El Museo de la Música de Barcelona es un museo de música en Barcelona que agrupa una colección de instrumentos y documentos musicales de todo el mundo, desde las antiguas civilizaciones hasta las nuevas tecnologías del . Se exhiben más de 500 piezas (de un total de 2000 instrumentos) y 10 000 documentos sonoros, que han llegado a partir de legados y donaciones.Es considerado como uno de los fondos más importantes de España. Su misión es mostrar que los instrumentos musicales son material vivo de nuestro pasado, plenos de sentido y de información sobre nuestro patrimonio musical.
El Museo de la Música está bajo la tutela del Ayuntamiento de Barcelona. Desde el 2007 su sede se encuentra en la segunda planta del Auditorio de Barcelona, en el barrio del Fort Pienc.
Edificio miniatura|Sección de aerófonos del Museo de la Música de Barcelona miniatura|Sitar (India) El Museo de la Música se inauguró en marzo de 2007 en la segunda planta del Auditorio de Barcelona, edificio moderno (de 42 000 metros cuadrados) diseñado por el arquitecto Rafael Moneo, uno de los más destacados representantes de la arquitectura española, que se inauguró el 22 de marzo de 1999. Alrededor del tragaluz central del museo, que muestra una intervención pictórica de Pablo Palazuelo, se estructuran sus salas de exposición permanente. El Espacio de Documentación e Investigación está en el tercer piso. miniatura|Barcelona (Pl. Glòries) Vista de la calle desde el interior del Museo Con la inauguración del Museo de la Música se concluyó en Barcelona el proyecto de la Ciutat de la Música del Auditori, dado que, en el mismo edificio tienen su sede, además del museo, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) y la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMuC).
El edificio del auditorio sigue la estructura del Plan Cerdá, puesto que para Ildefonso Cerdá la zona de la Plaza de las Glorias Catalanas era el centro geográfico de Barcelona en su proyecto. Se puede llegar fácilmente con transporte público (paradas Marina o Glorias de la Línea 1 del metro de Barcelona). Desde hace unos años, firmas de prestigio internacional han estado llevando a cabo proyectos en los alrededores de esta plaza, transformándola como parte del Distrito 22@, que forma parte del distrito de San Martín.
Historia El Museo de la Música es la culminación de un largo proceso de un proyecto para un espacio dedicado a la música en Barcelona que empezó a principios de la década del . En junio de 1921 la Comisión Municipal de Cultura aceptó la donación que un grupo de prohombres barceloneses, amantes de la música, ofrecieron para poner en marcha el nuevo Museo del Teatro, la Música y la Danza.
En 1931 la mayor parte de los fondos se destinaron al Instituto del Teatro, dado que la colección inicial se incrementó con nuevas donaciones. En 1932, Orsina Baget de Folch promovió que se cediera en depósito a la Junta de Museos de Barcelona una importante colección de instrumentos de música antiguos, hecho que enriqueció y amplió la colección inicial del museo. La Junta de Museos trasladó del Palacio de Albéniz al antiguo pabellón de la casa real del Parque de Montjuic (Exposición Internacional de Barcelona de 1929) la colección de instrumentos antiguos.
La llegada de la guerra civil española paró el proyecto de la creación del museo. El 29 de mayo de 1946 se inauguró el Museo en un ala del segundo piso del Conservatorio Municipal de Música, en la calle del Bruc de Barcelona.
La colección inicial de instrumentos se triplicó gracias a las donaciones realizadas por músicos y la sociedad civil de Cataluña. Por este motivo, junto a las primeras colecciones y, de la importante colección de instrumentos antiguos de Folch y Torres-Baget (la compra definitiva fue el año 1947), se suman otras piezas singulares representativas de la cultura europea. Las culturas africana, de Oriente Lejano y latinoamericana están representadas gracias a las expediciones a países y culturas lejanas que promovieron durante las décadas de 1950 y 1960 el entonces director del Museo Etnológico, Augusto Panyella, y Eudald Serra. El 1970 se adquirió la Colección Arellano, con un fondo muy completo de fonógrafos y gramófonos.
Debido al crecimiento del Conservatorio, el 1980 el Museo se trasladó al Palacio del Barón de Quadras, edificio modernista construido el 1909 por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch y que había sido vivienda del Barón de Quadras. El 1981 las colecciones se reorganizaron: se expusieron de acuerdo con la naturaleza acústica y la producción sonora de las piezas, lo que todos conocemos como las grandes familias de los instrumentos musicales. El Museo las expuso conservando las estructuras originales del palacio. La exuberante decoración modernista de la planta principal hacía apreciar la riqueza y autenticidad del palacio. El 11 de febrero de 1983 se reinauguró oficialmente el Museo, bajo la dirección de Romà Escalas i Llimona. Supuso la posibilidad de dar una mayor apertura del Museo a la ciudad, puesto que se inició una programación pública de actividades y servicios dirigidos al público.
El 2001 el Museo cerró sus puertas al público en el Palacio del Barón de Quadras para preparar sus colecciones de cara al nuevo proyecto museológico en el edificio del Auditorio de Barcelona.
En marzo de 2007 el Museo inaugura su nueva sede en el Auditorio de Barcelona. El museo comprende desde la vertiente histórica y de conservación, el de investigación hasta al de la difusión del patrimonio musical de la ciudad.
Colección
Fondo instrumental
Cordófonos miniatura|Guitarra de Torres La producción del sonido mediante la vibración de una cuerda ha sido patrimonio de numerosas culturas desde tiempos inmemoriales.
La presencia de estos instrumentos en el Museo está ampliamente representada: desde la simplicidad de un arco musical africano hasta la complejidad organológica o la riqueza decorativa manifestada en instrumentos como el qanun árabe, el koto japonés o el sitar hindú. En cuanto a la representación de la evolución de la historia musical occidental, pueden destacarse numerosos instrumentos que ilustran las distintas épocas.
La colección de guitarras es importante por el propio hecho de tratarse de un instrumento singular de nuestra historia musical y, por eso, es sin duda uno de los instrumentos más solicitados para la colaboración en exposiciones. Destacan las dos guitarras del constructor Antonio de Torres, ambas de la Colección Llobet. Una de ellas es un instrumento del de tamaño y sistema de construcción característicos, y la otra (considerada una de las mejores guitarras construidas en este taller) recurre al cartón para demostrar, según la tradición, que lo más importante para el sonido del instrumento es la tabla armónica. Otras piezas importantes de la colección, en la que hay desde una guitarra barroca del hasta las de constructores actuales como García, Simplicio o Fleta, son las de los lutieres Altimira y Pagès, además de curiosidades como una guitarra de doble mástil o, mucho más comunes, las guitarras-lira.
Otra colección notable es la de laúdes, con ejemplares de los mejores constructores de los siglos y . Otros instrumentos como las mandolinas, las pandoras o los cistres completan la extensa variedad de la cuerda punteada en nuestra historia.
El salterio, instrumento de larga evolución desde la Edad Media hasta el , cuando desaparece a causa de la proliferación de los instrumentos de teclado. Con diecinueve ejemplares, la colección del Museo es la más numerosa del mundo, lo que permite hacer un estudio en profundidad de su evolución.
La presencia de los cordófonos de frotación se consolida a partir de los siglos y en dos grandes familias totalmente diferenciadas: las vihuelas de arco y la familia del violín. El Museo conserva valiosas vihuelas de arco, obras de los lutieres Barak Norman y Joachim Tielke. De la familia del violín, la colección contiene instrumentos de los grandes maestros catalanes y españoles, como Salvador Bofill, los Altimira y José Contreras, que acercan nuestra violería al nivel de las grandes obras italianas. miniatura|Piano de Mompou, en el Museo de la Música de Barcelona Las tres variantes instrumentales de los cordófonos de teclado (clavicordio, clavicémbalo y piano) están muy presentes en la colección. Cabe destacar los clavicémbalos de Christian Zell de 1737, con los que se han efectuado algunas grabaciones, y de Carl Conradt Fleisher, ambos procedentes de Hamburgo. Junto con los cinco clavicémbalos, el fondo del Museo dispone de una cincuentena de pianos que ilustran la variedad de mecánicas y formas desarrolladas a lo largo del , como por ejemplo los pianos de mesa de los constructores Fernández y Miguel Slocker, de 1831, ambos utilizados para grabaciones, además de los pianos de cola del constructor Broadwood and Sons, de 1795, o el de Carl Rönisch, de 1905, que perteneció a Isaac Albéniz y que lleva su firma en el frontón.
La colección ofrece también ejemplares de las principales culturas no occidentales, como el sitar y el sarangi indios, el koto japonés y el rabé morisco.
Aerófonos miniatura|Sacabuches en el Museo La colección del Museo recoge ampliamente la importante tradición constructora catalana de instrumentos de viento.
Es el caso de Oms, Montserrat, Francisco España y Xuriach, de quien disponemos de una flauta travesera y un clarinete. Cabe mencionar, además, el fagot metálico de Andrés Vidal o la tenora de José Ventura construida por Andreu Toron, de gran significación histórica local. En cuanto a instrumentos de metal, se conserva una gran variedad de ellos —como el curioso buccén (trombón) o el serpentón del , proveniente de Francia—, con una representación de los numerosos sistemas desarrollados a lo largo de la historia, desde las varas correderas hasta las válvulas o pistones.
Además, el Museo tiene una colección de ocho órganos única en el mundo tanto por la cantidad como por la calidad individual de las piezas. Cabe destacar, por ejemplo, el órgano positivo de principios del , construido por Manuel Pérez Molero y recientemente restaurado; el órgano con policromía atribuida a Joan Boscà, o el órgano barroco portátil de origen aragonés. Igualmente cabe mencionar el órgano-salterio de Josep Pujol del , ejemplar único en el que el teclado adopta la forma de un salterio (es decir, las teclas ocupan la posición que tienen las cuerdas en este instrumento), y el claviórgano, uno de los pocos ejemplares que se conservan en el mundo, que consta de un órgano y un espacio destinado al clavicémbalo, que quedaba encajado en el órgano, con dos teclados, uno para el órgano y otro para el clavicémbalo, construido a finales del por el nuremburgués Laurentius Hauslaib.
Completan la colección aerófonos de culturas lejanas como las ocarinas precolombinas y otros instrumentos suramericanos y asiáticos.
Membranófonos e idiófonos miniatura|Gamelan de Bali La colección de los instrumentos de percusión es muy variada, especialmente en piezas de carácter étnico y popular de África, América, Asia y Europa.
Destacan las piezas más emblemáticas de nuestra cultura, como el tamboril. La colección también incluye instrumentos de toda la península ibérica, como la colección de castañuelas, con ejemplares ibicencos, castellanos y andaluces. En cuanto al ámbito internacional, se conserva una extensa variedad de membranófonos, como las darbukas árabes, la tabla hindú o los daiko de Extremo Oriente, que figuran al lado de espectaculares idiófonos como el tam-tam de Nueva Guinea o los instrumentos de metal que forman el Gamelan de Bali.
Instrumentos mecánicos y electrófonos La exposición permanente del Museo de la Música recoge una buena muestra de fonógrafos y gramófonos. miniatura|Synth: Teclado y Sintetizador