miniatura|La ruta de los buques Aquiles, Asia, Constante y Clarington en 1824-1825. El mercante Clarington fue incendiado en Guam. La Expedición auxiliar de Roque Guruceta al Pacífico fue el último refuerzo naval español hacia América del Sur durante la Independencia Hispanoamericana. Zarpó de Cádiz el 13 de enero de 1824 y llegó al Pacífico el 27 de abril del mismo año, permaneciendo inactiva en la isla de Chiloé durante cuatro meses por la falta de resolución y diligencia de su comandante, en un momento crítico en que el Ejército Real del Perú necesitaba auxilio urgente. Más tarde, su comandante Roque Guruceta bajo el pretexto de la Capitulación de Ayacucho abandona a su suerte a los defensores del Segundo sitio del Callao. Finalmente, la tripulación se sublevó cuando intentó dirigirse a Filipinas, entregando los buques a los independentistas.
Antecedentes
180px|miniatura|derecha|Mapa de las campañas de independencia del Perú y Bolivia. Tras la proclamación de independencia del estado peruano el proceso parecía estancado por la resistencia militar española, y la inestabilidad del protectorado. Así, mientras la costa y el norte del Perú eran independientes, la sierra peruana y el Alto Perú seguían siendo realistas. El virrey José de la Serna había restablecido su sede de gobierno en el Cuzco. Mientras el motín de Balconcillo fue el primer golpe de Estado que hubo en el Perú y el inicio del caudillaje militar (Primer Militarismo); vale decir, un alzamiento de militares en Lima, el 27 de febrero de 1823, que pidió la proclamación de José de la Riva Agüero como Presidente de la República. Una nueva campaña militar dirigida por el general Santa Cruz que trata de terminar con el Ejército Real del Perú también es derrotada.
La conclusión de la guerra en el Perú vendría durante la intervención de la Gran Colombia. Ante las sucesivas derrotas militares del Protector José de San Martín, su general Alvarez de Arenales y del presidente Riva Agüero, el Congreso peruano, en disputa con el gobierno de la nación decidió solicitar en 1823 la intervención de Simón Bolívar. En junio de 1823 el general español José de Canterac se apoderó de Lima y permaneció durante un mes en la capital. Cuando las tropas independentistas, ahora dirigidas desde Trujillo por Simón Bolívar, recuperaron Lima, en el Callao quedaron 2000 soldados de la división de los Andes, que finalmente se amotinaron en la llamada Sublevación del Callao, pasándose al bando español. Mientras tanto en la sierra peruana, el Cuzco se convertía en la nueva capital virreinal y el Alto Perú se mantenía bajo las banderas del rey, encabezados por jefes como el general Pedro Antonio Olañeta, entre otros.
Entre estos acontecimientos, se prepara en España la flotilla de buques de guerra auxiliar, compuesta por el navío Asia, al mando del Capitán de Navío don Roque Guruceta (jefe de la expedición), que actuaba de Comodoro, y el bergantín "Aquiles"www.armada.cl Bergantín Aquiles al mando del Teniente de Navío don José Fermín Pavía.
100px|derecha|Regimientos Realistas División Guruceta Roque Guruceta, jefe de la expedición
Unidades y comandantes 50px Navío de línea S.M.C. Asia, Capitán de Navío Roque Guruceta 28px Bergantín S.M.C. Aquiles, Teniente de Navío don José Fermín Pavía
Desarrollo de los acontecimientos miniatura|150px| Litoral de Chile y el bastión realista de la isla de Chiloé donde la flota de Guruceta fondea el 27 de abril de 1824, y allí permaneció inactiva durante cuatro meses, mientras se sucedían los críticos acontecimientos que decidieron la suerte del Perú. El 13 de enero de 1824 zarpaba de Cádiz la flotilla con 1000 hombres entre tripulaciones y soldados.
Después de un largo viaje, el 15 de marzo los buques recalan en Puerto Egmont de las Islas Malvinas para un breve descanso y preparar los aparejos para cruzar el Cabo de Hornos. La elección de las islas Malvinas como escala tras la larga travesía del Atlántico respondía a la necesidad de mantener en secreto la misión confiada a Guruceta. No obstante, un ballenero que avistó por azar al Asia y al Aquiles dio aviso en Buenos Aires, desde donde el gobierno porteño remitió la noticia con urgencia a Santiago. Allí se temía que la expedición española se dirigiera a Chiloé, en momentos en que las autoridades rioplatenses sabían que el general Freire intentaba la conquista del archipiélago. De hecho, apenas doce días después de la retirada de la escuadra de Freire hacia Chile tras fracasar en su propósito de anexar Chiloé, arribaron el navío Asia y el bergantín Aquiles al puerto de San Carlos.
El día 27 de marzo zarpa de aquel lugar con dirección al puerto de San Carlos de Ancud, Chiloé donde llegan el día 27 de abril, justamente algunos días después del zarpe de regreso de la Primera Expedición de Freire, que había decidido reembarcar sus fuerzas tras las acciones adversas de la campaña. El gobernador de la isla, Antonio de Quintanilla le facilita todas las provisiones necesarias a la flotilla de Guruceta. El Asia y el Aquiles debían someterse a algunos arreglos y las tripulaciones recuperarse del cansancio de tan largo viaje. Sin embargo, el comandante Guruceta, que tenía órdenes expresas de dirigirse al Callao, y ponerse de inmediato a disposición del virrey, juzgó más prudente permanecer en el puerto de San Carlos hasta asegurarse de que la ruta hacia el Perú estuviera libre de enemigos. De este modo prolongó su estancia en Chiloé durante cuatro meses, en completa inactividad, justo cuando la causa realista demandaba con más urgencia refuerzos de todo tipo.
En aquellas fechas Lima había sido reocupada por los realistas, y la Fortaleza del Real Felipe del Callao había quedado al mando del brigadier José Ramón Rodil y Campillo. Siguiendo su propio plan, en El Callao, el brigadier Rodil en junio de 1824, falto de personal con experiencia marinera, ordenó embarcar a todos los prisioneros patriotas que tuvieran experiencia y conocimientos en navegación y marinería de entre los que estaban confinados en la prisión fortaleza real Felipe. Así fue, como el capitán chileno Pedro Angulo Novoa fue embarcado inicialmente en el bergantín Constante, a servir a la fuerza como oficial, junto a otros marineros chilenos y de otras nacionalidades hispanoamericanas.
Después de invernar en Chiloé, abasteciéndose de los escasos medios de que disponía el brigadier Quintanilla, el comodoro Guruceta se decidió a zarpar al Perú, levando anclas por fin el 15 de agosto de 1824. "Cuando Guruceta despertó de su largo sueño invernal", apenas días después de ocurrida la Batalla de Junín. El gobernador de Chiloé despidió con evidente alivio a los expedicionarios, tras más de tres meses de permanencia en que cerca de un millar de hombres habían consumido, los escasos recursos que la gobernación obtenía con grandes sacrificios. Guruceta se internó unas cien leguas mar adentro (unos 555 km) para evitar encuentros con buques enemigos y mantener el secreto de la expedición. Sin embargo, la fortuna no lo acompañó: el bergantín británico Snipe, procedente de Calcuta con destino a Valparaíso, avistó al Asia el 23 de agosto a la altura de Talcahuano, a 90 leguas de la costa. Tres días después, el capitán del mercante arribó a Valparaíso e informó del encuentro, aunque no pudo precisar si el navío español se dirigía a Chile o al Perú.
Tras un mes de navegación, la flotilla de Guruceta fondeó primero en el puerto de Quilca, al sur del Perú, todavía en manos realistas, para recabar información del panorama estratégico del momento y donde Guruceta comprobó la crítica situación militar del tambaleante virreinato. Tras reaprovisionarse y reforzar sus guarniciones con 200 soldados del batallón de Arequipa al mando del brigadier Mateo Ramírez tomó la ruta al Callao, que se hallaba libre, y alcanzó el puerto el 13 de septiembre, para tomar fondeadero al abrigo de las fortificaciones terrestres, cumpliendo finalmente las órdenes recibidas. El comandante Guruceta desperdició esta primera oportunidad de batir a la flota de buques patriotas que bloqueaban el puerto dejándolos ir, pese al desafío a que le instó el almirante Martin Guisse, que habiendo levado anclas desde su posición en isla San Lorenzo, intentó retarlo disparando dos salvas. Aunque de todas maneras logró levantar temporalmente el bloqueo marítimo del Callao.
El comodoro Guruceta recibió el título de Comandante en Jefe de las Fuerzas Navales Españolas en el Pacífico, Ahora además de contar con el navío y el bergantín Aquiles se le unieron a sus fuerzas la corbeta Victoria de Ica y los bergantines Constante y Pezuela, estos buques fueron recapturados tras la recuperación del puerto de Callao. Estos buques concentrados en El Callao y con un extenso litoral desde California hasta el cabo de Hornos, tenían posibilidades de operar desde Quilca, al Sur del Perú, y en Chiloé, en Chile Austral.
Combate naval del Callao miniatura|El navío Asia era el buque insignia de la flotilla del comodoro Roque Guruceta.
El 7 de octubre, Guruceta se encontró con la flota peruana a su arribo a El Callao. El almirante Guise volvió a fondear más tarde en la isla San Lorenzo el 6 de octubre, con el propósito de retar al adversario español, ante lo cual, el comodoro Guruceta embarcó en su navío 200 soldados escogidos y se decidió a zarpar al día siguiente dirigiéndose directamente a interceptar al enemigo.
Los buques peruanos que estaban compuestos por una fragata insignia, Protector, (ex Prueba); una corbeta y cuatro bergantines dieron a su vez la vela y aceptaron el combate. Al cabo de un corto tiempo, la marina patriota se puso en retirada tras haber recibido el buque insignia Protector, varios impactos en casco y aparejo que lo dejó bastante maltrecho aunque no destruido. El jefe español continuó la caza por 2 horas más, volviendo luego a puerto, pareciéndole “indecoroso ocuparse de aquellos barcuchos fugitivos”.
Esta curiosa reacción de un jefe en la única oportunidad que se le presentó para destruir la escuadra enemiga y asegurar el dominio del mar. este hecho bajo la moral de su gente que apreciaba la inutilidad de su presencia en el Pacífico, esto afectaría hondamente en los próximos acontecimientos.
Otras actividades
El 20 de octubre, El comodoro Guruceta zarpa del Callao con su escuadrilla escoltando a dos transportes con tropas con destino a Chiloé, Ilo y, finalmente a Quilca, donde entró el 19 de noviembre.
Zarpó de Quilca el 4 de diciembre y fondeo en Ilo, zarpando el día 14 para buscar por espacio de 4 días a la escuadra al mando de Manuel Blanco Encalada sin conseguirlo, regresando a Quilca el 19 de diciembre.
Capitulación de Ayacucho y retirada de la flota de Guruceta miniatura|La derrota española en la batalla de Ayacucho selló la victoria de los patriotas en América. Roque Guruceta estaba en el puerto de Quilca durante la derrota de los realistas en la Batalla de Ayacucho. El 24 de diciembre Guruceta se entera de la derrota del ejército y la Capitulación de Ayacucho donde se incluya la rendición de las fuerzas marítimas. En dicha capitulación, Sucre pactó con Canterac que la armada española con el navío Asia como buque insignia de la flota al mando de Roque Guruceta, debía abandonar la zona de conflicto, dejando la fortaleza del Callao y la isla de Chiloé sin apoyo naval.
Guruceta zarparía de Quilca el 1º de enero de 1825 sin esperar al virrey La Serna, puso rumbo a Callao, alegando economizar raciones desembarca allí a los veteranos del batallón Arequipa, a los que abandonó a su suerte. Tampoco tomó contacto con el comandante del puerto de Callao para, en palabras del brigadier Andrés García Camba, poder ofrecer sus importantes servicios al sitiado brigadier Rodil.