Hijos de J. Barreras (Astillero Barreras) era un astillero español situado en la ciudad de Vigo, su unidad productiva actualmente está integrada en el grupo naval asturiano Astilleros Armon a través de la sociedad mercantil Astilleros Ría de Vigo S.A. Su principal actividad consistía en el diseño y construcción de buques de gran tonelaje en acero de alto valor añadido, así como también de todo tipo de estructuras flotantes en general.
Historia
Década de 1890
Los fundadores de la compañía fueron miembros de la familia de origen catalán Barreras Massó, dedicada a la conserva de la sardina y a la salazón, quienes debido al aumento productivo de su grupo empresarial decidieron dar el salto a la fabricación de sus propios buques pesqueros. Los orígenes de la factoría se remontan al año 1892, cuando el ingeniero José Barreras Massó construye en El Arenal –entre las actuales calles Colón y Oporto de la ciudad de Vigo– un taller en donde emplea inicialmente a 12 trabajadores. En ese mismo año se constituye la sociedad «Viuda e Hijos de José Barreras y Casellas» por parte de Esperanza Massó Ferrer, José y Francisco Barreras Massó, viuda e hijos, respectivamente, del empresario natural de Blanes José Barreras y Casellas, es entonces cuando nace el astillero propiamente dicho.
thumb|right|215px|José Barreras Massó.
En la factoría de El Arenal se construían los cascos y se montaban las máquinas compound a condensación y calderas multitubulares importadas desde Inglaterra, fabricadas por la firma Plenty & Son Ltd., de 20 HP, que mantenían una velocidad de ocho nudos.
Década de 1900
Recién estrenado el , el astillero consiguió un contrato con la Compañía Arrendataria de Tabacos para la construcción de dos pequeños vapores llamados Frau y Rodríguez Beraza, que habían verificado sus pruebas en 1904. Según las crónicas de la época, se trataba de buques «gemelos, perfectamente gemelos, tanto que será difícil distinguir uno del otro. Del corte elegante y marinero que distingue a todas las construcciones que salen de esos acreditados astilleros, son dos bonitos buques que harán la merecida propaganda a la industria local». Al margen de estas dos embarcaciones, a comienzos de esta centuria Vda. e Hijos de José Barreras también hace entrega de diversos pesqueros por encargo de armadores gallegos, entre ellos se pueden citar el Alberta para Romualdo Villar Gómez y el Paco López (ex Cesáreo) para Segundo y Cesáreo Pita Almoina, por ejemplo.
En 1908 Esperanza Massó Ferrer abandona la empresa y se encargan de dirigirla sus hijos José, Federico, Julio y Fernando Barreras Massó, miembros de la tercera generación, quienes fundaron Hijos de J. Barreras, S.R.C. como empresa para la construcción y reparación de buques, así como la fabricación de calderas y máquinas de vapor.
Década de 1910
La construcción de buques para Tabacalera y otros sardineros evolucionaron hacia el denominado «vapor tipo Vigo», modelo de éxito con esloras que oscilaban entre 12 y 20 metros y del que hasta 1918 se habían construido al menos 376 unidades, incluyendo otros pesqueros de distinto porte.
thumb|right|215px|Instalaciones de Hijos de J. Barreras en el año 1903.
El proceso de construcción de estos pesqueros dedicados a la pesca de la sardina con arte de cerco se organizaba en torno a una primitiva cadena de montaje, que utilizaba tres gradas al mismo tiempo, de modo que con un promedio de quince o veinte días salía un buque para su entrega. Cuando el modelo fue conocido en el mundo de la pesca llegaron los contratos de los armadores españoles e incluso de otros países, caso de Reino Unido y Francia, que durante la Primera Guerra Mundial encargaron veinte unidades de una versión adaptada para guardapescas o dragaminas utilizados en los litorales de ambas naciones, e incluso en el estrecho de los Dardanelos, en las costas de Turquía.
Con el aumento de la capacidad productiva la pequeña factoría de El Arenal comienza a quedar pequeña. En 1919 los talleres y el astillero se trasladan a unas nuevas instalaciones en Coya que disponían de una grada para buques de hasta 500 toneladas, ocupando un gran solar, entre las calles Estación y Ramón Soler, desde la Avenida de Beiramar hasta la calle Tomás Alonso.
Década de 1920
Entre 1920 y 1921 construyó los vapores de madera Venus y Minerva encargados por la Compañía Viguesa de Navegación, de 300 toneladas cada uno y el velero Gelmírez, de 200 toneladas.
En 1927 el astillero construyó su primer buque de casco de acero, nombrado Aragón y destinado a la pesca en el Gran Sol. La plantilla había alcanzado entonces setecientos empleados, lo que nos aproxima a la importancia de la actividad fabril en curso. En 1928 la empresa se convirtió en Hijos de J. Barreras, S.A. y entonces comenzó la etapa contemporánea del que fue el más importante astillero de la Ría de Vigo.
Durante el primer tercio del Vigo creció por los cuatro costados, en lo económico, urbanístico y social, con el trabajo de una masa de trabajadores patroneados por la burguesía local que se había involucrado en el desarrollo industrial de la región. La cuarta generación Barreras, los hermanos Barreras Massó, abanderó proyectos como la Liga Marítima de Vigo, el Lloyd Gallego, la Asociación General de Industrias Pesqueras y la revista Industrias Pesqueras, entre otras.
Al final de la década de los años veinte la construcción naval entró en crisis, que pudo superar cuando los hermanos Barreras decidieron la reconversión de la empresa en sociedad anónima, reduciendo el capital social a cinco millones de pesetas, la mitad de lo que hasta entonces figuraba en los libros de contabilidad.
Década de 1930
En esta estructura la empresa se mantuvo hasta 1932, cuando se incrementó la demanda de pesqueros debido al establecimiento de una base de operaciones en Algeciras propiedad de la familia Barreras. En el citado año, comenzó la fabricación de motores diésel bajo licencia de la firma holandesa Werkspoor y también la serie de pesqueros del modelo Standard 29, bacaladeros de hasta 60 metros de eslora que faenaban en los caladeros de Terranova. La cuarta generación de la familia Barreras Massó amplió sus negocios con la participación en empresas armadoras, consignatarias –caso de Gaspar Barreras Massó–, fábricas de conservas, litografiado para envases La Metalúrgica, extracción minera y saltos de agua en Turquía, Grecia y Serbia.
thumb|right|215px|Maqueta del Campaláns.
En esta etapa, la construcción más destacada fue la del petrolero Campaláns, construido por encargo de CAMPSA y entregado en agosto de 1934. Al margen del mencionado buque, de sus gradas también saldrían durante esos años dos guardapescas para la Armada y varios pesqueros encargados por la familia Massó.
Al comienzo de la Guerra civil española las industrias fueron ocupadas y militarizadas por el bando sublevado para ser controladas por la Jefatura de Movilización Industrial, estamento con sede en Valladolid. En el caso de astillero Barreras gran parte de su actividad se destinó preferentemente a la fabricación de material bélico como bombas de avión, aunque sin dejar de lado la construcción de nuevos buques, como el aljibe Venancio, para Víctor Montenegro y el transbordador Palmenense para un armador portugués. Cuando acabó la contienda, en 1939 inició la construcción de los pesqueros de casco de acero de la patente suiza Maier.
Década de 1940
thumb|215px|izquierda|El Bernardo Alfageme en Coya.
En 1940 comenzó la primera serie de buques de 250 toneladas de desplazamiento –propulsados por motores Werkspoor de 330 CV de potencia, fabricados bajo licencia en el mismo astillero–, denominados «Standard-Barreras». Este modelo sería perfeccionado entre 1947 y 1950, cuando la pesca por parejas del bacalao en Terranova requirió de embarcaciones de un mayor radio de acción, lo que dio origen al modelo «Super-Standard». Entre ellos figura el buque Bernardo Alfageme, construido en 1944, que se conserva como monumento estático en la ciudad de Vigo. En tanto, en octubre de 1946 se hizo entrega del costero Virgen de Lluch.
thumb|215px|Fernando de Miguel Rodríguez, director comercial del astillero desde 1947 hasta su fallecimiento en 1955.
A finales de este decenio llegó el contrato más importante en esta época de la historia del astillero gallego. Los días 4 de febrero y 15 de noviembre de 1949, la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante española firmó los contratos para la construcción de dos buques del tipo L del Plan de Nuevas Construcciones. Ambos formaban parte de la tercera fase de dicho plan y en origen estaban destinados a los servicios intercoloniales de Guinea española; posteriormente el proyecto sería modificado para su conversión en buques mixtos y ENE intentó, y finalmente consiguió, venderlos a Compañía Trasmediterránea para su inclusión en las líneas de soberanía nacional. Las negociaciones no estarían exentas de dificultades y tensiones, lo que motivó la intervención directa del Consejo de Ministros, que finalmente impuso la venta de ambos buques.
Década de 1950
En consonancia con las dificultades que entonces existían en la industria naval española, la construcción de ambos buques se retrasó considerablemente en el tiempo. En septiembre de 1952 se procedió a la puesta de quilla y el 30 de mayo de 1953 se celebró la botadura del primero, bautizado con el nombre de Ciudad de Huesca. Un año después, el 31 de mayo de 1954, se procedió a la botadura del segundo, llamado Ciudad de Teruel. Las entregas oficiales se producirían los días 30 de junio de 1954 y 29 de marzo de 1955, respectivamente.
thumb|izquierda|215px|El carguero Isabel Flores, puerto de Rotterdam, 1964.
En 1959 se entregan los cargueros Puerto de Huelva encargado por Naviera Odiel y el Isabel Flores para el armador Manuel Rocafort. En ese mismo año un incendio causó graves daños en el astillero Hijos de J. Barreras, afectó principalmente al edificio de oficinas y entre las pérdidas se encontraba el archivo documental y fotográfico. Las labores de reconstrucción del inmueble afectado realizadas según proyecto del prestigioso arquitecto vigués Antón Román Conde se prolongaron durante un año. Recientemente se han realizado labores de restauración de la documentación técnica destruida en este incidente que han permitido la recuperación de gran parte de los archivos.
Es reseñable indicar que esta década fue muy prolífica para el astillero, ya que creció hasta convertirse en la quinta empresa manufacturera de Galicia, solo por detrás del también astillero Astano, la fábrica de jabones La Toja, la conservera Massó y la fábrica de cerámica Manuel Álvarez e Hijos.
Década de 1960
La construcción de buques pesqueros alcanzó su punto culminante en la década de los sesenta, etapa en la que el astillero llegó a tener una plantilla de 1 800 trabajadores. En 1963, la sociedad alicantina Lloret y Llinares encargó la construcción del primer buque factoría de arrastre por popa y Pescanova en 1969 los buques Miño y Sil, que fueron entonces los mayores de su clase construidos en la Ría de Vigo, con un desplazamiento de 6 420 toneladas y motores de 4 000 CV de potencia. Otros ramperos destacados de este periodo fueron el Mar de Labrador para Motopesqueros de Altura Reunidos (M.A.R.), buque amadrinado en 1964 por Carmen Martínez-Bordiú, nieta del Jefe del Estado, en presencia del Ministro de Marina de la época, Pedro Nieto Antúnez. De ese mismo año también datan el Leiza y el Mar de Hielo, para Pesquera Vasco-Astur S.L. y los hermanos Salvador, Antonio y José Borras, respectivamente. Estas tres unidades diseñadas para faenar en caladeros de Sudáfrica eran especialmente rápidos, llegando a alcanzar velocidades de hasta 18 nudos, por lo que fueron apodados los «galgos de Barreras».
thumb|left|215px|Antiguo cartel publicitario de Hijos de J. Barreras expuesto en el Museo del Mar de Galicia.