Enrique Márquez Jaramillo (San Luis Potosí, 4 de marzo de 1950), conocido en México y fuera de él como Enrique Márquez, es un poeta, historiador y político mexicano que participó, a principios de 1994, en la Comisión para la Paz y la Reconciliación en Chiapas con motivo del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en ese estado. En su libro ¿Por qué perdió Camacho?/Revelaciones del Asesor de Manuel Camacho Solís (México, 1995, Ed. Océano), Márquez documenta y analiza con fuentes de primera mano el proceso transcurrido entre el alzamiento indígena y los Diálogos de Paz de San Cristóbal. Entre 2007 y 2010, fue el responsable de organizar los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución en la Ciudad de México. A finales de 2012, convocó a la Cumbre Mundial de Indignados, Disidentes e Insurgentes, que se celebró en la misma ciudad.
Biografía Nació el 4 de marzo de 1950 en la región altiplano potosino. Realizó sus primeros estudios en el Internado No. 10 Damián Carmona, una vieja institución modelo de la educación nacionalista y social del cardenismo. Cursó la carrera de Derecho de 1969 a 1974 en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Para financiar sus estudios universitarios trabajó como obrero industrial en diversas factorías de Chicago, Illinois. Esta experiencia y el convivir con los inmigrantes polacos, ucranianos, italianos, puertorriqueños y mexicanos, nutrieron su idea social y motivaron varios proyectos literarios de poesía y relato que permanecen inéditos.
Trayectoria literaria En San Luis Potosí, perteneció a la Sociedad Literaria Manuel José Othón (1967) en cuyos boletines publicó sus primeros poemas, y al Taller Literario de la Casa de la Cultura que coordinaba, en 1973, el escritor ecuatoriano Miguel Donoso Pareja. Compartió esa experiencia formativa con narradores y poetas como Juan Villoro, David Ojeda, José Ignacio Betancourt y José de Jesús Sampedro, Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro.
En la primera mitad de la década de 1970, desde su ciudad natal, fue un intenso promotor de la poesía mexicana en el extranjero y de algunas literaturas del mundo en México. En 1973, invitado por la Universidad de Panamá y la Revista Penélope, impartió un curso sobre poetas mexicanos contemporáneos y participó en varias lecturas con escritores de ese país. Fruto del viaje fue la antología de jóvenes poetas panameños, Los Gorilas duermen la siesta, que publicó en la revista Letras Potosinas.
En 1971, entusiasmado por la emergencia de una nueva generación de poetas españoles, entre los que destacaban Vicente Molina Foix, Leopoldo María Panero, Ana María Moix y Manuel Vázquez Montalbán, preparó, también para Letras Potosinas, una antología de poemas de Manuel Vázquez Montalbán. Más de dos décadas después, cuando éste revisaba la edición de su libro Marcos: el Señor de los Espejos (extensa entrevista al dirigente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN), Márquez y Vázquez Montalbán habrían de conversar largamente, en Barcelona, sobre la insurrección chiapaneca de 1994. En esa ocasión, el desaparecido escritor catalán habría de mostrarse sorprendido de que su poesía hubiera generado interés en una provincia mexicana tanto tiempo atrás.
Colaboró, también en los setenta, en la Revista Cambio, de la Editorial Extemporáneos, que dirigían colectivamente Julio Cortázar, Miguel Donoso Pareja, Pedro Orgambide, Juan Rulfo y José Revueltas. También, en el Suplemento La Cultura en México de Carlos Monsiváis.
En 1975, poco tiempo después de irse a vivir a la Ciudad de México, recibió el Premio Nacional de Poesía Joven de México convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. De 1976 a 1977, fue distinguido con la Beca de Literatura de esta institución, que le permitiría escribir su segundo libro de poesía, Liturgia del Gallo en Tres Pies. Publicado en 1979, el libro llevaba, en su cuarta de forros, este texto de Carlos Monsiváis: “Topos, casadas, tuertas vírgenes, putísimas policías, trapos y topos y policías. Chinche brava, murciélago faletto y fundillón clarín del baile. El repertorio es temible y familiar como una fábula de niños donde las palabras se equivocan de cuarto y proponen un sindicato de alucinaciones, o alguna visión metafórica semejante que me acerque, para llegar por algún modo, al ámbito poético de Enrique Márquez quien es, naturalmente, un santo desmadre, con la santidad de la experimentación y el relato transcurrido entre parodias de parodias y la poesía rescatada en el último instante, cuando ya parecía moraleja surrealista. Todo lo anterior es constancia de lectura y de la ávida y entogada poesía de un escritor excelente, distinto (fusílenlo si es original y si no lo es)”.
En 1979, cuando Monsiváis reeditó su antología La Poesía Mexicana del Siglo XX (México, Empresas Editoriales, 1966), decidió incluirlo en la nueva versión junto con otros jóvenes poetas como Alberto Blanco, Ricardo Castillo, Kyra Galván, David Huerta y Jaime Reyes.
Trayectoria académica Cursó la Maestría en Ciencia Política en el Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México (1975-1977) y el Doctorado en Historia en la Universidad de Perpignan, Francia. En esos años desarrolló un extenso proyecto de investigación que, abarcando diversos estudios de historia política y social de San Luis Potosí de los siglos y , tuvo como sujeto principal la reconstrucción y análisis de la experiencia de poder que el viejo cacique potosino Gonzalo N. Santos y su familia ejercieron en la región Huasteca durante más de un siglo y medio (1806 a 1978). Un primer resultado de este proyecto fue su tesis de maestría La Casa de los Señores Santos: un cacicazgo en la Huasteca Potosina, 1876-1910 que, al desarrollar la hipótesis sobre los orígenes no populares de la Revolución Mexicana, habría de ser considerada como una contribución historiográfica importante por diversos historiadores mexicanos y extranjeros. Entre esos estudiosos, especialistas en el tema, se encuentran: Romana Falcón, Jean Meyer, Alan Knight, Wil Pansers, Claudio Lomnitz, Guy P.C. Thomson,, Antonio Escobar y Carlos Monsiváis.
Un importante proyecto de investigación que ocuparía sus pesquisas durante toda la década de 1980, fue el estudio de la trayectoria política e ideológica de Ponciano Arriaga, uno de los grandes exponentes del liberalismo social mexicano. Resultado de ese proyecto fue la publicación de las Obras Completas de Ponciano Arriaga, en cinco volúmenes, cuya investigación, compilación, notas introductorias y edición compartió con María Isabel Abella.
Entre las actividades desarrolladas en el ámbito de la promoción institucional y académica, están su contribución a la fundación del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (1984) y al Colegio de San Luis (1997). Ha sido profesor e investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de México, del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana.
Trayectoria política Desde finales de la década de 1960 hasta principios de la de 1970, durante sus años universitarios en su estado natal, se inició en las actividades políticas. Fue representante estudiantil, por elección, en el Consejo Directivo universitario, candidato a la presidencia de la Federación Estudiantil, miembro del Comité de Huelga de la Facultad de Derecho. Poco después de cumplir 20 años, habría de tener su primera responsabilidad como funcionario público. Fue, entre otros cargos, jefe de los Servicios Públicos del Ayuntamiento de San Luis Potosí, puesto desde el que habría de enfrentar una grave sequía regional que en 1974 provocó el desabasto generalizado del agua en la ciudad durante dos meses.
Ya en la Ciudad de México, entre 1981 y 1994, manteniéndose alejado de los partidos políticos, fue asesor de Manuel Camacho Solís en la Subsecretaría de Desarrollo Regional de Programación y Presupuesto, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Comisión para la Paz y la Reconciliación en Chiapas. En ese tiempo, le correspondería participar en importantes proyectos políticos y sociales, como el de la reconstrucción de la Ciudad de México después de los sismos de 1985, la elaboración de la primera legislación ecológica del país y la constitución de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. A finales de 1991,a propuesta del líder cívico Salvador Nava Martínez, intervino como mediador, por parte del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en la negociación del conflicto postelectoral de San Luis Potosí, que tuvo en la propuesta de Nava de ciudadanizar los órganos electorales regionales su punto de solución. El 22 de abril de 1991 participó, en Estocolmo, en la Cumbre de la Internacional Socialista que presidió el excanciller alemán Willy Brandt y que tenía por finalidad la elaboración de la Iniciativa de Estocolmo sobre Seguridad Global y Gobernabilidad, que habría de concluirse en 1995.
Una muestra de la importancia que adquirieron sus ideas y su trabajo intelectual en la política nacional de esa época fue el hecho de que, basado en los escritos de Márquez sobre la historia de los liberales radicales del mexicano, Carlos Salinas terminó por denominar a su proyecto neoliberal como liberalismo social. A este respecto, Manuel Camacho Solís, en su libro El Desacuerdo Nacional dice: "Carlos Salinas denominaría su proyecto neoliberal como Liberalismo Social en un discurso que pronunció en el PRI (4 de marzo de 1992) a partir de unos escritos de Enrique Márquez. Enrique, quien era mi asesor en el Distrito Federal, conocía y admiraba el pensamiento del gran liberal social del siglo XIX, Ponciano Arriaga, cuyas obras completas compiló en cinco tomos y publicó a mediados de aquel año. De ahí salió el término utilizado por Carlos Salinas en adelante, aunque su contenido no tuviera nada que ver con el autor original, quien luchó hasta el final de su vida a favor de la justicia y la libertad".
En noviembre de 1993 viviría de cerca la crisis de sucesión presidencial que enfrentó a Manuel Camacho con Carlos Salinas de Gortari y su gabinete por la candidatura de Luis Donaldo Colosio. Una vez surgida la insurrección del EZLN, dado su prestigio como negociador, y merced a las presiones sociales del momento, Camacho sería designado para encabezar la Comisión para la Paz que habría de darle un curso político al conflicto de Chiapas. Entre enero y marzo de 1994, Márquez participaría como consejero político en los trabajos que llevaron al cese al fuego y a la Ley de Aminstía, y luego a los Diálogos de la Paz en San Cristóbal con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En el libro ¿Por qué perdió Camacho?, revelaciones del asesor de Manuel Camacho Solís (México, Ed. Océano, 1995), dejó constancia de todas esas experiencias.
En 1999, cuando impartía clases para estudiantes de Sociología Política de la Universidad Iberoamericana, se incorporó como colaborador del recién fundado periódico Milenio Diario. Domingo a domingo, en él, publicaría su artículo denominado Diario de la Decadencia, en el que puso en duda, sistemáticamente, la transición democrática de México que demasiados políticos, académicos y comunicadores vislumbraron como la gran opción nacional.