Leonor de la Guerra y Vega Ramírez (fallecida en 1816) fue una activista venezolana que se opuso a la administración colonial española durante la guerra de Independencia de Venezuela. A pesar de haber sido azotada 200 veces por soldados españoles, se negó a delatar a sus compañeros simpatizantes o a renunciar a sus creencias.

Es considerada heroína de Venezuela, desde muy joven siempre apoyó la causa independentista, al igual que su padre, y es recordada por su acto de rebeldía ante las fuerzas reales, cuando decidió colocarse una cinta azul en el cabello, el cual era el símbolo utilizado por las fuerzas independentistas, dejándose ver a la luz pública, lo cual le costó la vida.

Biografía Nacida en Cumaná, fue hija de Luis Beltrán de la Guerra, regidor, procurador y depositario del Cabildo de Cumaná en 1765, alférez mayor en 1768 y fiel ejecutor en 1775; y de Rosa Antonia Ramírez Valderrín, quién era hija del alférez real Juan Dionisio Ramírez y de Leonor de Valderrín. Al menos tuvo dos hermanos, Luis de la Guerra y Vega Ramírez, regidor y fiel ejecutor en 1802, y Salvador de la Guerra y Vega Ramírez. En su ciudad natal contrajo nupcias con José Tinedo de quien tuvo una hija llamada Francisca Antonia.

Desde muy joven Leonor sintió simpatías por la causa independentista, y al igual que su padre, se la recuerda por su acto de rebelión contra las fuerzas reales, luciendo una cinta azul en el cabello. En 1816, el coronel Juan Aldama, jefe y gobernador interino de la provincia de Cumaná, enardecido por los triunfos de Gregor MacGregor en las batallas de Quebrada Honda, Alacrán y El Juncal, descargó su ira en Leonor quién osadamente se había asomado a la ventana con una cinta azul, símbolo que adoptaron los patriotas como divisa política. Leonor fue citada y se encontró frente al gobernador Aldama, siendo víctima de insultos. Fue amenazada con ser torturada, lo cual sin embargo no hizo que abjurara de sus convicciones políticas, ni que revelara quién más apoyaba la causa independentista.

Muerte Fue sentenciada a recorrer las calles, montada en un burro enjalmado, mientras recibía 200 azotes, por insurgente. En cada esquina se la amonestaría, y se la pediría que revelara los nombres de quienes pensaban igual que ella, a lo cual ella siempre respondía: «¡Viva la Patria, muerte a los tiranos!». Leonor se desmayó y fue llevada a su casa. A partir de entonces, afectada por la ofensa sufrida, se negó a ingerir alimentos o recibir asistencia médica, muriendo el mismo año por inanicion. Referencias

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