El Ochenio de Odría, también llamado Odriato, es el periodo del gobierno de Manuel Odría como presidente del Perú, de 1948 a 1956. Odría gobernó el país durante ocho años, de ahí el nombre de Ochenio que se dio a su régimen; un período que para el Perú significó el regreso al militarismo, las políticas económicas liberales, la represión y persecución a los líderes apristas, y un populismo manipulador sobre las clases populares urbanas.

El régimen se dividió en dos fases:

La Junta Militar de Gobierno que fue una fase de facto, nacida del golpe de Estado en contra del gobierno constitucional de José Luis Bustamante y Rivero, contrariando la Constitución Política del Perú de 1933 (1948-1950). El gobierno constitucional de Manuel A. Odría (1950-1956), cuyo origen fue muy controversial, toda vez que el continuismo y la falta de democracia dieran evidentes y flagrantes irregularidades en la contienda electoral de las elecciones generales de 1950 donde el mismo Odría fue el único candidato, por lo que inevitablemente resultó elegido presidente.

Escenario previo miniaturadeimagen|El general Manuel Odría, sobre el portaaviones USS Franklin D. Roosevelt (CV-42) durante la visita del buque a Lima.

Odría y el gobierno de Bustamante y Rivero En 1945, con el triunfo de la candidatura de José Luis Bustamante y Rivero del Frente Democrático Nacional, el país se pronunciaba a favor de una alternativa que encarna el aspirar a la reconciliación y al progreso nacional. Las negociaciones a partir de enero de 1945 entre Manuel Prado, Víctor Raúl Haya de la Torre y Óscar Benavides, representantes respectivos de la oligarquía, el Apra y el ejército, daría como resultado dicho triunfo. Parecía que para el Perú empezaba la hora de la democratización y de los cambios moderados bajo el signo de la conciliación y el entendimiento. Sin embargo, sería esta alianza con el Apra la que distorsionaría su gobierno ya que se instaló un gobierno donde los apristas tuvieron participación en varios ministerios así como control en el Congreso.

La célula parlamentaria aprista pasó a hacer una desaforada oposición al gobierno, poniendo en peligro la gobernabilidad. Los más exaltados militantes apristas cometieron actos terroristas en todo el país. El 7 de enero de 1947 fue asesinado Francisco Graña Garland, presidente del directorio del diario La Prensa, hecho del que se culpó a los apristas, ya que dicho diario era el abanderado del antiaprismo. Este suceso produjo una seria crisis política. Bustamante decidió entonces renovar por completo a su Consejo de Ministros, dejando fuera a los apristas. Luego juró otro gabinete ministerial conformado en su mayoría por militares, entre los que figuraba el general Manuel Odría como ministro de Gobierno y Policía. Odría representaba la tendencia radicalmente antiaprista del Ejército y estaba aliado con el sector agro-minero exportador, opuesto a la política de control de cambios de Bustamante que afectaba sus intereses económicos.

La oligarquía siempre había estado en desacuerdo con las tendencias reformistas de Bustamante y su disposición o, en todo caso, su intención de cooperar con los apristas, hecho que causó considerable amargura entre sus miembros. No bien las políticas aplicadas por Bustamante fallaron en su propósito de estabilizar el país, aquellos miembros de la Alianza Nacional liderada por Pedro G. Beltrán (AN), comenzaron a conspirar con las Fuerzas Armadas. El derrocamiento de Bustamante y la eliminación del Apra de la vida política de la República eran sus objetivos y una vez más la oligarquía usaría a sectores militares para alcanzarlos.

A la crisis política se sumó la crisis económica-social. Se produjo el alza del costo de vida, lo que causó un gran malestar social. La inflación, el control de precios y la ineficiencia administrativa crearon un clima de desabastecimiento de productos básicos.

En su calidad de ministro de Gobierno, Odría insistió a Bustamante para que pusiera fuera de la ley al APRA. Como el presidente rehusó a tal exigencia, el gabinete en pleno dimitió. Quedó planteada así la crisis política, entre el gobierno y los militares. Estos, instigados por el sector agro-minero exportador, tramaron un golpe de Estado. Por su parte, los apristas planearon un golpe propio. Elementos del ala izquierda aprista se adelantaron y fomentaron la rebelión de la marinería en el Callao, que fue aplastada sangrientamente por el ejército, el día 3 de octubre de 1948.

Inmediatamente tras la revuelta, Bustamante declaró ilegal al Apra, pero el Ejército y la oligarquía consideran que se debería perseguir activamente a los miembros del partido. Bustamante no estaba dispuesto a aplicar una represión generalizada; sin embargo, ya era muy tarde. La fallida revuelta del 3 de octubre les dio excusa a los militares encabezados por Odría para apresurar su golpe de Estado.

El golpe de Estado de 1948 miniatura|El golpe de Estado de Manuel A. Odría el 29 de octubre de 1948.

El 27 de octubre de 1948, Odría, a la cabeza de la guarnición de Arequipa, se rebeló contra el gobierno constitucional de Bustamante y Rivero. Desde allí, lanzó un manifiesto a la Nación. Era la misma ciudad desde donde históricamente habían comenzado muchas revueltas republicanas y donde, dieciocho años atrás, Luis Miguel Sánchez Cerro había proclamado su propio Manifiesto.

Odría, con voz visiblemente nerviosa, leyó su Manifiesto a la Nación a través de Radio Continental, en el que declaró lo siguiente:

Tras finalizar sus argumentos a favor de la revuelta, Odría terminó su manifiesto con tres vivas: «¡Viva el Perú! ¡Vivan las instituciones armadas de la república! ¡Viva la democracia!».

La justificación expresa del movimiento, que significativamente se autodenomina “revolución restauradora”, era el antiaprismo o la “defensa de la patria contra el aprismo”. Fue precisamente ese antiaprismo radical lo que permitió a Odría contar con el apoyo de un sector del ejército más nacionalista y menos inclinado a una alianza con la oligarquía.

Las palabras de Odría no eran diferentes a las de caudillos anteriores: era necesario que el Perú obtuviera un nuevo liderazgo, pues el gobierno de turno estaba llevando al país a la ruina con su indecisión. Sin embargo, detrás del golpe del general Odría se encontraba la Alianza Nacional, esto es, la oligarquía comandada por los exportadores y muy especialmente por Pedro Beltrán, quien, no bien triunfó el golpe de Estado, sería nombrado presidente del BCR. Odría y los militares serían así instrumentos bien compensados pero dóciles de la oligarquía.

Las demás guarniciones del país, como la del Cuzco y las del norte, dudaron en plegarse al movimiento iniciado en Arequipa, pero después de dos días de forcejeo, el triunfo de la revolución se decidió cuando la guarnición de Lima, al mando del general Zenón Noriega se sumó al golpe. El presidente Bustamante y Rivero fue subido a la fuerza a un avión en el aeropuerto de Limatambo, rumbo a Buenos Aires, Argentina, el 29 de octubre. El golpe de Estado culminó así con éxito. El general Zenón Noriega asumió interinamente la presidencia, hasta la llegada de Odría, procedente del sur.

Se contó posteriormente que Odría, estando en Camaná en marcha hacia Lima, al enterarse de que las guarniciones se demoraban en plegarse a su favor, se acobardó, y quiso dar marcha atrás, y que un capitán del ejército apellidado Vargas Matta, lo obligó a continuar el viaje a punta de pistola.

Junta Militar de Gobierno (1948-1950)

miniatura|El presidente de la Junta Militar, Manuel A. Odría, junto con algunos de sus ministros. El día 31 de octubre Odría juró como presidente de la Junta Militar de Gobierno. El resto de los miembros de la Junta eran los siguientes:Autores como Raúl Rivera y Margarita Guerra mencionan como integrante de la Junta Militar al coronel Marcial Romero Pardo, en el despacho de Justicia. Sin embargo se trata de un error pues fue el coronel Marcial Merino quien en realidad ocupó ese cargo. También en el libro Historia de la Presidencia del Consejo de Ministros, tomo I, p.379 (Gálvez-García), se menciona como miembro inicial de la Junta al coronel Emilio Pereyra Marquina (Hacienda), cuando en realidad quien ocupó ese cargo fue el coronel Luis Ramírez Ortiz; Pereyra le sucedió unos meses después. los generales Zenón Noriega (ministro de Guerra) y José Villanueva Pinillos (Aeronáutica); los coroneles Luis Ramírez Ortiz (Hacienda), Juan Mendoza Rodríguez (Educación Pública), Alberto López Flores (Salud Pública), Marcial Merino (Justicia) y Carlos Miñano Mendocilla (Agricultura); los tenientes coroneles Augusto Villacorta Álvarez (Gobierno y Policía) y Alfonso Llosa G.P. (Fomento); y los contralmirantes Federico Díaz Dulanto (Relaciones Exteriores) y Roque A. Saldías (Marina). Eduardo Rivera Schreiber fue designado secretario de la Junta. Es de señalar que esta Junta no contaba con presidente de Consejo de Ministros, pero si con un vicepresidente de la República, que era el general Zenón Noriega, que de esa manera se constituía en el segundo hombre del régimen.

La represión política

Tras convertirse en presidente provisional dos días después del golpe, Odría aplicó una serie de severas medidas destinadas a restaurar el orden público. La primera de ellas fue la prohibición de los “partidos internacionales” que según su punto de vista, habían sido los responsables de la crisis que ameritó la intervención de las Fuerzas Armadas. Desde un principio, el gobierno se impuso violentamente con la supresión de garantías individuales, lo que quedó consagrado indefinidamente con una arbitraria Ley de Seguridad Interna (Decreto Ley N.º 11049 del 1 de julio de 1949), en la que se establecía los delitos considerados contra la seguridad y tranquilidad pública que tuvieran fines políticos o sociales. Igualmente establecía los delitos contra la organización y paz interna de la República.

Los principales líderes apristas fueron encarcelados o desterrados. Víctor Raúl Haya de la Torre buscó asiló en la embajada de Colombia, donde permaneció hasta 1954, cuando salió rumbo al destierro, luego de protagonizar una seria crisis internacional. La primera reacción de este partido fue la resistencia, pero la represión probó ser inaguantable y la agrupación se encontró desmoralizada por sus recientes fracasos. En consecuencia, varios miles de apristas fueron encarcelados. El Partido Comunista fue también proscrito. El Congreso fue cerrado. El Poder Judicial subsistió, aunque precariamente. La Junta gobernó mediante decretos leyes.

Bajo el imperio de esa política represiva, fue asesinado el dirigente sindical aprista Luis Negreiros Vega, a manos de agentes del gobierno, que lo emboscaron cuando huía de la persecución a bordo de un auto.

El viraje económico

La economía sufrió un viraje hacia el liberalismo, aunque sin caer en extremos. Se quiso tecnificar la economía, para lo cual se contrató la misión norteamericana presidida por Julius Klein, que recomendó el sistema de libre mercado. Odría atendió a las principales recomendaciones de esta misión: supresión de subsidios, libre cambio, desaparición de los controles y el equilibrio presupuestal. La crisis económica pudo así ser contenida.

Aspecto laboral y social

En el ámbito laboral, la Junta Militar de Gobierno, combinó la represión con el clientelaje político. La Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) fue proscrita y sus principales dirigentes sindicales perseguidos o abatidos. De otro lado, la Junta concedió beneficios sociales a los trabajadores, creó un Fondo Nacional de Educación destinado exclusivamente a construcciones escolares, y un Fondo Nacional de Salud. Se dieron así los primeros pasos de una vasta labor que se desarrollaría plenamente en la siguiente etapa del régimen: el gobierno constitucional de Odría (1950-1956).