El pronunciamiento de Torrijos fue un pronunciamiento encabezado por el general y político liberal José María Torrijos que tuvo lugar en 1831 en España al final del reinado de Fernando VII y cuyo objetivo era poner fin al absolutismo y restaurar la Constitución de 1812. Torrijos desembarcó en la costa de Málaga procedente de Gibraltar el 2 de diciembre de 1831 junto a sesenta hombres que lo acompañaban, pero cayeron en la trampa que les habían tendido las autoridades absolutistas y fueron detenidos. Nueve días después, el 11 de diciembre, Torrijos y 48 de sus compañeros supervivientes fueron fusilados sin juicio previo en la playa de San Andrés de Málaga, un hecho que quedó inmortalizado por un soneto de José de Espronceda titulado A la muerte de Torrijos y sus compañeros y por un famoso cuadro que pintó en 1888 Antonio Gisbert.
Antecedentes José María Torrijos y Uriarte (Madrid, 20 de marzo de 1791 – Málaga, 11 de diciembre de 1831) combatió en la Guerra de Independencia española y tras la restauración del absolutismo por Fernando VII en 1814 participó en el pronunciamiento de Juan Van Halen de 1817 que pretendía restablecer la Constitución de 1812, por lo que pasó dos años en prisión hasta que fue liberado tras el triunfo del pronunciamiento de Riego en 1820. Volvió a combatir a los franceses cuando los Cien Mil Hijos de San Luis invadieron España para restablecer el poder absoluto de Fernando VII y cuando aquellos triunfaron poniendo fin al Trienio Liberal se exilió a Inglaterra.
Pocos meses después de llegar Torrijos a Londres, los exiliados liberales españoles más radicales crearon el 1 de febrero de 1827 una Junta directiva del alzamiento en España que fue presidida por Torrijos, convertido así en máximo dirigente de este sector liberal "exaltado" que se había distanciado de las posiciones más moderadas de Francisco Espoz y Mina, hasta entonces el líder de los liberales exiliados en Inglaterra y que por entonces era bastante escéptico sobre las posibilidades de éxito de un pronunciamiento en España contra el absolutismo de Fernando VII.
Uno de los apoyos más entusiastas que encontró Torrijos fueron los jóvenes románticos y radicales ingleses integrados en la sociedad estudiantil de los Apóstoles de Cambridge fundada por Alfred Tennyson, futuro poeta oficial de la sociedad victoriana, y John Sterling, hijo del director del periódico The Times. Algunos de ellos participaron activamente en la conspiración que estaba preparando, realizando algunas misiones para él. Además gracias a Sterling conoció al joven irlandés Robert Boyd, exoficial británico que acababa de regresar de la guerra de independencia griega, quien inmediatamente se incorporó a la conspiración y aportó las cinco mil libras que acababa de heredar, en un momento en que Torrijos estaba pasando apuros económicos a causa de la ayuda que estaba prestando a los liberales españoles y portugueses que huían del recrudecimiento de la represión absolutista en ambos países -había tenido que vender objetos personales muy queridos, como su colección de minerales y monedas raras-. Robert Boyd sería fusilado junto a Torrijos en la playa de Málaga -aparece en el centro del cuadro de Antonio Gisbert- y su primo John Sterling quedó muy trastornado cuando se enteró de su ejecución y la de Torrijos.
Para financiar el pronunciamiento Torrijos, además de la aportación de Boyd, consiguió algún dinero del gobierno mexicano y cinco mil francos de los liberales franceses a través de su amigo el general Lafayette.
Desarrollo El plan thumb|El peñón de Gibraltar durante los tiempos de Torrijos. En mayo de 1830 Torrijos expuso su plan para la insurrección consistente en la penetración "en circunferencia" en la Península para atacar el centro, Madrid, desde diversos puntos, que se iniciaría con el "rompimiento", es decir, con la entrada en España de los conjurados en Londres encabezados por él mismo y que sería la señal para el levantamiento. Torrijos estaba convencido de que «la nación estaba dispuesta para un cambio» y confiaba «en los liberales del interior de España, quienes, desde diversos puntos, reclaman nuestra ayuda» porque «el miedo e inseguridad de estos les hacía esperar que fueran los del exterior quienes iniciasen el pronunciamiento: se ofrecían a seguir, no a ser los primeros». Poco después Boyd y otros comisionados de Torrijos viajaron a Gibraltar y a su vuelta le convencieron de que la colonia británica era el lugar idóneo desde donde lanzar el "rompimiento".
El 16 de julio de 1830 la Junta de Londres se disolvió y nombró con carácter interino, hasta que se «reuniese libremente la nación», una Comisión Ejecutiva del levantamiento encabezada por el propio Torrijos, como máximo responsable militar, y por Manuel Flores Calderón, expresidente de las Cortes del Trienio Liberal, como autoridad civil. La forma planeada para llegar a Gibraltar tuvo que aplazarse y cambiarse porque la policía británica el 29 de julio impidió que Torrijos y sus seguidores pudieran embarcar en los muelles del Támesis, por lo que finalmente abandonaron Inglaterra un mes más tarde, llegando a Gibraltar a principios de septiembre, vía París y Marsella. En Gibraltar permanecerían todo un año, hasta finales de noviembre de 1831, en una casa de la calle Cuatro Cantos. Según el testigo Enrique M. de Santa Olalla, Torrijos nombró agente secreto en Málaga a su padre, Francisco M. de Santa Olalla, cuya hermana era dueña de la casa que habitaba en Gibraltar. Este último le facilitó un escondite en su propia casa cuando el general visitaba clandestinamente Málaga, para reunirse con los conjurados. Ante los rumores, la casa de Santa Olalla fue registrada pero nunca se logró descubrir la habitación secreta que se había construido para las reuniones. Desde allí Torrijos impulsó varios conatos insurreccionales en febrero y marzo de 1831, que fueron respondidos por una brutal represión del gobierno absolutista de Fernando VII, cuya víctima más famosa fue Mariana Pineda, ejecutada en Granada el 26 de mayo de ese año. Además el gobierno español intentó influir sobre las autoridades británicas del Peñón con el fin de que se procediera a su expulsión.
La primera tentativa de insurrección tuvo lugar en enero de 1831 cuando Torrijos intentó marchar sobre La Línea de la Concepción desde Gibraltar, con el objetivo de alcanzar Algeciras. Unas semanas más tarde, sin que se sepa si tuvieron una relación directa con Torrijos, un grupo de liberales acabó con la vida del gobernador de Cádiz, lo que fue interpretado equivocadamente por la guarnición de San Fernando para iniciar un levantamiento que resultó un fracaso, al mismo tiempo que desde el Campo de Gibraltar había salido un grupo de unos 200 hombres que recorrieron la Serranía de Ronda hasta que fueron capturados por los Voluntarios realistas. Estos movimientos parecían indicar que se estaba preparando un levantamiento generalizado por toda Andalucía que estaría encabezado por Torrijos y por Espoz y Mina, y coordinado desde Madrid por Salustiano de Olózaga. Se llegó a fijar la fecha del 20 de marzo para el levantamiento, pero la polícía del ministro de Gracia y Justicia de Fernando VII, Calomarde, estaba al tanto de los preparativos -algunos de sus agentes se encontraban en Gibraltar siguiendo a Torrijos y a su grupo- y lograron desbaratar el intento. Sin embargo, la situación en Andalucía se mantuvo tensa durante los meses siguientes.
La trampa thumb|Dibujo de Vicente González Moreno, Viriato, por Isidoro Magués En septiembre de 1831 el capitán general de Andalucía le propuso al gobierno «apoderarse del caudillo revolucionario Torrijos por sorpresa o estratagema». El principal protagonista de ésta sería el gobernador de Málaga, Vicente González Moreno, quien desde el mes anterior había iniciado una activa correspondencia con Torrijos bajo el seudónimo de Viriato, haciéndose pasar por un liberal que le aseguraba que el mejor lugar para el desembarco sería la costa de Málaga, donde tendría asegurado el apoyo de las guarniciones y donde todos los liberales estaban dispuestos a secundarle.
Desgraciadamente Torrijos hizo más caso a Viriato, y a algún liberal auténtico que también le escribió animándole, que a la Junta de Málaga que intentaba disuadirle de que desembarcara en aquellas costas si no contaba con suficientes fuerzas. Torrijos les contestó airado:
El 22 de noviembre de 1831, Viriato envió a Gibraltar a un intermediario, un tal Salas, con el fin de coordinar el viaje y el desembarco de Torrijos y su grupo en tierras españolas. La noche del día siguiente, uno de los hombres de Torrijos vio a Salas entrar en la casa del cónsul español en Gibraltar (seguidor de los absolutistas). Esperó a que éste saliera y le preguntó qué hacía allí, pero el intermediador se puso nervioso y no supo qué contestarle. El hombre de Torrijos fue rápidamente a decírselo a éste, pero Torrijos no le dio importancia. El 30 de noviembre, tuvo lugar la reunión de los liberales en el barco Virginia para preparar la salida. En un primer momento «Viriato» le había dicho a Torrijos que desembarcara en la costa de Vélez-Málaga, pero justo antes de partir de Gibraltar le dijo que lo hiciesen mejor en el Rincón de la Victoria, más próximo a Málaga, la capital.
El desembarco y la huida miniaturadeimagen|Bandera usada por José María de Torrijos durante el desembarco El 30 de noviembre partieron de Gibraltar dos embarcaciones con sesenta hombres encabezados por Torrijos, suficientes para el proyecto ya que el desembarco no tenía carácter militar sino que sólo pretendían pisar tierra española y "pronunciarse", lo que constituiría el "rompimiento" que desencadenaría el levantamiento liberal en toda España. Llevaban unos impresos de un Manifiesto a la Nación, además de diversas proclamas. "Como elementos simbólicos, uniformes, banderas tricolores (roja y amarilla, con dos franjas azul celeste) y emblemas con armas de España. Sus lemas: Patria, Libertad e Independencia, y el grito del «rompimiento»: ¡Viva la Libertad!".
La mañana del 2 de diciembre, divisan tierras malagueñas, tras casi cuarenta horas de viaje. Llegando a la costa les sorprende el barco Neptuno, que abre fuego contra los liberales. Torrijos con su catalejo ve el barco que les está haciendo fuego, descubriendo su identidad. Torrijos manda entonces doblar hacia la costa, pero en ese momento, los dos barcos que les han escoltado desde Gibraltar, les atacan. No quedándoles más refugio que la propia tierra, Torrijos y los suyos se apresuran hacia la playa de El Charcón. Entonces el capitán del Neptuno ve que intentan huir por tierra y dispara los cañones del barco contra ellos.