Los tuareg son un pueblo nómada que ha poblado el Sáhara y el Sahel, que ha carecido de unidad política a lo largo de su historia y que ha mantenido luchas con las naciones vecinas y entre sí, siendo su principal actividad económica el pastoreo de camellos y cabras y la escolta o el saqueo de las caravanas que atravesaban el desierto. miniatura|Grupo de Tuareg Kel Ewey en Níger saludando a cámara, 1908-1912 miniatura|Tuareg a lomos de mehari. 1898-1900 thumb|Tuaregs en la curva del Níger, retratados por la misión del teniente de navío Émile Hourst, 1896 Origen de los tuaregs miniaturadeimagen|Rutas de caravanas en el Sáhara occidental entre el 1000 y el 1500 Los tuaregs son originarios del norte de África, al igual que el resto de bereberes. Se asume que fueron estableciéndose en el Sáhara penetrando de norte a sur hasta alcanzar el río Níger, estando limitado su territorio al este por el lago Chad y al oeste por la provincia de Tombuctú. En el son identificados como pueblo diferenciado por los viajeros árabes, que documentan el uso del tagelmust entre los miembros masculinos. Para esta época se hallaban islamizados.
Aunque eminentemente nómadas, en el pobladores tuareg se habían establecido en Tombuctú, ciudad por cuyo dominio lucharán durante épocas sucesivas contra el imperio de Malí, el imperio songhai, los pachás vasallos de Marruecos, el imperio colonial francés, o en épocas recientes, contra el gobierno del estado de Malí.
Mestizaje A la llegada al Sahel, se mezclaron con grupos negroides, si bien se asume que esta mezcolanza genética se realizó principalmente con esclavos sudaneses o haratin, antes que por enlaces con grupos de individuos libres. Esta mezcla es claramente apreciable hoy día entre los tuaregs meridionales que habitan Malí o Níger, si bien el targui no mestizo es muy infrecuente incluso en el norte.
Teoría de poblamiento planificado
Se ha teorizado que el poblamiento del Sáhara por parte de los tuaregs no fue un proceso espontáneo de expansión de un pueblo nómada, sino fruto de la estrategia de dominio de las rutas caravaneras por parte de la dinastía Ibadí reinante en el Fezán.
Así el emplazamiento primero de los Kel Ahaggar en el Hoggar durante el , y el de los Kel Gress y Kel Air en las montañas de Air y el Agadez en el responderían a un plan de asegurar el tránsito comercial al reino con capital en la hoy en ruinas Zawilah, amenazado por el Imperio Kanem en el este, y por los Masufa Almorávides en el oeste. La segunda población sería numérica y estratégicamente más importante, pues existía una pugna sobre la ciudad de Takedda, hoy Azelik en Níger.
La caída del Fezzan a manos de Kanem en el habría supuesto que los grupos bereberes de composición Hawwara habrían obtenido la independencia política frente a la conquistada metropolí, y con el tiempo habrían constituido confederaciones de tribus sin dependencia alguna respecto a los señores de su tierra de origen, el Fezán y Tripolitania, regiones de la actual Libia.Faouzia Belhachemi, Nouvelle interprétation du processus de peuplement dans le massif du Hoggar à partir des géographes arabes, 1991
Actividades económicas históricas thumb|Ganado ovino tuareg en el antiguo Sudán francés, actual Malí, 1912 thumb|Grupo tuareg en la ribera del río Níger, retratados por la misión del teniente de navío Émile Hourst, 1896 thumb|Zonas de pastoreo tuareg y peuhl-fulani en el círculo de Gao 1901-1911 Pastoreo La principal actividad económica desarrollada por los tuaregs a lo largo de la historia ha sido el pastoreo de camellos, cabras y ovejas, animales muy adaptados a la vida en condiciones áridas, si bien también han criado asnos, caballos y vacas, estos últimos, donde las condiciones lo permitían. Así los Hoggar y Ajjer no tenían vaca alguna, y los Udalan, que habían llegado al norte de la actual Burkina Faso a finales del , basaban su economía en el ganado vacuno.
Agricultura En la mayor parte del territorio tuareg la agricultura era difícil, cuando no inviable como en el caso de los pobladores del Hoggar y el Ajjer. En las montañas de Aïr existían pequeños jardines cultivados con agua de pozos profundos extraída por tracción animal y en las zonas inundables de los márgenes del Níger, llegaron incluso a practicar el cultivo del arroz, trabajo que ejecutaban la casta de siervos iklan –nombre Tamasheq– o bellah –apelativo songhay– mientras sus amos trashumaban sus rebaños.
Caravanas El comercio de sal, oro y esclavos desde el golfo de Guinea a las costas del norte de África –rutas que continuaban hasta Europa– desde Marruecos a Egipto y al Mar Rojo se efectuó hasta el fundamentalmente mediante caravanas de dromedarios que atravesaban el Sáhara. Si bien los portugueses habían ido estableciendo puestos comerciales en Guinea, no fue hasta el establecimiento de las colonias británicas y francesas que el grueso de las mercancías de la zona pasó a ser transportada por vía marítima, si bien el comercio con los árabes prosiguió por las rutas a través del desierto.
En Tombuctú, Gao y otros puntos meridionales de la ruta occidental, los sucesivos dominadores locales imponían peajes a los caravaneros por el tránsito de sus grandes mercancías. Los tuaregs imponían a los caravaneros un peaje indirecto, mediante la obligación de contratar un determinado número de ellos como escoltas. En el caso de negarse a la contratación del servicio o no realizarse el pago, la caravana era saqueada. Pillaje El pillaje fue otro método para procurar la adquisición de bienes. En la jerarquizada sociedad tuareg, el pillaje estaba fuertemente regulado, existiendo un estricto código de honor guerrero. El saqueo procuraba prestigio siempre y cuando se realizara de acuerdo con las normas tradicionales, que acabaron derivando en una suerte de derecho consuetudinario.
Se podía saquear incluso a tribus de la misma confederación, teniendo los afectados derecho a reclamación, llegando los atacantes a devolver parte de lo robado. Estas acciones se llevaban a cabo con una mínima violencia, no permitiéndose la violencia contra mujeres. Caso distinto era el de ataques a poblaciones no tuareg, llegando el caso al desenfreno frente a naciones consideradas enemigas.
Comercio Amén de las exacciones a caravaneros y saqueos a vecinos, los tuaregs comerciaban amistosamente, siendo los principales bienes a adquirir productos alimentarios como los dátiles –de larga durabilidad y alto poder nutricional– cereales como el mijo y el sorgo, o bienes como armas, tejidos o utensilios metálicos.
Producción de bienes Si bien la mayoría de productos debían ser adquiridos, como los tejidos con los que confeccionaban sus ropas o el menaje de sus tiendas, los tuaregs llegaron a producir instrumentos de metal, con el que fabricaban armas, si bien, en el caso de las espadas, la mayoría –al menos las hojas– eran de producción extranjera.
Pueblo guerrero thumb|Guerrero tuareg a camello, hacía 1912, en territorios del actual Malí. thumb|Guerrero tuareg a caballo con su lanza de hierro y su escudo de piel de kirafa, hacia 1912 Malí thumb|Tuareg a camello, moro a pie, tuareg a caballo, tuareg a pie, ribera del Níger, retratados por la misión del teniente de navío Émile Hourst, 1896 thumb|Tuareg a caballo en la ribera del Níger retratado por la misión del teniente de navío Émile Hourst, 1896 Los tuaregs adquirieron prestigio como guerreros en época temprana, teniéndolos en consideración los pueblos vecinos árabes o negros. Entre ellos mismos, las tribus e individuos más dotados para las artes marciales tenían mayor reputación. Armados de lanzas y dardos o jabalinas, arcos y flechas, escudos y su famosa y difundida espada takouba, cargaban frontalmente a lomos de sus mehari entonando cánticos y gritando.
Esta forma de lucha, con un componente ritual importante, tuvo durante siglos gran éxito. Debido al conocimiento del terreno en el que se desplazaban, y a su estilo de vida nómada, podían movilizarse, atacar, saquear y esfumarse con gran rapidez. Esta forma de lucha tendría que ser replanteada frente a las tropas coloniales francesas armadas primero con fusiles de cerrojo y cartucho metálico con carga de pólvora negra modelo Gras y después con fusiles de repetición y cartucho con pólvora sintética modelo Lebel.
Reunir a 1500 o 2000 guerreros era prácticamente una hazaña. Por un lado, la población total era escasa y la densidad baja, y por otro, era difícil mantener unidos a tan alto número de hombres y monturas siendo la presión que ejercían sobre el terreno alta y los recursos –agua y pastos– escasos. Tampoco había una concepción de la guerra como algo perdurable y continuo, sino como algo pasajero; una acción aquí o allí era algo asumible, un conflicto prolongado como el que podía afrontar un ejército profesional era difícilmente sostenible.
Aun así, hubo intentos en ese sentido, como el liderado por el Ikazkazen Kaosen en Níger contra los franceses, pero su estrategia moderna, amén de chocar con los valores tradicionales de su pueblo, era insostenible en términos de bajas. Kaosen acabó muriendo en 1917 a manos de los turcos en Libia.
La espada Takouba La espada tradicional tuareg, todavía en uso en la década de 1980, y hoy fundamentalmente reservada para festividades y ceremonias, fue una espada de hechura europea que se introdujo en la región durante la segunda mitad del .Iain Norman, The Takouba form with a focus on range and distribution, 2013 En principio importada por mercaderes árabes y fabricada en Italia, España y Alemania, sería también fraguada por forjadores tuareg, si bien la mayoría de ellas continuaría procediendo de Europa hasta el , fundamentalmente de las fábricas espaderas de Solingen.
Armas de fuego thumb|Guerrero tuareg en la ribera del río Níger en 1894
Se asume que la primera irrupción importante de armas de fuego en el Sáhara se produjo con la expedición del morisco Yuder Pachá contra el imperio Songhai en 1591, y que más tarde o más temprano los tuaregs adoptarían las armas de fuego. Sin embargo, las expediciones francesas de mediados del , indicaban que el número de armas de fuego era escaso en conjunto, habiendo disparidad entre tribus, y que la preferencia generalizada era el uso de estas armas en la caza y no en la guerra.
Estas armas referenciadas por los primeros expedicionarios eran en su mayoría espingardas y viejos fusiles con llave de piedra, con algunos ejemplares de más modernos fusiles de percusión de fabricación inglesa.
El comandante Émile Auguste Léon Hourst, tras su misión en Níger realizada entre 1895 y 1896, publicó un libro sobre su expedición, indicando que otorgando cien o doscientos fusiles de percusión debidamente modificados para que sólo pudieran usar cápsulas fulminantes específicas suministradas por los franceses, la tribu a la que proponía se le entregase, los Aoulliminden serían invencibles, y además, dependientes de las autoridades francesas.La mission Hourst: sur le Niger et au pays des Touaregs, París, 1897
En 1902, en la batalla de Tit en el Hoggar, cayeron muertos 93 tuaregs de un total de 300, y se recuperaron 83 fusiles, lo que indicaba que los nómadas, si bien no estaban completamente armados a la europea, y sus armas podían ser de una generación anterior, no combatían ya mayoritariamente con sus armas tradicionales.
En todo caso, los tuaregs respondieron con rapidez ante el desafío tecnológico que les supuso la irrupción en sus tierras de las tropas francesas armadas con modernos fusiles, y pronto adquirieron armas modernas de los caravaneros, así como realizaron expediciones específicas frente al pachá turco de Trípoli para pertrecharse. Durante la rebelión tuareg de 1916 buena parte de los targui estaban equipados con fusiles de cerrojo adquiridos principalmente en Libia durante el periodo de lucha contra los invasores italianos.
Colonización francesa. El avance desde el Sudán miniatura|Tuareg prisionieros en el fuerte de Hassi Inifel, Argelia (1888)