La caída de Robespierre se produjo el 9 de termidor del año II, según el calendario republicano (el 27 de julio de 1794 según el calendario gregoriano). El jacobino Maximilien Robespierre —conocido también como El Incorruptible— era el miembro más destacado y popular del Comité de Salvación Pública, el órgano supremo del «gobierno revolucionario» que ejercía el poder en la Primera República francesa por delegación de la Convención Nacional en unos momentos en que la Revolución francesa vivía sus momentos más difíciles y trágicos. En la tarde del 9 de termidor fue acusado de «tiranía» y detenido por orden de la Convención junto con sus aliados Louis Saint-Just y Georges Couthon —también miembros del Comité de Salvación Pública—, Philippe François Joseph Le Bas —del Comité de Seguridad General— y su hermano menor Augustin Robespierre.

Liberados por la Comuna de París aquella misma tarde-noche, en la madrugada del día siguiente, 10 de termidor, fueron apresados por las fuerzas de la Convención que asaltaron el Hôtel de Ville de Paris donde estaban reunidos con los cabecillas de la Comuna. Al haber sido declarados hors la loi («fuera de la ley») fueron guillotinados sin juicio esa misma tarde, junto con los dirigentes de la Comuna que les habían apoyado. El 9 de Termidor se convirtió así en una de las fechas clave de la Revolución Francesa, aunque su significación sigue siendo objeto de debate, al igual que la polémica figura de Maximilien Robespierre, especialmente en cuanto a su responsabilidad en el Terror.

Antecedentes

Germinal del año II (marzo-abril de 1794): la dictadura del Comité de Salvación Pública thumb|Robespierre. Tras la caída de los girondinos en las jornadas del 31 de mayo-2 de junio de 1793, la izquierda de la Convención Nacional, conocida como La Montaña —e integrada por jacobinos y por cordeliers— se hizo con el poder —aunque sólo agrupaba a un tercio de los diputados; la mayoría, sin una definición política clara, formaban La Llanura—. La invasión de Francia por la Primera Coalición y el estallido de rebeliones «contrarrevolucionarias» en el interior del país –insurrecciones federalistas, rebelión de la Vendée- amenazaban con acabar con la República proclamada por la Convención Nacional en septiembre de 1792, después de la jornada del 10 de agosto que depuso al rey Luis XVI —guillotinado en enero de 1793—. Para hacer frente a esta crítica situación la Convención Nacional puso el «Terror a la orden del día» el 5 de septiembre de 1793 y el 10 de octubre proclamaba que el gobierno sería «revolucionario hasta la paz» —suspendiendo al mismo tiempo la aplicación de la recién aprobada Constitución de 1793—. La ley del 14 de frimario del año II (4 de diciembre de 1793) organizó el «Gobierno revolucionario», bajo la autoridad de la Convención Nacional, «centro único del impulso del gobierno». El órgano superior del mismo era el Comité de Salvación Pública —del que formaban parte desde julio Robespierre, Couthon y Saint-Just— junto con el Comité de Seguridad General, ambos comités nombrados y dependientes de la Convención Nacional, ante la que periódicamente tenían que rendir cuentas. thumb|left|150px| Jacques-René Hébert, líder de los ultra-révolutionnaires cordeliers. thumb|150px| Georges Danton, líder de los citra-révolutionnaires indulgentes. En el mes de germinal del año II (marzo-abril de 1794) fueron eliminadas sucesivamente las dos «facciones» que «amenazaban» al gobierno revolucionario. Robespierre en un discurso del 5 de nivoso (25 de diciembre de 1793) las había llamado los ultra-révolutionnaires y los citra-révolutionnaires, ambos dirigidos por le parti étranger, 'el partido extranjero', que pretendía «la disolución de la Convención nacional» —en un texto posterior escribió: «una [facción] predica el furor y la otra la clemencia; una aconseja la debilidad y la otra la locura»—. La «facción ultrarrevolucionaria» —o Exagerés— eran los cordeliers encabezados por Jacques-René Hébert —de ahí el nombre de hebertistas por el que también se les conocía— que defendían medidas mucho más radicales y que amenazaban con una insurrección para aplastar «el infame moderantismo», como la del 31 de mayo de 1793 que había puesto fin al gobierno girondino. Hébert y el resto de dirigentes cordeliers fueron llevados ante el Tribunal Revolucionario que los condenó a muerte, siendo guillotinados el 4 de germinal (24 de marzo). El 10 de germinal (30 de marzo) fueron detenidos los dirigentes de la «facción citrarevolucionaria», los jacobinos Indulgents encabezados por Georges Danton —de ahí el nombre que también recibieron de dantonistas— y por Camille Desmoulins, ambos amigos de Robespierre —cuyo papel en su arresto y posterior ejecución sigue siendo objeto de debate—. Los «indulgentes» pedían poner fin al Terror y que se negociara con las potencias de la Primera Coalición el fin a la guerra, una vez que las rebeliones interiores «contrarrevolucionarias» parecían dominadas. Fueron declarados culpables de traición por el Tribunal Revolucionario y guillotinados el 16 de germinal (5 de abril de 1794). El diputado Levasseur en sus Memorias escribió treinta y cinco años después: «Fue el más asombroso triunfo [del Comité de Salvación Pública], pero… al mismo tiempo la causa primera de su caída». Por su parte la historiadora Françoise Brunel, quien asegura que Levasseur debería haber incluido en el triunfo al Comité de Seguridad General, afirma: «Es innegable que el drama de Germinal abrió, en el seno de la Montaña, vivas heridas imposibles de cicatrizar».

Tras la eliminación de hebertistas y dantonistas el Comité de Salvación Pública afianzó su dictadura. En cuanto al papel de Robespierre, la historiadora Marisa Linton afirma que «otros miembros del Comité, junto con los miembros del Comité de Seguridad General (responsable de la policía, las cárceles y de la mayoría de las detenciones), fueron tan responsables del funcionamiento del Terror como Robespierre. Algunos de sus colegas eran hombres duros y ambiciosos, a los que no les repugnaba la corrupción a diferencia de Robespierre, y que desdeñaban su sueño de una república virtuosa».

Pradial del año II (mayo-junio de 1794): la división del «gobierno revolucionario» thumb|right|300px|Fiesta del Ser Supremo, 20 de pradial del año II (8 de junio de 1794) Tras el drama de germinal parecía que se había salvaguardado la unidad del «gobierno revolucionario» pero esta no duró demasiado porque al mes siguiente las relaciones internas entre los miembros del Comité de Salvación Pública comenzaron a degradarse con motivo de las diferencias surgidas entre Lazare Carnot, el principal responsable de las cuestiones militares en el seno del Comité, y Saint-Just, el delegado del Comité para el Ejército del Norte, que se enfrentaba en la frontera con los Países Bajos austríacos a las tropas del Imperio. Carnot era partidario de la anexión de la región costera de Flandes, mientras que Saint-Just proponía una táctica estrictamente defensiva sobre el río Sambre.

Pero el inicio de la división suele situarse en la celebración de la fiesta del Ser Supremo del 20 de pradial (8 de junio). El 18 de floreal (7 de mayo) Robespierre había presentado un informe en la Convención Sobre las relaciones de las ideas religiosas y morales con los principios republicanos, y sobre las fiestas nacionales, que dio lugar a la promulgación ese mismo día de un decreto estableciendo el deísta culto del Ser Supremo, lo que suponía poner fin al movimiento ateo descristianizador iniciado en brumario del año II (octubre-noviembre de 1793) por los «ultrarrevolucionarios». En la celebración de la fiesta del Ser Supremo el 20 de pradial, Robespierre como presidente de la Convención desde el 16 de pradial, marchó solo en cabeza del desfile. Según el testimonio de Levasseur la fiesta del Ser Supremo encolerizó a Billaud-Varenne y a Collot d'Herbois, ambos miembros del Comité de Salvación Pública, porque era un «síntoma de vuelta al orden». thumb|150px|Georges Couthon, miembro del Comité de Salvación Pública. Uno de los amigos y aliados de Robespierre. La división se ahondó a propósito de la Ley de 22 de pradial (10 de junio) que simplificaba aún más los procedimientos judiciales del Terror. El origen de la ley se remontaba a los decretos de Ventoso (febrero-marzo de 1794) que habían determinado que los bienes de los «enemigos de la revolución» fueran confiscados y repartidos entre los patriotas desheredados (malheureux). Para ello se habrían de crear «seis comisiones populares para juzgar rápidamente a los enemigos de la Revolución detenidos en las prisiones», distinguiéndolos de los patriotas injustamente encarcelados. La organización de las comisiones correspondió a los dos comités, pero una ley aprobada a propuesta de Saint-Just el 27 de germinal (16 de abril) atribuyó al Comité de Salvación Pública la vigilancia de las autoridades y de los agentes públicos, lo que se tradujo en la creación del Bureau de surveillance administrative et de police ('Oficina de vigilancia administrativa y de policía'), nuevo organismo que amenazaba con invadir las competencias del Comité de Seguridad General.

El 22 de pradial (10 de junio) Couthon presentó ante la Convención un proyecto de ley redactado por él con el acuerdo de Robespierre dirigido a completar y a reformar el Tribunal revolucionario. Después de criticar el funcionamiento de la justicia —«el orden judicial era tan favorable al crimen como opresivo para el inocente», dijo—, Couthon explicó el motivo de la ley: «El retraso en castigar a los enemigos de la patria no debe ser más que el tiempo de reconocerlos; se trata menos de castigarlos que de aniquilarlos». Así para hacer más rápida y efectiva la justicia revolucionaria, la ley proponía que las pruebas «morales» valieran tanto como las pruebas «materiales» en la condena de un sospechoso y que «la regla de las sentencias» fuera «la conciencia de los jurados», por lo que se suprimían los abogados defensores de los acusados. La ley fue aprobada pero levantó las suspicacias del Comité de Seguridad General que ni siquiera había sido consultado durante su redacción. Esto se sumaba al rechazo del Comité al Boureau de policía creado por Robespierre y Saint-Just con la ley de germinal y que interfería con sus competencias. thumb|left|150px| F.L. Bourdon de l'Oise, representante en misión enemigo de Robespierre Dos días después de aprobarse la Ley del 22 de pradial (10 de junio), Robespierre pronunció un discurso en el Club de los Jacobinos en el que habló de la existencia de conspiradores que se sentaban incluso en los escaños de la Montaña. Cuando Bourdon de l'Oise —sobre el que Robespierre había escrito: «Se cubre las espaldas con el delito de La Vendée, donde se permitió… el placer de matar voluntarios con sus propias manos. Aúna perfidia con ira»—, increpó a Robespierre para que demostrara lo que acababa de decir éste le respondió:

thumb|150px|left|Marc Vadier, miembro del Comité de Seguridad General. Enemigo de Robespierre, Saint-Just y Couthon thumb|200px|Catherine Théot