba por entonces de reverdecer la antigua romanza o balada francesa, imitando en ello a Bernard de La Monnoye.Poeta, filólogo y crítico francés (1641-1728). Fue uno de los primeros intentos de ese tono romántico o novelesco del que la literatura francesa iba a usar y abusar más adelante; y resulta notable ver cómo se trasluce ya, por más que con varias incorrecciones, el aventurero talento de Cazotte. En general, en sus canciones se revela un ingenio muy particular.Nerval (1845), p. 54. Con todo, Cazotte no era aún sino el modesto autor de unas cuantas fábulas y canciones.Nerval (1845), p. 36. Al regreso de la Martinica, dio al tema de Olivier el tratamiento de un poema en prosa, entremezclando los hechos de caballería con situaciones cómicas y con aventuras mágicas, a la manera italiana. No es obra de gran valor literario, pero su lectura resulta amena y el estilo es harto elegante.Nerval (1845), pp. 36-37. Se trata de un "poema" en doce cantos y en prosa combinada con verso, titulado Olivier (2 volúmenes, 1762), seguido en 1771 por otro romance, el Lord impromptu, relato breve inglés que pertenece al género íntimo y brinda detalles rebosantes de interés.Nerval (1845), p. 37. El éxito del poema de Olivier lo animaba a seguir escribiendo.Nerval (1845), p. 40. En 1763 aparecería La aventura del peregrino, un breve apólogo en el que el autor denuncia la hipocresía de la corte.

thumb|left|225px|Primera página de El diablo enamorado (edición de 1788). Pero la más popular de sus obras es la deliciosa nouvelle Le Diable amoureux (El diablo enamorado, 1772), considerada como la obra precursora o incluso inaugural del género de literatura fantástica. La portada de ese libro reza así: Le Diable / amoureux. / Nouvelle espagnole. / À Naples, / 1772. En realidad se imprimió en París, en la oficina de A. Lejay, pero quedaba más exótico lo de Nápoles. No aparece mención alguna del nombre de Cazotte en la editio princeps, aunque es de suponer que su autoría fuese un secreto a voces en el París de la época. Incluye seis planchas grabadas por MoreauJean-Michel Moreau, llamado Moreau el Joven (1741-1814), diseñador y grabador francés. según dibujos de Clément-Pierre Marillier.Dibujante y grabador francés (1740-1808).Cuenca (2004), pp. 13-14. Se trata de un relato fantástico en el que el héroe invoca al Diablo. El valor de la historia radica en su pintoresca ambientación y en la destreza con la que están ejecutados sus detalles. En efecto, esta obra destaca de entre las de Cazotte por el encanto y la perfección de los detalles; pero las supera a todas por la originalidad del concepto. En Francia, y sobre todo en el extranjero, este libro creó escuela y ha sido fuente de inspiración para muchas creaciones análogas.

Muchos no han visto en El diablo enamorado sino un cuento de hadas, parecido a otros tantos de la misma época y digno de figurar en Le cabinet des fées (El cuarto de las hadas), de Madame d'Aulnoy. En el mejor de los casos, lo englobarían dentro de la misma categoría que los cuentos alegóricos de Voltaire. Sería como comparar la obra mística de Apuleyo con las bromas mitológicas de Luciano. El asno de oro sirvió durante mucho tiempo de trama a las teorías simbólicas de los filósofos alejandrinos; los propios cristianos respetaban este libro; y san Agustín lo cita con deferencia como expresión poetizada de un símbolo religioso; El diablo enamorado se merece elogios similares y supone un progreso singular en el talento y el estilo de su autor.Nerval (1845), pp. 41-42.

El papel un tanto perverso que, en definitiva, hace interpretar el autor a la deliciosa Biondetta bastaría para indicarnos que por entonces no era aún un iniciado en los misterios de la Cábala o de los Iluminados, quienes siempre han diferenciado escrupulosamente a los espíritus elementales, los silfos, los gnomos, las ondinas y las salamandras, de los infernales servidores de Belcebú.Nerval (1845), p. 44.

Hete aquí, pues, que este hombre que fue, al principio, un poeta risueño de la escuela de Marot y de La Fontaine, y luego un candoroso autor de cuentos, prendado ora del colorido de los antiguos fabliaux franceses, ora del deslumbrante espejeo de las fábulas orientales que puso de moda el éxito de Las mil y una noches, seguidor, en última instancia, de los gustos de su siglo más que de su propia fantasía, este hombre cae en el más tremendo peligro de la vida literaria: el de tomarse en serio sus propias invenciones. Y en eso consistió, a decir verdad, la desventura y la gloria de los grandes escritores de aquella época.Nerval (1845), p. 42.

La edición definitiva de Le Diable amoureux vería la luz en 1776, formando parte de unas Œuvres badines et morales de M***Cuenca (2004), p. 14. (Obras lúdicas y morales de M***) en dos tomos (eso se lee en la portada del tomo I, aunque el autor firma ya como Cazotte al final de la larga dedicatoria a Madame Bertin; en el II, se sustituye «M***» por «Mr. C***», inicial de Cazotte). Es esa edición de 1776, que introduce numerosas modificaciones respecto de la princeps, la que sirve de base a todas las posteriores.