miniatura|Interior de la basílica.

La Basílica María Auxiliadora y San Carlos es un templo monumental erigido por la Orden Salesiana en la ciudad de Buenos Aires. También conocida popularmente como Basílica de María Auxiliadora, se construyó entre los años 1900 y 1910 y constituye la obra arquitectónica de mayor envergadura realizada por los salesianos de Don Bosco en la Argentina.

El 24 de junio de 1900, el internuncio apostólico ante el gobierno argentino Mons. Antonio Sabatucci bendijo la piedra fundamental del templo por delegación del papa León XIII, quien manifestaba así su consustanciación con la obra de Don Bosco. Por su parte, el presidente de la Nación Argentina Julio Argentino Roca y Teodelina Fernández de Alvear oficiaron de padrinos. A instancias del sacerdote salesiano José Vespignani, la construcción se desarrolló bajo la conducción de su hermano Ernesto Vespignani, un reconocido arquitecto italiano que arribó a Buenos Aires el 4 de febrero de 1901.

De porte monumental y acústica notable, con mezcla de elementos arquitectónicos entre los que sobresalen los del estilo neorrománico lombardo, la basílica cuenta con una cúpula coronada por una linterna que sostiene una imagen de María Auxiliadora de cinco metros de altura. En el frente, la torre campanario de la basílica continúa en un chapitel que remata a 64 m de altura con una cruz, punto sobresaliente del barrio durante varias décadas. El interior presenta tres niveles: la cripta con 16 altares, el templo medio, y el templo superior al que se accede desde el mismo interior por dos escalinatas ubicadas a ambos lados del altar mayor. El templo medio o planta central, con sus altares laterales, y el templo superior conformado por sendas galerías fueron consagrados e inaugurados el 1 de mayo de 1910. El nivel superior remata en el «camarín de la Virgen», el cual alberga una imagen de María Auxiliadora que es motivo de especial devoción por parte de los fieles católicos. El 23 de marzo de 1903, los salesianos de la Argentina lograron que se les confíara esa figura de María Auxiliadora bendecida por san Juan Bosco en la década de 1880, y Vespignani la trasladó de París a Buenos Aires en 1904. La misma fue entronizada en su lugar definitivo el 24 de mayo de 1910, en la víspera del centenario de la Revolución de Mayo, y constituye la máxima expresión de la espiritualidad salesiana del templo.

El 20 de julio de 1915 tuvo lugar la agregación del templo a la Basílica de San Pedro de Roma y el 7 de diciembre de 1924 su agregación a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. El templo fue elevado a la dignidad de basílica menor el 12 de junio de 1942 por el papa Pío XII, a través del breve Bonaerense templum. Su titular es san Carlos Borromeo, pero el 15 de abril de 1953, la Santa Sede declaró a María Auxiliadora «cotitular» de la Basílica, «debiendo ocupar este título el primer lugar». Finalmente, el 24 de mayo de 1956, la imagen de María Auxiliadora ubicada en el camarín recibió la coronación pontificia.

Entre los elementos valiosos que la basílica alberga en su espacioso y fastuosamente decorado interior se encuentra un órgano «Carlo Vegezzi Bossi» (Italia, 1910), considerado entre los más distinguidos de Buenos Aires. Ese instrumento fue inaugurado por el virtuoso Luis Ochoa en 1911, en presencia del compositor italiano Pietro Mascagni.

Desde el punto de vista cultural, el templo constituye uno de los elementos históricos característicos de Almagro, razón por la cual integra el centro del emblema propio de ese barrio porteño. En 2006, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró a la basílica de «interés histórico y cultural».En junio de 2006, mediante la Resolución número 202, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró de «interés histórico cultural de la ciudad de Buenos Aires». Desde el punto de vista religioso, la basílica es la expresión edilicia por antonomasia de la espiritualidad de Don Bosco en la Argentina, concebida como parte del complejo conformado además por el Colegio Pío IX, el Colegio y oratorio San Francisco de Sales, y el Instituto María Auxiliadora. Personalidades notables forman parte de la historia de la antigua iglesia parroquial previa a la construcción de la basílica: siendo niño y según la tesis francesista, Carlos Gardel habría cantado en su coro en 1901 junto con Ceferino Namuncurá, quien ya había recibido allí la confirmación el 5 de noviembre de 1899. En la basílica ya construida, Jorge Mario Bergoglio, luego papa Francisco, fue bautizado en la Navidad de 1936 y, ya como arzobispo de Buenos Aires, presidió las celebraciones litúrgicas en varias oportunidades.

En cuanto a actividades en la actualidad, se desarrollan celebraciones de misa diariamente. Además, también ofrecen servicios de confesión, ayudas a comedores sociales y se celebran los días de San Juan Bosco y de María Auxiliadora los días 31 de enero y 24 de mayo respectivamente.

Historia Antecedentes: la capilla y la iglesia El primer antecedente de la actual basílica fue una capilla dedicada a san Carlos Borromeo, construida a principios del por el terrateniente portugués Don Carlos Dos Santos Valente. Los bienes de este rico comerciante incluían una quinta que se extendía hasta las actuales calles Virrey Liniers y Billinghurst, y las avenidas Díaz Vélez, Medrano, Castro Barros e Hipólito Yrigoyen, donde se ubicaba la capilla mencionada. «La quinta de Valente original tenía alrededor de diez y ocho hectáreas y estableció las edificaciones en las inmediaciones de las actuales arterias Hipólito Yrigoyen y Maza, donde hizo construir una capilla. Conocida con el nombre de su dueño, Don Carlos y demolida en 1860, fue el primer antecedente de lo que hoy es la parroquia de San Carlos.» En 1809, la quinta fue comprada por Juan Bautista Ferreyra y, embargada en 1812, quedó en manos de Miguel Marín, un vecino de la zona.

thumb|Antigua Iglesia parroquial de San Carlos Borromeo, cuya edificación finalizó en 1874 En 1834 y a efectos de reemplazar el Camino Real de Oeste, el gobierno de Juan Manuel de Rosas dispuso la apertura de un camino recto que atravesó el centro de la que fuera la quinta de don Carlos Dos Santos Valente. Como consecuencia de la apertura de ese camino la mencionada quinta quedó dividida en dos: la parte sur fue comprada el 29 de agosto de 1838 por Miguel Ángel Rodríquez, en tanto que el 28 de septiembre de 1839 el acaudalado criollo Julián de Almagro adquirió la parte norte. La mayoría de los historiadores sostiene que de su apellido se habría originado el nombre del barrio de Almagro. «Al abrirse el Camino Real (actual Av. Rivadavia) en 1836, la propiedad de Valente quedó subdividida en dos partes. Valente, en 1839, vendió la fracción norte de su quinta a Julián Almagro, hijo del malagueño Juan Almagro y de La Torre, asesor general del virreinato de Buenos Aires.» Por entonces, la zona era eminentemente rural. En ella se encontraban tambos y almacenes, que alternaban con quintas de árboles frutales, terrenos de labranza, alfalfares y algunos hornos de ladrillos. «Dependía fundamentalmente del movimiento comercial y hacienda de los corrales y mataderos de Miserere. Estuvo poblada por inmigrantes vascos, aunque luego también llegaron los italianos. La zona adquirió mayor impulso y difusión a partir de 1857, con la instalación del ferrocarril del oeste para el que Julián Almagro donó las tierras de las vías y la estación. El barrio se integró además con las quintas de Lorea, Lezica y Lucchi, ubicadas al sur del Camino Real (del Oeste).»

Hacia 1870, la actual calle Quintino Bocayuva de la ciudad de Buenos Aires –en cuya esquina con la avenida Hipólito Yrigoyen se construiría la basílica– se denominaba «Estebarena» en razón del apellido de los dueños del lugar. El 8 de junio de 1871, un grupo de veinticinco vecinos designó la primera comisión iniciadora de la «Sociedad Progresista de la Villa de San Carlos». El 29 de junio se aceptó el terreno donado por don Martín Estebarena para la construcción de una iglesia, cuya escritura a favor de la sociedad se realizó el 15 de marzo de 1872.

El 14 de febrero, los vecinos solicitaron al arzobispo León Federico Aneiros el permiso de edificación de una iglesia en la Villa San Carlos. El 29 de septiembre de 1873, los terrenos donados pasaron a propiedad de la Iglesia, y en 1874 finalizó la construcción del aquel primer templo, cuyo expediente de fundación data del 18 al 25 de marzo.«La iglesia de San Carlos, había sido erigida en terrenos donados por los hermanos Francisco, Fermín y Martín Estebarena, en el año 1872 a la Sociedad Progresista de Almagro. Se había levantado en la mitad de la cuadra de la actual calle Quintino Bocayuva, frente al pasaje San Carlos. Dado que ni los padres bayoneses ni los capuchinos, habían aceptado las responsabilidades por este templo, debieron hacerse cargo unos capellanes dependientes de la parroquia de San José de Flores, pero la Curia eclesiástica consideraba necesaria la instalación de una orden religiosa, con la Iglesia como parroquia.»

Los salesianos thumb|Juan Bosco en 1887. A inspiración suya, los salesianos iniciaron su misión en la Argentina en 1875.|izquierda thumb|Primer anteproyecto salesiano de fines del , que mantenía la primera Iglesia de San Carlos, a la que se sumaba la Escuela de Artes y Oficios, antecedente del actual Colegio Pío IX.

El 14 de diciembre de 1875, los salesianos llegaron a la Argentina provenientes de Génova. Se trataba de la primera misión salesiana realizada fuera de Italia, emprendida a instancias de Juan Bosco, rector mayor de la congregación, y apoyada por el propio Pío IX. Se considera que aquella idea de Don Bosco llevada a la práctica terminó por constituir uno de los acontecimientos de mayor impacto en la historia eclesiástica argentina. «La llegada de los hijos e hijas de San Juan Bosco fue uno de los acontecimientos más salientes de la historia eclesiástica del país».

El gobierno central había sugerido la instalación de un taller-escuela de artes y oficios, que ni el sector público ni las instituciones privadas habían podido abrir hasta el momento. El 27 de abril de 1876 se concretó un acuerdo entre el presbítero salesiano Dr. Juan Cagliero y el Dr. Eduardo Carranza y Viamont, presidente de las Conferencias Vicentinas, para fundar la Escuela de Artes y Oficios. Así, los salesianos llevaron adelante ese proyecto al habilitar un local en las actuales calles Tacuarí y Av. San Juan, que funcionó durante 1877 y 1878. «Una vez instalados allí, los sacerdotes decidieron que para una mejor continuidad de sus objetivos educativos, sería conveniente integrar a los grupos de estudiantes de Mater Misericordiae y de la escuela de la calle Tacuarí en un solo edificio, para lo que la congregación evaluó varias alternativas: (1) Aceptar la oferta por la capilla de Nuestra Señora de Sión próxima a plaza Miserere, de propiedad de la Señora de Lacroze. Esta propuesta no era atractiva porque tenía excesivas obligaciones respecto de misas perpetuas, por lo que la congregación la descartó. (2) Comprar casas vecinas a la Iglesia Mater Misericordiae. Era intención comprar terrenos aledaños a esta última, los cuales resultaban muy costosos y también se desestimó este proyecto. (3) Aceptar el ofrecimiento de la Sociedad Progresista de Almagro, de una iglesia ya existente en el barrio de nombre San Carlos, a lo que se agregaba el ofrecimiento de casa y terrenos contiguos, propuesta que finalmente la congregación aceptó.