La masacre de Panzós fue un incidente en el que el ejército de Guatemala asesinó a un grupos de indígenas mayas kekchís que protestaban en contra de los abusos de las empresas transnacionales y terratenientes locales que operaban en la región de Alta Verapaz e Izabal conocida como el valle del Polochic. La masacre ocurrió el 29 de mayo de 1978, durante el gobierno del presidente Kjell Eugenio Laugerud García (1974-1978) —durante la guerra civil de Guatemala— en la localidad de Panzós, Alta Verapaz, en el valle del Río Polochic, próxima a la Franja Transversal del Norte. Dejó como resultado cincuenta y tres personas fallecidas —entre hombres, mujeres y niños—, y cuarenta y siete heridos y se produjo luego de que una masiva protesta de los campesinos del valle del Polochic convocada en Panzós fuera reprimida por el ejército. La mayor parte de los cadáveres fueron enterrados en una fosa común, en un intento de «desaparecer las pruebas materiales». En los días posteriores a la matanza, varias decenas de cadáveres fueron vistos en distintos puntos a lo largo del río Polochic.
Contexto histórico
El valle del río Polochic estuvo habitado desde tiempos remotos por población kekchí y pokomchí. Tras la Reforma Liberal de 1871, el presidente Justo Rufino Barrios (1873-1885) comenzó la adjudicación de tierras de la zona a agricultores alemanes.. El Decreto 170 (o Decreto de Redención de Censos) facilitó la expropiación de las tierras comunales de las comunidades indígenas en favor de los colonos alemanes, al propiciar la venta en pública subasta de las tierras comunales. Desde esta época, la principal actividad económica fue la agroexportadora, especialmente de café, banano y cardamomo.Testimonio, en el Centro de Investigaciones de Historia Social. Panzós: CEIHS, 1979. La propiedad comunal, dedicada a cultivos de subsistencia, fue usurpada y se convirtió en propiedad privada dirigida al cultivo y comercialización a gran escala de productos agrarios. Por tanto, las características fundamentales del sistema productivo, fueron desde esa época la acumulación de la propiedad en pocas manos, y una especie de «servidumbre de finca», basada en la explotación de los «mozos colonos».
En 1954, con el golpe de Estado de la Liberación dirigido por la CIA de los Estados Unidos y la compañía trasnacional estadounidense United Fruit Company, la mayoría de las tierras fueron expropiadas, y adjudicadas a los antiguos terratenientes. Flavio Monzón fue nombrado alcalde municipal y en los siguientes veinte años se convertiría en uno de los más grandes terratenientes de la zona. Al inicio de los sesenta Flavio Monzón compró la finca San Vicente, después adquirió Canarias, San Luis, Las Tinajas, y finalmente Sechoc.
En 1964, varias comunidades asentadas durante décadas en la orilla del río Polochic reclamaron títulos de propiedad al INTA (Instituto Nacional de Transformación Agraria), creado en octubre de 1962. Sin embargo, las tierras fueron adjudicadas a Flavio Monzón. Un campesino maya de Panzós afirmó que Flavio Monzón «sacó las firmas de los ancianos para ir a pedir las tierras al INTA. Cuando volvió, reunió a la gente y dijo que, por equivocación del INTA, la tierra había salido a su nombre». El INTA también se encargó de colonizar la Franja Transversal del Norte (FTN), la cual fue definida en 1964 como la parte norte de los departamentos de Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz e Izabal y luego fue creada oficialmente durante el gobierno del general Carlos Arana Osorio en 1970, mediante el Decreto 60-70 en el Congreso de la República, para el establecimiento de desarrollo agrario; al principio, la FTN tenía un gran potential agropecuario y para la explotación de maderas preciosas, pero luego a partir de 1974, se empezó a explotar petróleo comercialmente en las cercanías de la FTN a raíz de los descubrimientos realizados por las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban conjuntamente en el campo petrolero de Rubelsanto, Alta Verapaz.
A lo largo de los años setenta, los campesinos de Panzós siguieron reclamando al INTA la regularización de la propiedad de las tierras. Recibían asesoría legal de la FASGUA (Federación Autónoma Sindical de Guatemala), organización que apoyaba las reivindicaciones campesinas mediante procedimientos legales. Sin embargo, ningún campesino recibió el título de propiedad. Unos, obtuvieron promesas otros, títulos de propiedad provisionales, y también los hubo que sólo recibieron permisos para sembrar. Los campesinos empezaron a sufrir desalojos de sus tierras por parte de finqueros, militares y autoridades locales a favor de los intereses económicos de la compañía Explotaciones Mineras de Izabal (EXMIBAL), además de la explotación minera de otros minerales por la empresa Transmetales, S.A. y los proyectos de explotación y exploración de petróleo: Exxon, Shenandoah y los contratos de Hispanoil y Getty Oil en la Franja Transversal del Norte, al igual que la necesidad de expansión territorial para el embalse de la Planta Hidroeléctrica Chixoy.
En 1978 se instaló un destacamento militar a pocos kilómetros de la cabecera municipal de Panzós, en un lugar conocido como Quinich. En esta época progresó la capacidad de organización de los campesinos, a través de los comités que reivindicaban la titulación de las tierras, fenómeno que preocupó al sector terrateniente. Algunos de estos propietarios ―entre los que se encontraba Flavio Monzón― afirmaron: «Varios campesinos residentes en las aldeas y caseríos quieren incendiar la población urbana con fines de invadir propiedades privadas», y solicitaron protección al gobernador de Alta Verapaz.En el acta municipal 34-64 (publicada el 9 de enero de 1965) se ve el primer antecedente de presencia militar, al asentarse la necesidad de «incorporar el orden en el lugar y la seguridad de sus vecinos».
En mayo de 1978 varios finqueros se reunieron con el gobernador de Alta Verapaz y, considerando que «las concentraciones de campesinos que han venido sucediéndose provocan alarma entre la «población pacífica» [...] [los finqueros solicitan] protección para los habitantes; pues hay un destacamento militar a siete kilómetros de la cabecera municipal que podría trasladarse a la cabecera municipal en vista de que no hay Policía Nacional para prevenir cualquier desorden». El gobernador departamental respondió: «Se tomarán las medidas para contrarrestar cualquier desorden que llegara a cometerse de parte del grupo de campesinos provocadores».
Hacia el 24 o 25 de mayo de 1978, un contingente militar de unos 30 soldados se trasladó de Quinich al salón municipal de Panzós. Cuando un periodista le preguntó al alcalde Walter Overdick García acerca de la razón de la presencia del Ejército en la cabecera municipal, el funcionario respondió: «Se debe a que mucha gente pidió personalmente que el Ejército viniera a ver la tranquilidad del lugar, porque se daban cuenta de que aquí se me amotinaban trescientos, cuatrocientos campesinos».
Varios comuneros de Panzós que viajaron a la capital, manifestaron a los medios de comunicación que los terratenientes «ya los habían amenazado con echarles el destacamento de Zacapa si continuaban alegando sus derechos en las tierras de las Verapaces». El alto mando del Ejército consideraba que la organización campesina era parte activa de la guerrilla y un obstáculo considerable en sus aspiraciones de usufructuar la Franja Transversal del Norte.Más tarde, se supo que Fernando Romeo Lucas García, Kjell Eugenio Laugerud García, entre otros militares, prácticamente poseían el 60% del territorio de Alta Verapaz y que Carlos Arana Osorio y Lucas García tenían intereses económicos en unas petrolera que exploraba la Franja Transversal del Norte. El coronel Valerio Cienfuegos, que comandaba la tropa destacada en Panzós, diría a la prensa días después: «Se sabe que los campesinos se reúnen periódicamente en un campo de entrenamiento».
El 27 de mayo de 1978, cuando varios campesinos del barrio San Vicente (en Panzós) fueron a sembrar maíz a orillas del río Polochic, aparecieron los hijos de un terrateniente de la zona, acompañados por varios soldados armados, y los intimidaron para que dejaran de reclamar tierras. Ese mismo día los militares detuvieron a dos campesinos del barrio La Soledad, y maltrataron a otros.El Ejército detuvo a las dos personas porque los consideró, «sospechosos, que estaban mirando por el parque al destacamento». Hubo algunos disturbios menores, y uno de los campesinos indígenas resultó muerto.
El 28 de mayo, campesinos del barrio La Soledad y de la aldea Cahaboncito entregaron un documento preparado por FASGUA al alcalde Walter Overdick García, con el fin de que este lo leyera en público. En el documento, FASGUA solicitaba al alcalde que intercediera «en favor de los campesinos y tratara de solucionar los problemas por ellos planteados».
El 29 de mayo de 1978, para insistir en el reclamo de la tierra y manifestar el descontento ocasionado por los actos arbitrarios de los terratenientes y de las autoridades civiles y militares, campesinos de las aldeas Cahaboncito, Semococh, Rubetzul, Canguachá, Sepacay, finca Moyagua y barrio La Soledad, decidieron realizar una manifestación pública en la plaza de Panzós. Cientos de hombres, mujeres, y niños indígenas se dirigieron a la plaza de la cabecera municipal de Panzós, cargando sus instrumentos de trabajo, machetes y palos. Una de las personas que participó en la manifestación afirma: «La idea no era pelear con nadie, lo que se pedía era la aclaración de la situación de la tierra. La gente venía de varios lugares y no tenían armas de fuego».
La masacre
thumb|right|Ilustración de Adelina Caal «Mamá Maquín», líder que fue asesinada durante la masacre.
El 29 de mayo de 1978, hacia las ocho de la mañana, la población maya kekchí fue llegando a la plaza hasta que se llenó.Acerca del número de indígenas que se congregaron en la plaza, los datos son controvertidos. Un declarante afirmó que había 1500 personas; otro, 3000 personas; la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), en su compilación de informes sobre Guatemala (del 1 de junio de 1995), calcula que fueron 700. El investigador Matt Davison provee el mismo número. No existe manera de averiguar el número exacto. Sin embargo, todos coinciden en que la plaza se llenó. El alcalde y los funcionarios municipales se encontraban dentro de la sede comunal, reunidos a puerta cerrada. Varios miembros del Ejército armados, algunos con ametralladoras, se encontraban en la puerta y también había francotiradores en el techo de la iglesia (el punto más alto de la aldea).
Alrededor de las nueve de la mañana los campesinos solicitaron hablar con el alcalde sobre sus problemas de tierras. El alcalde accedió a hablar, pero solo con cuatro representantes del grupo. Sin embargo, debido al tumulto la reunión no se pudo realizar. Según una persona que estuvo en la plaza, un militar afirmó: «Si tierras quieren, la van a tener... pero en el camposanto» y acusó a los campesinos de estar «orientados por la guerrilla».