thumb|300px|Jardines de Versalles, vista desde la Place d'Armes. La jardinería del Barroco se desarrolló en Europa desde el hasta mediados del . Durante ese período la jardinería estuvo muy vinculada a la arquitectura y el urbanismo, con diseños racionales donde cobró preferencia el gusto por la forma geométrica. Su prototipo fue el jardín francés (también llamado clásico o formal), caracterizado por mayores zonas de césped y un nuevo detalle ornamental, el parterre, como en los Jardines de Versalles, diseñados por André Le Nôtre. El gusto barroco por la teatralidad y la artificiosidad conllevó la construcción de diversos elementos accesorios al jardín, como islas y grutas artificiales, teatros al aire libre, ménageries de animales exóticos, pérgolas, arcos triunfales, etc. Surgió la orangerie, una construcción de grandes ventanales destinada a proteger en invierno naranjos y otras plantas de origen meridional. El modelo de Versalles fue copiado por las grandes cortes monárquicas europeas, con exponentes como los jardines de Schönbrunn (Viena), La Granja (Segovia), Het Loo (Apeldoorn), Drottningholm (Estocolmo) y Peterhof (San Petersburgo).

En esta época surgieron dos tendencias opuestas a la hora de concebir jardines: una más racional, más centrada en la intervención del hombre en la naturaleza, cuyo paradigma fue el «jardín francés» (o «jardín tectónico»), que fue el que más estuvo de moda en este período y se considera el arquetipo del jardín barroco; y otra que otorgaba más libertad a la naturaleza salvaje, con pequeñas intervenciones para acentuar el aire bucólico del paisaje, cuyo principal exponente fue el «jardín inglés» (o «jardín de paisaje»), que tuvo su máximo desarrollo durante el romanticismo, entre los siglos y .

El jardín francés se articuló en función de diversos factores: el aprovechamiento del terreno y los recursos hidráulicos, la configuración de una perspectiva visual abierta hacia el horizonte y el sometimiento de la vegetación en razón de la escala y la geometría, con setos tallados en forma de topiaria y parterres diseñados conforme a patrones, de los cuales el más arquetípico resultaría ser el «parterre bordado» (broderie). El jardín se estructura por lo general alrededor de un castillo o palacio, y además de las zonas vegetales se da mucha importancia al sistema de caminos y avenidas (allées) que lo envuelve, así como a los canales, estanques y fuentes que, junto a la decoración escultórica, son el principal detalle ornamental del jardín. El complemento de todo ello es el bosquete,Del francés bosquet, y este del italiano boschetto, «bosquecillo». En jardinería, un bosquete es un bosque artificial, destinado al recreo. un tipo de bosque de jardín que se suele podar y acondicionar para albergar espacios de reunión o pabellones de recreo, y que puede ser irregular o configurado en quincunx, un patrón básico de cinco árboles dispuestos como en el dibujo del número cinco de los dados, y que repetido sucesivamente genera unas arboledas alineadas perceptibles en ángulo recto o diagonal.

Contexto histórico thumb|300px|Vista aérea de los Jardines de Versalles, grabado del . El Barroco fue un período de la historia del arte propio de la cultura occidental, originado por una nueva forma de concebir el arte (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el y principios del , con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo.

El fue por lo general una época de depresión económica: las malas cosechas conllevaron el aumento del precio del trigo y demás productos básicos, con las subsiguientes hambrunas;A lo largo de todo el siglo se sucedieron continuos episodios de malas cosechas que, unidas en numerosas ocasiones a la peste y la guerra, provocaron graves hambrunas. Entre las más graves, se encuentran la de 1625 en Francia, 1630 y 1631 en Francia e Italia, 1637 en Francia y Alemania, 1661 y 1662 nuevamente en Francia, 1693 y 1694 en Francia y Países Bajos, y 1696 en casi toda Europa septentrional. La recurrencia de estas desgracias puso de moda la invocación A fame, peste e bello libera nos, Domine («del hambre, la peste y la guerra líbranos, Señor»). el comercio se estancó, especialmente en el área mediterránea, y solo floreció en Inglaterra y Países Bajos gracias al comercio con Oriente y la creación de grandes compañías comerciales, que sentaron las bases del capitalismo y el auge de la burguesía. La mala situación económica se agravó con las plagas de peste que asolaron Europa a mediados del , que afectaron especialmente a la zona mediterránea.La peste bubónica fue recurrente a todo lo largo del siglo, que si bien fue el último en tener grandes pestes en Europa dejó a su población diezmada. En Londres, por ejemplo, se registraron graves epidemias en 1603, 1625, 1636 y 1665, con un total de 130 000 fallecidos. En Mantua, la peste de 1630 eliminó al 70 % de su población. Otro factor que generó miseria y pobreza fueron las guerras, provocadas en su mayoría por el enfrentamiento entre católicos y protestantes, como es el caso de la guerra de los Treinta Años (1618-1648). Todos estos factores provocaron una grave depauperación de buena parte de la población.

Por otro lado, el poder hegemónico en Europa basculó de la España imperial a la Francia absolutista, que tras la Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos (1659) se consolidó como el más poderoso estado del continente, prácticamente indiscutido hasta la ascensión de Inglaterra en el . Así, la Francia de los Luises y la Roma papal fueron los principales núcleos de la cultura barroca, como centros de poder político y religioso —respectivamente— y centros difusores del absolutismo y el contrarreformismo. España, aunque en decadencia política y económica, tuvo, sin embargo, un esplendoroso período cultural —el llamado Siglo de Oro— que, aunque marcado por su aspecto religioso de incontrovertible proselitismo contrarreformista, tuvo un acentuado componente popular, y llevó tanto a la literatura como a las artes plásticas a cotas de elevada calidad. En el resto de países donde llegó la cultura barroca (Inglaterra, Alemania, Países Bajos), su implantación fue irregular y con distintos sellos peculiarizados por sus distintivas características nacionales.

Teoría de la jardinería en el Barroco thumb|200px|Antoine Joseph Dezallier d'Argenville, grabado de Vincenzo Vangelisti (1775) basado en una pintura de Hyacinthe Rigaud de 1719. Durante la era barroca la jardinería tuvo un amplio desarrollo tanto técnico como teórico, y evolucionó desde la simple adecuación de un espacio natural adaptado a la habitabilidad del ser humano hasta elevados grados de diseño y planificación, de ordenación del espacio e integración del elemento natural con elaborados programas artísticos capaces de generar conjuntos de refinada evocación tanto sensorial como intelectual. La jardinería se elevó en esta época a un arte de pleno derecho, casi indisolublemente asociado a la figura del arquitecto, por cuanto su diseño conlleva un elaborado proyecto racional y profesionalizado. La concepción del jardín se planifica globalmente con el resto de las artes, especialmente la arquitectura, pero también la escultura, la escenografía, el diseño hidráulico, etc. Así, en esta época la jardinería pasó a ser «el arte de ordenar la naturaleza según principios arquitectónicos».

El modelo arquetípico de jardín barroco, el jardín francés, se nutrió en buena parte de las aportaciones teóricas y técnicas del jardín renacentista italiano, especialmente de la concepción elaborada por Leon Battista Alberti de la casa y el jardín como una unidad artística basada en formas geométricas (De Re Aedificatoria, IX, 1443-1452), así como en el modelo expuesto por Francesco Colonna en su Hypnerotomachia Poliphili (1499), que introducía el uso de parterres y el empleo del arte topiario para dar formas caprichosas a los árboles. También influyó en el jardín barroco el diseño de las eras a partir de formas axiales, expuesto por Sebastiano Serlio en Tutte l'opere d'architettura (1537).

La evolución del modelo italiano al francés estuvo marcada por diversos factores, especialmente en lo referente al auge político de Francia y a la propagación de sus valores programáticos, como el centralismo, el absolutismo y el racionalismo, que acentuaron los aspectos dramáticos del estilo renacentista. Así, aunque la jardinería francesa asumió el concepto geométrico de la italiana, derivó hacia nuevas formas, debido por una parte a una nueva concepción del jardín como elemento de prestigio social y por otra al desarrollo económico y social del estado francés, que tras sus continuos conflictos y divisiones hasta prácticamente comienzos del empezó una nueva etapa de consolidación nacional, que comportó una bonanza económica y una visión de fomento de las bellas artes como seña de identidad de la cultura francesa por un lado, y como producto de prestigio para la economía nacional por otro. Por otro lado, el factor medioambiental marcó las pautas para una diferenciación de ambas tipologías jardineras: así como en Italia el terreno es más abrupto, el clima más caluroso y la pluviometría más escasa, en Francia el terreno suele ser más llano, y el clima más estable y con abundantes precipitaciones. Por lo demás, la cultura francesa asimiló parcialmente las innovaciones renacentistas, tomando lo superficial sin profundizar en su esencia, y adaptando sus características a la idiosincrasia francesa —como el frecuente uso en arquitectura de la tipología del castillo—. Todos estos factores conllevaron a la diferenciación entre ambos estilos: el mayor uso de flores en la jardinería francesa propició el desarrollo de los parterres, al tiempo que un mayor aprovechamiento de los recursos hidráulicos favoreció el aumento de fuentes, estanques y canales; unido a la proliferación de estatuas y otros detalles ornamentales gracias al impulso otorgado a las artes fueron los principales puntos de caracterización del nuevo jardín francés.