La batalla de los Países Bajos formó parte de las batallas libradas durante la batalla de Francia en los inicios de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó el 10 de mayo de 1940 y terminó una semana después, con la rendición del gobierno neerlandés ante la Alemania Nazi. Si bien gran parte del ejército de los Países Bajos estaba intacto en el momento de la rendición, la destrucción de Róterdam por bombarderos alemanes forzó la prematura capitulación, con la condición de evitar que otras ciudades neerlandesas sufrieran el mismo destino.
Antecedentes left|thumb|Soldados neerlandeses en guardia, noviembre de 1939.
Después de la Invasión alemana de Polonia de 1939, Reino Unido y Francia declararon la guerra al Reich, aunque nada pasó en el Frente Occidental durante ese período (por ese motivo, fue bautizada como la Guerra de broma). Los Países Bajos por su parte habían ignorado el rearme alemán y no habían tomado ninguna medida para prepararse ante una posible guerra.
Debido a la inexistencia de líneas defensivas importantes en los Países Bajos, tanto el bando aliado como el bando del Eje consideraron a estos y a Bélgica como la mejor ruta para atacar a su oponente. A pesar de las continuas insistencias aliadas de que los neerlandeses y Bélgica se unieran al bando aliado, estos dos países mantuvieron su neutralidad, incluso después de que los belgas obtuvieran los planos del ataque alemán, donde quedaba clara la intención germana de invadir la Tercera República Francesa, a través de Bélgica.
Francia, por su parte, consideró respetar la neutralidad de Bélgica y los Países Bajos hasta el verano de 1941, época en que pensaba lanzar una importante ofensiva sobre Alemania, que finalmente nunca llegó a realizarse.
Después de la Invasión de Dinamarca y de Noruega, ambas neutrales, el gobierno neerlandés empezó a tomar medidas defensivas, preparándose para un posible asalto aerotransportado. Sin embargo la mayoría de la población creía de forma ingenua que tanto los Aliados como Alemania iban a respetar su neutralidad como hicieron en la Primera Guerra Mundial.
Preparación neerlandesa thumb|Líneas defensivas de los Países Bajos. Desde el principio se consideró que una batalla contra Alemania jamás podría ser ganada por los Países Bajos. Esto motivó que los neerlandeses se ampararan en el recurso de la neutralidad en lugar de explotar su potencial defensivo, que incluía una población joven numerosa, así como una industria moderadamente importante. Esta inacción contrastaba con las actividades de rearme alemanas que a inicios de la guerra contaba con bombarderos Stuka, fusiles de asalto, tanques, etc. De esta manera, al iniciar la guerra, los cuerpos blindados en los Países Bajos eran casi inexistentes, y los fusiles eran de fabricación anterior a la Primera Guerra Mundial.
La escasez de armas era uno de los principales problemas de los Países Bajos, por ello solamente se pudieron formar ocho divisiones y una división motorizada. En contraste Bélgica, con menor población, tenía veintidós divisiones. En 1939 el gobierno neerlandés intentó cambiar la situación pero se encontró con que el Reino Unido y Francia no querían venderle armas, en parte como represalia por no unirse a su bando. Alemania obviamente no quería venderle armamento al país que pensaba invadir. El gobierno neerlandés no recurrió a la Unión Soviética porque no reconocía su gobierno. En cuanto a fortificaciones defensivas, los Países Bajos no poseían fortalezas modernas como la de Eben Emael en Bélgica, y sus líneas defensivas se basaban en gran parte en filas de bolsas de arena, útiles en 1914, pero obsoletas en 1940.
Debido a la escasez de artillería, de fuerza aérea, de fortalezas modernas, la inexistencia de tanques y el mediocre entrenamiento de las tropas neerlandesas, no era de extrañar que los generales alemanes pronosticaran conquistar el núcleo de los Países Bajos en un día.
Gran parte de la defensa de los Países Bajos dependía de la "Línea de Agua", creada en el y obviamente obsoleta para 1940. Sin dejarse desanimar los neerlandeses la movieron un poco más al este en el . En 1940 colocaron puestos de guardia. La "Línea de Agua" estaba colocada de forma tal que los suelos delante de ella podían ser fácilmente inundados, convirtiendo el campo de batalla en un lodazal. El área atrás de la línea fue llamada ingenuamente Vesting Holland ("Fortaleza Holanda"). Se planeó inicialmente replegarse a esa zona ante la invasión alemana, con la esperanza de que este país solo ocuparía las provincias del sur necesarias para invadir Bélgica y dejaría el resto de los Países Bajos en paz.
Cuando la guerra se volvió inminente, los neerlandeses construyeron la "Línea Grebbe", que debía resguardar las áreas no protegidas por la "Línea de Agua". Por supuesto, esta nueva línea defensiva no cambió en gran manera el desarrollo de la batalla.
Después de que Noruega y Dinamarca fueran invadidas, los Países Bajos se prepararon para un posible ataque de paracaidistas sobre La Haya y Róterdam. Esta fue una de las pocas acciones acertadas que se llevaron a cabo para evitar la invasión.
Estrategia alemana
Inicialmente la intención de Alemania era ocupar las zonas de los Países Bajos necesarias para el asalto sobre Bélgica y Francia. Sin embargo la insistencia del jefe de la Luftwaffe Hermann Goering de capturar las bases aéreas neerlandesas para la futura batalla de Inglaterra obligó a considerar la conquista total del país.
Por supuesto, jamás se consideró de vital importancia la captura de los Países Bajos, ya que si el ataque sobre Bélgica era solamente un ataque de diversión, era normal esperar que no se asignaran muchas tropas a la conquista de la primera. Por ende, el 18.º Ejército alemán, el más débil de los ejércitos alemanes, fue designado para la batalla. Este ejército solo poseía cuatro divisiones regulares de infantería, mientras que las otras tres divisiones eran de reserva. La gran mayoría de los soldados no tenía experiencia de combate y su entrenamiento era insuficiente.
Dándose cuenta de la baja calidad de las tropas destinadas a la ofensiva, se les asignó además la única división de caballería alemana y varias divisiones SS, entre las que se encontraba la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler.
Sin embargo, la superioridad alemana no era suficiente para asegurar una rápida victoria, por lo que se recurrió a la 7.ª División de Paracaidistas y a la 22.ª División de Infantería Aerotransportada, cuyo objetivo sería descender en La Haya y capturar a varias importantes personalidades del gobierno, entre las que se incluía el Alto Mando neerlandés y la reina Guillermina; de hecho algunos oficiales tomaron clases de protocolo real, preparándose para el momento de detener a la casa real neerlandesa. Conscientes de que el asalto aerotransportado sobre La Haya podía fracasar, se preparó la 9.ª División Panzer con 141 tanques para evacuar a las tropas de la ciudad. Al mismo tiempo se planificó que dos divisiones atacaran la "Línea Grebbe".
La ofensiva En la madrugada del 10 de mayo de 1940, aviones alemanes cruzaron el cielo neerlandés pero pasaron de largo hasta el canal de la Mancha. Los neerlandeses creyeron que los aviones se dirigían a Gran Bretaña, pero los escuadrones dieron media vuelta sobre el Canal y regresaron a las bases neerlandesas, destruyendo a la mayoría de la Fuerza Aérea de los Países Bajos en el suelo.
Inmediatamente después las fuerzas aerotransportadas fueron lanzadas desde Junkers Ju 52, aunque el fuego antiaéreo neerlandés logró derribar unos doscientos setenta y cinco de estos aparatos durante toda la batalla. Esta fue la primera señal del fracaso alemán en La Haya. Los paracaidistas no pudieron capturar el aeropuerto en el tiempo acordado, por lo que cuando los aviones alemanes con soldados a bordo empezaron a aterrizar fueron destruidos por los pocos carros armados que tenían los defensores. Inmediatamente fue suspendido el aterrizaje en el aeropuerto original y los aviones empezaron a aterrizar donde podían, quedando las tropas dispersas. Finalmente los paracaidistas tomaron el aeropuerto, pero cuando llegaron los refuerzos neerlandeses, los alemanes tuvieron que huir.
En Róterdam la situación fue distinta, los paracaidistas encontraron seria resistencia, pero al aterrizar más y más soldados, los defensores neerlandeses fueron superados. Cerca de Róterdam todos los puentes importantes fueron capturados.
El intento alemán de capturar puentes sobre el Nieuwe Maas (Nuevo Mosa) consistió en disfrazar neerlandeses voluntarios, pertenecientes al Partido Nazi de los Países Bajos, como policías, llevando soldados alemanes como prisioneros de guerra, con el fin de engañar a los equipos de detonación de puentes neerlandeses. Si bien la mayoría de los intentos fracasaron, siendo volados algunos equipos de captura junto con los puentes, un puente en particular fue capturado permitiendo que un tren descargara soldados alemanes detrás de las líneas defensivas.
La batalla 10 de mayo thumb|Localización de las áreas de aterrizaje; en la costa está La Haya; Róterdam en la "n", Waalhaven en "9" y Dordrecht en "7":"h" indica el Diep neerlandés En la mañana del 10 de mayo de 1940 los neerlandeses despertaron con el sonido de la aviación alemana surcando el cielo. La Alemania nazi había comenzado a ejecutar el Plan Amarillo («Fall Gelb» en alemán) atacando los Países Bajos, Bélgica, Francia y Luxemburgo: en el caso de los Países Bajos, prescindiendo de una previa declaración de guerra.
Durante la noche, la Luftwaffe violó el espacio aéreo neerlandés, lo atravesó y desapareció por el oeste, dando a los neerlandeses la impresión de que se dirigían directamente al Reino Unido. Pero los escuadrones alemanes dieron la vuelta en el cielo del mar del Norte, girando al este de nuevo para llevar a cabo un ataque sorpresa sobre los aeródromos neerlandeses. Muchos aviones fueron destruidos en el suelo. Los escasos aviones neerlandeses que lograron despegar consiguieron abatir trece aviones alemanes, pero la mayoría fueron destruidos durante la lucha. thumb|left|Tropas alemanas saltando sobre los Países Bajos el 10 de mayo de 1940.
Justo a continuación, los paracaidistas tomaron tierra. Las baterías antiaéreas neerlandesas pudieron derribar numerosos aviones de transporte Ju 52; los datos oficiales se perdieron posteriormente, pero se estima que unos doscientos setenta y cinco aviones de transporte fueron abatidos durante la campaña neerlandesa.
El ataque sobre La Haya terminó en fracaso. Los paracaidistas no consiguieron capturar el aeródromo principal, Ypenburg, a tiempo de permitir el aterrizaje seguro de las tropas de infantería en los Ju 52. Los Landsverks destruyeron las dos primeras oleadas de Ju 52, matando a la mayoría de sus ocupantes. Una vez que la pista de aterrizaje quedó bloqueada por los restos de aviones destrozados, las siguientes oleadas abortaron el aterrizaje y trataron de buscar alternativas, a veces desembarcando a sus soldados en prados o en playas, ocasionando así la dispersión de las tropas. El campo auxiliar de Ockenburg se demostró ineficaz, dado que estaba todavía en construcción. Finalmente, los paracaidistas ocuparon Ypenburg, pero fueron inmediatamente atacados. Un regimiento completo de infantería estaba estacionado en las inmediaciones del aeródromo, y con apoyo de la artillería dispersó a los alemanes en unas horas. El aeródromo de Valkenburg fue asimismo reconquistado, obligando al resto de las tropas aerotransportadas a buscar refugio en el pueblo cercano.