Clotario Leopoldo Blest Riffo (Santiago, 17 de noviembre de 1899-Santiago, 31 de mayo de 1990) fue un sindicalista, activista social y defensor de los derechos humanos chileno. Participó en la fundación de diversas organizaciones sindicales y sociales, entre ellas la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), la Central Única de Trabajadores (CUT), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Comité de Defensa de Derechos Humanos y Sindicales (CODEHS).
Biografía Primeros años Nació el 17 de noviembre de 1899 en Santiago. Sus padres fueron Ricardo Blest Ugarte, miembro del ejército, y Leopoldina Riffo Bustos, una profesora de escuela primaria. Tuvo dos hermanos, Fernando y Leopoldina. Su abuelo paterno fue Guillermo Blest, inmigrante irlandés de cuyo primer matrimonio nacieron los escritores Guillermo y Alberto Blest Gana. La familia Blest Gana no tuvo mayor contacto con los Blest Ugarte, viviendo estos últimos en una situación austera.Echeverría, p. 34-41 El padre de Clotario Blest falleció cuando él era un niño, por lo que su madre debió mantenerlo a él y a sus hermanos con su sueldo de profesora.
Blest cursó sus estudios primarios en una escuela pública. Posteriormente ingresó al Seminario Pontificio de Santiago, gracias a una beca que le consiguieron unos parientes. Durante los nueve años que estuvo en el internado del Seminario, tuvo como profesores a José María Caro y a Fernando Vives Solar, quienes influyeron en su forma de pensar.Echeverría, p. 43, 45-49 Tras este periodo dio su examen de bachillerato en la Universidad de Chile, recibiendo un diploma en 1918.Echeverría, p. 50. Posteriormente se trasladó al Seminario de Concepción a estudiar teología, donde permaneció dos años bajo órdenes de Alfredo Cifuentes Gómez. Después viajó al seminario de La Serena para completar sus estudios, pero allí decidió que no tenía vocación religiosa y regresó a Santiago.Echeverría, p. 53-54. Según sus propias palabras: “Debe haber en mí un rebelde. No acepto fácilmente órdenes con las cuales no estoy de acuerdo”.Echeverría, p. 59.
En 1921, año en que regresa a Santiago, su madre era directora de escuela, su hermana Leopoldina estudiaba en la Escuela Normalista, y su hermano Fernando seguía la carrera militar. Debido a los problemas económicos de la familia, Blest optó por trabajar en vez de estudiar en la universidad.Echeverría, p. 61. Durante este periodo conoció a Luis Emilio Recabarren, asistiendo a sus charlas y conferencias. Blest fue influenciado por las ideas de Recabarren, a quien se refirió como “el más grande y genuino representante de la clase trabajadora chilena y del pueblo de Chile”.Echeverría, p. 62-63. Blest trabajó como vendedor de aceite de higuerillas, como asistente de un abogado y en una farmacia, antes de ingresar al Servicio de Tesorerías. Durante estos primeros años como empleado público se dedicó a estudiar en su tiempo libre materias como Derecho, Filosofía y Química.Salinas, p. 7.Echeverría, p. 66-67.
Inicios de la actividad social Blest comenzó su actividad social durante los años 1920. En aquella época ingresó a un círculo de estudios llamado El Surco, que era dirigido por el sacerdote Guillermo Viviani Contreras. El objetivo de la organización era luchar por una legislación a favor de la clase trabajadora, promoviendo principalmente la creación de sindicatos.Echeverría, p. 70. También militó en el Partido Popular, creado por Bartolomé Palacios Silva. Blest escribió sus primeros artículos en ‘’El Sindicalista’’, el periódico del partido. Participó además en "La casa del pueblo", una organización dirigida por Viviani que buscaba propagar el sindicalismo y enseñar materias ligadas al cristianismo. Sin embargo, tras años de trabajo en "La casa del pueblo", se desligó de ella tras un conflicto relacionado con la capilla de la organización. Blest había bautizado la capilla con el nombre "Jesús obrero", pero la dirección no estuvo de acuerdo con el apelativo y lo cambió.Echeverría, p. 72-74. También perdió contacto con Viviani, luego que el sacerdote hiciera público su apoyo al fascismo. Por esos años participó en diversas manifestaciones callejeras y mítines donde conoció a varios sindicalistas ácratas de la capital.
Al mismo tiempo formó parte de la Unión de Centros de la Juventud Católica, organización que reunía a obreros jóvenes interesados en aprender del cristianismo y debatir los asuntos que ocurrían en el país. La organización surgió como contrapartida a la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos, de tendencia aristocrática. En 1927 Blest fue elegido presidente de la Unión de Centros.Echeverría, p. 78. Durante este periodo tuvo un romance con una joven llamada Teresa Ossandón Guzmán (1902-1987), quien era dirigente de la Asociación de la Juventud Católica Femenina. Tras un par de años, ambos decidieron ponerle fin a la relación, optando por dedicarse de forma exclusiva a continuar con sus actividades sociales. Ambos cumplieron su promesa, permaneciendo solteros durante el resto de sus vidas. Ossandón se convirtió posteriormente en religiosa carmelita.Salinas, p. 9. Durante este período su hermano Fernando se suicidó y su hermana Leopoldina ingresó al convento del Buen Pastor.Echeverría, p. 84.
Germen Tras desligarse de "La casa del pueblo", Blest fundó en 1928 el grupo Germen, que buscaba difundir principios cristianos distintos a los del sector conservador de la Iglesia Católica, además de apoyar la lucha de los trabajadores. Su logo consistía en una cruz acompañada de una hoz y un martillo. Germen tuvo una revista homónima, en la cual Blest escribía las editoriales y algunos artículos.Echeverría, p. 93-94. La agrupación se consideraba católica y abogaba por la unión de la clase trabajadora prescindiendo de todos los partidos políticos existentes en aquella época. También criticó el rol de la Iglesia en la sociedad, especialmente su actitud con las clases más desposeídas.Echeverría, p. 99-100. En la declaración de principios de Germen se establecía:Salinas, p. 10.
En 1931, el sacerdote Fernando Vives, que había regresado al país, fundó la Liga Social de Chile, donde también participó Blest. Era una agrupación que ante los problemas económicos del país postuló una economía corporativa, cuya base eran las profesiones. Blest, en representación de la Liga, entregó su apoyo al proyecto de República socialista liderado por Marmaduque Grove, al existir ideas afines entre ambos. Sin embargo, el hecho fue criticado por algunos miembros de la Liga, lo que provocó la disolución del grupo.Echeverría, p. 126-128.
El grupo Germen apoyó durante este período al Partido Social Sindicalista, creado por Carlos Vergara Bravo, y al Partido Corporativo Popular, ambos de breve existencia.Echeverría, p. 129-134. En 1935 falleció Fernando Vives, quien había inspirado a Blest en su labor social. Antes de morir, el sacerdote le entregó su crucifijo. Tres años más tarde se disolvió el grupo Germen, producto de diferencias entre sus miembros, quienes siguieron diversos caminos.Echeverría, p. 110
Agrupación Nacional de Empleados Fiscales thumb|right|Logo de la ANEF. Blest trabajó como empleado fiscal desde 1922 en la Tesorería General de la República. En 1929 fue nombrado Tesorero Comunal de Providencia, y en 1934 Tesorero Comunal de San Antonio. En esta última ciudad fundó una escuela nocturna para obreros, además de una sociedad protectora de animales.Echeverría, p. 144-147 Tras su regreso a Santiago contribuyó a la creación de una asociación de empleados fiscales. Dado que la ley no permitía que estos formaran sindicatos, Blest optó por fundar una asociación deportiva en 1938, llamada Asociación Deportiva de Instituciones Públicas (ADIP). Esta agrupación sirvió como antecedente para la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), creada en 1943. Blest fue elegido presidente de la ANEF, cargo que ocupó durante 15 años.Salinas, p. 11 La agrupación tenía como objetivos buscar el "perfeccionamiento económico, cultural y social" de los empleados fiscales. En 1944 el presidente Juan Antonio Ríos dictó a través de un decreto el Estatuto Administrativo de los Funcionarios del Estado, el cual fue creado con ayuda de la ANEF, que hizo algunas observaciones.Echeverría, p. 155-156
En los años posteriores la ANEF logró diversos beneficios para los empleados fiscales. Uno de ellos, la ley N° 7.747, que racionaliza la Administración Pública, fue propuesta por Blest.Echeverría, p. 156-157 Durante su tiempo en la ANEF, Blest influyó en varias personas, incluyendo a Tucapel Jiménez, sindicalista y posterior presidente de la agrupación.Echeverría, p. 164 En 1948 se creó la Junta Nacional de Empleados de Chile (JUNECH), que agrupó asociaciones fiscales y semifiscales como la ANEF, la CEPCH, la ANES, la FEDACH, la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, la Federación Industrial Ferroviaria de Chile y la Asociación de Empleados Administrativos de la Beneficencia. Blest, como presidente de la ANEF, representó a aquella agrupación ante la JUNECH. Ese mismo año se dictó la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, o "ley maldita", que proscribió la participación política del Partido Comunista de Chile. Clotario Blest estuvo desde el principio en contra de la norma y luchó por su derogación.Salinas, p. 15-16 En 1949 participó en la denominada revolución de la chaucha, una manifestación en contra de las alzas en el transporte público.
Central Única de Trabajadores thumb|right|Logo de la CUT. En paralelo a la presidencia de la ANEF, Blest desarrolló diversas medidas para lograr la unidad de los trabajadores del país, inspirado por la negativa situación económica que tenía Chile. Uno de su esfuerzos era lograr la reunificación de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH), organización dividida durante los años 1940 por diferencias políticas de sus miembros.Salinas, p. 12 En 1952 se realizó una concentración de aproximadamente 50 mil trabajadores en la plaza Bulnes, donde Blest anunció la creación de un "comité de unidad" que tendría por objeto fundar un organismo que reuniera a todos los trabajadores del país. Al año siguiente, entre el 12 y 15 de febrero, se llevó a cabo un congreso con más de 2000 delegados que tuvo como resultado el nacimiento de la Central Única de Trabajadores (CUT). En aquella ocasión Blest fue elegido presidente de la organización, cargo que ocupó durante ocho años.Echeverría, p. 183-185 En la declaración de principios de la CUT se expresó:Echeverría, p. 188
Según Blest, la creación de la CUT se debió "no a determinadas personas o dirigentes, sino a la decidida voluntad de la clase trabajadora de llegar a esta unidad".Echeverría, p. 189-190 Uno de los aspectos que el dirigente quiso instaurar en la CUT fue un carácter sindical y gremial, ajeno al actuar de los partidos políticos.Echeverría, p. 193 La organización se mostró opositora al gobierno de Ibáñez y sus políticas económicas, lo cual demostró a través de paros y movilizaciones. El gobierno intentó a través de varios métodos alejarlo de la dirigencia de la CUT, como ofrecerle el cargo de Tesorero General de la República, pero Blest no aceptó. Además de esto, el dirigente fue encarcelado en numerosas ocasiones en virtud de la "ley maldita". En 1954, el ministro de hacienda Jorge Prat Echaurren preparó el traslado de Blest a la región de Tarapacá para evitar que siguiera presidiendo la CUT y la ANEF. Ante esto, el dirigente presentó su expediente de jubilación, lo cual significó su fin como funcionario público.Salinas, p. 15-18