La feria de las vanidades (título original en inglés, Vanity Fair: A Novel without a Hero, literalmente "La feria de las vanidades: una novela sin héroe") es una novela del autor inglés William Makepeace Thackeray, publicada por vez primera en 1847–48, satirizando la sociedad del Reino Unido de principios del . El título del libro procede de la historia alegórica de John Bunyan El progreso del peregrino, publicada por vez primera en 1678 y aún leída ampliamente en la época de la novela de Thackeray. La expresión “feria de las vanidades” se refiere a una de las paradas mencionadas en El progreso del peregrino: una feria interminable en una ciudad llamada Vanidad, que pretendía representar la atracción pecaminosa del hombre por las cosas mundanas.

La novela es actualmente considerada un clásico, y ha inspirado varias adaptaciones cinematográficas, siendo la más reciente la película de 2004 protagonizada por Reese Witherspoon. En 2003, La feria de las vanidades fue incluida en la encuesta The Big Read de la BBC sobre la "novela más querida" del Reino Unido."BBC - The Big Read". BBC. Abril 2003, consultada el 31 de octubre de 2012.

Resumen de la trama miniaturadeimagen|Una reproducción del Mapa de Ruta desde la Ciudad de la Destrucción a la Ciudad Celestial en El Progreso del Peregrino, incluyendo Vanidad como la ciudad principal en el camino. La historia comienza en la academia de la señorita Pinkerton para Jóvenes Damas, donde Becky Sharp y Amelia Sedley acaban de terminar sus estudios y están preparándose para marchar a casa de Amelia en Russell Square. Se retrata a Becky como una joven tenaz y astuta decidida a abrirse paso en la sociedad, y Amelia Sedley como una joven bondadosa, amable aunque ingenua.

En Russell Square, la señorita Sharp conoce al atractivo y egocéntrico capitán George Osborne (con quien Amelia está prometida desde muy joven) y al hermano de Amelia, Joseph Sedley, un torpe y vanaglorioso/jactancioso pero rico funcionario recién llegado de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Confiando en casarse con Sedley Becky lo atrae, pero fracasa debido a las advertencias del capitán Osborne, la propia timidez de Sedley, y su vergüenza sobre cierto comportamiento borracho y tonto por su parte, del que Becky ha sido testigo.

Ahora, Becky Sharp se despide de la familia Sedley y entra al servicio del grosero y libertino baronet Sir Pitt Crawley, quien la ha contratado como institutriz de sus hijas. Su comportamiento en casa de Sir Pitt le gana su favor, y después de la muerte prematura de su segunda esposa, él le propone matrimonio. Pero ella, con gran dolor por tener que renunciar a convertirse en la mujer de un baronet, le confiesa que está ya casada en secreto con su segundo hijo, el capitán Rawdon Crawley.

La anciana medio hermana de Sir Pitt, la solterona señorita Crawley, es muy rica, habiendo heredado la fortuna de su madre de setenta mil libras esterlinas. Cómo legará su gran riqueza es fuente de conflicto constante entre las ramas de la familia Crawley quienes rivalizan descaradamente por su afecto; al principio, su favorito es el hijo menor de Sir Pitt, el capitán Rawdon Crawley. Durante algún tiempo, Becky actúa como acompañante de la señorita Crawley, suplantando a la leal señorita Briggs en un intento de ganar su favor antes de dar la noticia de su matrimonio con el sobrino de la señorita Crawley. Sin embargo, el casamiento a escondidas con una simple institutriz enfurece tanto a la señorita Crawley que ella deshereda a su sobrino en favor de su pomposo y pedante hermano mayor, quien también lleva el nombre de Pitt Crawley y estaba destinado en cualquier caso a ser rico porque debía recibir además las tierras de su padre el baronet Sir Pitt por ser el hijo mayor. La pareja casada intenta constantemente reconciliarse con la señorita Crawley, y ella cede un poco, pero solo acepta ver a su sobrino, quien no es lo bastante hábil como para hacerse perdonar y finalmente la señorita Crawley rechaza cambiar su testamento.

Durante los años siguientes mientras Becky Sharp sube en el mundo, el padre de Amelia, John Sedley, cae en bancarrota. Los Sedley y los Osborne fueron en el pasado aliados cercanos, pero la relación entre las dos familias se desintegra después de que los Sedley se arruinen financieramente, y el padre de los Osborne prohíbe el matrimonio de Amelia y su hijo George. George es egocéntrico y no quiere a Amelia tanto como ella le quiere a él y es Dobbin quien está siempre recordándole que la trate bien. Por ejemplo, como George suele andar corto de dinero por gastar demasiado, Dobbin le da dinero para que compre un regalo para Amelia y luego George lo usa para comprarse algo para él mismo. George al final decide casarse con Amelia contra el deseo de su padre, presionado por su amigo Dobbin y por no tolerar que su padre le imponga su voluntad, y en consecuencia George es deseheredado por su padre. Mientras tienen lugar estos acontecimientos personales, las guerras napoleónicas se recrudecen. George Osborne y William Dobbin son repentinamente desplegados en Bruselas, pero no antes de encontrarse con Becky y el capitán Crawley en Brighton. Las vacaciones se ven interrumpidas con órdenes de marchar a Bruselas. Para entonces, el recién casado Osborne se está ya cansando de Amelia, tratándola cada vez con más displicencia y se ve progresivamente atraído por Becky que anima sus insinuaciones.

En un baile en Bruselas (basado en el famoso baile de la duquesa de Richmond en la víspera de la batalla de Waterloo) George da a Becky una nota invitándola a huir con él. Lamenta esto poco después y se reconcilia con Amelia, que se ha sentido profundamente herida por sus atenciones hacia su antigua amiga. A la mañana siguiente, lo envían a Waterloo con el capitán Crawley y Dobbin, dejando preocupada a Amelia. Becky, por su parte, está prácticamente indiferente por la marcha de su marido. Intenta consolar a Amelia, pero Amelia responde enfadada, disgustada con el flirteo de Becky con George y su falta de preocupación con el capitán Crawley. A Becky le molesta este desaire y crea una situación de rencilla entre las dos mujeres que durará años. Becky no se preocupa tampoco por el resultado de la guerra; en caso de que gane Napoleón, planea convertirse en la amante de uno de sus mariscales. Mientras tanto, se beneficia de vender su carruaje y sus caballos, muy demandados por la gente que desea huir de la ciudad por motivo de la batalla, a precios inflados al hermano de Amelia, Joseph, que está dominado por el pánico y busca huir antes de que lleguen los franceses.

El capitán Crawley sobrevive, pero George muere en batalla. Amelia está embarazada de un hijo póstumo, quien también recibe el nombre de George. Regresa para vivir en una pobreza elegante con sus padres. Mientras tanto, desde la muerte de George, Dobbin, que es el padrino del joven George, gradualmente comienza a expresar su amor por la viuda Amelia a través de pequeñas delicadezas hacia ella y su hijo. Lo más destacado es su recuperación del viejo piano de Amelia, que Dobbin compra en una subasta después de la ruina de los Sedley. Amelia por error asume que esto lo hizo su difunto marido. Está demasiado enamorada de la memoria de George para corresponder al amor de Dobbin. Entristecido, Dobbin marcha a la India donde pasa casi 12 años. La atracción de Dobbin por Amelia es un tema que unifica la novela y que muchos han comparado al amor no correspondido de Thackeray por la esposa de un amigo (Jane Brookfield).

Mientras tanto, Becky también tiene un hijo poco después en marzo de 1816, que también recibe el nombre de su padre Rawdon, pero a diferencia de Amelia, que se dedica a él e incluso lo mima, Becky es una madre lejana y fría. Becky continúa su ascenso en el París de la posguerra y luego en Londres donde es apoyada por el gran marqués de Steyne, quien la financia encubiertamente y la presenta en la sociedad londinense. No hay quien detenga su éxito, a pesar de sus orígenes humildes, y con el tiempo la presentan en la corte del propio príncipe regente como era costumbre hacer con las damas en la alta sociedad.

Becky y Rawdon aparentan tener éxito financiero, pero su riqueza y su alto nivel de vida es en su mayor parte mediante gastar a crédito. Rawdon juega intensamente y gana dinero en el billar. El libro también sugiere que hace trampa a las cartas. Becky acepta baratijas y dinero de sus muchos admiradores y lo vende para tener efectivo. También toma mucho dinero prestado de la gente que la rodea y rara vez paga las facturas. La pareja vive sobre todo a crédito, y mientras Rawdon parece que es demasiado obtuso para ser consciente del efecto de sus préstamos en la gente que lo rodea, Becky es totalmente consciente de que tomar tanto dinero prestado y su incapacidad para pagar las facturas lleva a la bancarrota al menos a dos personas inocentes: su criada, Briggs, de quien Becky toma prestados los ahorros de toda su vida y los dilapida, y su casero Raggles, que anteriormente era mayordomo de la familia Crawley y que invierte los ahorros de su vida en la casa que Becky y Rawdon alquilan (y no son capaces de pagar). También estafa a los posaderos, sombrereros, modistas, tenderos, y otros que hacen servicios a crédito. Ella y Rawdon obtienen crédito engañando a todo el mundo alrededor de ellos haciéndoles creer que reciben dinero de otros y algún día pagarán. Por ejemplo, Becky y Rawdon ganan tiempo respecto a sus acreedores sugiriendo que Rawdon recibió dinero en el testamento de la señorita Crawley o que Sir Pitt les paga un estipendio. Esta práctica de fingir la usa más gente y por ejemplo el hermano del difunto Sir Pitt, el reverendo de la parroquia de las tierra del baronet, finge que heredó algo de la medio hermana de Sir Pitt con el fin de atraer algún pretendiente para sus hijas que además de pobres son poco agraciadas físicamente. Al final, la gente llega a murmurar que Becky tiene una aventura con el marqués de Steyne, y que hasta podría haber sido animada por Rawdon a hacerlo a cambio de dinero, promoción social y un cargo importante para Rawdon.

En la cumbre de su éxito, la relación pecuniaria de Becky con el rico y poderoso marqués de Steyne se descubre después de que arresten a Rawdon por deudas. La cuñada de Rawdon esposa de su hermano mayor Pitt, Lady Jane, le paga la fianza y Rawdon al regresar a casa sorprende a Becky y Steyne cenando solos de noche, cuando Becky se había excusado de no poder acudir a pagar la fianza hasta el día siguiente. Rawdon rompe con su esposa, a la que considera culpable de adulterio, pero en cambio se deja convencer para no batirse en duelo con el viejo marqués para lavar su honor. Además previamente al altercado, Becky sin que lo supiese su marido le había conseguido un cargo importante a través de la influencia del marqués de Steyne, quien quería quitarse a Rawdon de en medio enviándole lejos para poder frecuentar a Becky sin obstáculos. Justo a la mañana siguiente se publica la asignación de este cargo y felicitan a Rawdon, aunque la gente comenta que ha sido gracias a la sospechosa amistad de su mujer con Steyne, citando alguien de manera irónica la frase que dice: "La virtud de una esposa es la corona de su marido". Pese a todo, Rawdon se deja también convencer en este asunto y acepta el cargo conseguido mediante el hombre que ha ultrajado su honor y es nombrado gobernador de la isla de Coventry. Nadie hace mención de agradecerle a Becky por conseguirle este cargo y de las tres mil libras al año que este cargo renta, Rawdon solo le concede a Becky trecientas libras en el acuerdo de separación. Por su parte Becky, que ha perdido tanto a su marido como su credibilidad, recibe además el consejo amenazante de parte de Steyne de que abandone Inglaterra.