Otra Navidad en las trincheras es el quinto álbum de estudio de la banda de rock uruguaya El Cuarteto de Nos, editado en 1994 por el sello Ayuí / Tacuabé. Considerado una de las obras más emblemáticas del rock uruguayo de los años noventa, el disco significó un punto de inflexión en la carrera del grupo, tanto por su madurez compositiva como por el impacto que tuvo en el público y la crítica. Con este trabajo, El Cuarteto de Nos consolidó un estilo distinto en el que convergen la sátira, el humor negro, la ironía y una narrativa urbana que refleja con agudeza las contradicciones del país y de la condición humana.

En el plano musical, el álbum mantuvo las raíces de rock alternativo y pop que la banda venía desarrollando desde sus inicios, pero con una producción más cuidada y un enfoque melódico que amplió su alcance masivo. Las letras, escritas principalmente por Roberto Musso, despliegan una galería de personajes excéntricos y situaciones absurdas que funcionan como espejos deformantes de la realidad, logrando una combinación de crítica y entretenimiento que se volvió sello distintivo del grupo.

Entre sus canciones más destacadas se encuentran «Bo cartero», «Sólo un rumor», y «El putón del barrio», que se convirtieron en clásicos del repertorio del Cuarteto. El éxito de ventas fue inmediato, alcanzando cifras inéditas para una banda de rock uruguaya de la época y consolidando su presencia en escenarios de todo el país. El disco es frecuentemente citado como uno de los trabajos más influyentes y representativos del rock uruguayo, al haber logrado unir mordacidad literaria, accesibilidad musical y una profunda identidad local. Su legado perdura como testimonio de una etapa clave en la evolución del grupo y como una radiografía cultural del Uruguay de mediados de los noventa.

Antecedentes miniaturadeimagen|Mauricio Ubal (fotografiado en 2014), quien fue coordinador del sello Ayuí en 1994 y presidente de la Cámara Uruguaya del Disco (CUD), consideró buena la idea de lanzar Otra Navidad en las trincheras en disco compacto, luego de que su antigua discográfica, Orfeo, se postulase reacia al respecto.|290x290px El Cuarteto de Nos empezó tocando oficialmente como grupo de versiones en 1980 durante la dictadura cívica militar de Uruguay, que perduró desde 1973 hasta 1984. En ese mismo año del fin de dictadura, editaron Alberto Wolf y el Cuarteto de Nos junto con Alberto Wolf, también llamado «Mandrake», un músico uruguayo de candombe y rock, en el cual se hicieron presentaciones principalmente por separado; la presentación oficial del mismo por parte del Cuarteto fue en Teatro El Tinglado. En 1987, la banda lanzó su segundo álbum de estudio Soy una arveja. Para la presentación del disco, tocaron en el teatro El Galpón, donde debutarían sus disfraces de mujeres mayor de edad; en 1985 actuaron vistiendo de papel de aluminio en las piernas y globos sujetos a la cabeza, donde lograron interés en el público joven de la época. Por ese período, el Cuarteto era nombrado una de las bandas más destacadas del movimiento rock postdictadura, y una de las más prometedoras de Uruguay. Lograron participar en el Montevideo Rock en la que asistieron 60 000 personas, siendo así el mayor evento de la historia del rock uruguayo hasta ese momento.

Después del lanzamiento de tu tercer obra, Emilio García (1988), hicieron una presentación en vivo para promocionarlo en el Teatro del Notariado, en donde ellos actuaban de teloneros bajo el pseudónimo de «Los Bedronclos y Tuquito Y Sus Cowboys», que eran parodias realizadas por ellos mismos. Durante la grabación de su cuarto disco, Canciones del corazón (1991), Andrés Bedó, quien era el tecladista de la banda en aquel momento, abandona el grupo después de un viaje por España, donde haría otros proyectos musicales en paralelo. El álbum solamente se lanzó en el formato casete, debido a las limitaciones discográficas que tenía el sello Orfeo —empresa que editó tanto Soy una arveja como Emilio García— en ese momento; la banda quería lanzar Canciones del corazón en disco compacto, a lo que la discográfica se postuló reacio al respecto. A raíz de esas discrepancias, Tavella recordó que era un momento «deprimido de la industria musical», pero que, a principios de los años 90, les iba «relativamente bien» donde se presentaban en distintos teatros y a la vez figuraban distintas movidas. Cuando el grupo le plantea a la discográfica que desean editar en CD el siguiente, el sello decide no arriesgarse por ser una apuesta muy cara y arriesgada para la cantidad de ventas que esperaban del álbum. Por lo tanto la banda negoció con el sello independiente Ayuí / Tacuabé, que fue grabado por cuenta del grupo en un estudio propiedad de Riki Musso. Ayuí había publicado su primer compacto en 1993 del álbum Fines de Fernando Cabrera. Mauricio Ubal, coordinador del sello, escuchó las canciones del futuro álbum y decidió que era una buena decisión publicar el primer disco de rock uruguayo en disco compacto —también se publicó en casete—. El disco se realizó con total independencia artística por parte del grupo. Ubal, al igual que la antigua discográfica de la banda, no se mostró convencido de editar el disco en formato compacto, ya que ellos estaban en el underground montevideano; no obstante, El Cuarteto le propuso un acuerdo económico de reparto 50/50, de modo que, si el álbum no alcanzaba un buen nivel de ventas, ambas partes percibían la mitad de los ingresos. Ubal quedó satisfecho con la propuesta del grupo.

Desarrollo Grabación alt=Riki Musso actuando en el escenario|miniaturadeimagen|238x238px|El disco se grabó en un estudio de grabación casero propiedad del guitarrista de la banda Riki Musso (fotografiado en 2010)|izquierda

La grabación de Otra Navidad en las Trincheras se llevó a cabo entre diciembre de 1993 y enero de 1994 en el estudio de grabación independiente de Ricardo Musso, Tío Riki.

Estilo musical

En el disco resurgieron todas las líneas artísticas desarrolladas en los cuatro discos anteriores: todo tipo de humor (popular, intelectual, absurdo, surrealista, sexual, negro), además de la veta punk y nihilista. También se recorren nuevos caminos desde la parodia musical, como Presentación del Cuartetazo Los Bedronclos, que se basa en la canción El Cuartetazo del grupo tropical Los Wawancó.

Desde el punto de vista musical, se destaca la gran variedad. Se pueden encontrar canciones con influencias de música tropical («El calzoncillo a rayas»), baladas («Sólo un rumor», «Sólo soy un polaco enamorado»), pop («Bo cartero», «Ve con él»), punk rock («El primer oriental desertor»), música electrónica («El putón del barrio»), soul («Después de hacernos el amor»). El humor está presente en todo momento, ya sea desde las letras, sonidos que se escuchan detrás de lo que se canta, comentarios en medio de las canciones, o directamente parodias a determinadas canciones de distintos artistas.

Pistas Otra Navidad posee 18 pistas en total, siendo el disco con mayor duración del Cuarteto de Nos durante la época en la que se lanzó. Ignacio Martínez, al hacer su revisión al disco en su libro homónimo consideró que la banda vivía en una «anarquía creativa que les hizo poner todo lo que salía». Lado A miniaturadeimagen|El tema de apertura del disco, «El calzoncillo a rayas», tiene similitudes líricas con la canción «La pollera amarilla» de la cantante argentina Gladys, la Bomba Tucumana.«El calzoncillo a rayas» es la primera canción del álbum. Comienza con dos golpes de batería, recurso que, según Martínez, señala un cambio de orientación respecto de los trabajos anteriores del grupo. La canción incorpora elementos asociados con la cumbia. Santiago Tavella, quien interpreta la pieza, ha señalado como influencias «La pollera colorá», de Wilson Choperena y Juan Madera Castro; «La pollera verde», de Hernán Rojas; y «La pollera amarilla», interpretada por Gladys, la Bomba Tucumana.La canción presenta similitudes temáticas y formales con estas composiciones, particularmente en el uso de la prenda de vestir como eje de la letra. En «El calzoncillo a rayas», la referencia a la prenda traslada el recurso utilizado en las canciones mencionadas a un contexto masculino, en el que se exageran características asociadas con la virilidad. La letra describe el movimiento del calzoncillo y le atribuye un carácter destacado dentro de la narración. Musicalmente, el grupo emplea un ritmo de carácter bailable relacionado con la cumbia, en lugar de una estructura de punk rock de ritmo más uniforme. Riki Musso ha descrito posteriormente la canción como una «especie de reguetón», en referencia a un género que todavía no había alcanzado su posterior difusión masiva en América Latina. También relacionó su estructura rítmica con la interpretación de géneros caribeños y centroamericanos en Uruguay, y señaló la adaptación de estos ritmos a las características de la música popular uruguaya.

«Sólo un rumor» ha sido descrita por Roberto Musso como una de las principales baladas de la historia del rock uruguayo. La canción aborda la difusión de rumores en el ámbito escolar y sus efectos sobre la percepción de las relaciones entre adolescentes. La primera estrofa presenta esta situación mediante referencias a la reputación y la conducta sexual atribuida a una joven. Musso vivió su adolescencia durante la segunda mitad de la década de 1970, período cuyas expresiones sociales y culturales influyeron en la temática de la canción. La letra también hace referencia de manera implícita al aborto, aunque no determina con claridad las circunstancias en las que este se produce. Algunos análisis han señalado similitudes temáticas con «Canción para un niño», de Alfredo Zitarrosa, y «La hermana de la Coneja», de Jaime Roos. Musicalmente, la pieza no constituye una parodia directa, sino que emplea elementos propios de este género dentro de un tratamiento de carácter sarcástico. La canción también incorpora de manera destacada los bordoneos de guitarra eléctrica, un recurso utilizado posteriormente con frecuencia por Riki. Estos se ejecutan principalmente sobre las tres cuerdas más graves del instrumento, con especial presencia de la sexta cuerda. Entre las referencias musicales asociadas a este recurso se encuentra la interpretación de George Harrison en «Help!», de The Beatles, cuya influencia fue reconocida por Riki. El guitarrista manifestó además su interés por utilizar una Gibson ES-335, debido a las características de su caja y respuesta sonora para este tipo de ejecución. En Uruguay, durante la década de 1990, la disponibilidad de instrumentos de fabricación asiática a gran escala era menor y los modelos de mayor calidad tenían precios más elevados. La escritora y activista uruguaya Fany Puyesky cuestionó la manera en que la canción abordaba el tema, mientras que Ubal la calificó como «bien hecha», «inteligente» y «zafada». alt=A black-and-white image of four men standing in front of a crowd of people at the bottom of an aeroplane staircase|izquierda|miniaturadeimagen|290x290px|«Solo soy un polaco enamorado» tiene influjo de la banda británica The Beatles