La abadía territorial de San Mauricio o de San Mauricio de Agauno ( y ) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Suiza. Se trata de una abadía territorial latina inmediatamente sujeta a la Santa Sede. Desde el 31 de octubre de 2025 su abad electo es Alexandre Ineichen, de la Congregación Suiza de San Mauricio de Agaune.

Territorio y organización La abadía territorial tiene 9085 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte del cantón del Valais.

La sede de la abadía territorial se encuentra en San Mauricio, en donde se halla la Catedral de San Mauricio.

En 2023 en la abadía territorial existían 5 parroquias:PAROISSES DESSERVIES PAR LES CHANOINES DE SAINT-MAURICE la basílica abacial que tiene rango de parroquia y que incluye la abadía propiamente dicha, la basílica, el colegio, la capilla de Vérolliez y la residencia para ancianos St-Jacques (Santiago) la parroquia de Saint Sigismond, San Mauricio y Mex, que incluye la capilla de Notre-Dame-du-Scex la parroquia de Vernayaz la parroquia de Salvan la parroquia de Finhaut

La abadía también atiende 5 parroquias de la diócesis de Sion (Evionnaz, Collonges y Dorénaz, Lavey-Morcles, Massongex y de Vérossaz, Trient), en Suiza, y una de la diócesis de Annecy (la de Vallorcine), en Francia.

La abadía tuvo un papel destacado en la historia de la región y es la más antigua de las abadías de Europa occidental que han mantenido una actividad ininterrumpida hasta el . En ella fue coronado el primer rey de la Borgoña Transjurana, Rodolfo I.

Desde su origen y hasta el se practicaba la laus perennis, o salmodia perpetua. Los monjes fueron entonces sustituidos por canónigos regulares que adoptaron la regla de san Agustín en 1128.

La abadía nunca dependió de una diócesis o de un obispo, ya que desde su fundación se ha beneficiado de la mediatización papal que la coloca bajo la autoridad directa del papa. Después de haber sido una nullius diócesis se convirtió en abadía territorial, en la que el abad ejerce su jurisdicción espiritual sobre su comunidad a la vez que sobre las parroquias que dependen de su territorio.

Los religiosos de la abadía conforman una orden de canónigos regulares autónoma, llamada Canónigos Regulares de la Congregación Suiza de San Mauricio de Agaune y afiliada a la Confederación de los canónigos regulares de San Agustín. No viven todos en San Mauricio; 4 enseñan en el colegio, 5 ofician en el territorio de la abadía, 17 en la diócesis de Sion y 4 sirven en otras diócesis.

La abadía tiene un «colegio» (colegio e instituto) fundado en 1806. Es un establecimiento privado, ya que pertenece a los canónigos, y concertado en virtud de un convenio firmado en 1806 con el gobierno del Valais que lo subvenciona.

Tesoro de la abadía Entre las numerosas piezas expuestas las más destacadas son: arca relicario del abad Nantelme, de 1225 arca relicario de los hijos de San Segismundo, del gran arca relicario de San Mauricio, del relicario de la Santa Espina, regalado por Luis IX de Francia la arqueta de Teuderico, merovingio, del jarrón de sardonyx, de antes de la era cristiana y realzado con orfebrería carolingia jarro de Carlomagno, época carolingia, con esmaltes bizantinos relicario mayor de San Cándido, circa 1165

Historia El nombre original de la localidad es Tauredunum, nombre de un castillo cercano que Mario de Avenches denominaba Castrum Tauredunense en el . Este edificio habría desaparecido en el corrimiento de tierra del monte Tauredunum ocurrido en 562 o 563. En 385 Ambrosio de Milán, de paso por la localidad camino de Tréveris, decidió que se llamase Agaunum, siguiendo el ejemplo de San Jerónimo que se refiere al combate de los mártires como "agones martyrum",Lettres sur la vérité du martyre de Saint-Maurice et de sa légion (Cartas sobre la verdad del martirio de San Mauricio y su legión). del término agón que se empleaba para la víctima que los emperadores inmolaban antes de emprender una expedición.

Templo romano de Higía El emplazamiento fue un lugar consagrado al menos desde la época romana, y se encontró allí un altar dedicado a las ninfas al lado de una fuente con la misma dedicación. La tradición oral cuenta que la antigua capilla de San Juan Evangelista, convertida posteriormente en la iglesia de San Mauricio, fue levantada sobre un antiguo templo dedicado a la diosa Higía. De hecho en este lugar sagrado se prohibieron edificaciones civiles hasta el (Ut de loco quem morte Theboei martyres et effusione sanguinis...ornaverant, promiscui vulgi habitatio commista tolleretur...Igitur visum est ut remotis familiis secularibus...); en aquella época, el pueblo de San Mauricio (burgum sancti Mauritii) y el hospital Santiago (Dedit Sancto Mauritio ad hospital) se extendían dentro de un recinto cerrado por murallas y estaban separados del monasterio por unas tierras cultivadas, tal y como se describe en unas cartas otorgadas en 1003 y 1046 (Casale unum in burgo Sancti Mauritii para el pueblo, mansum unum in Agauno loco in plano para el hospital). La unificación del pueblo y del monasterio empezó a materializarse a partir de 1018, con las restituciones hechas por Rodolfo III de Borgoña, y se completó en 1163 cuando la abadía adquirió todos los derechos eclesiásticos de los obispos de Sion.Mémoires de l'institut national Genevois (Memorias del Instituto Nacional Ginebrino).

Leyenda de la masacre de la legión tebana thumb|derecha|Masacre de la legión tebana (detalle de un relicario del tesoro de la abadía)

Según una tradición (passio) relatada en el por Euquerio de Lyon, obispo de Lyon, una legión romana compuesta de soldados reclutados en la Tebaida (Egipto) y convertidos al cristianismo habrían sido martirizados cerca de Agauno (hoy San Mauricio) alrededor del año 300. Estos legionarios tebanos se habrían negado a participar en las persecuciones contra los cristianos de la región y habrían rechazado practicar ritos paganos del ejército romano. San Euquerio cita a sus comandantes, Mauricio, Exuperio y Cándido, al veterano Víctor y a dos otras víctimas, Ursino y Víctor, que habrían corrido la misma suerte en Soleura. La leyenda fue brevemente mencionada por primera vez en otra leyenda, la de Víctor de Marsella, escrita a finales del , y fue descrita por Euquerio de Lyon hacia 435, en una carta dirigida a Salvio, obispo de Sion. El relato de San Euquerio fue retomado en la biografía de Román de Condat (muerto en 460), dictada a un monje por su discípulo y sucesor, y en la homilía que San Avito, obispo de Viena, pronunció el 22 de septiembre de 517 en la ceremonia de consagración de la abadía.

Según Amédée Thierry, esta legión podría haber sido formada a partir de diversos cuerpos desempleados de los ejércitos de Oriente, entre otros la legión XXII. Señala que esta legión, denominada «Feliz», estaba acantonada en Tebas (Egipto) antes de ser trasladada a Aelia Capitolina, la actual Jerusalén, donde tres de sus principales oficiales, Mauricius, Experius y Candidus, habían sido convertidos al cristianismo por el obispo Himeneo. Una vez en Roma, se comprometieron ante el papa Cayo a que no perseguirían a los cristianos. Para Charles Robert se trata de la «Iª Maximiana Thebaeorum» y de la «IIIª Diocletiana Thebaeorum»,Histoire des ordres monastiques, religieux et militaires, et des congrégations séculières (Revista arqueológica de documentos y memorias relativos al estudio de los monumentos, a la numismática y a la filosofía de la Antigüedad y de la Edad Media). dos legiones que Maximiano y Diocleciano habían creado en sus campañas en el Norte de África cuando, tras haber sometido las ciudades de Coptos y de Busiris, en el Bajo Egipto, incorporaron a sus jóvenes en tres legiones: la «Iª Jovia Foelix Thebaeorum», la «Iª Maximiana Thebaeorum» y la «IIIª Diocletiana Thebaeorum».

Fue Teodoro de Sion, primer obispo del Valais a finales del cuyo obispado tenía su sede en Martigny —antiguamente Octoduro—, quien fundó el primer santuario cristiano en 381 al trasladar allí los restos mortales de los mártires, en una capilla dedicada a San Mauricio y a sus compañeros masacrados, que fue ampliada en los últimos años de aquel siglo. La leyenda de la legión tebana se difundió en el territorio de la Suiza actual, particularmente en los siglos y , y hacia finales del San Severino de Agauno (430-507) hablaba en sus escritos, aparte de la iglesia ya existente, de un monasterio del que fue uno de los primeros abades.Histoire des ordres monastiques, religieux et militaires, et des congrégations séculières (Historia de las órdenes monásticas, religiosas y militares).

La edificación de San Segismundo thumb|derecha|Baptisterio de San Mauricio del , descubierto en las obras de rehabilitación de mediados del

Al principio del el futuro rey burgundio Segismundo, hijo de Gundebaldo —rey burgundio que le inicia en el poder y hace que le reconozcan como su heredero ante una asamblea convocada cerca de Ginebra—, abjura del arrianismo para convertirse al catolicismo entre 502 y 506 siguiendo los consejos de Avito, obispo de Viena, y emprende la construcción de un templo en Agauno sobre el emplazamiento de un santuario más antiguo levantado por Teodoro de Sion, primer obispo conocido del Valais. Aquel santuario albergaba los restos mortales de San Mauricio, mártir del del que la localidad, llamada entonces Agauno (en latín: Agaunum), adoptó posteriormente el nombre para llamarse San Mauricio. Dependía de la diócesis de Sion.Dictionnaire de la Bible (Diccionario de la Biblia). Mientras su padre, Gundebaldo, permanecía fiel al arrianismo, Segismundo abrazó la ortodoxia católica, y desde su ascenso al trono en 516 hizo de la abadía un lugar de peregrinaje para su pueblo. La primera basílica, orientada en un sentido este-oeste al pie de la roca, data de esa época, así como el baptisterio, en el que se realizaba el rito de la inmersión parcial, y que todavía puede visitarse.

Antes de acceder al trono burgundio, Segismundo consultó con los obispos y los condes de su reino a los que había convocado en Agauno. Estaban presentes los obispos Vivenciolo de Lyon, Máximo de Ginebra y Víctor de Grenoble, y los condes Videmaro, Fredebundo, Gondeulfo, Benedicto, Agano, Bonefacio, Teudemundo y Fredeboldo. El príncipe abrió la sesión pidiendo consejo por la salvación de su alma y por la realización de sus proyectos. Los participantes propusieron entonces construir una basílica en la que dar sepultura a los mártires de los que se conocía el nombre, que eran Mauricio, Exuperio, Cándido y Víctor (que algunas fuentes asimilan con Víctor de Marsella que habría escapado a la masacre). Propusieron también construir una cripta para los cuerpos de los otros mártires, constituir un cuerpo de guardia, establecer una salmodia perpetua (unos coros de monjes se turnaban día y noche para mantener una oración continua) y nombrar como abad a Himnemundo que había acudido ex profeso del monasterio de Grigny.Tesoro de la abadía de San Mauricio de Agauno. A los monjes ya existentes añadió unos religiosos prodedentes de Granensis (Grigny), de Insolana (Isla Barbe) y de Jurensis (Condat). El 22 de septiembre de 515, la abadía fue inaugurada en presencia de numerosos obispos, condes y grandes señores –Vivenciolo de Lyon, Máximo de Ginebra, Teodoro de Sion y Víctor de Grenoble, entre otros—. La asamblea duró 16 días para que se terminara de elaborar el reglamento del monasterio.