Las críticas a la teoría del valor-trabajo afectan al concepto histórico de la teoría del valor-trabajo (TVT), que abarca la economía clásica, la economía liberal, la economía marxista, la economía neomarxista y la economía anarquista.
Como teoría del valor económico, la TVT se atribuye ampliamente a Karl Marx y a la economía marxista a pesar de que el propio Marx señaló las contradicciones de la teoría, porque Marx extrajo ideas de la TVT y las relacionó con los conceptos de explotación laboral y plusvalía; la teoría en sí fue desarrollada por Adam Smith y David Ricardo. Por lo tanto, las críticas de la TVT aparecen a menudo en el contexto de la crítica económica, no sólo para la teoría microeconómica de Marx sino también para el marxismo, según el cual la clase obrera es explotada bajo el capitalismo, mientras que se pone poca o ninguna atención en los responsables del desarrollo de la teoría.
Los críticos de la teoría del valor marxista objetan que el trabajo no es la única fuente de bienes de valor añadido. Parte de este desacuerdo es puramente terminológico: los teóricos neoclásicos tienden a entender el "valor" como un fenómeno transhistórico, mientras que en el sentido de Marx la forma de valor es específica de la relación de capital y no es sinónimo de precio, coste o utilidad.
Ejemplos de tales argumentos:
Devaluaciones o revaluaciones de tipos de activos en respuesta a las condiciones cambiantes de la demanda, que están influenciadas por la inflación de precios. En las cuentas nacionales y empresariales, por ejemplo, el cambio en el valor de los inventarios se ajusta por los cambios en sus precios actuales de mercado, afectando al cálculo del beneficio. Steve KeenDebunking Economics; The Naked Emperor of the Social Sciences, 2004, p. 294 sostiene que "Esencialmente, Marx llegó al resultado de que los medios de producción no pueden generar plusvalía confundiendo la depreciación, o la pérdida de valor por una máquina, con la creación de valor". Su argumento es que una máquina puede añadir valor a una nueva producción por encima del valor de la depreciación económica que se aplica. Keen utiliza una analogía con el trabajo para demostrar el problema:
Si los trabajadores reciben un salario de subsistencia y si la jornada laboral agota la capacidad de trabajo, entonces podría argumentarse que en un día un trabajador "deprecia" por una cantidad equivalente al salario de subsistencia —el valor de intercambio de la fuerza de trabajo. Sin embargo, esta depreciación no es el límite del valor que puede añadir un trabajador en un trabajo diario: el valor de uso del trabajo. El valor añadido no está relacionado y es mayor que el valor perdido; Si no lo fuera, no podría haber excedente.
Keen argumenta además que Marx especuló que las máquinas podrían tener un valor de uso mayor que su valor de intercambio, al igual que el trabajo. Keen sostiene que, aunque Marx no desarrolló este punto, si se desarrolló, esto significaría que la cantidad de valor que una máquina pierde en depreciación será menor que el valor que aporta a la producción, permitiéndole ser una fuente de plusvalía junto con el trabajo. Otro argumento es que la teoría de Marx no tiene en cuenta cosas como el tiempo. Por ejemplo, se añade levadura a las uvas trituradas para convertirlas en vino. No hay trabajo humano involucrado, pero el valor del vino es mayor que el de las uvas. Otro ejemplo es que el vino gana valor con el tiempo, aunque para Marx el proceso de envejecimiento no debería aportar valor. Esto indicaría que el valor podría surgir de fuentes distintas al trabajo.Desai, Meghnad, Marx's Revenge: The Resurgence of Capitalism and the Death of Statist Socialism, 2002, Verso Books, page 264Max Gulker, "Coffee and Wine: The subjective theory of value at work", American Institute for Economic Research, 30 January 2018Albert Whitaker, "History and Criticism of the Labor Theory of Value in English Political Economy" , Batoche Books, 2001 También se ha argumentado que la teoría de Marx ignora la preferencia temporal (la preferencia común por bienes y servicios de forma inmediata en lugar de después). Los trabajadores generalmente prefieren cobrar cuando su trabajo está terminado en lugar de cuando se vende (lo que podría ser mucho más tarde). Para que los trabajadores reciban un salario inmediato, deben recibir un salario, por lo que su servicio tiene un valor. Se argumenta que la teoría del valor laboral "tendría ambas cosas": los trabajadores recibirían el valor futuro completo de su producto antes de que se venda realmente.Donald Ernsberger, Jarret Wollstein, "The Labour Theory of Value (an analysis)", Liberty International, 12 October 1988
Teoría microeconómica Los seguidores de la economía neoclásica, la escuela económica hegemónica en la actualidad utiliza la teoría del marginalismo, la cual sostiene que el valor de cualquier bien o servicio se determina por su utilidad marginal, es decir, la utilidad de la última unidad de bien consumida medida según su precio en la satisfacción de un deseo específico de un consumidor. Mientras que Marx enfatizó la maximización del beneficio, los economistas neoclásicos ven en la maximización de la utilidad a un nivel individual o socialSi es el paso de la agregación de funciones de utilidad individuales a funciones de utilidad sociales es posible se halla en disputa. la fuerza motriz de la economía. La teoría de la utilidad sin embargo, por su subjetividad es imposible comprobar, a diferencia de la teoría objetiva del valor trabajo que se objetiva en horas, pudiéndose cuantificar.
Los defensores de la teoría del valor-trabajo replicarían cómo el capitalismo solamente reconoce la demanda respaldada por el dinero, (el precio de un bien no sólo se mide por su utilidad sino también por la cantidad de dinero que tienen los consumidores). Eso depende del conjunto de relaciones de distribución preexistentes. Dichas relaciones de distribución se apoyan a su vez sobre un conjunto de relaciones de producción que determinan cómo obtienen dinero los consumidores, cómo obtienen beneficios los capitalistas, los obreros salarios, lo terratenientes rentas, y así sucesivamente. En consecuencia, el precio de un bien depende no solamente de su utilidad, sino de la cantidad de dinero que los diferentes consumidores poseen, de ahí sus diferentes demandas efectivas. Sin embargo, no está claro en absoluto si esto difiere de un efecto riqueza sobre la demanda derivado de un problema de maximización de la utilidad individual.
En microeconomía, la maximización de la utilidad se produce teniendo presentes ciertas restricciones presupuestarias, que son las debidas a la cantidad disponible de factores de producción, por ejemplo, el trabajo (así con Marx la maximización del beneficio se produce bajo la restricción de las técnicas de producción disponibles y la tasa salarial).Details are explained by microeconomics, for a text book see Henderson, Quandt 1971. De hecho, la última restricción es el tiempo. Los hogares dividen su tiempo (24 horas) en ocio y trabajo. El tiempo de trabajo se dedica a ganar dinero para comprar bienes de consumo. El hogar elige la cantidad de tiempo libre (a través de las horas de trabajo) y la cantidad de bienes de consumo que maximizan su función de utilidad. Con Marx, el tiempo de trabajo no se basa en una decisión libre de los hogares, sino del producto de la lucha de clases entre trabajadores y capitalistas; los primeros tratan de reducir las horas de trabajo y los segundo de incrementarlas.
Más aún, todo lo anterior no considera los efectos del proceso de acumulación. De acuerdo con Marx, hay una tendencia por la que se igualan las tasas de beneficio en el proceso de acumulación, lo que conduce a los precios de producción. Si el precio de un bien está por encima de su precio de producción, entonces los capitalistas de ese sector obtiene un beneficio extraordinario (la tasa de beneficio supera a la tasa de beneficio medio de la economía en su conjunto). Como resultado, se atrae capital al sector, la producción aumenta y los precios caen hasta que el beneficio extraordinario desaparece. Los precios de producción resultantes se basan en horas de trabajo a través de la transformación del valor del trabajo en precios.
Según el marginalismo, el valor es subjetivo (ya que las mismas horas de ocio y bienes de consumo tienen distintas utilidades marginales para diferentes consumidores, o incluso para el mismo consumidor en circunstancias diferentes) y por lo tanto no se puede determinar midiendo cuánto trabajo llevó la producción de una unidad de un bien. En el óptimo de Pareto, por otra parte, las relaciones de intercambio entre bienes no sólo están determinadas por sus utilidades marginales, sino también por las productividades marginales de los factores de producción disponibles.
Eso significa que, en el marginalismo, los bienes se intercambian a la cantidad marginal de trabajo necesario para producirlos. En este sentido, se puede hablar de una teoría del valor marginal de los inputs de trabajo.The conditions under which relative prices of commodities, if determined by marginal utilities, are proportional to amounts of labour necessary to produce these commodities, are discussed in L. Johansen: Labour Theory of Value and Marginal Utilities. Economics of Planning 1963/3, p. 89-103. Sin embargo, esto se aplica a todos los factores de producción y a la utilidad marginal. El trabajo no es nada especial. Que estas teorías del valor se pueden mantener al mismo tiempo es posible gracias al análisis marginalista.And whether the underlying mathematical functions are “well-behaved”, as the term is. Otherwise no optimum solution exists. El óptimo de Pareto se define como una situación en la que se maximiza la utilidad y al mismo tiempo todos los factores de producción se emplean de la manera más eficiente, conduciendo a una situación en donde todos los bienes se intercambian según sus utilidades marginales y las cantidades marginales de los factores productivos necesarios para producirlos.
En otras palabras, si se corrobora empíricamente, el intercambio de bienes se lleva a cabo de acuerdo con la cantidad marginal de inputs de trabajo necesarios, lo cual confirmaría la teoría marginalista. Eso contradiría la teoría marxista, ya que según Marx los cocientes de intercambios están determinados por los precios de producción, que son diferentes de las cantidades de trabajo necesarias, es decir de su valor-trabajo. De forma implícita, Marx niega que el capitalismo sea un óptimo paretiano.
Crítica austriaca
La crítica de la escuela austriaca a la teoría del valor-trabajo se inscribe en la ruptura marginalista con las teorías objetivas del valor. Aunque Carl Menger no escribió sus Principios de economía política como una respuesta directa a Marx, su teoría subjetiva del valor cuestionaba el supuesto de que el valor pudiera explicarse por una sustancia común incorporada en los bienes. Eugen von Böhm-Bawerk, heredero del marginalismo mengeriano, aplicó luego esa crítica directamente a la teoría marxiana del valor, de la plusvalía y de la explotación.
Carl Menger miniaturadeimagen|Carl Menger. Para Menger, el valor de un bien no deriva de la cantidad de trabajo o de otros bienes de orden superior empleados en su producción, sino de la importancia de las necesidades cuya satisfacción depende de disponer de ese bien. La comparación entre el valor del producto y el valor de los medios utilizados permite juzgar si una producción pasada fue económica, pero no determina el valor del producto mismo. Esta tesis afectaba a la teoría del valor-trabajo porque desplazaba el problema desde la cantidad de trabajo incorporado hacia la utilidad marginal y la escasez relativa de los bienes.
Eugen von Böhm-Bawerk miniaturadeimagen|Eugen von Böhm-Bawerk.