Encinasola es un municipio español de la provincia de Huelva, Andalucía. El municipio cuenta con una población de .
Geografía física Ubicación Noroeste: Amareleja Norte: Oliva de la Frontera Noreste: Jerez de los Caballeros Oeste: Barrancos 75px Este: Higuera la Real Suroeste: Rosal de la Frontera Sur: Aroche Sureste: Cumbres de San Bartolomé
El municipio de Encinasola se encuentra en la sierra de Aracena y picos de Aroche, dentro de la provincia de Huelva, limitando al norte con Extremadura y al oeste con Portugal. A una altitud de unos 459 metros sobre el nivel del mar, dista por carretera 159 km de Huelva, a 117 km de Badajoz, 143 km de Sevilla y 249 km Lisboa. Las ciudades menores más cercanas son Jerez de los Caballeros a 22.7 km de Encinasola o Zafra a unos 60 km de Encinasola.
Su término municipal, con una extensión de 181 km²,«Encinasola», en Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía. Instituto de Estadística de Andalucía. está representado en las hojas 895,«» en Mapa Topográfico Nacional. España: Instituto Geográfico y Catastral (1946). Consultado el 27 de septiembre de 2009. 896,«» en Mapa Topográfico Nacional. España: Instituto Geográfico Nacional (2002). Consultado el 27 de septiembre de 2009. 874«» en Mapa Topográfico Nacional. España: Instituto Geográfico Nacional (2002). Consultado el 27 de septiembre de 2009. y 875«» en Mapa Topográfico Nacional. España: Instituto Geográfico Nacional (2002). Consultado el 27 de septiembre de 2009. del Mapa Topográfico Nacional.
La villa portuguesa de Barrancos, con cuyo municipio limita el de Encinasola, está a 8 km del casco urbano de Encinasola.
Hidrografía Por el municipio de Encinasola, pasan el río Múrtigas y su principal afluente, el río Sillo, aunque ninguno de ellos pasa por el casco urbano.
Clima El clima es una mezcla entre el mediterráneo y el continental, con inviernos fríos y veranos calurosos. Mes Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Año Media de temp máx (°C) 6,7 9,5 13,7 14,9 15,6 18,8 20,4 22,4 16,1 13,3 10,1 8,4 2006
Historia Los restos arqueológicos encontrados en Encinasola datan del año 3000 a.C. Hay constancia de explotación de variscita, con 7 puntos de extracción y 4 minas de tipo trinchera acompañados de utillaje minero prehistórico. El complejo minero de pico Centeno es junto a galerías de Gavá, en Cataluña y Palazuelo de las Cuevas, provincia de Zamora, las minas de variscitas más antiguas de Europa; siendo estas tres las únicas existentes hasta épocas más recientes. Los elementos de adorno (cuentas de collar y colgantes) elaborados mediante la Variscita de estas minas, se han encontrado y documentado en enterramientos de monumentos megalíticos de diversas regiones de Europa. Desde Inglaterra (Stonehenge), Francia (Bretaña, Bourgogne, Auvernia y Mediodía francés), a la península ibérica: Alentejo, Estuario del Tajo, Tras-o-Montes, en Portugal, y Cataluña, Aragón, País Vasco, Galicia y Andalucía occidental. Los análisis XRD y XRF del mineral recogido y su comparativa con 50 cuentas procedentes de 8 tumbas megalíticas de dos regiones diferentes para comprobar modelos de distribución y procedencia alta variabilidad natural de los elementos traza (tradicionalmente considerados indicadores del origen). A principios de , fueron destruidos en Encinasola algunos dólmenes, conservándose de aquel enterramiento circular únicamente un ajuar funerario compuesto por 12 piezas de diorita azul, diversas hachas, azuelas, vasos y destacando entre todos ellos un Ídolo placa. En torno a los yacimientos metalúrgicos se han encontrado restos de asentamientos de 7 poblados celtíberos.
De época Romana, quedan restos de diversas explotaciones sistemáticas en el entorno, presentando abundante escorias de tales fundiciones. Tras la crisis minera del la ciudad de San Sixto sufrió un declive demográfico, que la llevó definitivamente al abandono completo. No es hasta el asentamiento de los visigodos, que se tiene constancia de que la zona es nuevamente repoblada. Se cree, que con el nuevo reino Visigodo se levanta en la contienda la ermita de San Pedro, (prácticamente destruida en su totalidad pero con un proyecto de recuperación en la actualidad). Existen a escasos metros de la ermita, restos de unas tumbas en piedra también de dicha época.
En la segunda mitad del después de Cristo, tras la conquista de estas tierras a los musulmanes se estableció una pequeña aldea, Azinhasola (nombre que proviene del Galaicoportugués), con pecheros procedentes del reino de León, principalmente de Galicia, pero también de León y Salamanca. La zona fue duramente disputada tras el fallecimiento de Fernando III el Santo, en 1252, y la subida del trono de su hijo, Alfonso X El Sabio, la cual sufre las luchas territoriales que libran los reinos de Castilla (orden del temple) y Portugal ( orden del hospital). Tal enfrentamiento tuvo como origen en que el Algarbe había sido reconquistado por rey de Portugal Alfonso III cuando estos territorios pertenecían al reino de Niebla que previamente había sido cedido a Alfonso X El Sabio, quien exigió al vecino reino de Portugal su devolución. Este periodo de luchas y discordias duró 45 años y como consecuencia surgió entre los reinos de Portugal y Castilla la denominada La Contienda. En esta gran dehesa de montes y valles, fue pues imposible de delimitar un territorio con una frontera que separase los dos reinos. Esta se convirtió durante mucho tiempo en tierra de nadie. Durante el tiempo que duró las disputas, y para proteger a Sevilla frente a las incursiones portuguesas, se procedió a la construcción de tres líneas defensivas que constituyeron la Banda Gallega. Estas líneas defensivas estaban constituidas por: thumb|Sanpedrocontienda
Primer bastión; Castillos de Aroche, Encinasola y Fregenal de la Sierra ( Badajoz) Segunda Línea; Castillos de Torres ( Cumbres de San Bartolomé), Cortegana y Cumbres Mayores y Por último, la línea más a retaguardia no era otra que la formada por las fortalezas de Aracena, Cala y Santa Olalla. Los castillos de Cumbres, Cortegana y Santa Olalla fueron mandados construir por Sancho IV, hijo de Alfonso X El Sabio, mediante un privilegio fechado en Toro ( Zamora), el 4 de noviembre de 1293. (Se dice que los de Aroche, Aracena, Almonaster, Cala y Zufre, fueron construidos por los árabes alrededor del , y el origen del Castillo de Encinasola, es dudoso). Este periodo de luchas entre ambas dinastías finalizó con el Tratado de Alcañices, firmado el 12 de septiembre de 1297, por parte de Castilla por Fernando IV, hijo de Sancho IV, y por tanto, nieto de Alfonso X El Sabio, y por parte de Portugal por D. Dionis, que también era nieto del citado rey castellano.
La población de Encinasola crece y se empieza a extender más allá de los límites del castillo. En el bajo-medievo las epidemias comienzan a azotar las poblaciones serranas y comenzaron a llegar oleadas de peste bubónica desde el 1300. Siendo especialmente fuertes la de 1340 a 1350 la llamada «Mal pestilente». La segunda ola de epidemia llega en 1362. Años más tardes vuelven a llegar dos grandes embestidas en 1374 y 1383. La nueva mortandad se produjo en 1399 y 1401, lo que provocó un escenario desequilibrado entre recursos y personas, que convirtió la demanda de mano de obra en constante y elevada en los años siguientes, lo que pudo provocar grandes migraciones poblacionales a estas partes de la sierra desde otras zonas más pobladas. Para el pensamiento medieval de entonces, estas epidemias se podían entender como un castigo divino de dios por sus pecados, creándose una religiosidad exacerbada por la culpabilidad, dando paso a la obsesión con la muerte, y extendiéndose la idea de la culpabilidad y la responsabilidad humana en torno a los judíos, llevando a un deterioro de la convivencia, que fue provocando persecuciones, juicios y conversiones que iban creciendo con los años. Algunas de estas costumbres medievales han llegado hasta nuestros días, como pudo ser las danzas funerarias que se realizaban con el pandero, que no debió de ser exclusiva del pueblo y que pudo venir con sus repobladores del reino de león. Los estudios proponen un origen árabe e influencias del canto gregoriano y del judaísmo.
El pueblo de Encinasola pudo contar en su pasado con una judería claramente definida en torno a la calle Cinaga, deformación medieval del nombre CINAGA, CINAGOGA, SINAGOGA. Este mismo ejemplo es el que se encuentra en la vecina Fregenal de la Sierra, cuya calle La Cinoja ( Sinagoga) se encuentra enclavado en todo el centro de su antigua judería. Hay que destacar, que al final de esta misma calle marocha, existe una vivienda la cual posee un gran arco tumido de varios metros de altura desde su base en una sola pieza de ladrillo que podría reafirmar esta cuestión. Así mismo, se conoce, que próximo a esta, en la calle Palomar,también quedaron restos visibles de arcos tumido y herradura.
Entre los años 1400 y 1490 se da en toda el área de la sierra por lo general un verdadero movimiento repoblador, destacando el periodo comprendido entre el 1430 y 1480, donde se calcula que la sierra triplicó su población demográfica, así como también obtuvo un crecimiento económico importante, en parte fruto de los beneficios y reconocimientos fiscales y privilegios en la explotación de estas tierras; pues era muy necesario mantener la defensa del territorio fronterizo frente a los ataques continuos de lo Portugueses; pero también por el foco especial y persecutorio de los judíos, siendo estos últimos grandes repobladores. A pesar de su cenit social, estas poblaciones debieron de pasar momentos complicados. thumb|Judiosconversos
El periodo que va de 1405-1410 tuvo que ser especialmente difícil para la población de Encinasola, la cual sufre en tan solo un año (1405 a 1406), una emigración de hasta el 72% de su población. Las condiciones de Encinasola eran especialmente duras y excepcionales, pues los portugueses organizados en partidas realizaba continuas incursiones causando muerte, pobreza y miedo. La convivencia con su vecina Aroche tampoco era tarea fácil, pues esta exigía en su totalidad la disposición de la contienda, que reclamaba como suya. A pesar de la dureza de la vida de este pueblo, los marochos resistieron infranqueables los devenires de los enfrentamientos y las epidemias de peste que azotó no solo al pueblo, también a toda Europa.
Este carácter guerrero, rudo y fuerte de los marochos lo hacen idóneo para unirse a las tropas de los Reyes Católicos, los cuales reclutan a un gran número de vecinos de Encinasola, Cumbres bajas y otros pueblos de alrededores para el asalto y reconquista de la ciudad árabe de hisn Al-lura (Álora) en el mes de junio de 1484. En la conquista, se erigió un altar portátil en el lugar que hoy ocupa el convento de Flores, donde se dijo misa dedicándola a su virgen. Por mandato expreso de la reina Isabel la Católica fue dispuesto en dicho lugar la creación de un templo bajo advocación mariana. Solicitaron pues a la reina una imagen para venerarla en el nuevo edificio, que debía de tener mismo título que la de Ntra. Sra. de Flores. Los Reyes Católicos encargaron en Sevilla la talla de la virgen, que una vez concluida fue entregada a un grupo de marochos y al nuevo alcaide de Álora de manos de la reina Isabel la Católica en el Real Alcázar de Sevilla en el año 1502.
A principios del comienza la construcción de la iglesia de San Andrés Apóstol con un carácter posiblemente defensivo, debido al grosor de sus muros. Su construcción fue llevada a cabo por Diego de Riaño, Martín de Gainza y Hernán Ruiz II. La torre original de la iglesia se vino abajo casi en su totalidad a consecuencia del terremoto de Lisboa que se produjo el 1 de noviembre de 1755.