Los Madonna studies —traducidos al español como: Estudios Madonna o Estudios sobre Madonna— (y también conocidos como «Madonnaology/Madonna-ology»; literalmente en español: «Madonnología»), hacen referencia a las investigaciones académicas y análisis que abordan de forma interdisciplinar la vida y obra de la artista estadounidense Madonna desde múltiples perspectivas como las teorías crítica y feminista. A los entusiastas, académicos o estudiosos de la cantante de esta área, se les ha denominado Madonna scholars o Madonnologists.
Los estudios madónicos como también los llamó Óscar Contardo, a menudo se les asocia o clasifica bajo los estudios de medios, culturales y los de cultura popular. Entre los temas más tratados, que son variados y diversos, están los estudios de la mujer, de género y los estudios étnicos con temas relativos como el feminismo, racismo, teoría queer, la posmodernidad y el multiculturalismo.
Según distintas fuentes, el desarrollo de los Madonna studies ocurrió desde los años de 1980 y alcanzó notoriedad en la siguiente década cuando fue objeto de discusiones y debates por distintas razones entre varios académicos, filósofos, críticos teóricos y otros especialistas. Para otros, estos comentarios fueron un «fascinante» punto de contradicciones en sí mismos. Los Madonna studies continúan siendo un campo establecido, y han servido como punto de referencia ya sea para defender o criticar a otras corrientes de estudios de artes liberales.
Existen diversas obras y material escrito sobre Madonna en las esferas académicas gracias a estos estudios y como resultado, los expertos consideran que ha sido la artista más estudiada en las universidades y quizás la que más ha llamado la atención de la comunidad científica. Sobre las «gigantescas» proporciones bibliográficas y el gran volumen de escritura que gira en torno a ella, el erudito David Tetzlaff dijo: «Leer todo lo que se ha escrito sobre Madonna sería como mapear la inmensidad del cosmos» (c. 1993).
Terminología La palabra Madonna studies —traducida al español por algunas fuentes como: Estudios Madonna/ Estudios sobre Madonna— apareció a finales de la década de 1980 según la crítica musical Maura Johnston. Aunque los académicos que escribieron el libro The SAGE Handbook of Popular Music (2014) sugieren que es un término «informal». El filósofo y sociólogo austriaco Oliver Marchart al nombrarlos, lo escribió como «Madonna-Studies».
En otras definiciones, un numeroso grupo de autores, como lo son por nombrar algunos ejemplos: las profesoras Janice Radway y Suzanna Danuta Walters o la periodista Maureen Orth usaron las palabras «Madonnaology/Madonna-ology» para referirse a estos estudios. El crítico literario Óscar Contardo se refirió a ellos como «estudios madónicos» en un artículo en español que dedicó sobre el asunto, mientras varios autores como José Yunis notaron que la profesora E. Ann Kaplan (ca. 1980s) se refirió a ellos de «forma seria y formal» como «Madonna Phenomenon» (MP). Otras fuentes han citado la palabra «Madonna scholarship», para referirse per se a estos estudios o a casi cualquier otro contexto que tenga que ver con la intérprete en el mundo académico.
Contexto histórico
De acuerdo al crítico literario Contardo, el profesor Luis Cárcamo-Huechante de la Universidad de Harvard situó los antecedentes para los «estudios madónicos» en la sensibilidad camp con el concepto propuesto en los años de 1960 por Susan Sontag, que aludía a la «fascinación por el artificio y la exageración». Contardo mismo pone como antecedente la corriente originada en Inglaterra con los estudios culturales cuando se empezó a analizar «el fenómeno de las celebridades-estrellas» a partir de los años 1970.
El historiador intelectual estadounidense, Richard Wolin escribió en el libro The Frankfurt School Revisited (2006) que el «enfoque de los estudios culturales floreció durante la década de 1980», bajo la creciente influencia de Foucalult, Stuart Hall y del Centro de Estudios de Cultura Contemporánea (Escuela de Birmingham), en la cual la cultura popular fue vista como una corriente de «resistencia» al poder. Es en esta línea que los Madonna studies se convirtieron en una especie de «industria académica artesanal» según Wolin.
La académica Mary Cross en Madonna: A Biography (2007), concuerda en que la nueva teoría importada de Europa junto a las guerras culturales de la ideología, originaron grandes «cambios al mundo académico estadounidense y al plan de estudios universitario». De esta forma surgieron departamentos enteros dedicados a los estudios de cultura popular y de los medios de comunicación.
El profesor Santiago Fouz-Hernández en Madonna's Drowned Worlds (2004) sugiere que la abundancia de la teoría crítica sobre la artista ha sido parte de un desarrollo más amplio en las tendencias metodológicas en la academia en donde el estudio de la cultura popular ha recorrido un largo camino desde que David Riesman lo describió en 1950 como un «campo relativamente nuevo en las ciencias sociales estadounidenses».
En el libro American Icons, se dijo que los académicos estadounidenses en la mayor parte del siglo se suscribieron en la idea del «canon universal». De esta manera aplicaron las mismas «lecturas textuales sofisticadas» con Madonna, quien recurría al uso del pastiche sobre diversas referencias de la cultura popular, además de valerse de «técnicas de vanguardia» como la sensibilidad camp. Otro antecedente para estos estudios de acuerdo a los mismos autores, es porque la artista hacía notar su «autoproclamada» afinidad con figuras de la alta cultura, lo que «tipificó los límites cada vez más borrosos entre la alta cultura y la de masas».
Desarrollo y evolución thumb|Según la National Geographic: «La personalidad pública en constante evolución de Madonna inspiró un área de enfoque completamente nueva y totalmente controvertida en la cultura popular: los Madonna studies.
El desarrollo intrínseco de los Madonna studies ocurrió, según varios expertos en los años de 1980. La revista Genre citó las palabras del escritor inglés Andrew Morton, quién en su libro Madonna (2001) notó que a mediados de ese decenio, la «influencia de la artista como un ícono posmodernista» fue «seriamente discutida» por profesores universitarios, expertos en género y por feministas, sentando así las bases de su «encanto académico». Aunque más de algún autor, como el crítico Contardo sugieren que el origen de los estudios se remonta a la década de 1990.
La justificación o razón de estos estudios fue cuestionada por varios críticos teóricos y académicos entre otros profesionales. Si bien depende también del grado temporal que se aplique, la mayoría de estos comentarios se suscriben casi en su totalidad durante los años 1990. La investigadora María Ángeles Durán lo resumió años más tarde, de la siguiente manera: «Madonna ha sido objeto de abundantes y diversos estudios, suscitando una gran controversia de opiniones». No obstante, Deborah Jermyn de la Universidad de Roehampton explicó que sobre esto existen «numerosos estudios académicos» que han demostrado las formas en las que Madonna ha polarizado las opiniones.
Lo que si es contundente, son las diversas fuentes contemporáneas que dedicaron publicaciones sobre el asunto de las opiniones. Por ejemplo, el Moscow-Pullman Daily News tituló un artículo de 1991, Madonna even controversial for scholars en donde hablaban de estas contradicciones y debates entre algunos de los expertos. En 1993, la académica Laurie Ouellette dedicó una publicación en On The Issues, en donde hizo notar que la influencia de la intérprete en el mundo académico «no pasó desapercibida al coincidir con las disputas de la época sobre el canon y el multiculturalismo».
Por otro lado y entre comentarios más retrospectivos, la autora Maria Wikse escribió en 2006 que si bien la cantante ya no estaba «en el centro de la atención académica», los Madonna studies siguen siendo un campo establecido dentro de los estudios culturales. Pamela Church Gibson del London College of Fashion en el libro Fashion and Celebrity Culture (2013) no hizo sino reforzar que «desde los años 1980, seguramente se ha escrito lo suficiente sobre Madonna para crear una nueva subdisciplina dentro de los estudios culturales».
Características
Los Madonna studies son de carácter interdisplinar asociados principalmente con los estudios de medios, culturales y los estudios de cultura popular (o simplemente con la «cultura popular»).
La periodista estadounidense Anne Hull describió que los «Madonna studies son altamente especializados» en diversos temas. En efecto, los académicos que escribieron el libro The SAGE Handbook of Popular Music confirman que los estudios sobre la intérprete «tomaron una variedad de formas», puesto que «no todas necesariamente cuentan como estudios culturales».
El profesor Fouz-Hernández explicó que en lo que concierne a las teoría crítica y de cultura popular, existen una amplia gama de textos y recursos que se pueden utilizar ya que son temas de carácter interdisciplinar. El caso de ella resulta ser un buen ejemplo según el profesor, ya que «se revela como un enfoque ideal» donde se tiene al alcance herramientas como la música, vídeos, cine, actuaciones musicales en directo, entrevistas y más. Otra sugerencia proviene de los autores del libro Encyclopedia of Women in Today's World (2011) quienes comentaron que los estudios críticos sobre ella originan a su vez un «nexo crítico para la exploración de actitudes contemporáneas sobre la sexualidad, feminismo y la cultura de consumo» entre otros temas.
Los profesores del libro American Icons (2006) explicaron que «no solo su trabajo, sino su persona estaba abierta a múltiples interpretaciones». Es algo muy similar a lo que comentó John Fiske a finales de los años 1980, pues describió a la cantante como un «texto abierto» en lugar de ser uno «cerrado» y esto ha permitido que sea «leída de diferentes maneras y desde diferentes puntos de vistas». De hecho, el crítico literario Óscar Contardo encontró que desde 1983, «los ensayos y publicaciones académicas que tenían a la intérprete como foco, se multiplicaron, desmenuzando la semiótica de su imagen, de su música, de su puesta en escena, de sus vínculos mediáticos, sus mensajes implícitos y explícitos».
A principios de los años 1990, José Yunis detalló este efecto de la siguiente manera: «Existe una Madonna virtualmente por cada lista teórica». Es decir, hay una interpretación diferente sobre lo que ella es o lo que representa en los estudios e investigaciones de los diferentes especialistas. Yunis mencionó como ejemplo a la «Madonna Lacaniana» de la profesora Marjorie Garber, donde da pie a una interpretación de lo real, lo imaginario y lo simbólico; la «Madonna Foucaultiana» del escolar Charles Wells, la «Madonna Braudillardiana» de Schwichtenberg, la «Madonna Marxista» de Melanie Morton o la «Madonna Freudiana» de la socióloga Cindy Patton. De manera similar, Caroline von Lowtzow del diario alemán Süddeutsche Zeitung describió esa idea que se apoya con lo que dijo Yunis, al indicar que existe «una Madonna diferente» en «casi todas las ramas teóricas» (las teorías de Lacan, Foucault o Baudrillard), aunque también señaló que esto ha provocado que su nombre aparezca en el Postmodernism Generator, la cual es una herramienta casi siempre asociada y denominada como un «generador de la parodia».
Temas o áreas de estudio