La Muralla de Valladolid o cerca de esta ciudad española fue una fortificación medieval cuya antigüedad y existencia ha sido motivo de investigación y especulación por parte de muchos historiadores desde Juan Antolínez de Burgos (Valladolid, 1561 – íd., d. de 1644) hasta los más recientes del . Solo se tiene documentación histórica y testimonio arqueológico de la muralla o cerca construida en los siglos y aun cuando la tradición y algunos comentarios apunten a una primera cerca «hecha de tapial y estacas» anterior a la llegada del conde Ansúrez.Valladolid en la Edad Media, isbn 9788478466863

Con el discurrir de los siglos el recinto amurallado fue cambiando tanto en amplitud como en delimitación; se llegaron a construir cuatro cercas o murallas (cuatro contando con la primitiva de la que se tiene mínima noticia). Alguna tuvo función defensiva como fortificación y otras, las más cercanas en el tiempo, tuvieron un cometido fiscal e incluso sanitario pues al cerrar sus puertas en caso de epidemia se impedía el acceso de los afectados a la ciudad.

Antecedentes históricos Sobre Valladolid como núcleo habitado antes de la llegada del conde Ansúrez no hay información documentada. Sólo hay unas débiles referencias y suposiciones que se sacaron con la ayuda de la historia posterior. A finales del se conoce el nombre de un lugar geográfico y el hecho de que tenía una cerca y dos parroquias. El lugar geográfico era «Valledolit», lugar donde se asentaron como granjeros y labradores algunos vecinos de Cabezón; eligieron el sitio de mayor altura para vivir y las tierras del valle para cultivar. En este espacio elevado se construiría en algún momento una humilde fortificación o «alcazarejo», con su cerca y dos iglesias parroquiales en el centro: San Julián y San Pelayo.

En época de repoblación llegó al lugar el conde Ansúrez (1072) a quien el rey había encargado la colonización de aquellas tierras. Llegó y se estableció extramuros donde mandó construir una iglesia colegiata y un palacio que tendría también su capilla: «(...aeclesiae Santae Maria de Valleoliti sita sicus rivulum Pisoricae in territorium de Cabezone...)» El lugar elegido para establecerse fue lejos del núcleo antiguo, sin alcázar y sin murallas y cercano al río Esgueva —espacio que sería con el tiempo la plaza de la Universidad— y pasó a ser el centro de la población dando lugar al nacimiento de un nuevo barrio. Siguiendo el eje de la calle de Francos (después calle de Juan Mambrilla), surgieron tres parroquias: San Martín, la Magdalena y San Esteban. No se tienen datos ni documentales ni arqueológicos de que existieran edificaciones defensivas durante esta época ansuriana lo que ha llevado a la conclusión de que fueron unos años de intensa repoblación y urbanismo encaminado al bienestar de los habitantes recién llegados. Así entendió el conde Ansúrez que debía ser el comienzo para un posterior progreso de Valladolid.

Fortificaciones anteriores al La historia del núcleo de la población que en 1072 encontró el repoblador conde Ansúrez con el nombre de Valledolit sigue siendo un enigma para los historiadores de la ciudad. Esos años del carecen de información documental y arqueológica. Del hipotético castillo o alcázar con su correspondiente muralla no se tiene testimonio en documentos y la arqueología no ha tenido ocasión de encontrar vestigios en este casco histórico que ha soportado tantas trasformaciones a través de los tiempos. Se especula sobre una fortificación con torre cuadrada y una cerca que partiendo de ella rodearía el núcleo urbano en cuyo centro se encontraban las dos parroquias de San Julián y San Pelayo.

Valoración de los historiadores Siguiendo cronológicamente los escritos de algunos historiadores a partir de Antolínez de Burgos () se pueden extraer sus descripciones: Antolínez de Burgos escribe que el núcleo urbano se protegía con una muralla ovalada con un perímetro de un km y medio; partía del alcázar edificado en el ángulo suroeste donde confluía el río Esgueva con el Pisuerga y tras su recorrido volvía a enlazar en el mismo lugar. En realidad lo que describe es la muralla construida entre los siglos y . Agapito y Revilla en 1935 cree que la población existente antes de la llegada del conde Ansúrez tenía ya una cierta importancia «como demuestra la existencia de una muralla». Da por hecho que efectivamente existía. Amando Represa en 1980 siguiendo la lectura de Antolínez de Burgos escribe que «la muralla sería de aparejo tosco, de piedra sin trabajar, asentada a hueso, un tanto ciclópea». Cree que tuvo cuatro puertas por las que se seguiría el camino de Madrid, de Tudela de Duero, de Cabezón de Pisuerga y al Puente Mayor sobre el río Pisuerga.Historia de Valladolid. Valladolid medieval. Origen y desarrollo urbanístico del Valladolid medieval. Amando Represa 1980, pp 65-87. Adeline Rucquoi (1987) razona que en caso de que el núcleo poblacional estuviera amurallado no sería sino «una cerca hecha de tapial, adobe y estacas». Y hace el comentario: «... cuando la villa sale de la oscuridad que la rodeaba, a finales del siglo XI, solo sabemos de ella su nombre y el hecho de que tenía dos parroquias...»Valladolid en la Edad Media I. Génesis de un poder, p. 84. Adeline Rucquoi.

Siglos y thumb|Recreación en piedra del primer sello de la ciudad. Se encuentra en el pedestal de la estatua del conde Ansúrez (plaza Mayor) Entre finales del y comienzos del se construyó la cerca de la que sí se tiene testimonio escrito y arqueológico que sustituiría a aquella otra primitiva pre-ansuriana. Desde mediados del y a lo largo de todo el se sucede un gran desarrollo y una gran actividad constructiva en la población. Corren tiempos de desavenencias y discordias entre los reinos de León y Castilla y Valladolid es una ciudad de frontera por lo que se supone que su núcleo debe estar rodeado de una buena muralla construida en piedra y que tenga sus puertas torreadas. Y así se hace, consolidando al mismo tiempo el alcázar que también se levanta en buena piedra y que en documentos del (1298) denominan como «castillo viejo».

El trazado y descripción de esta segunda muralla —que para algunos autores sería la primera— corresponde con la descripción hecha por Antolínez de Burgos en el aunque este autor creyera que se trataba de la primitiva pre-ansuriana. Su construcción respondía a un modelo militar con cubos y puertas torreadas, foso y adarve, además de postigos distribuidos a lo largo del circuito; entre los más citados figuran el postigo del Río y el postigo del Trigo, inmediatos al alcázar.

Relación con el alcázar viejo (alcazarejo)

La cerca vieja articulaba estructuralmente el entorno del alcázar viejo (alcazarejo) y su terraza fluvial, de modo que el recinto bajo junto al Esgueva—Pisuerga quedó provisto de accesos de servicio (postigos del Río y del Trigo) y de una puerta principal próxima al Azoguejo. Esta interacción explica la localización de varios tramos documentados por la arqueología en el área de San Benito–Patio Herreriano y en la actual calle de las Angustias.

Trazado thumb|Placa informativa sobre la puerta del Azoguejo en la «cerca vieja» Siguiendo la descripción de Antolínez de Burgos se puede localizar el recorrido de la muralla comenzando por el alcázar (monasterio de San Benito). Seguía por detrás de dicha fortificación y llegaba hasta la calle de Expósitos —antes calle de la Puente—; desde allí a San Quirce hacia el este para llegar a la plaza de San Pablo; desde aquí por la calle de las Angustias —antes Corredera de San Pablo— pasando por el teatro Calderón —antes palacio del Almirante y antes de esta construcción terreno libre—; desde allí por la calle del Cañuelo —desaparecida— para enlazar con la calle de Macías Picavea —antes Cantarranas— llegar a Azoguejo —donde se encontraba una puerta— y seguir por la calle del Conde Ansúrez —antes Corral de la Copera—; atravesaba la calle de Zapico donde se han encontrado vestigios y llegaba de nuevo al alcázar.

Puertas y postigos documentados (cerca vieja) Entre los accesos identificados por la historiografía y la arqueología destacan: la puerta del Azoguejo (en el entorno de Macías Picavea), las puertas del Bao y de la Peñolería, así como los postigos del Río y del Trigo en las inmediaciones del alcázar.

Arqueología miniatura|izquierda|Vestigios de la muralla del siglo XII-XIII en el monasterio de San Benito, antiguo alcazarejo. Fue destruido en 1704 para la edificación de la Hospedería del Monasterio de San Benito el Real. thumb|Vestigios de la muralla. Trabajos arqueológicos en San Benito (1990)

Se han podido constatar algunos vestigios de esta muralla gracias a determinadas obras públicas realizadas pero se ha podido hacer poca labor arqueológica de campo porque la ciudad está literalmente construida sobre el circuito de la cerca. Se han llevado a cabo dos trabajos arqueológicos destacables que son los realizados en el monasterio de San Benito, lo que fue el alcazarejo, y los del tramo de la calle de las Angustias. Los trabajos en la zona de San Benito fueron dirigidos en 1990 por los arqueólogos de la Escuela Taller de San Benito que investigaron todo lo comprendido en el propio alcazarejo y en su muralla. Tras estas investigaciones se pudo dar constancia de la cronología y de la existencia de algunos lienzos de muralla y del foso así como los materiales empleados y fecha de su construcción que sería sobre mediados del .Moreda Blanco et alii, Investigaciones arqueológicas en el monasterio de San Benito el Real de Valladolid. Valladolid 1990, p. 79.

En el tramo correspondiente a la calle de las Angustias comenzaron las campañas de excavación en el año 1986 en el solar existente en el número 11. Los sondeos sacaron a la luz dos estructuras diferentes: una presentaba unos cimientos de grandes piedras calizas y la otra estaba compuesta por cimientos con dos filas de piedras más bien pequeñas y materiales cerámicos. Ambos eran de cronología diferente. thumb|Recreación del tramo de muralla correspondiente a un cubo cuya silueta semicircular está dibujada en el pavimento con losas ocres Los segundos sondeos se hicieron en 1989; se encontró un gran muro y junto a él una configuración semicircular. Los arqueólogos interpretaron que el lienzo conservado podría ser un alzado sobre la posible muralla anterior a la época ansuriana. En 1990 salió a la luz una estructura que por su forma y volumen podrían ser los cimientos de una torre que tal vez flanqueara una puerta. Los materiales estudiados remitieron a la fecha del .

Materiales y técnica constructiva Los datos arqueológicos señalan un alzado principal de mampostería caliza con mortero de cal, reforzado por cubos semicirculares en los puntos estratégicos (puertas y ángulos), así como foso y adarve; en zonas puntuales se documentan cimentaciones mixtas y recrecidos vinculados a fases de reparación.

Respecto a la famosa "muralla" que apareció en la calle de las Angustias, se trata de una representación de la verdadera muralla, que se encuentra bajo tierra. De hecho, el muro tiene una placa con el siguiente texto:

En 1992 comenzaron las obras de canalización para abrir una nueva red de gas natural. Se aprovecharon estos trabajos para hacer una labor de seguimiento y documentar todo lo que tuviera interés arqueológico además de aconsejar el desvío del trazado de las zanjas para evitar el destrozo en los tramos que fuesen especialmente importantes. Los resultados de este seguimiento fueron muy satisfactorios tanto en la calle de las Angustias como en otros puntos de la ciudad. Fue posible documentar y estudiar el tramo de muralla que seguía la línea de las fachadas de los edificios construidos en dirección SE-NW, entre la calle del Bao y la desembocadura de la calle de Felipe II en la plaza de San Pablo.thumb|Señalización de la muralla siguiendo la línea SE-NW